ECODEB, 08/01/98, EL EMPODERAMIENTO: DESARROLLO ECONOMICO COMUNITARIO DESDE ADENTRO HACIA AFUERA**

Ecuador Debate

País/Country: Ecuador

Centro Andino de Acción Popular

Autor/Author: Patricia Wilson*

Número/Number: 44

Frecuencia/Frequency: 3 por año/3 per year


Fecha/Date: 08/01/98

El desarrollo económico comunitario ha alcanzado algunos éxitos envidiables tanto en Estados Unidos como en América Latina. Las corporaciones de desarrollo comunitario (CDCs) en los Estados Unidos están bien conectadas entre si y alimentadas por una red de intermediarios financieros y proveedores de asistencia técnica que canalizan recursos y destreza profesional a barrios y comunidades de bajos ingresos a través de todo el país (Wilson, 1995). En América Latina, la mayoría de países y muchas ciudades tienen sus propios casos "exitosos" de barrios donde se concentran recursos internacionales y nacionales en programas creativos para desarrollo económico en, donde uno puede encontrar incubadoras de negocios populares a nivel local para dar lugar y soportar a micro-empresas sectorialmente integradas que comparten información, equipo, cuidado de niños y servicio de salud, y están gobernadas bajo participación popular.

Pero, pese a toda la creciente sofisticación e historias exitosas, un sentimiento de frustración se ha desarrollado, quizá más intensamente entre los "exitosos" (King y George, 1987). En los Estados Unidos, el sentimiento de malestar que viene con el éxito en el desarrollo económico comunitario es uno de venderse a si mismo a la sociedad de consumidores, a la jerarquía y profesionalización y a los mismos proveedores de fondos sin fines de lucro (Halpern, 1975). En América Latina, el malestar que viene con el éxito está basado en la conciencia del asistencialismo, de darse cuenta de que más que haber dado fuerza a los residentes de bajos ingresos, las ONGs los han hecho depender de asistencia externa, pese a que la asistencia, en si misma, este focalizada en proveer la caña de pescar y no el pescado (Fundación Carvajal, 1995).

A raíz de esta insatisfacción, nuevos esfuerzos han evolucionado en las comunidades de bajos ingresos tanto de Estados Unidos como de Latinoamérica que apuntan en la misma dirección: desarrollo económico comunitario, si ello verdaderamente fortalece a la gente, debe construir comunidad desde adentro hacia afuera, es decir, desde la concientización del individuo acerca de su propia eficacia e interconexión con la comunidad más grande. Los practicantes están descubriendo el rol pivote de los individuos como sujetos -no objetos- del desarrollo económico y cambio social.

La literatura acerca del desarrollo económico urbano, a menudo, deja el tema del individuo para el dominio de los teóricos conservadores de la "selección racional" (Sharp y Bath, 1993). Dado que el interés conservador en los individuos ha enfatizado la necesidad de que los individuos pobres adopten los valores hegemónicos de la economía de mercado, los progresistas han menospreciado este interés como ingenuo frente a los impedimentos estructurales e institucionales para redistribuir el poder, la riqueza y el ingreso (Zippay, 1995). Mientras los conservadores han focalizado en los individuos, los progresistas han enfatizado en la acción colectiva.

Un cambio palpable en la literatura del desarrollo económico comunitario reconoce lo inadecuado de estos puntos de vista polarizados. Como la investigación académica en desarrollo económico regional y urbano va reconociendo la importancia de estudios de localidades (Wilson, 1995), la resultante colcha de parches de historias acerca del desarrollo basado en la comunidad revela lo que muchos grandes teóricos y positivistas habían perdido: la importancia del cambio individual como base para el cambio comunitario y societal1.

Más que imponer una selección polarizada entre individuo y comunidad (o colectividad), la nueva literatura está sintetizando los valores más altos de ambos polos (Daly y Cobb, 1994; Lappe y Du Bois, 1994; McLaughlin y Davidson, 1994). En este contexto, focalizar la atención en el individuo es muy diferente de reforzar el individualismo. Más allá, el cambio individual parece ser un puente para la solidaridad comunitaria y el cambio societal.

Grafico 1

La literatura del desarrollo económico comunitario define a esta síntesis del cambio individual y colectivo como "empoderamiento" (en el sentido de recuperar y potenciar su propia fuerza), el sine qua non del desarrollo económico comunitario (ver Gráfico 1). Abarcado por ambos, tanto progresistas como conservadores, y trascendiendo cualquier etiqueta, el empoderamiento es desarrollo económico comunitario desde adentro hacia afuera. Los aspectos materiales del desarrollo económico comunitario -empleo, negocios, inversiones, ingreso, productividad- comprende la punta visible de un témpano muy profundo compuesto de cambio individual y fortalecimiento comunitario (ver Gráfico 2). Así como los aspectos externos del desarrollo económico comunitario están vacíos sin el esencial empoderamiento individual y comunitario, la movilización comunitaria sin la esencial transformación individual está vacía. Lo personal y lo político -como lo intangible y lo material- van de la mano (McLaughlin y Davidson, 1994; Henry-Wilson, 1990).

Grafico 2

El primer objetivo de este artículo es mostrar la importancia del empoderamiento individual -transformación interna- en la acción colectiva para el desarrollo económico comunitario. El segundo objetivo es dar legitimidad a dos proposiciones fundamentales que surgen del enfoque del empoderamiento y que se oponen directamente a dos supuestos básicos del "mainstream" sobre desarrollo económico: las proposiciones de abundancia y conjunción o conexión sobre los mitos de la escasez y separación. El enfoque del empoderamiento para el desarrollo económico comunitario se construye en los supuestos de la abundancia y conexión. El artículo también discute un marco conceptual emergente de la teoría de sistemas y física cuántica, lo cual puede guiar el desarrollo teórico para el enfoque del empoderamiento. El artículo puntualiza la relevancia de la teoría de aprendizaje social para la práctica del empoderamiento y describe la metodología actual usada en un caso de punta en Cali, Colombia. El artículo concluye con implicaciones para la futura práctica e investigación en empoderamiento.

