..."cuando otro jugador puede
arrastrarlo a uno al abismo,
hay que preocuparse por su
racionalidad "...
Nalebuff y Brandenburger
Resumen
En el presente artículo se discuten los alcances de la estrategia liberal en el caso de la economía costarricense, principalmente desde la perspectiva de su paradoja de realización; es decir, la conformación de condiciones implica imposibilidad de objetivos. Como argumento de fondo se explora el hecho de que la vigencia del paradigma de la competencia imperfecta (con un claro dominio de monopolios y oligopolios), fortalecida con el proceso aperturista, no crea condiciones para el advenimiento del paradigma de la competencia perfecta, condición esencial para el logro de objetivos de la propuesta liberal.
Cincuenta Años de Apertura Comercial en Costa Rica.
Los acontecimientos económicos de la sociedad costarricense, durante 19961, fueron razonablemente reveladores en cuanto a las limitaciones de la estrategia liberal de desarrollo en su capacidad para producir el bienestar que pregona.
Para empezar, es muy interesante constatar que la apertura comercial, en su propuesta más reciente, no es más que una especie de corrección a cierto desenfreno de una tendencia que se viene confirmando para los últimos cincuenta años2. En efecto, no es muy difícil demostrar que una característica dominante de la economía costarricense es su creciente apertura e integración al mercado mundial. Pueden variar las formas de inserción en el tiempo, pero el fondo es el mismo. Entre 1950 y 1974, las expotaciones y las importaciones muestran un crecimiento dominante con respecto al PIB, con la presencia de un persistente déficit comercial; sin embargo, durante los últimos cinco años de los setentas se observa una disminución (con la presencia de un amplio déficit comercial) que, interrumpido por los grandes saltos del bienio 1981-1982, se mantuvo durante el período comprendido entre 1983 y 1987 (aunque aquí el déficit comercial fue menor). Sin embargo, en términos de una década, el componente externo se mantuvo relativamente estable y la proporción del comercio exterior, la magnitud de la apertura externa, es superior al nivel alcanzado en los veinticinco años previos.
De manera que el "estancamiento" en la apertura es básicamente en cuanto a su aceleración pero las proporciones aumentan a pesar de la irregularidad en las tendencias.
La recuperación del dinamismo en la apertura comercial, y la mayor regularidad en la tendencia, se reestablece a partir de 1988 aunque vuelve a reafirmarse la presencia del déficit comercial, de modo que en los últimos años se alcanzaron mayores niveles de inserción al mercado mundial. Desde esa perspectiva, lo realmente importante no es la característica en sí, incluyendo el déficit persistente, puesto que ahí no existe ninguna novedad, lo interesante está en la recuperación de la regularidad en la tendencia de largo plazo y en la aceleración del proceso de inserción al mercado mundial. En el gráfico se observan las tendencias descritas.
Visto el proceso de inserción al mercado mundial, resulta muy interesante la idea, no exclusivamente liberal, del "agotamiento del modelo sustitutivo de importaciones" como una primera aproximación para explicar la vigencia de la estrategia aperturista liberal3. Toda esta justificación, como se podrá constatar, aporta poco de interés en el tanto, como se sabe, desde la Administración Carazo Odio (1978-1992) fue muy clara la inclinación de la política oficial hacia la apertura comercial, justamente en el momento en que se vendía la idea del "agotamiento"4. De modo que, difícilmente puede sostenerse la afirmación de que es a finales de la década de los ochentas (en concordancia con la figura ideológica de la "década perdida") cuando se adopta la llamada estrategia aperturista. Esta visión, sin embargo, si oculta el hecho indiscutible de que la inseción de la economía costarricense ha sido un proceso continuo en los últimos cincuenta años de historia económica. Por consiguiente, a lo único que puede aspirar el llamado cambio "estratégico", es a un mero "ajuste táctico" en el que se espera revertir algo de mayor significación: el papel del Estado costarricense y los alcances de su injerencia en las relaciones economicas de la sociedad, y en particular, el tipo de intereses que tendrá que salvaguardar en este nuevo episodio de la llamada historia patria.
