Desde hace varios años, la FUNDE ha venido planteando la importancia de iniciar un proceso de concertación en torno a la formulación de políticas de desarrollo que vayan más allá de los gobiernos de turno. Diversas publicaciones de FUNDE han expresado la necesidad de contar con políticas de Estado con perspectiva de medio y largo plazo. En distintos foros y eventos hemos venido haciendo hincapié en la urgencia de contar con estrategias o políticas de desarrollo que no se limiten a administrar el presente, y se adentren visionariamente en la gestión del futuro. Asimismo, hemos venido recalcando la necesidad del debate, la consulta y la participación como materiales básicos en la construcción de ese proyecto de nación.
Aquellas son algunas de las razones que han llevado a la FUNDE a valorar positivamente la decisión presidencial de conformar la Comisión Nacional de Desarrollo. La integración plural y calificada de sus miembros, el carácter modesto de su mandato (sentar bases temáticas y metodológicas que faciliten un proceso de construcción de un proyecto compartido de Nación), la perspectiva no inmediatista de sus anunciados propósitos (de medio y largo plazo) así como el espacio de oportunidades de concertación ciudadana en cuestiones estratégicas, son algunos de los factores que sustentan nuestras valoraciones positivas respecto a dicha Comisión.
No cabe duda que una valoración acabada de la decisión presidencial estará en función no sólo de la calidad de la propuesta que presentará la Comisión sino también de la voluntad y capacidad gubernamental de implementar sus recomendaciones. Sólo hasta entonces sabremos si las motivaciones que llevaron a la conformación de la Comisión Nacional de Desarrollo van más allá de simples preocupaciones inmediatas derivadas de los recientes resultados electorales o de cara a la elecciones de 1999.
Mientras ese momento llega, lo importante es que la sociedad civil y los partidos políticos desplieguen y potencien los distintos esfuerzos que vienen haciendo en torno a la formulación de propuestas de desarrollo con visión de Nación, así como sus acciones de cara a las dinámicas de concertación, especialmente en materia de estrategias y políticas socio-económicas-ambientales-culturales.
Esto hay que hacerlo sin dejar de ampliar y fortalecer aquellos procesos de concertación que permitan construir la institucionalidad de la participación ciudadana en las decisiones fundamentales de la democracia y el desarrollo, que posibiliten avanzar hacia un país que se rija por políticas de Estado y no por simples políticas de gobierno.
Hay que recordar que la nueva correlación de fuerzas políticas, resultado de la última contienda electoral, posibilita un mayor impulso a las dinámicas de entendimiento. En esta etapa que se avecina se abren mayores oportunidades a todos aquellos esfuerzos de concertación que se han venido gestando en los tiempos de post-guerra. El país cuenta con un básico capital social organizado, con una incipiente y prometedora infraestructura social de concertación en proceso de formación: Consejo Nacional por el Desarrollo Sostenible, Libro Blanco de la Microempresa, mesas sectoriales de sociedad civil dentro del proyecto SAPRI, Foro Agropecuario, formulación concertada de Política Forestal, Diálogo Nacional, Comité Permanente del Debate Nacional (CPDN), experiencias comunitarias como las ADEL y gubernamentales como EDUCO, Consejos Municipales de Desarrollo, etc.
Por tanto, la Comisión Nacional de Desarrollo -aún cuando desempeñe adecuadamente su mandato- no es, ni debe ser el único componente de todo ese andamiaje de concertación de cara a la desarrollo. Para que cristalicen los esfuerzos del consenso, para que se geste un proceso serio y profundo de construcción de proyecto de nación, las iniciativas provenientes "desde arriba" deben ser acompañadas y complementar a todas esas edificaciones de concertación que se vienen construyendo "desde abajo".
De ahí que la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) esté trabajando por potenciar su rol de facilitador de procesos de concertación de cara al desarrollo, tanto a nivel nacional y sectorial como regional/local.
Finalmente, queremos hacer un llamado a las diferentes organizaciones e instituciones de la sociedad civil salvadoreña asi como a los partidos políticos, no sólo a estar vigilantes sobre el desempeño de la Comisión Nacional de Desarrollo y las verdaderas intenciones del gobierno, sino a presentar a la Nación y a la Comisión sus respectivas propuestas que se sumen a las ya existentes (ANEP, FMLN, mujeres, CPDN, ONGs, FUNDE, etc.).