MOMECO, 05/01/98, FRAGILIDAD FINANCIERA Y CRISIS BANCARIA EN MÉXICO

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Económicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author:Rafael Bouchaín Galicia**

Número/Number: 97

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly

Fecha/Date: 05/01/98

Un aspecto importante en el estudio de las finanzas, particularmente en las naciones subdesarrolladas, es el grado de fragilidad o vulnerabilidad financiera que países, gobiernos, bancos y agentes económicos están dispuestos a asumir en su funcionamiento.

El concepto de fragilidad financiera se encuentra asociado al hecho de que el endeudamiento crece a un nivel en el que resulta difícil su control, por lo que se presentan ciertos problemas en la calidad de los activos y en los balances financieros.

Esta necesidad de recurrir a niveles de endeudamiento riesgosos puede provenir de aspectos característicos del desenvolvimiento de las economías, así como de ciertas tendencias o circunstancias de la política económica mundial, por ejemplo.

En este sentido, al característico déficit crónico de cuenta corriente de una economía subdesarrollada (que se traduce en ahorro externo) se le añade la influencia de la política de corte monetarista y los procesos de liberalización y globalización financieros.

La crisis financiera que estalló en México en diciembre de 1994 representa un caso típico de fragilidad financiera que ha desembocado en una crisis de grandes magnitudes. Aquí habría que considerar tanto el proceso de gestación del "error de diciembre" como su secuela, incluyendo el caso del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

La recuperación salinista basada en masivas entradas de capitales1 tuvo su debacle en dicha crisis, que no sólo arrastró a la economía del país sino que también provocó fuertes presiones en los mercados financieros internacionales, particularmente en los latinoamericanos.

La crisis de los Tesobonos y la bancaria, el recorte presupuestal y la recesión no hicieron más que evidenciar que la estrategia neoliberal propiciaba la adopción de fuertes riesgos, particularmente por medio del sistema financiero.

Destacó en su momento la ruptura de la coordinación perfecta del Banco de México con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ya que la amplitud del déficit en cuenta corriente y la modificación de las expectativas de ingresos de capitales no influyeron en la política de ajuste del tipo de cambio. Éste, entre otros hechos, puso en duda la autonomía del Banco de México respecto de las decisiones del Poder Ejecutivo.

La crisis de los Tesobonos hizo evidente la necesidad de un paquete millonario de rescate con objeto de redimir alrededor de 106000 millones de pesos en Tesobonos (5.8% del PIB), 2 situación que amenazó seriamente la capacidad de pagos del país.

Por su parte, la crisis bancaria que ha desembocado en una propuesta de socialización del Fobaproa hace pensar que la excesiva liberalización y desregulación del funcionamiento bancario permitió que el sistema viviera en un contexto de elevada fragilidad financiera.

Este fenómeno resulta muy complejo, y desde luego su análisis requiere mucho más espacio del que podemos dedicarle en este artículo, aunque poco se ha dicho desde una perspectiva que pretenda abordar este asunto incorporando el concepto de fragilidad financiera.

El concepto de fragilidad financiera

En general las economías subdesarrolladas tienden a generar un déficit crónico en cuenta corriente que contrasta con la ampliación del ahorro externo dado por las entradas de capitales, razón por la cual dichas economías se ven obligadas a asumir cierto grado de fragilidad financiera en virtud de la cantidad y calidad de compromisos adquiridos, ya que "...un país se endeudará sólo si espera tener exportaciones netas positivas en cada periodo, de modo que pueda servir la deuda vigente en cada periodo futuro".3

En este sentido, el tratamiento de las naciones como unidades financieras nos permite establecer la siguente tipología:

  1. Economías seguras (o hedge), para las que el flujo de efectivo generado por los activos en operación es suficiente para cubrir los compromisos financieros presentes y futuros, es decir: "...aquellas cuyos ingresos exceden a sus obligaciones de manera que no requieren financiamiento adicional".4

  2. Economías especulativas, que se caracterizan porque para ciertos periodos los compromisos de deuda son mayores a los ingresos esperados, por lo que requieren refinanciamiento a fin de satisfacer sus contratos, aunque este refinanciamiento no produce un incremento de la deuda.

  3. Unidades ponzi que son aquellas que requieren refinanciamiento para cubrir las amortizaciones y los intereses de la deuda, esto es, que contratan deuda para pagar deuda.