Algunas Limitaciones de la Economía Costarricense para la Relización de las Metas del Neo-Aperturismo.
El papel del estado en la apertura comercial que se promueve, no es un punto de consenso entre los proponentes. Mientras que algunos liberales piensan en un estado llevado a la mínima expresión [4], otros desarrollan la idea de que el estado debe redefinirse, como lo indica Claudio González [7], la reforma del estado es necesaria para hacerlo más eficiente, concentrarlo en las tareas que debe hacer: un estado para exportaciones. No se trata de hacer más eficiente el estado tal y como se conoce, se trata de reducir su tamaño y redefinir sus funciones. La reducción del tamaño del Estado es el objetivo elevado a rango de principio económico en todos los casos.
Se trata de una apertura que no está dispuesta a desviar parte del excedente económico al financiamiento del aparato del Estado; es decir, trata de participar lo menos posible en la formación del erario, aunque no pierde oportunidad para participar de su reparto. Se viene simentando lo que constituye, parafraceando a un dirigente empresarial, una "doble moral", con el argumento del llamado "sesgo antiexportador" se captan "gruesas tajadas" del pastel del erario para su bienestar. Entonces, ni siquiera advierten la exigencia de aportar para la atención de sus propias necesidades mediante el Estado (capacitación de la fuerza de trabajo, funcionamiento del marco legal con que se opera, infraestructura, seguridad, "solidaridad social"5), pero no existen límites cuando se trata de tomar partes de ese mismo erario para el que no se ha contribuido. Se trata de una forma muy interesante de reorientar la solidaridad social.
Por otro lado, la apertura que se viene imponiendo está diseñada de modo tal que busca evitar las redistribuciones que resultan de los precios relativos que se forman con las barreras arancelarias y no arancelarias. Para ello se procura eliminar, de un modo acelerado, la barreras al comercio exterior con el propósito de adquirir bienes y servicios a menores precios, principalmente en el mercado de trabajo que presenta importantes distorsiones por la seguridad social interna y por la necesidad de mantener (y aumentar) las proporciones del mercado interno. Así las cosas, la apertura supone inquietantes incognitas sobre el mercado laboral en cuanto a salarios, empleo y, su complemento, la seguridad social.
| Costa Rica: Indicadores de la Apertura Comercial - en porcentajes a precios corrientes
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Fuente: BCCR. Estadísticas 1950-1985. BCCR. Cuentas Nacionales de Costa Rica. 1983-1992. BCCR. Libro Negro. |
En resumen, los beneficios relativos a la retribución de los factores estarían en razón directa de las posibilidades que ofrezcan los oligopolios y las inversiones extranjeras, lo cual es verdaderamente incierto7.
En todo caso, sea cual sea la situación concreta de las industrias particulares, el sobreprecio aumenta las distorsiones que derivan de la predominante estructura oligopólica de los mercados locales.
Por otro lado, se podría esperar que solo con el hecho de que las barreras arancelarias se reduzcan debe dar por resultado una rebaja en los precios de los bienes finales, de modo que no todas las rebajas de precios dependen de la competencia. Ahora bien, ante la posibilidad de que el mercado quede expuesto a otros competidores, es legítimo esperar que la estructura del mercado internacional sea la que se reproduzca en el mercado local. Sin embargo, existen condiciones que podrían frustrar algunas espectativas. En efecto, para empezar, no es cierto que un mercado tan reducido como el centroamericano8 sea atractivo para cualquier productor del orbe, o que por semejante pedacito vayan a desatar una guerra de precios, o cosa por el estilo. Por otro lado, es muy probable que si queda algo, ello estará al alcance de los principales "socios" comerciales de siempre, que cuentan incluso con "ventajas políticas" obvias, aparte de que el supuesto "agotamiento del modelo sustitutivo" implica que la expansión de las empresas no sería una verdadera oportunidad, precisamente porque el mercado está prácticamente saturado. Además, la competencia oligopólica existente va a tardar mucho en rebajar precios y aumentar calidades si no existen razones para producir moviemientos importantes. Aún así, partiendo del hecho de que en el mercado doméstico imperan los oligopolios, que por su tamaño son medianos y grandes, los mismos solo podrían ser desplazados por similares o mayores. En fin, la estructura del mercado no parece que pudiera sufrir grandes cambios, y en menor grado, hacia modelos de la competencia perfecta.