EL SURGIMIENTO DEL TERCER SECTOR: LA SOCIEDAD CIVIL Y LO VERNACULAR

La aceptación del empoderamiento a lo largo del espectro político coincide con la disminución en la confianza en las instituciones jerárquicas formales, sea gobierno o empresa, para dirigirse a las necesidades de los pobres y la clase media2. La economía formal ha probado ser incapaz de proveer pleno empleo con una remuneración decente (Bluestone y Harrison, 1988). La polarización del ingreso y el desplazamiento de la clase media han venido creciendo (Harrison, 1994; Goldsmith y Blakely, 1992). Tanto en Estados Unidos como en América Latina, la reducción del estado central (federal) y el desmantelamiento del estado de bienestar populista ponen mayor énfasis en estrategias descentralizadas a pequeña escala.

Como la estructura económica y política responde cada vez menos a las necesidades de las clases de bajos ingresos y medios, la sociedad civil se organiza ella misma a un grado mayor, hasta el punto donde el así llamado tercer sector es reconocido en la literatura como un actor principal -aunque difuso- (Bruyn y Meehan, 1987; Friedmann, 1988; Fisher y Kling, 1993; Fisher, 1994). Nuevas agrupaciones solidarias con bases múltiples -regional, linguística, religiosa, étnica, género y estilo de vida- son un gran componente del tercer sector. El incremento en el involucramiento de la sociedad civil en el desarrollo económico local a través de CDCs en los Estados Unidos y ONGs en América Latina es parte de esa tendencia también (Wilson, 1995; Craig y Mayo, 1995; Ritchey-Vance, 1992; Medoff y Sklar, 1994; Halpern, 1995).

DESARROLLO HUMANO Y EL TERCER SECTOR

Surgiendo desde el diálogo del Desarrollo Alternativo en los 1970s (Friedmann, 1992; Burkey, 1993; Esteva, 1993), el discurso del desarrollo humano comenzó a relacionar lo personal con lo societal y lo intangible con lo material, destacando el rol crucial del tercer sector en el cambio social. El folleto de la Fundación Sueca Dag Hammarskjold publicado en 1975, Ahora qué? El otro Desarrollo, defendió un modelo humanista de desarrollo alternativo -no sólo necesidades materiales básicas de comida, agua y vivienda, sino también las necesidades personales para expresión, creatividad, convivencia y auto-determinación (Friedmann, 1992, p.7; ver también Max-Neef, 1986).

El vehículo para este proceso de humanización no serían instituciones hegemónicas como el estado, el mercado, partidos políticos o sindicatos, sino el tercer sistema de asociaciones con raíces populares y ONGs asociadas, o lo que la literatura del post-desarrollo llama lo vernacular (Friedmann, 1992, p. 3; Sachs, 1993). El espacio de vida, es decir, el barrio o el pueblo es el espacio importante de desarrollo humano:

Es en el pueblo, la vecindad, la parroquia, el club de deportes, la asociación -cualquiera sea su propósito- donde el desarrollo personal y comunal interactúa primero y mejor. (IFDA, 1980, p. 12; citado en Friedmann, 1992, p. 4)

SUPERANDO EL MITO DE LA ESCASEZ: EL PODER COMO UN JUEGO DE SUMA-POSITIVO

Adoptando el punto de vista humanístico de empoderamiento como auto-determinación, Korten (1987) contrasta dos dimensiones del poder: generativa y distributiva. La dimensión distributiva más cercanamente paralela al juego de suma-cero -es decir, el concepto de torta fija-; que uno debe competir contra otros para un pedazo más grande de una cantidad limitada de fuerza o recursos. Mientras movilizar para ganar o mejorar la parte de uno de la torta a expensas de otros es una forma legítima de empoderamiento, de acuerdo a Korten, él lo ve como un estado en el camino a un punto de vista del poder de suma-positiva. Otros critican el punto de vista de suma-cero como una noción de debilitamiento, dado que ello crea una auto imagen de menor fuerza y pone el sitio de control fuera de uno mismo: mi poder y mi bienestar dependen de usted (Abdullah, 1995; Lappe y DuBois, 1994). El concepto del poder como suma-cero evoca un punto de vista nosotros-ellos del mundo, donde el "otro" es satanizado, el miedo es generado, la confianza es minimizada, y la energía de la comunidad es movilizada en una organización adversa (Abdullah, 1995; McLaughlin y Davidson, 1994).

Un punto de vista generativo del poder, o suma-positivo, asume que todos y cada uno tienen poder. Esta reformulación es necesaria para reconocer la fuerza y recursos propios (tanto individuales como colectivos). La generación de empoderamiento crea la capacidad para el auto-manejo eficiente individual y comunitario (Korten, 1987, p.13). Ello hace a la gente, sujetos, quienes actúan en su ambiente, no objetos accionados por el ambiente. El último objetivo del empoderamiento individual y de grupo, bajo el punto de vista de la suma-positiva, es traer la fuerza de cada uno a la mesa para una acción colaborativa por el bien común (Abdullah, 1995; Lappe and DuBois, 1994; Zohar y Marshall, 1994).

