SOCIEDAD, 05/01/97, POBLACIÓN Y DESARROLLO: NUEVOS RUMBOS EN EL DEBATE Y LA ACCIÓN SOCIAL

Economía y Sociedad

País/Country: Costa Rica

Escuela de Economía Universidad Nacional

Autor/Author: Manuel Barahona Montero

Volúmen/Volume: 1

Número/Number: 5

Frecuencia/Frequency: Trimestral/Quarterly


Fecha/Date: 05/01/97

1. Antecedentes

Desde Malthus el debate sobre las interrelaciones entre población y crecimiento económico han estado signadas por profundas discrepancias en cuanto al sentido e impacto de su acción recíproca de causa y efecto.

Las preocupaciones de Malthus se centraron básicamente en el conflicto que él percibía entre el crecimiento de la población y el aumento de los bienes de subsistencia. En la etapa moderna, se ha tendido a visualizar el problema desde la óptica de las relaciones entre el crecimiento poblacional y el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) o el ingreso agregado por habitante.

En el abordaje de estos asuntos, básicamente se han decantado dos posiciones. Una de corte poblacionista que al asumir la población como el principal recurso con que cuentan las sociedades para su desarrollo postula que el crecimiento demográfico incide favorablemente en el proceso de desarrollo. Alternativamente, surge un conjunto de interpretaciones que apuntan a que una disminución en el ritmo de crecimiento poblacional puede incidir de manera favorable en la economía y la reducción de los niveles de pobreza.

La trayectoria del debate contemporáneo se sigue con claridad en las conferencias sobre población y desarrollo promovidas por el Sistema de las Naciones Unidas. En la primera de ellas (Bucarest, 1974) , las naciones desarrollados y el mundo en desarrollo abordaron el tema desde óptica diametralmente opuestas. En efecto, las naciones desarrolladas apostaron por el control de la natalidad en tanto el mundo en desarrollo reinvindicó la necesidad de involucrar la consideración de las cuestiones de población en el conjunto de las políticas de desarrollo: "el desarrollo es el mejor anticonceptivo" fue su consigna. El resultado fue la aprobación de un Plan de Acción Mundial en Población (PAMP) que adoptó el sabio principio de propender a la armonización de las tendencias demográficas con el proceso de desarrollo, lo cual abre una solución de compromiso a las visiones en conflicto.

El debate tendió a variar en la segunda Conferencia Internacional (México, 1984), cuando la delegación estadounidense proclamó, de manera sorpresiva, que el factor demográfico constituye una variable neutra para el crecimiento económico, argumento originado en algunos sectores de la economía neoclásica (economía de la oferta). Paradójicamente, a esa altura, la mayor parte de las naciones en desarrollo estaban ejecutando vastos programas de planificación familiar. Más aún, países de la órbita socialista como China se habían sumado a esta corriente.

De pronto, el debate acerca de las relaciones entre población y desarrollo perdió el atractivo de los enfrentamientos ideológicos que lo dominaron por largo tiempo, situación que obviamente se vio reforzada por la crisis del denominado "socialismo realmente existente" a finales de los ochenta.

2. El Cairo: Hacia un Nuevo Paradigma

En ese interregno, se generaron condiciones para un nuevo abordaje, cuyo momento culminante es la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD: El Cairo, Egipto, setiembre de 1994). La CIPD 94 amplió el campo de preocupaciones en materia de población y desarrollo allende los programas y acciones de planificación familiar, para colocar el tema de población en el marco del desarrollo sostenible. Surge así un nuevo paradigma en el que los factores críticos lo constituyen la consideración del bienestar de las familias, el mejoramiento de las condiciones de acceso a la salud y a la educación, así como la potenciación de las mujeres.

Al término de la CIPD 94, delegados de 180 naciones aprobaron un Programa de Acción que incluye proyecciones sobre la dinámica poblacional pero no fija sus metas en términos demográficos. Otro rasgo sobresaliente es que se evita el uso de nociones como "explosión" y "peligro" que han estado presentes en diversos tramos del debate. Con arreglo a una esta visión más amplia e integral, se establecen metas para reducir la mortalidad materna e infantil, la promoción del acceso universal a los servicios de salud reproductiva, incluyendo la planificación familiar y reducir la discrepancia entre mujeres y hombres en materia de educación, esto es, metas para lograr el efectivo avance en la senda de la armonización del crecimiento demográfico con el proceso de desarrollo, presente como preocupación desde Bucarest como ya se ha indicado.