En virtud de esto y mediante la política económica, las naciones subdesarrolladas han hecho depender su crecimiento económico del nivel de apertura e integración a los mercados financieros internacionales.

Por otra parte, el grado de vulnerabilidad financiera se ve reflejado en el sistema de pagos y en particular en los balances de los bancos comerciales a los cuales podemos aplicar la tipología descrita anteriormente. En particular este fenómeno se refleja en la reducción de la calidad de los activos de los bancos.

Adicionalmente, el proceso de liberalización y desregulación financiera ha permitido que los bancos asuman mayores riesgos y ha proliferado la innovación de instrumentos y servicios, lo que amplifica las posibilidades de incurrir en altos niveles de fragilidad financiera.

La crisis bancaria

No cabe duda que las instituciones financieras fueron las favoritas del salinismo, y en particular destacaron los bancos. Después de la reprivatización éstos vieron multiplicar sus ganancias y sus activos en niveles extraordinarios. Banamex, Bancomer y Comermex se disputaron su aparición en la lista de los primeros diez bancos mundiales de Banker, aunque los bancos mexicanos operaron durante el periodo salinista con los coeficientes de solidez y capitalización más bajos a nivel mundial.

La reforma financiera llevada a cabo por el ex presidente Salinas creó un marco favorable a la expansión de las instituciones financieras en general y de los bancos en particular. Entre otras modificaciones destacaron la internacionalización del sistema financiero, las reformas al Mercado de Valores, la proliferación de organismos financieros y la constitución de agrupaciones financieras.

De esta manera la expansión crediticia debida a la aplicación de una "regulación blanda" hizo explosión con el crecimiento de los pasivos en dólares5 y la cartera vencida.

La crisis de balanza de pagos de diciembre de 1994 no hizo sino evidenciar el alto nivel de fragilidad financiera en que operaba la banca comercial mexicana; las consecuentes fuga de capitales y devaluación reforzaron esta fragilidad. La insolvencia bancaria era un hecho y la amenza de una quiebra del sistema de pagos fue evidente, a lo cual se asociaron un repunte de la inflación, el aumento de las tasas de interés, la devaluación y la consecuente recesión económica.

Por su parte los "neobanqueros", como han sido denominados los nuevos dueños de la banca, cometieron otra serie de "errores", que contrastaron con las facilidades otorgadas por el nuevo enfoque de desregulación bancaria, entre los que destacan: la inexperiencia en el negocio bancario, los autopréstamos, los fraudes (Cabal, Lankenau, Rodríguez, entre otros), y los nexos del negocio bancario con el lavado de dinero.

En este contexto se crearon el Fobaproa, el Programa de Capitalización Temporal (Procapte) y las Unidades de Inversión (UDI's).

El Fobaproa se constituyó como una "ventanilla de liquidez" consistente en un mecanismo de compra de cartera riesgosa contra aumentos de capital. El valor total del Fobaproa asciende actualmente a cerca de 552000 millones de pesos, un valor estimado de alrededor de 60000 millones de dólares, compromiso que equivale aproximadamente a cerca de 17% del PIB. 6

El Procapte surgió como un mecanismo de capitalización directa de los bancos con objeto de elevar el coeficiente de capitalización del 8% previsto en 1988 por los acuerdos de Basilea. Para este fin, el Fobaproa adquirió instrumentos de deuda subordinados convertibles al capital de los bancos. Entre los bancos que optaron por este mecanismo destacaron: Unión, Cremi, Banco Obrero y Banpaís.

Las UDI's nacieron como unidad de cuenta con objeto de aminorar los costos financieros de los deudores, principalmente en los procesos de reestructuración de deudas. En este sentido, el valor de las UDI's refleja el índice de precios con un retraso que permite quedar a salvo de la amortización acelerada debida a la inflación.

Sin duda alguna otro de los problemas importantes de la crisis bancaria fue la explosión de la cartera vencida, que se acrecentó una vez que las variables macroeconómicas cambiaron bruscamente y los deudores, agobiados por la inflación, las altas tasas de interés y la recesión, tuvieron serias dificultades para cubrir sus compromisos financieros con los bancos.