Más aún, una gran parte de los productores existentes en el mercado interno son subsidiarias de los grandes oligopolios transnacionales. De modo que no quedan muchos extranjeros, o locales, motivados a disputar "la pieza del león" si tal disputa no está planteada a un nivel de mayores dimensiones.
De ahí resulta que la manera aparentemente de mayores posibilidades se encuentra en la recomposición de las transnacionales, en lo que puedan comprar de lo interno para tratar de ampliar el mercado o la cuota de sus operaciones.
Otra vertiente de beneficios potenciales depende de la contradicción de intereses que se logre mantener y ampliar entre la órbia de la producción local y la órbita de la circulación (principalmente con los comerciantes mayoristas), contradicción que se presenta en el medio costarricense y centroamericano, pero que es ahí donde los nuevos enfoques gerenciales promueven el desarrollo de la cooperación [11] a fin de ampliar el margen de beneficio de la cadena de valor [12].
En concreto, son realmente remotas las ganancias que puede esperar el consumidor, en vista de que las deseadas bajas en los precios puede resultar en un hermoso canto de sirena, y los aumentos en la calidad nada que escape del curso estrictamente normal de los negocios. Consecuentemente, los sacramentales dones que derivan de la competencia (perfecta) del ideal de los liberales se deshacen con el ácido de la competencia (oligopólica) de la realidad del mercado mundial. Es decir, la posibilidad de disfrute de los beneficios de la apertura son casi inexistentes, o son una raquítica veta de oportunidades para el consumidor.
Acontecer Nacional.
El avance demostrado en los medios de la apertura comercial no es un proceso carente de tensiones. Durante 1996 se presentaron muchos acontecimientos que no solo ponen en francas dificultades la viabilidad de la estrategia liberal, aunque fuera (y no lo es) la propuesta más sensata desde el punto de vista técnico, en vista de que su adopción implica sacrificar una amplia base económica y social que, si bien es cierto, antepone su interés particular por sobre el social, no está haciendo nada diferente de lo que hace un liberal cuando defiende sus puntos de vista o, lo que es mejor aún, se trata de un fenómeno del que sencillamente se alimenta el quehacer económico internacional.
A continuación se presentan algunos casos recientes que tienen la ventaja de poner en evidencia las relaciones comerciales de Costa Rica con el resto del mundo. Por supuesto que para una mayor comprención de los alcances de la propuesta liberal en la lectura de los mismos, debe tenerse presente el criterio liberal de las retribuciones ..."Si los empresarios no se equivocan, deben ser bien remunerados pero, igualmente, las penas deben ser severas también cuando los empresarios se equivocan y hacen un uso inadecuado de los medios de producción"...[10].
1. Textiles.
Un incidente que viene presentándose desde 1994 es el caso de las cuotas textileras que impusieron, de manera unilateral, las autoridades estadounidenses a las importaciones procedentes de Costa Rica. Dos tesis fueron esbozadas en esa oportunidad: en el lado norteamericano, parece que un importante poductor local (de EE.UU.) reclama protección a su mercado a raíz de que ciertas desventajas económicas atentan contra su estabilidad9. De parte del Gobierno costarricense se argumenta que sus exportaciones no representan ningún perjuicio para la producción norteamericana y que, en consecuencia, deben respetarse los acuerdos vigentes al respecto (La Nación del 29 de febrero de 1996, p. 21A). Detrás de la versión costarricense, dos gupos de interés protagonizan la disputa interna: los que exportan productos con materias primas producidas en EEUU (sistema "GAL"), empresas maquiladoras que no apoyan al Gobierno; y los exportadores de productos con telas de otro origen (sistema "SL") que, según se dice, no tienen capacidad para cumplir con la cuota ofrecida.
