En el país se han dado una serie de políticas explícitas y no explícitas que han afectado la productividad. En el caso de las no explícitas se encuentra el manejo de las tasas de interés, el control del déficit fiscal, etc.; que afectan indirectamente la productividad y la competitividad de las empresas, pues por ejemplo en el caso de las tasas de interés el hecho de que estas sean altas provocan que las empresas difícilmente puedan reconvertirse y de este modo aumenten sus niveles de eficiencia y alcancen mayores niveles de competitividad tanto a nivel nacional como internacional.
En cuanto a políticas explícitas, hablando más bien de competitividad y no de productividad, en Costa Rica éstas han estado muy asociadas a los programas de exportación. Aquí se hace necesario aclarar que el concepto de competitividad no se asocia directamente al concepto de productividad, pues existen una serie de elementos no necesariamente de la producción que pueden hacer a una empresa competitiva (calidad, servicio al cliente, condiciones de venta, etc.)en tanto que la productividad se mide en relación a los insumos que se usan cuando se genera un cierto nivel de producción, por lo tanto aumentar la productividad implica que con los mismos recursos se obtenga un mayor producción. En Costa Rica las políticas explícitas, no han estado dirigidas al aumento de la productividad y ni siquiera al aumento de la competitividad. La meta de nuestro país ha sido, más bien, aumentar las exportaciones hacia terceros mercados, sin objetivos explícitos de que esa capacidad exportadora se fundamente en aumentos de productividad.
A nivel macroeconómico las políticas que se han impulsado son principalmente el Contrato de Exportación (los Certificados de Abono Tributario-CAT-), el Régimen de Admisión Temporal y el de Zonas Francas. Sin embargo, en estos instrumentos ha habido un gran error de concepción y planificación especialmente en los CAT, pues estos se han dirigido a fomentar explícitamente las exportaciones pero otorgándoles a las empresas dinero en efectivo, para en principio compensar el sesgo antiexportador, sin propiciar que las empresas fomenten la eficiencia en la producción.
En la práctica lo que ha pasado es que las empresas asumen que si no exportan no tienen CAT, por lo que muchas producen para exportar, con el único fin de obtenerlo. Incluso para muchas de estas el CAT significa más del 100% de sus ganancias, lo que evidencia que si se les elimina, desaparecerían del mercado. Además, existen muchas ramas que han perdido mercado interno (han sido sustituidos por productos importados), pero a pesar de esto han sido capaces de aumentar su producción para la exportación. Esto implica que no se puede competir en el mercado nacional pero en el internacional si, lo que se asocia a la distorsión que produce el CAT, incentivando las empresas a vender en el mercado internacional en vez del nacional. Se evidencia así un error en el diseño de la política, pues se incentiva la rentabilidad en el corto plazo y no el aumento de la eficiencia y la competitividad.
Respecto a políticas globales de modernización empresarial (Reconversión Industrial), se ha hablado mucho pero se ha hecho muy poco. Las empresas en este momento, especialmente las pequeñas y medianas, que son la mayoría, no tienen acceso al crédito externo, viéndose obligadas a pagar las tasas de interés internas que son muy altas, lo que lleva a que las posibilidades de modernización sea muy baja.
Por otra parte, las políticas explícitas de cambio tecnológico han estado ausentes, lo que trae como consecuencia que las empresas nacionales no tengan la capacidad de adaptarse rápidamente al cambio tecnológico, y se les haga muy difícil alcanzar mayores niveles de competitividad. En Costa Rica han existido algunos intentos de diseño de programas de reconversión Industrial y de políticas de ciencia y tecnología pero la ejecución ha sido muy débil.
Un aspecto de gran importancia para la productividad es la educación y el entrenamiento de la mano de obra, sin embargo, en el país se ha venido deteriorando la calidad de ésta, y no se ha tomado en cuenta que sin un sistema de educación orientado es muy difícil que el recurso humano se adapte a las necesidades concretas de las empresas. Todo esto aunado a que la investigación de las universidades está muy divorciada de los sectores productivos, y sólo existen muy pocos casos de empresas grandes que financian parte de la investigación estableciendo un vínculo universidad- sector productivo.
Otro aspecto sumamente importante es el equipo, pero no el equipo en forma aislada, sino que debe dársele un trato integral, es decir, debe incluir otros factores, como por ejemplo recurso humano calificado, pues se debe tener en cuenta que dentro de la tecnología, la calidad de los recursos utilizados es básica, incluyendo la parte humana. Pero en muchas ocasiones no se considera el factor humano como parte de la tecnología por lo que se puede tener un equipo ideal pero si no se tiene un factor humano adecuado para manejarlo, no podrá aprovecharse todo su potencial. Sin embargo, las políticas dirigidas a la recalificación de la mano de obra (especialmente aquella que ya está en el mercado) no son muy eficaces, aunado al hecho de que las empresas no incurren en costos de calificación de su mano de obra porque no corren el riesgo de que después de haber capacitado su personal a costos muy altos estos se vayan a otras empresas.
Por otra parte, respecto a coordinación intraempresarial, nuestros empresarios tienen la concepción muy limitada de que la competencia es entre ellos mismos; pero en este momento de globalización en realidad están compitiendo con las empresas que conquistan los mercados mundiales (Japón, Taiwan, Estados Unidos, etc.). Esta posición estrecha de los empresarios hace que la coordinación sea muy débil, sin darse cuenta de que en conjunto podrían lograr muchas cosas favorables, como por ejemplo, mejores precios en el mercado, mediante la compra conjunta de materias primas.
Por último, en lo referente a indicadores macro de competitividad, vista esta como aumento de las exportaciones principalmente al mercado de la OCDE, Costa Rica ha tenido relativamente ventajas con respecto a los otros países del área; incluso en América Latina Costa Rica se considera como un ejemplo relativamente exitoso, ya que en nuestro país al igual que otros casos de países exitosos hubo una fuerte transformación de la estructura de las exportaciones del país a la OCDE a partir de 1983, pues se aumentó el porcentaje de las exportaciones manufactureras mientras que bajaron considerablemente las exportaciones basadas en recursos naturales.
También es importante destacar que de las exportaciones más importantes de nuestro país hacia la OCDE, las cinco más importantes son manufacturas dinámicas en el comercio internacional (ropa interior de punto o ganchillo, ropa exterior para hombre, tejidos, etc.); por lo tanto, se evidencia el hecho de que Costa Rica está aumentando su capacidad de inserción en los mercados internacionales.
Se considera que Costa Rica fue una de las pocas excepciones de América Latina que supo aprovechar en alguna forma la gran oportunidad presentada por el comercio internacional, pues en alguna medida el país logró adaptar sus exportaciones a los importantes cambios del mercado internacional. Lo que falta evaluar es cómo se logro esto a pesar de las dificultades internas de poca reconversión industrial, baja calificación de la mano de obra, ausencia de políticas dirigidas hacia el cambio tecnológico y en muchas coacciones hasta la pérdida del mercado interno, y si este auge de las exportaciones podrá mantenerse sin un avance en estos aspectos.
Lo que se puede concluir es que nuestro país ha aumentado su inserción internacional, vista esta como aumento de las exportaciones, a pesar de que no se ha impulsado un verdadero aumento de la eficiencia y la productividad, lo que deja en entredicho si realmente se ha logrado competitividad auténtica.