Debido a que la fuerza generativa no está a expensas de los otros, dice Korten, ello no crea resistencia de los otros y es una fuerza mucho más eficiente que confrontacional (Korten, 1987). Este punto de vista es altamente consistente con aquel de muchas sociedades tradicionales, que siguen el ejemplo de la naturaleza de ahorrar energía por ir armónicamente con el flujo natural y evitar estress. En el caso de amenazas, por ejemplo, Rahnema (1993b) señala que muchas sociedades tradicionales responden a la manera del taichi -usando la energía de la amenaza en si misma, como navegando o esquiando sobre una ola, más que frontalmente tratando de detener la ola. La medicina homeopática es un ejemplo de "lucha" contra la enfermedad por aprovechar las fuerzas auto-curativas naturales del cuerpo con mínima intervención. Definiendo el poder en un camino no-confrontacional promueve confianza y cooperación, y evita la desarmonía e ineficiencia de oposición y violencia (Rahnema, 1939b, p. 170; Das y Gorman, 1990).

SUPERANDO EL MITO DE LA ESCASEZ: RECURSOS ABUNDANTES, NECESIDADES LIMITADAS

La creencia hegemónica en la escasez de recursos e inestabilidad de necesidades crea un punto de vista de la pobreza como rezago. Tres corrientes en la literatura de desarrollo apuntan a una redefinición de recursos que permita un supuesto de abundancia. La nueva literatura sobre capital social (Putnam, 1993; Fukuyama, 1995) identifica ciertas "capacidades cívicas" de una comunidad que puede directamente mejorar el desarrollo económico local. Las más importantes son las destrezas de relacionarse o interpersonales colectivas de la comunidad tales como confianza, cooperación y construcción de consenso. Dado que la producción o renovación de esos activos no es limitada por factores materiales, la puerta está abierta para el principio de la abundancia.

De acuerdo a escritores, tanto aquellos del post-desarrollo (Sachs, 1993; Esteva, 1993; Rahnema, 1993b; Gronemeyer, 1993; Latouche, 1993) como los del humanismo (ver especialmente Max-Neef), el concepto de recursos debe ser redefinido fuera de los valores de la economía de mercado. Las comunidades pueden considerar su propia sabiduría creativa, destreza y cultura como recursos -por ejemplo: creatividad social, confianza, tolerancia, participación, cooperación, ayuda mutua, auto-ayuda (Rahnema, 1993b; ver también Esteva, 1987). Esos recursos no materiales producen energía social la cual puede ser transformada en riqueza cultural, política o material (Hirschman, 1984). Max-Neef, haciendo eco de las mayores tradiciones espirituales del mundo, señala que las necesidades en sí mismas son una fuente de energía y creatividad que puede ser utilizada productivamente (Max-Neef, 1986; Nocoll, 1980).

Tanto los escritores humanistas como los del post-desarrollo ofrecen una alternativa a las creencias del mainstream respecto a necesidades ilimitadas. El concepto hegemónico de escasez engendra pauperización -la nominación de pobreza como rezago -mientras lo vernacular más probablemente mantiene un punto de vista sin juicio o sin sentencia de la pobreza solidaria.

el ideal de una vida basada en los principios morales antiguos de simplicidad, frugalidad, suficiencia y respeto y compasión por todos los seres humanos y todas las formas de vida. (Rahnema, 1993b, p. 171)

Fromm, así como el joven Marx y Gandhi, criticaron el énfasis hegemónico del desarrollo en el "tener" humano más que en el "ser" humano (Fromm, 1976), reconociendo que las necesidades no materiales para la realización humana -afecto, entendimiento, pertenencia, creatividad, ocio, libertad y trascendencia- mantienen las necesidades materiales en perspectiva. La cultura hegemónica eleva los bienes materiales desde su rol adecuado de satisfacer necesidades materiales a un rol no apropiado de satisfacer necesidades no materiales tales como el amor y la aceptación (Max-Neef, 1986; Korten, 1995). Cualquier cambio en esta cultura debe empezar con la transformación individual (Fromm, 1976, p. 143; Theobald, 1992).

SUPERANDO EL MITO DE LA SEPARACIÓN: EL ENCADENAMIENTO ENTRE EMPODERAMIENTO INDIVIDUAL Y CAMBIO SOCIAL Y COMUNITARIO.

Psicología Transpersonal

Los psicólogos transpersonales -por ejemplo: Ken Wilbur, Michael Washburn, Stanislav Grof (ver Capra, 1988)- señalan que la transformación interna que subyace al empoderamiento individual está muy de cerca, encadenado con un espíritu de comunidad, de solidaridad humana. Según yo empiezo a conocerme, aceptarme y amarme a mi mismo, yo comienzo a aceptar y a amar al otro, dado que puedo verle en mi y verme en él. Así, el empoderamiento individual promueve la solidaridad, una auto-definición de uno mismo basada en la pertenencia de uno a la comunidad más grande, no como un individuo aislado. Irónicamente la transformación interna que empieza con la construcción de auto-estima rápidamente trasciende un sentido egoísta de uno mismo y encadena la persona de uno a un entendimiento más alto, o fuente universal. En este nivel transpersonal, hay una sensación automática de solidaridad con todo lo que vive, y un sentido de compasión por los "ajenos", acompañado por el desplazamiento de la mentalidad temerosa y avara de la escasez, la mentalidad del "yo primero" que impone nuestro sistema económico- a una mentalidad de plenitud, una confianza de que mis necesidades son satisfechas. El punto de vista de los sicólogos transpersonales sobre empoderamiento individual se aproxima a los puntos de vista de muchas tradiciones espirituales antiguas del mundo.