Los reclamos del Gobierno costarricense fueron llevados al seno de la OMC y, según cuentan las últimas noticias, la fase técnica del proceso favoreció las ponencias costarricenses. Sin embargo, cabe señalar que los opuestos a la gestión del Gobierno encuentran que les perjudica porque las condiciones se ponen relativamente "duras" o se enfrían (¿represalias?, ¿alianzas?, ¡sin novedad!), mientras se ordenan las relaciones comerciales, principalmente porque la cuota ofrecida es muy superior a la cuota obligada mientras dure el litigio intenacional.
2. Banano.
Otro caso interesante es el de la producción bananera. Este caso abarca varios problemas: uno de carácter internacional y otro de índole local.
El conflicto internacional dio inicio con los europeos que, procurando salvaguardar sus intereses en sus excolonias, negociaron un sistema de cuotas el cual quedó aprobado en la Ronda Uruguay con el veto de los EE. UU. Las cuotas se pusieron en práctica a partir del 1° de julio de 1993, y las mismas fueron negociadas con los afectados. Costa Rica, al igual que otros productores, aceptó, en marzo de 1994, la operación de las cuotas mediante un ac los afectados. Costa Rica, al igual que otros productores, aceptµ, en marzo de 1994, la operaciµn de las cuotas mediante un ac los afectados. Costa Rica, al igual que otros productores, aceptÂ, en marzo de 1994, la operación de las cuotas mediante un ac los afectados. Costa Rica, al igual que otros productores, aceptó, en marzo de 1994, la operaciÚn de las cuotas mediante un ac los afectados. Costa Rica, al igual que otros productores, aceptÖ, en marzo de 1994, la operaciÖn de las cuotas mediante un ac diferendo, Costa Rica contó con el apoyo de la empresa norteamericana Dole (Standard Fruit Co)10. En setiembre de 1995 EE. UU. presentó una demanda contra los europeos ante la OMC, y en enero de 1996 Costa Rica y EE.UU. suscribieron un acuerdo en el que se ponía fin al conflicto. Recientemente, el planteamiento norteamericano recibió el apoyo del panel de expertos de la OMC.
El conflicto interno es paradógico. Cierto número de productores locales, ubicados en la zona sur del país, se encuentran prácticamente en la ruina, y sus acreedores, los puntos bancarios estatales de apoyo, a punto de sufrir pérdidas muy importantes. Las plantaciones se estimularon durante la Administración Calderón Fournier precisamente siguiendo los signos favorables del mercado y teniendo muy presente que Costa Rica está entre los productores de mayor capacidad a nivel mundial. Su situación presente se debe a que no tienen mercado para la venta de parte de su producción. Como corolario de lo anterior, el Gobierno de la República se vió en la necesidad de emitir un decreto en que concede (obliga a los bancos acreedores) una prórroga para el pago de dichas obligaciones. Mientras tanto, las fincas sufren un acelerado deterioro porque la "paquete tecnológica" ha tenido que suspenderse y esto no solo baja la productividad (lo cual es, en ese contexto, ¡deseable!) sino que aumenta el riesgo de las enfermedades sobre las plantaciones.
