No cabe duda que toda evaluación de resultados depende en buena medida de los criterios o parámetros que se utilicen.
En el caso de las esferas gubernamentales y de los organismos financieros internacionales (en especial el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), los resultados de los Programas de Estabilización y Ajuste Estructural (PEE/PAE) en El Salvador han tenido un saldo más que positivo1. En efecto, usando limitadamente los criterios de la dinámica experimentada por el PIB en el período 92-95, la estabilidad de algunos indicadores o variables macroeconómicas (como la tasa de inflación, el tipo de cambio, el déficit fiscal, la reservas internacionales netas), y los grados de apertura de la economía nacional, El Salvador habría obtenido casi un "10" de calificación.
Esta alta nota le permitió presentarse en la reunión anual del Banco Mundial (septiembre 1996) como una economía modelo, como un caso exitoso de los programas de ajuste de dicho organismo multilateral. A tal punto llegó tal sobrevaloración de los resultados del ajuste, que incluso se llegó a hablar del país como uno de los "tigres latinoamericanos". En la literatura e informes de la mayoría de organismos financieros internacionales, incluso de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la economía salvadoreña ha venido siendo presentada como una de las más dinámicas y vigorosas del continente.
Como ya lo hemos señalado en otra oportunidad,
"Tales noticias sobre la 'salud' de la economía salvadoreña no ha dejado de preocuparnos. Y no porque no quisiéramos compartir el optimismo, del que quizá somos unos adeptos estructurales, sino porque nos negamos a encerrar la compleja realidad económica en un puñado de estimaciones macroeconómicas -muchas veces seleccionadas con sesgo político-ideológico.Es relativamente cierto que los PEE/PAE (y las remesas) contribuyeron a dinamizar por unos años las tasas de crecimiento del PIB, y que también favorecieron la estabilidad en algunas variables macromonetarias, en especial en lo que a tasa de cambio y tasa inflacionaria se refiere. En este sentido, y bajo los parámetros de evaluación estrechos antes mencionados, podemos decir que los PEE/PAE apoyaron el surgimiento de un período de crecimiento con estabilidad macromonetaria."Una visión compleja y abierta de la realidad nos lleva a poner en cuestionamiento los métodos y análisis que subyacen en valoraciones semejantes sobre la marcha de la economía. Nos referimos al simplismo y superficialidad de los métodos de evaluación económica empleados... simplismo y superficialidad en los métodos de evaluación: la 'salud' de la economía se mide sólo por unos cuantos parámetros de corte estrictamente cuantitativo (algunas variables macro monetarias como el crecimiento del PIB, tasa de inflación, etc.), que son formulados de tal manera que no van al fondo del estado en que se encuentran las estructuras reales de la economía. Por ello no es casual (además de dejar de lado otras variables macro monetarias importantes para la estabilidad como el déficit comercial) que no se tomen en cuenta otros criterios que hacen referencia a las capacidades productivas, a la relación capital/producto, al comportamiento de las tasas de inversión neta, a la distribución de la riqueza, al poder adquisitivo por estratos sociales, a los desequilibrios del ecosistema, y a otros indicadores que penetran en el estado de bienestar de la población salvadoreña. El simplismo es grave: pareciera que todos estos parámetros se simplifican en la tasa de crecimiento del PIB y el equilibrio de algunos agregados macro monetarios; de tal forma que se asume que si la economía crece y dichos agregados se estabilizan el bienestar viene por añadidura.
"Hacer tales valoraciones no sólo es pecar de simplismo sino también de irresponsabilidad. Como lo hace aquel médico que determina la salud de sus pacientes solamente por su actividad motora externa, el tamaño de su talla o el equilibrio de su peso. Desgraciadamente, los 'gurús' de la economía predominante, los operadores del pensamiento económico actual, han establecido e impuesto aquellos parámetros simplificadores y 'cuantitativistas' como criterio de lo que está bueno o malo en economía. Felizmente, sin embargo, muchos 'gurús' de la ciencia de la salud se equivocaron, y la gordura dejó de ser un parámetro de buena salud...como esperamos suceda lo mismo en el campo de la ciencia económica. Mientras esto último sucede, nos seguiremos equivocando. Seguiremos premiando la 'vigorosa salud' de economías, que como la mexicana, de un día para otro se despiertan moribundas." 2
Como también ya lo hemos expuesto en otros documentos, en los últimos años (al menos antes de mediados de 1995), "Se da un impulso del crecimiento económico. Después de más de una década de crisis y estancamiento, durante los últimos cinco años la economía salvadoreña ha crecido a un ritmo promedio de 6.1% anual, lo cual ha sido favorecido por aspectos como:
Asimismo, "Se logra la estabilización de ciertas variables macromonetarias, en especial respecto al tipo de cambio e inflación. Lo cual se logró, en parte por:
Los Resultados de los Programas de Estabilización y Ajuste
Tres criterios nos parecen básicos a tomar en cuenta en la evaluación de resultados de los PEE/PAE:
Los resultados a nivel de la estabilidad de largo plazo:
La apertura indiscriminada, la sobrevaloración cambiaria, la desregulación de algunos mercados, el debilitamiento del rol del Estado como agente orientador y promotor del desarrollo, el práctico abandono de las políticas sectoriales, entre otros factores, han favorecido:
Aunque no es fácil establecer una causalidad directa del impacto de los PEE/PAE sobre algunos indicadores de la calidad de vida o bienestar de la población, nos parece que los PEE/PAE sí han formado parte de los factores que han contribuido a generar algunos de los signos actuales que marcan nuestro proceso de mal-desarrollo:
Notas:
1. Somos conscientes que algunos sectores plantean que en El Salvador no ha habido todavía ajuste propiamente dicho. Sin ánimos de evadir el debate al respecto, en este artículo partimos de la premisa de que sí han existido políticas en línea con los programas de ajuste estructural. Otra cosa pueda ser la forma no ortodoxa de su implementación.
2. Rubio, R., Arriola, J. y Aguilar, V. Crecimiento Estéril o desarrollo: Bases para la construcción de un nuevo proyecto económico en El Salvador, Ediciones FUNDE/Equipo Maíz, San Salvador, mayo 1996, p.vii y viii.
3. Ponencia del autor presentada en el seminario de planeación estratégica de OXFAM América, San Salvador, 1996.
4. Ibid.