El presente articulo es un análisis de los resultados de una de las dos encuestas que FUNDE recientemente llevó a cabo entre microempresarios salvadoreños. Entre los meses de octubre y diciembre de 1996, FUNDE realizó dos encuestas para conocer las necesidades de crédito y los patrones de determinados sectores de trabajadores pobres de la población salvadoreña, como parte de un estudio completo sobre la habilidad y voluntad del sistema financiero formal y no-formal de satisfacer las necesidades de crédito de los pobres en El Salvador. Los sectores seleccionados para la observación fueron los microempresarios informales urbanos y los pequeños agricultores individuales y cooperativizados. El presente artículo presenta los resultados del primero; en un próximo número de Alternativas para el Desarrollo se presentarán los resultados de la encuesta en el sector agrícola.
La Encuesta Microempresarial
La encuesta de la microempresa (ME) incluyó 112 entrevistados, de los cuales a 60 comerciantes, 34 artesanos y 18 del sector servicios. La distribución subsectorial se diseñó para reflejar la distribución proporcional de las áreas más importantes de la actividad de las microempresas en El Salvador1. Tanto el subsector comercio y el de servicios fueron encuestados en el Mercado Central de la ciudad de San Salvador, mientras que las entrevistas a los artesanos fueron realizadas en varios lugares del Area Metropolitana de San Salvador y Santa Tecla.
La encuesta se orientó a los microempresarios de subsistencia, ya que ellos constituyen la mayoría de este grupo. De los 112 entrevistados, 61.6% eran mujeres y 38.4% hombres. Los resultados de estudios anteriores coinciden en señalar a las mujeres como predominantes en esta área de la economía2. Dentro de varios subsectores, las mujeres trabajan en aquellos que se asocian con más horas de trabajo y menores ingresos. En esta encuesta, las mujeres constituyen el 100% en los servicios y el 85% en comercio. Por el contrario, los hombres cubren el 100% de los artesanos. En el promedio de horas semanales en la ME, los comerciantes trabajan 70, los servicios 65 y los artesanos 46 (ver Gráficos 1 y 2). En respuesta a la pregunta de si sus ingresos alcanzan a cubrir sus necesidades básicas, menos de la mitad en comercio y servicios contestó que sí (38% de servicios y 48.3% en comercio), mientras que un poco mas de la mitad de los artesanos contestó afirmativamente (55.9%).


A los encuestados se les pidió que identificaran el problema principal o los problemas que enfrentaban en sus negocios. Un 46% de las personas respondieron que la comercialización era el mayor problema que ellos encontraban y 29.1% afirmó que era la falta de crédito (ver Gráfico 3.)

La encuesta se llevó a cabo en un período de desaceleración de la economía de El Salvador luego de un período de crecimiento económico. (Muchos economistas señalan que la desaceleración no es un fenómeno temporal sino que refleja una tendencia de largo plazo en la economía salvadoreña3.) Debido a la crisis económica es de esperarse una disminución en las ventas. Lo notable es que muchos microempresarios todavía manifiestan voluntad y deseos de pedir préstamos.
El uso de crédito de todos los encuestados fue alto: el 72.3% lo utiliza y únicamente 28.6% contestó que hasta el momento ellos no lo han utilizado. En todos los sectores, más de la mitad contestó que tienen un préstamo. Los comerciantes son los mayores usuarios de crédito (83.3%), seguidoa por los artesanos con 58.8% y servicios con 55.6% (ver Gráfico 4).

Al preguntarles por la frecuencia con que necesitan los préstamos, el 71.4% de los comerciantes y 60% en los servicios contestaron que necesitan préstamos continuamente. Un 50% de los artesanos dijeron necesitar préstamos desde una vez por semana hasta cada mes. El uso de crédito entre los sectores artesanales es mediatizado por la practica común de pedir al cliente una parte del costo total del trabajo solicitado (usualmente el 50%), fondos que son utilizados para la compra de los materiales requeridos. De esta manera, en esencia, los artesanos todavía se basan en recursos informales de obtención de crédito para mantener sus negocios.
A pesar de que las tasas de interés son considerablemente altas entre los prestamistas, ésta es la fuente mas utilizada para obtener préstamos. En nuestra encuesta encontramos que el 38.8% de todos los entrevistados que utilizan crédito, lo reciben de los prestamistas. La segunda fuente de crédito es FEDECREDITO (acreedora del 18.8% de todos los encuestados que utilizan crédito), seguida de cerca por bancos comerciales y financieras (con 15%). Los prestamistas representan, como consecuencia, más del doble de la accesibilidad de la fuente mas cercana de crédito y mas populares que las segunda y tercera fuentes de préstamos juntas (ver Gráfico 5).