3. Azúcar.
El conflicto del azúcar fue de carácter local con carácterísticas muy singulares. El caso plantea un enfrentamiento entre, aproximadamente, los productores e industriales de Guanacaste y Puntarenas y, el otro bando, con los empresarios de Turrialba, el Valle Central, San Carlos y San Isidro de Pérez Zeledón. El conflicto se originó en que los empresarios de Guanacaste interpusieron (y ganaron el 31 de enero de 1995) un recurso de amparo en la Sala Constitucional con lo que lograron evitar la aplicación de una metodología que la Liga de la Caña usaba en la liquidación a los productores sin importar el mercado de venta. En el negocio azucarero existen dos mercados principales para la venta del producto: el mercado libre (internacional) y el mercado protegido, el cual consta de dos segmentos: el mercado nacional (para el que rige un arancel que protege al punto de desestimular la importación de azúcar) y la cuota azucarera del mercado estadounidense. El precio en el mercado protegido es superior al precio del mercado libre (por ejemplo, en 1996 los precios promedios fueron de $22 y $12 por quintal, respectivamente). El desacuerdo entre los empresarios surgió a raíz de que los mayores productores e industriales de azúcar (principalmente los de las provincias de Guanacaste y Puntarenas) aparentemente son los que vienen cargando con las ventas al mercado de menor precio (La Nación del 4 de marzo de 1996, p. 23A) y, al final, lograron imponer una metodología que relaciona la liquidación con el mercado de colocaciones. Sin embargo, la pugna se extendió por la existencia de dos proyectos de ley en la Asamblea Legislativa tendientes a regular la distribución de las cuotas.
4. Los Contingentes de Importación.
Un cuarto incidente se presentó a raíz de la voluntad de las autoridades locales para, "siguiendo los acuerdos internacionales", según dicen, aplicar rebajas en los aranceles a ciertas cuotas de importación (equivalente a menos del 2% del consumo nacional) de diversos productos (Acuerdo 84-86. MAG-COMEX, publicado en La Gaceta del 25 de junio de 1996). Como contraparte, los productores locales afectados, especialmente los de productos lácteos11, han estado opuestos a esa política, esbozando dos tipos de argumentos:
..."algunos de los países que más insisten en la apertura comercial (incluidos Estados Unidos y varios de Europa) emplean subsidios para los productores agrícolas locales y barreras para los extranjeros. Que ellos lo hagan, sin embargo, no quiere decir que su ejemplo deba seguirse; entre otras cosas es fiscalmente costoso y perjudicial para los consumidores y para la adecuada asignación de los recursos productivos"...(Editorial de La Nación. 3 de agosto de 1996)
5. Aranceles Agrícolas.
Otros grupos de agricultores (de cebolla y papas, principalmente), han tenido un duro forcejeo con las autoridades del Gobierno, a raíz de la supuesta "tolerancia desmedida", según dicen, con el producto importado. En esta caso, los productores locales no solo lograron la elevación del arancel de aduanas, sino que lograron que se aumentaran los controles vía el nivel de "pudrición" del producto importado; ajustes que, según los convenios internacionales, tendrán que aplicarse al producto local. Es decir, aquí la calidad se regula controlando los defectos provocados por un deficiente manejo pos cosecha de los productos. Es importante anotar que aquí se ventiló un importante desacuerdo en el seno del Gobierno dado que mientras el COMEX prosigue su línea aperturista, el Ministro de Agricultura y Ganadería, Ricardo Garrón, considera "súmamente peligrosa la apertura cuando hay un impresionante proteccionismo agrícola en países grandes como EE. UU." (La Nación del 17 de julio de 1996, p. 20A).
6. Café.
En el café los conflictos internacionales se han venido resolviendo, en la órbita de los productores, después de que la liberalización del mercado puso en muy graves aprietos a todos los productores (beneficiando, con creces, a los empresarios "consumidores de materia prima" porque los del producto final no reciben tales beneficios12), sin importar su capacidad técnica ni sus ventajas competitivas, comparativas o de cualquier otro orden. Hoy en día el acuerdo más importante consiste en mantener la disciplina en la retención de excedentes de producto, con lo cual se impide que los precios se acerquen al abismo. También impiden una mayor presión sobre la política cambiaria aunque hay un incremento en los costos de la actividad. Es claro que tales colusiones deben ruborizar a los liberales consecuentes dado que tales mecanismos impiden que los beneficios lleguen a los consumidores finales.