3. La Experiencia de Costa Rica

En el marco de la transición demográfica, se observa en Costa Rica una tendencia hacia la declinación en el ritmo de crecimiento poblacional. En la actualidad, el crecimiento vegetativo de la población (es decir, sin considerar la migración) se ubica en el orden del 2% en virtud de una combinación de niveles bajos de mortalidad e intermedios a nivel de natalidad. La transición demográfica se explica por la tendencia hacia la reducción en los niveles de fecundidad y mortalidad, que conducirían en el largo plazo a una estructura poblacional estable, con un nivel de crecimiento a nivel de reemplazo (tasa neta de reproducción igual a uno1).

Ahora bien, debe advertirse en el caso nacional que esa tendencia acontece en un marco donde la estructura poblacional es muy joven (la edad mediana de población es de 23 años), lo cual determina fenómenos de inercia demográfica que hacen que en términos absolutos continúe la tendencia hacia el crecimiento poblacional (de hecho en el segundo lustro de los ochenta se presentó un nuevo "baby boom", registrándose en 1985 el mayor número de nacimientos en la historia del país), situación que coexiste con la tendencia a que la población mayor de 65 años aumente su peso relativo en la pirámide poblacional.

En el Gráfico 1, se intenta visualizar la trayectoria seguida por el crecimiento económico y el crecimiento poblacional en Costa Rica a partir de 1950. El primero muestra una tendencia más errática en tanto refleja las oscilaciones propias del ciclo económico (crisis, estabilización y reactivación) mientras que a nivel del crecimiento demográfico se aprecia la tendencia hacia la declinación. Si bien en el ámbito internacional, no se ha podido establecer empíricamente correlaciones entre el crecimiento económico y el crecimiento demográfico, a nivel de la relación más simple que media entre estas dos esferas (el PIB por habitante) se colige con facilidad que una desaceleración o suavización en las tendencias del crecimiento poblacional puede influir esa variable macroeconómica.

Gráfico 1
Gráfico 1

Pero, con independencia de la importancia de esa variable, por lo demás ampliamente cuestionada en la actualidad como indicador de bienestar, conviene tener presente la necesidad de que en efecto se logre la armonización de las tendencias demográficas con el proceso desarrollo. Así, como en el ambito microsocial (la familia), se plantea la necesidad de contar con la información y las opciones suficientes para decidir de manera informada, libre y responsable sobre el número y espaciamiento de los hijos, a nivel social es oportuno una acción estatal orientada hacia los sectores de la población cuyo perfil sociodemográfico dista de las tendencias predominantes en el país en su conjunto a nivel de fecundidad y mortalidad, de manera que se generen las oportunidades para integrar a toda la población a la corriente principal del desarrollo. Con ello el debate sobre la integración de los temas de población en las estrategias de desarrollo y las políticas públicas cobra una nueva dimensión como pieza clave de la equidad y la integración social.

Referencias Bibliográficas

Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE). Las políticas de población en América Latina : algunas reflexiones en el umbral del Siglo XXI. Santiago de Chile: CELADE, 1995.

Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL). Crecimiento de la población y desarrollo económico. Santiago de Chile: CEPAL, 1996. Cuadernos de la CEPAL, No. 75

Fondo de Población de las Naciones. Informe final y Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. San José: Imprenta y Litografía LIL, 1994.

Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN). Situación demográfica y políticas de población en Costa Rica. San José: MIDEPLAN, 1993.

MIDEPLAN.Panorama Nacional 1996. Balance social, económico y ambiental. San José. MIDEPLAN, 1997.


1 La tasa neta de reproducción es el promedio de hijas que tendría una mujer (o grupo de mujeres) si su vida transcurriera desde el nacimiento conforme a las tasas de fecundidad y mortalidad correspondientes a un año determinado. Una mujer se reproduce a sí misma cuando tiene una hija.