El psicólogo Roger C. Mills (1991) ha desarrollado una aplicación de la sicología transpersonal, llamada psicología de la mente, para uso de complejos de viviendas públicas en los barrios urbanos tristemente célebres (infamous) en Estados Unidos. El método fortalece a los residentes en la construcción de auto-estima. Desmantela las creencias negativas de inseguridad, miedo, ira, desesperanza y prejuicio, accediendo a su vez al sentimiento innato de bienestar y a la capacidad innata del sentido común. El objetivo del empoderamiento es la auto-realización de cada individuo de su propio bienestar y potencial por cambiarse a si mismo, a su familia y a su comunidad. Los resultados de un caso de Florida muestran que cuando la auto-valoración de los residentes creció, ellos empezaron a ver más allá de las limitaciones de sus experiencias y circunstancias personales para comprender las necesidades de sus niños, y las necesidades de la comunidad más amplia. Cuando su auto-estima mejoró, mejoró también el reconocimiento de su fuerza personal, y el respeto, compasión y entendimiento por los "ajenos". Al volverse más decididos y activos los residentes comenzaron a ver caminos para intercambiar y compartir ideas acerca de ayudarse mutuamente y a su comunidad en general (Mills, 1991, p.6).

Política Transformacional

La literatura emergente sobre política transformativa (ver McLaughlin y Davidson, 1994) postula una ligazón entre empoderamiento individual y cambio social. McLaughlin y Davidson (1994), al igual que Rifkin (1995) y Rahnema (1993a), ven una simbiosis entre cambio personal y social. "Porque la forma sigue al pensamiento, nosotros hemos encontrado que cambios en conciencia son necesarios para crear una, verdaderamente, nueva política" (McLaughlin y Davidson, 1994, p. 69). Basados en la idea de que la política es personal y viceversa, la política transformacional activa la responsabilidad para cambiar nuestras decisiones individuales diarias de cómo cada uno de nosotros tratamos a cada otro, a nosotros mismos, a nuestras instituciones y a nuestro medio ambiente.

El empoderamiento basado en la transformación interior motiva a la persona a mejorar no solo su propia vida sino también la vida de los demás (McLaughlin y Davidson, 1994, p. 124). El empoderamiento individual se manifiesta en la concientización y participación política -un sentido de militancia basado no en un pequeño interés personal, tampoco en sentirse víctima, ni en echar la culpa a los ajenos, sino en un sentido más grande de comunidad y responsabilidad. Con la participación crecen las destrezas políticas (Lappe y DuBois, 1994).

Una de las más importantes destrezas políticas para la política transformacional es la adopción de un punto de vista sobre el poder como juego de suma-positivo (ver Sección 4): la política del todo. La idea clave es superar los marcos polarizantes -ej. progresistas vs. conservadores, desarrollistas vs ambientalistas, etc.- y re-establecer el debate para encontrar una mejor síntesis. McLaughlin y Davidson (1994, p.72) citan el ejemplo puesto por los discursos de la campaña del Presidente Clinton llamando la atención por un "tercer camino entre economía del estado de bienestar y el capitalismo del laissez-faire -trascendiendo la antigua división de izquierda-derecha con una nueva síntesis". Superando las posturas adversas, buscando la verdad en todos los lados, construyendo una mejor síntesis que permita lograr resultados- en un nivel más profundo, política transformacional significa dejar el miedo y la separación, confiar en un proceso y sentimiento de interconexión con todo lo viviente. Así el empoderamiento individual viene a ser un antídoto contra el individualismo.

La literatura del post-desarrollo (Nandy, 1993; Rifkin, 1995) ve un encadenamiento inevitable entre empoderamiento individual y cambio institucional, dado que las instituciones son nuestros patrones colectivos de pensamiento, sentimiento y acción (Zohar y Marshal, 1994, p.215). Conforme "una nueva estructura de valores basada en la transformación personal, la participación comunitaria y la responsabilidad global" (Rifkin, 1995, p. 57) se difunda, eventualmente, ello traerá una redefinición del espacio y los valores del estado (Nandy, 1993, p. 272). Otros escritores han reconocido los vínculos entre empoderamiento individual y cambio institucional en el estado (por ejemplo Korten y Sly, 1989, Osborne y Gaebler, 1992) y la economía (Harman y Hormann, 1990; Covey, 1989).

Una Dimensión Espiritual

Para muchos movimientos de base, el empoderamiento involucra una fuerte dimensión espiritual (Rahnema, 1993a):

Como una regla, la necesidad de una dimensión espiritual y de un restablecimiento de lo sagrado en las relaciones diarias de uno con el mundo, parecen ser redescubiertos como un factor básico para la regeneración del espacio popular. Dondequiera que esta dimensión espiritual ha estado presente ha producido un contagio asombroso de inteligencia y creatividad ....(Rahnema, 1993a, p.127)

En India y Sri Lanka, tres movimientos de base, empeñados en superar la pobreza, han enfatizado en la importancia de lo espiritual en el encadenamiento de la transformación interna para el bienestar de la comunidad: el Sarvodaya, el Manavodaya y el Swadhyaya (Rahnema, 1993b, p. 171). El Swadhyaya inició en los 1950s, ahora tiene más de tres millones de adherentes, basado en las creencias védicas que hay un Dios en cada persona que uno debe descubrir y conocer para ser empoderado, ha generado gran riqueza material sin asistencia externa (Rahnema, 1991). El Manavodaya, que significa "el despertar humano" en indú, es otro movimiento popular basado en el auto-despertar, auto-disciplina, amor y conciencia de la unidad de toda la vida. El despertar individual conduce al despertar y bienestar familiar, comunitario y social (Rahnema, 1993b, p. 174).