7. Granos Básicos.
En granos básicos, principalmente en maíz, arroz y frijoles, las teorías liberales se impusieron en el pasado con su idea de que era preferible abastecer el mercado local del mercado mundial, aprovechar los bajos precios y abandonar el romanticismo de "producir lo que comemos"[9]13. Aparentemente dicho razonamiento se agotó. En efecto, la escasés de dichos productos, los altos precios, la contracción de la oferta mundial y la imposibilidad de recuperar la infraestructura productiva (pues no es tan fácil seguir las señales del mercado), porque existe mucha incertidumbre sobre la vida de las empresas agrícolas. Los ajustes se están dando para revertir la decisión del pasado, posiblemente muy concentrada en los abusos de entonces y la decisión de no intervenir para controlarlos14.
Reflexiones Finales.
Se podrían agregar más casos similares pero, para los efectos del presente resumen son suficientes los ya comentados. Aquí lo importante es que de tales enseñanzas hay que sacar algún provecho.
Durante 1996 los avances de la apertura comercial fueron extremadamente polémicos, principalmente para el sector empresarial porque los beneficios de la neo-apertura aún no compensan los costos en que se está incurriendo: hasta el presente, se trata de una estrategia ganador-perdedor que denota profundas debilidades de partida. Esta discusión está muy afectada por la presión que se ejerce sobre el Gobierno para que elimine el déficit fiscal y para que acelere la venta de algunas empresas del Estado. Algunos sectores empresariales depositan (con alta dosis de riesgo) sus espectativas para transformar el sentido de la estrategia a una del tipo ganador-ganador; asunto que no forma parte de la propuesta de los liberales.
Ahora bien, es posible que el asunto más controversial es el hecho comprobado de que las naciones más desarrolladas son las que pugnan por laapertura al tiempo que son las que tienen mayor protección en sus mercados.En Costa Rica se reniega de semejante ejemplo y la mayoría de los liberales sueña con una economía sin distorsiones al punto de llevar su lógica a extremos realmente sospechosos:
..."un sistema multinacional fuerte sirve de apoyo para que un país pequeño y económicamente débil como el nuestro se defienda de las cada vez más comunes prácticas proteccionistas de los países desarrollados"...15
Semejante planteamiento oculta una política de alianzas concreta, la identidad del grupo de interés y su impaciencia por acelerar la marcha del proceso con el único fin de asegurarse una mayor tajada del pastel.
Es pues importante que los demás jugadores estén claros en la esencia de los acontecimientos para que sus participaciones, con menor riesgo y con menos ingenuidad, sea efectiva en razón directa a sus intereses.
Referencias bibliográficas
[1] Calderón B., Mauricio. "Políticas Empresariales y competitividad. Análisis de coyuntura de Costa Rica. Primer Semestre 1996". UNA. Escuela de Economía. Inédito. Agosto 1996.
[2] Calderón B., Mauricio. "Políticas Empresariales y competitividad. Análisis de coyuntura de Costa Rica. Tercer Trimestre 1996". UNA. Escuela de Economía. Inédito. Noviembre 1996.
[3] Calderón B., Mauricio. "Políticas Empresariales y competitividad. Análisis de coyuntura de Costa Rica. Cuarto Trimestre 1996". UNA. Escuela de Economía. Inédito. Febrero 1997.
[4] Corrales Q., Jorge. Participación en la Sección tercera de las Jornadas Nacionales de Reflexión Omar Dengo. "Reformas Económicas: Situación y perspectivas". En "En busca del Nuevo Siglo". Editorial Fundación UNA, San José. 1996. PP. 118-129.
