SOCIEDAD, 09/01/97, RODOLFO SOLANO ORFILA: IN MEMORIAM

Economía y Sociedad

País/Country: Costa Rica

Escuela de Economía Universidad Nacional

Autor/Author: Jorge A. Chaves Ortiz, o.p.

Volúmen/Volume: 1

Número/Number: 5

Frecuencia/Frequency: Trimestral/Quarterly


Fecha/Date: 09/01/97

Cuando Rodolfo Solano Orfila murió la tarde del sábado 27 de setiembre de 1997 , la liturgia de nuestras iglesias leía un suceso curioso narrado por Marcos. Al mismo tiempo que Jesús realizaba su misión, otras personas aparecían haciendo lo mismo que El. Según el lenguaje de la época, "hacían milagros" y "expulsaban demonios". La reacción de los apóstoles fue la de impedirles que continuaran haciendo esa labor, "porque --dicen-- no es de los nuestros". Pero al preguntar a Jesús, éste da una respuesta clara : "Nadie que haga milagros de éstos puede estar contra mí, aunque no sea de nuestro grupo". A la luz de este texto, resulta inevitable pensar en lo que fue la vida de Rodolfo Solano.

"Expulsar demonios" y "hacer milagros" expresan, según la mentalidad de la época, la manera como aquellas gentes percibían la práctica de Jesús. Desde nuestra perspectiva, entendemos que no se habla aquí de "demonios" en el sentido antropomórfico del término. Jesús expulsaba con su palabra, su gesto, su ejemplo, los "demonios" del egoismo, de la violencia destructiva, de la codicia. Precisamente otra lectura, la del apóstol Santiago, --que también aparece en la liturgia de ese mismo domingo en que velamos a Rodolfo--, pinta con un ejemplo, lo que podríamos llamar, en lenguaje bíblico, "posesión del demonio de la codicia". Se trataría de una vida obsesionada por la acumulación de riquezas, al punto de cometer injusticia contra otros, sin sentido de solidaridad, sorda ante los clamores de los necesitados. "Expulsar este demonio", como lo hizo Jesús, es crear continuamente actitudes de fraternidad, de comunión, de justicia, de libertad. Es abrir los oídos de los sordos para que puedan recibir la verdad de otros, y escuchar sus necesidades; es soltar la lengua de los mudos, para que puedan comunicarse y participar en la comunidad, es poner de pie a los paralíticos para que, con su salud recobren todo su sentido de dignidad; es trabajar para que los pobres y los más débiles puedan disponer plenamente de todos los frutos del progreso humano que anticipa algo lo que será la plenitud del reino de Dios.

Esto fue la vida de Rodolfo. Décadas como servidor público en Costa Rica testimonian de su consagración a la lucha contra los demonios del egoismo, de la violencia destructiva, de la codicia. Al trabajo por una Costa Rica inspirada en valores de justicia, libertad y democracia social.

Durante los últimos años, en la Cátedra "Víctor Sanabria" tuvimos el privilegio de estrechar nuestra amistad con Rodolfo, y contar con su participación en nuestros programas. Quizás nunca hablamos de "religión", de la manera como se suele interpretar el término. Pero sí mucho de evangelio, aunque no empleáramos el nombre. El fue quien tomó la iniciativa con nosotros en esta línea, interesándose por nuestros debates de ética de la economía; estimulándonos a no quedarnos en discusiones teóricas sino a traducirlas en sugerencias de impacto en las políticas económicas.

Una vida como la de Rodolfo Solano Orfila vale la pena. Es un testimonio claro de cómo el Espíritu de Dios, como el viento, sopla donde quiere.