Con el fin de ayudar en este sentido, además de las UDI's en septiembre de 1995 se editó un programa de Apoyo inmediato a Deudores de la Banca (ADE), que si bien permitió la concertación de créditos en un monto superior al previsto no fue capaz de resolver los grandes problemas de insolvencia crediticia.

Para darnos una idea al respecto podemos decir que la cartera de crédito con menor riesgo fue calificada en 1994 con el 76.4%, y para 1996 fue de tan sólo 50.1%. Asimismo, la cartera calificada con el mayor riesgo aumentó de 3.8 a 4.7% para el primer trimestre de 1997.

Adicionalmente, cabe mencionar el hecho de que los bancos han establecido una serie de estrategias de capital que les han permitido sortear la crisis, entre las que destaca un acelerado proceso de adquisiciones y fusiones, así como una serie de alianzas estratégicas con instituciones extranjeras.

Desde el punto de vista de adquisiciones y fusiones tenemos los siguientes bancos: Banamex, con la casa de bolsa Acciones y Valores; Banorte, con el Grupo Maseca; Promex, con Casa de Bolsa Finamex y Banco Unión; 7 Bancrecer, con el grupo de Roberto Alcántara y con Banoro; Cremi8 y Banorier fueron vendidos al Banco Bilbao Vizcaya (BBV-Probursa), y Bancen al Multivalores Banorte.

Y desde la perspectiva de alianzas estratégicas con instituciones extranjeras destacan: Bancomer y Bank of Montreal; Serfin, la Operadora de Bolsa y el Hong Kong Shangai Bank Corp.; Bital, el Banco Central Hispano y el Banco Comercial Portugués.

Otro banco que cedió su control al extranjero fue: Multibanco Mercantil de México (al BBV). Por su parte, Banco Mexicano Somex pasó a poder del Banco Santander, y Comermex (después Inverlat) fue adquirido en más del 50% por el Banco Nova Scotia.

Finalmente es importante señalar que muy a pesar de la estrategia de "salvamento de los bancos", los problemas no sólo persisten sino que se han amplificado, a lo cual se suman las presiones internacionales que pretenden ver resuelto el "problema del Fobaproa". En este contexto la intención del gobierno de convertir los pasivos del Fobaproa en deuda externa no hacen sino evidenciar la falta de control sobre la fragilidad financiera que aún sufren los bancos, aunque desafortunadamente para el Poder Ejecutivo la iniciativa de ley debe pasar por la aprobación de la Asamblea Legislativa, donde el partido oficial no cuenta con la mayoría.


* Investigador del IIEc-UNAM. El autor agradece la colaboración el Gabriela Rodríguez R. y N. Lorena Jímenez en la elaboración de este artículo.

1. Fundamentalmente compuestas de inversiones de cartera, que compensaron los explosivos déficit en cuenta corriente. Este hecho también influyó en la sobrevaluación del tipo de cambio.

2. Sobre el millonario paquete del presidente estadounidense W. Clinton, y la modificación de las posiciones de la inversiones extranjeras de cartera a Tesobonos desde fines de 1993 y a lo largo del "año político" de 1994, véase Rafael Bouchain, "El déficit en cuenta corriente, la crisis de divisas y el programa de ajuste económico" en Problemas del Desarrollo, vol 26, núm. 102, julio-septiembre de 1995, pp. 108-148.

3. Pier C. Padoan, "La inestabilidad financiera internacional y la acción colectiva: implicaciones para los países desarrollados", en Carlos Tello M. y Cemente Ruiz D., Crisis financiera y mecanismos de contención, México, FCE, 1990, p. 35

4. Guadalupe Mántey, "Minsky y la hipótesis de la inestabilidad inherente del sistema capitalista", en Lecciones de economía monetariaMéxico, UNAM, 1994, pp. 178-184.

5. La deuda total de la banca en dólares y otras divisas extranjeras sumó alrededor de 35 000 millones de dólares.

6. La ingenua proyección inicial del problema había prefigurado un valor que finalemente se produjo.

7. Banco Unión fue primero intervienido por las autoridades financieras debido al fraude de Cabal, y después vendido a Promex. Otro caso importante de intervención lo representa banca Confía debido al fraude de Lankenau Rocha.

8. Banca Cremi también fue intervenida por malos manejos antes de ser vendida a BBV-Porbursa. Por su parte Banpaís, después de ser intervenido por las mismas razones, ha sido objeto de otra adquisición.