El movimiento Sarvodaya en Sri Lanka, también con tres millones de miembros, hace eco de las creencias que plantean que el despertar espiritual conducirá a la auto-dependencia económica, conservación de recursos, consumo apropiado y realización personal. Los Sarvodayans abogan por el desarrollo auto-sostenido que no está ni sicológica ni materialmente dependiente de subsidios foráneos, sean públicos o privados. Los cambios sociales comienzan con cambios en las comunidades locales, lo cual inicia a su vez con el cambio individual. Cuando se invita a los Sarvodayans a una aldea, ellos no llevan ideas preconcebidas para el cambio sino buenas destrezas para escuchar y con lo cual empoderan a los habitantes del pueblo, y a su comunidad. Como ávidos meditadores, los Sarvodayans abogan por el respeto a todo lo que vive, acción compasiva, felicidad desapasionada, y ecuanimidad (McLaughlin y Davidson, 1994, p. 125).

La economía Gandhiana viene directamente de la tradición espiritual indú. El enfoque de Gandhi al desarrollo económico local rechaza la "ego-nomía" -el concepto del atomístico hombre económico racional calculando los beneficios y los costos de las acciones individuales en base del interés propio. Como Martín Buber, Gandhi abogó por remplazar las relaciones yo-ello las cuales caracterizan a la sociedad materialista-, con las relaciones Yo-tu; en otras palabras, tratar a los ajenos como sujetos no como objetos. No hay economía sin valores, dijo Gandhi, y el valor principal es el de prestar servicio a la comunidad, motivado por el amor que se expresa en el darse uno mismo (sef-giving love). Amor y acción social son las vías de la auto-realización (Diwan y Lutz, 1987).

Gandhi buscó una economía casera, o sea una economía descentralizada en la cual el interés propio viniera a ser el interés comunitario. Yo no debo servir al vecino lejano a costa del más cercano, señaló Gandhi. Yo adaptaré_ mis necesidades a aquello que es viable localmente (ver literatura bio-regional, ej. Berry). Yo ayudaré a los productores locales para que sean más eficientes. Si yo tengo propiedades, yo las mantengo para el beneficio de la comunidad y no para mi beneficio personal. Yo debo hacer la faena del pan cada día-es decir, trabajar para la reproducción de la vida diaria-, lo cual enseña el ciclo natural de crecimiento y decaimiento, humildad y presencia. Para Gandhi el objetivo del desarrollo económico es satisfacer las necesidades humanas (materiales y no materiales), no maximizar el consumo (Diwan y Lutz, 1987).

La teología de la liberación produjo en América Latina un movimiento eclesiástico para organizar a los pobres en comunidades de base popular, empezando en Brasil durante la dictadura militar de fines de los 1960s. Ella usó los valores indígenas de mutua ayuda y solidaridad para construir la auto-dependencia comunitaria. La teología de la liberación ve a los pobres y marginados como el nuevo sujeto histórico que llevará el proyecto cristiano para construir comunidad en el mundo. Es su conocimiento basado en la experiencia y reflexión lo que es la fuente de lo sagrado, no dictámenes verticales de la jerarquía institucional de la iglesia (OGorman, 1995).

El organizador comunitario Afro-americano Mel King, con la co-autora Samantha George, expresan la necesidad para la dimensión espiritual como una vía hacia el empoderamiento individual:

Nosotros podemos ser exitosos en crear corporaciones de desarrollo comunitario, fideicomisos encargados de las tierras comunitarias, bancos comunitarios y viviendas comunitarias, pero una comunidad rica en objetos y pobre en espíritu no puede ser vista como desarrollada... El desarrollo comunitario en los bienes materiales es necesario, pero no suficiente sin un desarrollo de la conciencia humana... El desarrollo comunitario debería empoderar en las múltiples dimensiones, material, racional, y espiritual de la vida. (King y George, 1987, p.219)

La dimensión espiritual del desarrollo económico basado en la comunidad es también visto en el deseo por pertenecer a algo más grande que uno mismo: la construcción de comunidad, junto a un sentido de interconexión y un deseo de servir. Robert Woodson, fundador del Centro Nacional para Empresas Vecinales (National Center for Neighborhood Enterprise), menciona que los esfuerzos más exitosos en el desarrollo económico comunitario sobre los últimos 20 años han sido aquellos basados no en fines materiales, sino bajo un significado mayor -ej. en la espiritualidad (McLaughlin y Davidson, 1994, p. 130). La dimensión espiritual -como la psicología transpersonal y la política transformacional- provee no solo una vía para el empoderamiento interno, sino un sentido de conexión con, y responsabilidad por la comunidad mayor y por toda la humanidad.

TEORIA DE SISTEMAS Y LA NUEVA FISICA: HACIA LA COMUNIDAD DEL QUANTUM

Una creciente y reciente literatura de ciencias sociales esta aplicando teoría de sistemas y física cuántica como una estructura epistemológica y teórica para analizar la relación entre individuos y el colectivo: Boulding (1985) en sistemas sociales, Argyris y Schon (1979) y Senge (1990) en sistemas organizacionales, Harían (1988) y Zohar y Marshall (1994) en cambio social, Becker (1991) y McLaughlin y Davidson (1994) en política. El pensamiento sistémico (Systems thinking) y la nueva física proveen un camino para observar patrones, relaciones y el cuadro completo, más que fotografías estrechas y separadas de la realidad.

La vieja física de Descartes y Newton vió el mundo como hecho de objetos discretos cuyos atributos y comportamiento son aislables, capaces de conocer y predecibles. La nueva física, en contraste, adopta el punto de vista de la realidad como un tejido dinámico de redes auto-organizadas, interrelacionadas, cuyos nodos o partículas no son objetos, sino manifestaciones de patrones de energía en el tiempo y el espacio. Dado que nada esta separado, el observador tiene un impacto en lo observado.