[5] Fallas V., Helio. "Factores críticos para la competitividad del sector industrial de Centroamérica y Panamá". En Muñoz L., Juan José (compilador) "La industria costarricense: retos ante la globalización y la apertura comercial". Editorial Fundación UNA. Costa Rica. 1996. PP. 233-266.
[6] Garnier R., Leonardo. "Ajuste estructural e inserción externa: la experiencia en economías pequeñas". En Vargas A., Leiner (compilador). Apertura externa y competitividad. Departamento de Publicaciones de la Universidad Nacional. Heredia. Costa Rica. 1994. PP. 21-54.
[7] González V., Claudio. "Costa Rica en la década de la gran apertura comercial: la reforma del estado para exportaciones". En Camacho M., Edna y González V., Claudio. Apertura comercial y ajuste de las empresas. Academia de Centroamérica. San José. Costa Rica. 1992. PP. 161-169.
[8] Krugman, Paul. "Inestabilidad de la tasa de cambio". Grupo Editorial Norma. Colombia. 1991.
[9] Lizano F., Eduardo. "El proteccionismo agrícola. Talón de Aquiles de la Economía Nacional". En, del mismo autor, "Desde el Banco Central ...". Serie "Comentarios sobre Asuntos Económicos". N°60. BCCR. 1986. PP 92-111.
[10] Lizano F., Eduardo. "Ajuste estructural en Costa Rica". En Camacho M., Edna y González V., Claudio. Apertura comercial y ajuste de las empresas. Academia de Centroamérica. San José. Costa Rica. 1992. PP. 171-177.
[11] Nalebuff, Barry J. y Brandenburger, Adam M.
"Coo-petencia". Grupo Editorial Norma. Colombia. 1996.
[12] Porter, Michael E. "Ventaja Competitiva" Compañía Editorial Continental S.A. México. 1993.
[13] Ries, Al y Trout, Jack. "La guerra de la mercadotecnia" Mc Graw Hill. México. 1988.
[14] Sachs, Jeffrey. "Inversión extranjera directa". En Actualidad Económica. N°7. Volumen XI, 1996. PP 52-60.
[15] Salazar X., J. Manuel "Papel de los incentivos en el fomento de la competitividad en el logro de una inserción internacional de alta calidad". En Vargas A., Leiner (compilador). Apertura externa y competitividad. Departamento de Publicaciones de la Universidad Nacional. Heredia. Costa Rica. 1994. PP. 55-88.
[16] UNA. Oficina de Programación. "Primer sondeo de diagnóstico de realidad nacional". Heredia. Costa Rica. Julio 1979.
1. Para mayor detalle sobre este punto, ver [1]; [2] y [3].
2. En realidad, para las presentes notas no interesan los años anteriores. Sin embargo, tanto en el período de la colonia como en la mayor parte de la historia posindependentista, siempre fue muy importante el comercio exterior en que el poder de los exportadores y de los importadores fue decisivo para "establecer" lo que más le convenía al país como un todo. Lo que no se está mirando en tal perspectiva es si en Costa Rica el último medio siglo implica una apertura que apenas recupera el grado alcanzado en aquellas épocas, como ocurrió, según P. Krugman [8], en economías como la estadounidense o la inglesa.
3. En efecto, el argumento se presenta entre los liberales [7] y autores de otras corrientes doctrinarias [5].
4. Para un tratamiento amplio de este punto, ver [16].
5. Este es quizás uno de los aspectos de la reforma del Estado más complejos en vista de que, por un lado, se reconoce el carácter "solidario" del modelo económico- social del caso costarricense, incluyendo un amplio reconocimiento a sus bondades; pero, "a la vuelta de la esquina", no hacen más que mirar la posibilidad de reformar hacia un esquema de focalización de servicios "muchísimo más barato" destinado a los ciudadanos más pobres (a los rechasados por el sistema de precios) del país.