Financiera Calpia, el Banco de Fomento Agropecuario (BFA) y FIGAPE fueron citados como las únicas fuentes de préstamo proporcionadas por la banca comercial y/o financieras. Esto confirma nuestro previo análisis del tradicional sistema financiero formal, mostrando que el BFA y Financiera Calpia son proveedores del 92.4% de todos los créditos proporcionados a la micro y pequeña empresa por el sector financiero formal en los primeros seis meses de 19964. Por otra parte hay muchas ONGs que proveen crédito al microempresario, pero su alcance obviamente es limitado ya que únicamente el 7.5% (6 casos) dijeron recibir préstamos de una ONG, y los seis pertenecen al sector artesanal (ver Gráfico 6).

Varios factores contribuyen a la popularidad de los prestamistas como una fuente de crédito. El uso de esta fuente parece altamente relacionada al sector al que pertenece el microempresario. Como consecuencia del predominio de un género en particular en algunos sectores (como se destacó y se mostró en el Gráfico 1), el uso de prestamistas es más predominante entre las mujeres. De esta manera, el 70% de todos los microempresarios del sector servicios que dijeron usar crédito dependen de los prestamistas. Y el 48% de los microempresarios de comercio utilizan los servicios de los prestamistas, convirtiendo así al prestamista en la principal fuente de préstamos tanto para el comercio como para los servicios en la microempresa. En un contraste total no se reportaron casos de artesanos que trabajen con prestamistas (ver Gráfico 6).
El nivel de educación también parece afectar las opciones de fuentes de crédito. El promedio general de nivel educativo de los encuestados fue de 5.4 años, mientras que dicho promedio en los encuestados que dependen de los prestamistas fue de únicamente 3.9 años. Los clientes de los prestamistas registraron un nivel de educación más bajo que cualquier otra fuente de préstamos. Los encuestados que reciben préstamos de FEDECREDITO y los bancos comerciales y/o financieras tienen como promedio 6.8 años de escolaridad. Es interesante notar que en esta encuesta, el promedio de años de educación de los clientes de las ONGs fue de 9.5; este promedio es considerablemente más alto que el resto de fuentes de préstamos. El nivel de educación no muestra ninguna correlación significante para el sector de actividad, así que el predomino de los prestamistas entre aquellos con menos años de educación puede ser explicada por factores como exigencias de contabilidad y documentación asociados con las instituciones financieras tradicionales. No queda muy claro por qué el promedio de encuestados que reciben préstamos de ONGs presentan un nivel de educación significativamente alto. Debido a la escala de la encuesta no podemos sacar una conclusión general sobre el nivel de educación de la clientela de las ONGs. Si éste fuera el caso para todos los clientes de los programas de crédito de las ONGs, es contradictorio ya que generalmente las ONGs tratan de beneficiar a los que son menos atendidos por el sector formal.
Una de las características principales de los prestamistas es que ellos van al lugar de trabajo del cliente tanto para proporcionar como para cobrar el préstamo. Esto los hace muy accesibles, particularmente para los microempresarios de subsistencia quienes carecen de "tiempo libre" (tiempo en el que no están trabajando) para investigar sobre otras fuentes de préstamo. De esta manera, nuestra encuesta encontró que tanto las horas de trabajo por semana como el hecho de tener un empleado afectaron la manera de cómo un microempresario puede averiguar sobre otras fuentes de préstamo.
A la pregunta sobre cómo los microempresarios se enteraron de su fuente de préstamo: el 47.9% de los que usan crédito respondió que a través de un promotor; el 25.4% dijo que un familiar o amigo; el 23.9% fue personalmente a investigar; únicamente una persona entrevistada se enteró a través de los diarios. Una vez más, hubo considerables diferencias entre los sectores (ver Gráfico 7). Para los comerciantes y microempresarios de servicios, los promotores fueron su primera fuente de información sobre fuentes de préstamos, con 58.1% y 40% respectivamente. La segunda manera más común de conocer a un facilitador de crédito fue a través de un familiar o amigo, 23.3% y 40% respectivamente, un método que no requiere dejar el puesto de trabajo. Sin embargo, el 50% de los artesanos encuestados investigaron ellos mismos sobre fuentes de préstamos y únicamente el 27.8% confió en los promotores.