Un punto de vista cuántico de la sociedad sintetiza y trasciende tanto el punto de vista individualista atomista y separado, y el punto de vista colectivista donde el individuo es absorbido por la unidad del todo. Zohar y Davidson (1994) utilizaron la analogía de una danza de forma libre: los bailarines individuales crean un sistema (auto-desarrollado) -ej: una danza con "propiedades emergentes" que son propiedades únicas del todo y al mismo tiempo influye sobre los danzantes integrantes. La identidad del individuo es en tanto partícula como honda, materia y energía, danzante y danza.

A más de ofrecer un marco conceptual para la premisa de interconexión sobre separación, la física cuántica ofrece una racionalidad para la premisa de abundancia sobre escasez. La idea cuántica que materia (partículas) y energía (hondas) son cada una manifestaciones de la otra, apunta a la falsedad de la noción economicista de recursos fijos. La energía social de la asociación puede manifestarse en recursos materiales a través de un juego de suma-positivo. Si los sistemas humanos siguen el modelo cuántico, ellos son sistemas dinámicos, auto-desarrolllados, auto-conducidos y auto-organizados que tienen la capacidad para continuar aprendiendo y auto-trascenderse. Empoderamiento, entonces, viene a ser el esfuerzo necesario para estimular la energía sistémica natural para el auto-desarrollo.

La teoría cuántica tiene profundas implicaciones para el rol del planificador y del profesional del desarrollo. Ella cuestiona el raciocinio para la planificación comprensiva de gran escala, de arriba hacia abajo, hecha por el experto técnico, la que deriva su legitimidad desde la racionalidad mecanicista, lineal e instrumentalista de la física antigua (racionalidad sinóptica Compteana) y el punto de vista economicista de la planificación como la asignación de recursos escasos. La nueva física propone un rol muy diferente. Nosotros no podemos ser expertos planificadores de un sistema auto-organizante. Solamente podemos servir al proceso de realización del potencial natural para la auto-conducción y auto-desarrollo que es inherente al sistema (J.D. Laing; cited in Capra, 1986).

PEDAGOGIA A TRAVES DE LA PRACTICA: APRENDIZAJE SOCIAL

Nutriéndose de la teoría de sistemas, el aprendizaje social es una área de la teoría de la planificación con gran relevancia para la práctica del empoderamiento tanto a nivel individual como colectivo (Habermas, 1984; Friedmann, 1987; Schon, 1983; Argyris 1993; Morrow y Torres, 1995; Forester, 1993; Innes, 1995; Healey, 1992). Proveyendo una alternativa a la práctica "de arriba-abajo" de la planificación tecnocrática, los autores del aprendizaje social focalizan en el diálogo como un medio para fortalecer al individuo y al grupo (Forester, 1989). Habermas aplica su modelo de acción comunicativa al nivel de "la vida cotidiana" (análogo al espacio de la vida vernacular, o tercer sector). La comunicación viene a ser un medio para alcanzar el entendimiento entre los individuos en un grupo, más que un instrumento para transmitir, o manipular información (Habernas, 1984). La acción comunicativa puede conducir a un conocimiento emancipatorio el cual libera a individuos y grupos de los valores hegemónicos impresos en el lenguaje (Innes, 1995; ver también Healey, 1992). El diálogo es la ruta para la auto-reflexión, auto-conocimiento y liberación de las creencias debilitadoras. Es también la ruta para el aprendizaje mutuo, aceptación de la diversidad, confianza y entendimiento (Habermas, 1984; Gronmeyer, 1993, p. 66).

El activismo político y la movilización social sin un previo empoderamiento individual y comunitario a través del aprendizaje social puede conducir a vacíos o victorias de corto plazo, de acuerdo al autor del post-desarrollo Rahnema (1993a, p.126).

Ninguna panacea democrática o participatoria puede darle a una sociedad enferma compuesta por personas muertas o condicionadas lo que ellos individualmente no tienen... Ninguna forma de interacción o participación social puede ser significativa ni liberar a los miembros integrantes, a menos que los individuos participantes actúen como seres humanos libres e insesgados.

La recuperación de la libertad interna de uno, de acuerdo a Rahnema, involucra el aprender, escuchar y compartir, libre de cualquier miedo o resultado predefinido, creencia o juicio. La libertad interna

permite a uno no solamente que adquiera una tremenda fuerza de vida, sino también que contribuya, en una jornada significativa, a la lucha de todos y cada uno por una mejor vida. Como tal, la libertad interna da vida a la libertad externa, haciéndola posible y significativa. (p. 128)

Sin la libertad interna, la participación "pronto se torna en una paradoja, y una invitación para diseños manipulativos" (p. 128).

Un análisis de la participación popular en el gobierno municipal en Brasil muestra que el autoritarismo y paternalismo son dos creencias debilitadoras que están muy profundamente enraizadas en la gente (Pontual, 1994). Simplemente por involucrar a la gente en nuevos mecanismos participativos no consigue llegar a la raíz del problema que radica en el individuo (Pontual, 1994). Tal cambio fundamental requiere una "acción educacional intencional" introduciendo cambio en valores y actitudes para una nueva cultura democrática -es decir, una pedagogía para la participación popular y el empoderamiento (Pontual, 1994, p. 64).