6. La reducción de aranceles pone en movimiento a las empresas locales. Por ejemplo, la empresa Borden S.A. puso en serios problemas a varios de sus proveedores de materia prima (leche fluída), dejando clara evidencia de su dominio en la relación mercantil, por cuanto decidió adquirir materia prima con un mayor grado de procesamiento (leche en polvo) del exterior. De un modo similar viene planificando el duopolio de cigarrillos que, en corto tiempo podrían importar la totalidad de sus tabacos dejando a sus proveedores costarricenses de muchos años en un estado de cesantía. El cambio gradual de proveedores se obtuvo por medio de una negociación celebrado en julio de 1995 entre el Gobierno y el duopolio industrial: la Republic Tobaco Co. y la Phillip Morris (La Nación del 23 de julio de 1996, p. 24A). La Colgate Palmolive de Costa Rica solo se dedicará a la comercialización, eliminará la fase de "producción" (envazado y etiquetado) para abastecerse de otras "hermanas" del exterior.
7. En efecto, en una disertación de Jeffrey Sachs [14] a finales del año pasado han quedado bastante claras las exigencias de la inversión extranjera. Ello, junto a la preferencia por las zonas francas (paraisos fiscales para las inversiones extranjeras) y los modestos beneficios que de ahí se derivan para el país, marcan "techos" en las negociaciones que se tendrán que procurar elevar lo mejor que se pueda.
8. Según E. Lizano [10], "la economía centroamericana es una economía similar en tamaño a la colombiana"; y según C. González [7], "con un producto equivalente a unos 2.500 millones de dólares, el mercado centroamericano es apenas comparable al de una ciudad intermedia de los Estados Unidos, como Phoenix, Arizona".
9. Según la Oficina de Cuotas Textiles de la Asociación Nacional de Exportadores de la Industria Textil, se defienden intereses de una transnacional ..."cuyas ventas son mayores que nuestro Producto Interno Bruto"...(La Nación del 6 de marzo de 1996, p.17A). Posteriormente, la Junta Directiva de dicha Asociación publicó un comunicado aclarando que el documento anterior no había sido puesto a "su consideración" (Sección VIVA de La Nación del 31 de marzo de 1996, p. 11).
10. Otro hecho interesante es que algunos "templarios del aperturismo" doméstico aquí si admiten que ..."ni siquiera las naciones desarrollas operan con las reglas puras del mercado"... (Editorial de La Nación del 12 de enero de 1996).
11. Para una mayor apreciación del mercado mundial de los productos lácteos, ver Gurdián, Ricardo "Libre comercio y el sector lácto". En La Nación del 4 de agosto de 1996, p. 17A. Los productores de pollo y derivados no han hecho declaraciones públicas aunque, como era de esperar, han realizado sus gestiones sin acudir a la prensa. Esa conducta bien podría deberse a que el principal propietario de una de las empresas más grandes del país ha estado terciando en un lío bancario por una deuda de §1.500 millones que no atiende desde hace cuatro años. Así las cosas, el proceder lo determina la circunstancia, pero el interés es el mismo: conservar la protección del mercado.
12. De situaciones semejantes está plagado el mercado costarricense. Los casos de la estiba de Puerto Limón; las caídas en el precio internacional del trigo y su nebuloso efecto sobre el precio de la harina; la comprobación de los excesivos márgenes de ganancia para los envasadores de gas licuado y su resistencia a bajar precios; la testarudez, a la baja, de los márgenes de intermediación a pesar del amplio número de intermediarios financieros, pero con notables concentraciones; son solo algunos ejemplos del medio costarricense de la ocurrencia de este fenómeno. Siempre hay oligopolios detrás de este tipo de situaciones.
13. Una versión reciente, con los mismos "argumentos", los mismos errores y las mismas omisiones aparece en el Editorial del La Nación del 3 de agosto de 1996.
14.
15. Semejante planteamiento oculta una política de alianza.