Investigar sobre la existencia de tasas de interés mas bajas que las ofrecidas por los prestamistas significa dejar el puesto de trabajo. La encuesta reveló que por cada hora de trabajo semanal, la ME incrementa en casi un 1% sus probabilidades de enterarse sobre su fuente de crédito a través de un promotor5. Como se señaló antes, tanto los microempresarios de comercio como los de servicios trabajan considerablemente más horas a la semana que los artesanos (70, 65 y 46 respectivamente, ver Gráfico 2).
Otro factor que afecta la capacidad de un microempresario de buscar fuentes de préstamo es si tiene algún empleado. De esta manera, el promedio de probabilidades que tiene un microempresario para averiguar sobre fuentes de crédito a través de un promotor es del 72% si no tiene empleados, 35% si tiene un empleado y 22% si tiene mas de un empleado6.
La popularidad de los prestamistas no se debe al desconocimiento de los microempresarios de otras fuentes. En realidad, el 70% de los encuestados contestó que ellos conocen de instituciones financieras comerciales que otorgan créditos para la ME. No obstante, de los que saben algo de los programas patrocinados por instituciones financieras comerciales, únicamente el 30% ha ido a buscar un crédito. La razón mas citada por no haber solicitado un préstamo fue el problema de demasiados trámites y requisitos (incluyendo las garantías).
A pesar de que la gran mayoría de los microempresarios conocían las ofertas de crédito de las instituciones financieras comerciales, hubo una considerable diferencia en términos de género. Las mujeres saben menos sobre las instituciones financieras comerciales que ofrecen crédito a la ME: como promedio, las mujeres conocen 20% menos que los hombres.
¿Que Podemos Concluir a Partir de estos Resultados?
A pesar de que hay una desaceleración de la economía en El Salvador, que afecta a las ventas, aún hay una demanda insatisfecha de créditos. Los sectores comercio y servicios dependen de un acceso continuo al crédito como un recurso para mantener sus negocios funcionando. El uso de crédito por parte del sector artesanal es mediatizado por los anticipos proporcionados por sus clientes, los cuales cubren una parte del costo total del trabajo.
Los prestamistas son la fuente principal de créditos para los sectores de servicio y comercio censados en nuestra investigación. Las ONGs resultaron ser la fuente común de préstamos para los artesanos, pero resultaron sorprendentemente ausentes como fuente de crédito para los sectores comercio y servicios. Aunque la mayoría de los encuestados tenían información sobre los bancos comerciales y financieras que proporcionan crédito para microempresas, la mayoría no mostró interés en solicitar crédito en las condiciones actuales a través de esas agencias debido al excesivo trámite, documentación y garantías requeridas.
Cualquier programa de crédito que intente llegar a los sectores más pobres de la microempresa deberá usar promotores para lograr el objetivo. No son necesarios únicamente para promover sus servicios, también los promotores necesitan ir al lugar de trabajo del microempresario para realizar transacciones de distribución y recuperación de fondos. El proceso de préstamo deberá ser sencillo y permitir formas flexibles de garantía. Es a través de este tipo de estrategias como las mujeres, los microempresarios sin empleados y otros trabajadores con largas jornadas laborales pueden ser incorporados a los programas de microfinanzas.
Las tasas de interés no aparecen como un factor decisivo en el éxito de un programa. Teniendo en cuenta el hecho que una de las metas de un intermediario financiero es proveer crédito a sectores de bajos ingresos para incrementar el desarrollo económico, la cantidad cobrada como interés deberá ser mínima (suficiente para cubrir el costo del programa).
Notas:
1. La mayoría (48.8%) de los micro empresarios están involucrados en actividades comerciales, seguidos por manufacturas (28.9%), y servicios personales y productivos (13.8%). Libro Blanco de la Microempresa, pág. 13.
2. La Encuesta 123 de 1996 muestra que el 61.4% de los microempresarios urbanos son mujeres y 38.6% son hombres. Tomado del Libro Blanco de la Microempresa, pág. 14.
3. Rubio, R. et al., Crecimiento estéril o desarrollo, Fundación Nacional para el Desarrollo, San Salvador, 1996.
4. Kandel, Susan y Francisco Lazo, "Los Microempresarios en el Sistema Financiero de El Salvador", Alternativas para el Desarrollo #41, octubre 1996.
5. Estamos convencidos en un 99.4% que el número de horas de trabajo a la semana es un factor que contribuye al conocimiento de fuentes de crédito a través de un promotor.
6. Estamos convencidos en un 99.6% que el tener contratado a un empleado es un factor que contribuye a que el microempresario no sólo investigue los programas de crédito a través de un promotor.