Una pedagogía en este sentido usada en América Latina es concientización. Desarrollada por Paulo Freire (1970), el método se basa en el supuesto que la educación es un proceso mutuo: ninguna persona sola tiene la respuesta; cada persona tiene conocimiento basado en su propia experiencia y reflexión; todos necesitan ser tanto alumnos como maestros; el conocimiento no es depositado por el instructor y consumido por quien es instruido; todos aprenden juntos a través del diálogo acerca de su experiencia y reflexión. Renombrar al mundo a través del diálogo es un acto revolucionario de creación. Ello debe ser hecho solo a través de amor -no de un deseo para imponer la verdad de uno. Debido a que el amor es un acto de coraje, de libertad, no de miedo o sentimentalidad, amor es compromiso con otra gente..."si yo no amo el mundo -si yo no amo vivir- si yo no amo a los hombres [incluyendo los opresores]- yo no puedo dialogar" (Freire, 1970, p. 78). El diálogo debe ser hecho no solo con amor, sino con humildad, confianza en la sabiduría y fuerza innata de los ajenos, mutua confianza, esperanza, paciencia y disposición a tomar riesgos a través de la acción (Freire, 1970, pp. 81-82; Horton y Freire, 1990).

UN EJEMPLO DE CALI, COLOMBIA

Uno de los mejores ejemplos de una aproximación metodológica para el empoderamiento en el desarrollo económico comunitario viene de la Fundación Carvajal , fundada hace 30 años por una familia industrial importante de Cali, Colombia. Pese al reconocimiento internacional por su modelo participatorio de desarrollo económico local, la Fundación comprendió que si ellos quitarían su apoyo a los casos "exitosos" éstos colapsarían. El desarrollo económico comunitario participatorio no puede ser sostenido a menos que ello descanse en los individuos internamente empoderados -ej. individuos quienes puedan acceder a sus fuentes internas de poder sin depender en transferencias de poder externo, sea financiero, técnico o político. De otro modo, los esfuerzos simplemente refuerzan dependencia, paternalismo, asistencialismo y la mentalidad de "pedir" soluciones de afuera (Fundación Carvajal, 1995).

En 1993, la Fundación diseñó un nuevo modelo para desarrollo económico comunitario para romper el paternalismo por robustecer primero al individuo, a través de un proceso de diálogo de grupo (Lundy, 1995). La metodología, llamada Corpos (nombrada así después de las corporaciones de desarrollo basadas en la comunidad que la usaron), fue desarrollada por Nancy Domínguez, una miembro del equipo de la Fundación. Domínguez se crío en una vecindad pobre, experimentó su propio proceso de empoderamiento, y ayudó a su familia y vecindad a desarrollar micro-empresas. Antes de trabajar con una comunidad que ha decidido emprender el proceso de entrenamiento en Corpos, ella dedica tiempo en observar y escuchar a los residentes de la comunidad para ver los temas de interés común y como ellos los expresan. Usando esos temas y lenguaje, ella facilita diálogos de pequeños grupos, diálogos entre participantes comunitarios3.

La primera fase del diálogo trata con valores, auto-estima y motivación. A través de una (auto) reflexión crítica, los participantes se vuelven conscientes de hasta que punto el paternalismo e individualismo subyace en sus creencias. El paternalismo puede aparecer en los líderes comunitarios quienes son protectores y /o mártires sacrificados, tanto como en ellos quienes se sienten suplicantes dependientes. Cuando la disposición a romper las creencias paternalistas y a hacerse los arquitectos de sus propias vidas se ha establecido, empieza la segunda fase.

La segunda fase de los diálogos refuerza las destrezas de los participantes para un auto-manejo y liderazgo eficaz -empezando con el liderazgo de su propia vida-. Desarrollar una visión por uno mismo, la familia de uno y la comunidad de uno es el primer paso. Este diálogo puede destapar las creencias y valores debilitantes tanto como el inmediatismo, cumplir por cumplir, hacerse a lo que venga (adecuarse), poner objetivos increibles, adoptar para uno las visiones consumistas de la Avenida Madison. Discutiendo sus propias visiones, los participantes aclaran sus conceptos sobre calidad de vida. Qué es la alta calidad?, Cómo luce (con imágenes, sonidos, colores y sensaciones, como si fuera totalmente presente en el momento futuro) la alta calidad de vida -personal, familiar y comunitaria- ?, Cuándo una persona tiene alta calidad de vida -ej. Cuáles son los elementos que deben estar presentes?

Después de verbalizar sus visiones, los participantes hacen su propia planificación estratégica de como llegar allí. Qué elementos deben estar presentes para comprender la visión?, Qué elementos pueden estar presentes?, Cuáles de esos elementos proveerían alta calidad con menos tiempo y costo?, Cómo paso de aquí allá con la mayor eficacia y eficiencia? Cuál es mi objetivo para hoy, mañana, el próximo mes y el próximo año, Cuáles son las cualidades personales que mejor me asistirían: humor, paciencia, disciplina, flexibilidad, compromiso?.

Los participantes también conversan acerca de los elementos de un buen líder: cada uno necesita ser un líder, no en el sentido tradicional que oscila entre sacrificio y ventaja personal, sino en el sentido de líder como ejemplo -alguien quien persigue su auto-desarrollo en armonía con el desarrollo de la comunidad. El bienestar de uno es parte-y-parcela del bienestar de la comunidad. Si el auto-desarrollo de un líder resulta en ganancia personal, ello no es para avergonsarse.

A través de los diálogos el facilitador refuerza las destrezas necesarias para la construcción de una comunidad participativa por pedir a los participantes que se reflejen en el proceso de grupo, igual cuando el proceso vaya mal o vaya bien. El grupo identifica los elementos de buena comunicación -ej: vincular los pensamientos con palabras, descifrar mensajes, chequear interpretaciones, ponerse uno mismo en los zapatos del otro para entender los valores, puntos de vista y emociones detrás de los mensajes del otro. El facilitador refuerza los valores entre los participantes que promueven la construcción de comunidad: solidaridad, responsabilidad, sentido de interconexión y cooperación. Los participantes describen sus responsabilidades individuales para construir comunidad en el grupo: escuchar, entender, confiar, respetar, ser honesto, y resolver conflictos para el beneficio de todo el grupo y comunidad.

El entrenamiento acaba con un ejercicio de planificación estratégica y de crear una visión para la comunidad. El objetivo del desarrollo económico comunitario es la calidad de vida de la comunidad. Cuál es la calidad de vida para una comunidad?, imagine este futuro de la comunidad. Véalo, siéntalo, pruébelo. Arriésguese a soñar. Ahora, qué es necesario para dividir ese sueño en partes realizables en un camino que sea auto-sustentado, auto-manejado, auto-suficiente y auto-dependiente? Qué hacemos nosotros ahora?.

CONCLUSIONES

El desarrollo económico comunitario empieza con sus raíces en el individuo, el interior de la persona. Cada ser humano es un sujeto con una vida interior, un sistema de creencias y actitudes, algunas de las cuales interiorizan condiciones externas de pobreza. El desarrollo económico comunitario debe empezar con el interior de la persona por tocar el corazón, cambiando valores y creencias, superando el miedo y un sentido de separación. Esto no implica trabajar sobre el individuo sino con el individuo, apelando a los valores más altos de las personas y al sentido (latente) de auto-valoración.

Sólo el individuo puede trabajar en su propio interior; pero el facilitador puede proveer el ambiente y un "shock" a la consciencia (Nicoll, 1980) para querer iniciar. Más que proveer las respuestas para esos que se supone no saben, el facilitador ordena sus conocimientos, sacándoles a la luz y enriqueciéndolos. El facilitador los acompaña por un período de tiempo y colabora, pero no lo hace por ellos.

La participación en el desarrollo económico comunitario facilita el empoderamiento individual. Como el empoderamiento individual desmantela el sentido de aislamiento personal, el acto de participación crea un sentimiento de pertenencia e interconexión, el cual a su vez produce acuerdo y cooperación. En este momento la energía prima para el desarrollo económico comunitario sostenido es liberada -el recurso más grande a disposición de la comunidad.

Pero la capacidad de refinar, aprovechar y dirigir la energía colectiva debe estar presente. Es ahí donde el trabajo interior rinde (pays off) al nivel comunitario. Los individuos fortalecidos no tienen solo la destreza de comunicarse efectivamente, sino la capacidad y disposición de actuar. Ellos pueden desmantelar los obstáculos interiores para alcanzar la visión tales como el temor y separación, apatía y cinismo. Ellos pueden redefinir la escasez para ver oportunidad. Ellos pueden plantear objetivos manejables animándose a si mismos y a los demás con retro-alimetaciones positivas, corrigiendo la ruta de uno continuamente, y manteniendo paciencia, flexibilidad, esperanza, humor y compromiso. Así se construye una base sólida para el desarrollo económico sostenido de la comunidad.

El deseo de trabajar más allá de los límites de la comunidad emerge conforme el sentido de conexión se expande y el sentido de empoderamiento se solidifica. Las comunidades se ofrecen a trabajar con otras comunidades en solidaridad. Ellos comienzan a trabajar con instituciones públicas y privadas - ni como mendigos, ni como demonizadores, sino con un espíritu de respeto mutuo. Como una mujer que había terminado el entrenamiento del Corpos en Calí me contó,

Ya no hay extraños para mi, o gente que mantiene poder sobre mi. Nosotros somos humanos y todos tenemos poder. Yo puedo entrar a la oficina del Alcalde y verlo como ser humano como yo y podemos hablar como iguales.

Los escritores humanistas y del post-desarrollo señalan a los espacios de la vida local de la sociedad civil -lo vernacular, lo popular, especialmente los de bajos ingresos y marginados- como lo más crucial para transformar últimamente los valores sociales. Si esto es verdad, el movimiento de desarrollo económico basado en la comunidad debe ser localizado en el punto medular de este cambio. Ello puede ser un vehículo para reemplazar los mitos del "mainstream" de la escasez y la separación con la creencia en la abundancia y la interconexión. Ello puede ser un vehículo para transcender las dualidades entre izquierda y derecha, espacio de vida y espacio económico, individuo y comunidad, lo personal y lo político.

Para humanizar la disciplina del desarrollo económico comunitario, nuestras investigaciones deben incluir lo subjetivo, lo intangible y lo no-cuantificable. Ellas deben ahondar en el misterio dentro del individuo. Ellas deben contar las historias que conectan la partícula a la honda, el observador a lo observado, el individuo a la comunidad. Así nosotros seremos capaces de contar la historia de desarrollo económico comunitario -desde adentro hacia afuera.

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(*)Doctorada en Planificación Regional por la Universidad de Cornell, con B.A. en Economía de la Universidad de Stanford, catedrática e investigadora de la Universidad de Texas, en los programas de Desarrollo Comunitario y Regional y el Instituto de Estudios Latinoamericanos.

(**) Este artículo es una versión del artículo "Empowerment: Community Economic Development from the Inside Out" de la misma autora, publicado en la revista Urban Studies, Vol. 33, Nos. 4-5, 617-630, 1996.

(1)La literatura de desarrollo económico comunitario, la cual se traslapa con la del trabajo social y la sicología comunitaria, ha reconocido largamente el rol del empoderamiento individual en la acción colectiva (Moen, 1995; Boeren, 1992; Checkoway, 1993; Florin and Wandersman, 1990).

(2)Se está cuestionando hasta la legitimidad de las grandes ONG's del tercer sector (organizaciones no-gubernamentales sin fines de lucro) Lemann, 1994; Halpern, 1995; Latouche, 1993; Porter, 1995).

(3)La información sobre la metodologíaCorpos viene de las entrevistas personales de la autora con Nancy Domínguez en Julio y Agosto de 1995, en Cali, Colombia.