SAD, 04/01/97, LOS DETERMINANTES DEL CONSUMO Y EL AHORRO EN EL SALVADOR

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Francisco Lazo

Número/Number: 45

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 04/01/97


Toda economía necesita que una parte de la producción global que genera se destine a inversión productiva, es decir que requiere de un proceso de acumulación de capital. Si la parte que se destina a acumulación es igual al desgaste -o depreciación - del capital, se dice que la economía se encuentra en un proceso de acumulación simple, ya que únicamente repone el capital; esta situación conlleva a un proceso estático. Sin embargo, si el desgaste del capital es superior a lo que se agrega, la economía se encuentra en un proceso involutivo, en el sentido de que cada vez cuenta con un nivel de capital inferior; bajo esta condición la economía no avanza, sino que por el contrario retrocede.

Un tercer caso es el que se genera cuando la depreciación del capital es inferior al nuevo capital que se agrega; bajo esta situación se puede afirmar que se está en presencia de una economía dinámica evolutiva, es decir ante un proceso de acumulación ampliada. Pero también hay que tomar en cuenta que además de ampliar el capital, es importante que éste sea cada vez mejor, que se encuentre mejor cualificado -en otras palabras, que sea más productivo o que proporcione un mayor rendimiento.

Lo anterior es importante de tomar en cuenta en el sentido de que mayores niveles de acumulación -cuantitativa y cualitativamente- permiten que las economías sean altamente dinámicas y estén en mejores posibilidades para enfrentar los retos del futuro, lo cual implica mayores niveles de satisfacción de la población. Es decir, la economía debe producir una mejora en los niveles de vida, de manera generalizada, pero especialmente de aquellos sectores que se encuentran en desventaja.

En términos macroeconómicos, la demanda final de una economía se divide entre consumo, formación bruta de capital (inversión) y las exportaciones. El nivel del ahorro interno (Ai) viene dado por la diferencia que resulta de restarle al Producto Interno Bruto (PIB) el nivel de Consumo (C) que realizan todos los agentes económicos (Ai = PIB - C). Uno de los aspectos que hay que tomar en cuenta radica en el hecho de que a mayores niveles de ahorro se potencian las posibilidades de lograr también mayores niveles de formación bruta de capital. En otras palabras, entre mayor sea el sacrificio presente, en términos de reducir el consumo, las posibilidades de tener una economía dinámica se potencian. A este respecto es oportuno aclarar que ello no representa una relación mecánica, en el sentido de que a menor consumo se incrementa la inversión. Se requiere analizar cuáles son los factores que posibilitan que se incremente la inversión productiva, e incluso analizar hacia qué sectores económicos se dirige, ya que no es lo mismo que $1.0 millón se destine a inversión en el sector agropecuario o el industrial a que si se realiza en transporte o en el comercio, o bien que se destine a inversión especulativa financiera. En todo caso los efectos sobre el desempeño económico, en el corto, mediano o largo plazo, serán diferentes. De igual manera, puede suceder que la inversión se destine a aspectos bursátiles-especulativos que en nada contribuyen a mejorar las condiciones productivas de una determinada economía. De allí que sea necesario analizar cuáles son los determinantes que posibilitan mayores niveles de acumulación. Por esta razón es importante analizar los determinantes del consumo y del ahorro, ya que la parte del PIB que no se consume es la que se conoce como ahorro interno, y el ahorro es condición necesaria para la acumulación ampliada.

El ahorro tiene varios componentes, uno interno y otro externo. El interno, como ya se mencionó, resulta de la diferencia entre el PIB y el nivel Consumo (Ai = PIB - C). El ahorro a nivel agregado, o Ahorro Nacional (An), es el resultado de restar el total del Gasto en Consumo (C) -que realizan tanto los hogares como el sector público- al monto total del Ingreso Nacional Bruto (YNB): (An = YNB - C); por ello es que se pueda afirmar que lo que no se consume se ahorra. Por lo tanto, al determinar los factores que causan el consumo, también se determinan los del ahorro. El nivel del ahorro externo (Ax) se calcula restando de la Formación Bruta de Capital (FBKF) el Ahorro Nacional: (Ax = FBKF - An).

El consumo presenta varios componentes: el que es realizado por las familias, el de las empresas y el de las diversas administraciones públicas como son: el gobierno central, las municipalidades, las empresas públicas no financieras y las financieras.

De lo anterior surgen varias explicaciones teóricas para los diversos componentes del consumo. Es por esta razón que se tiene, necesariamente, que indagar sobre los diversos determinantes del nivel de consumo que realizan cada uno de los diversos grupos económicos. En contrapartida, y al mismo tiempo, también se derivarán las diversas motivaciones que tiene el ahorro de cada uno de los agregados mencionados.

Un análisis exhaustivo al respecto debe partir de una base de datos que incluya, al menos, el nivel de consumo final que cada componente tiene, y si se quiere ir más adelante, se requiere conocer el nivel de ingreso que posee, para poder determinar así su nivel de ahorro. Pero la realidad de los datos de que se dispone dista mucho de este ideal. Para el caso de El Salvador, la información accesible abarca los siguientes items: el Consumo de los Hogares, el Consumo de la Administración Pública, y desagregados de las siguientes operaciones: Ingresos Corrientes, Gastos Corrientes y de Gastos de Capital, del Gobierno Central Consolidado (GCC) y del Sector Público No Financiero (SPNF).

No hay accesibilidad de datos para conocer el comportamiento de los ingresos y egresos del sector corporativo o empresas, aunque algo se puede inferir a partir de la información sobre el monto de los impuestos sobre la renta que pagan.

Comportamiento del Consumo-Ahorro en El Salvador: 1970-1995

En el período analizado, se pueden apreciar al menos tres fases claramente delineadas en el comportamiento experimentado por el Consumo (ver Gráfico 1). La primera fase va de 1970 a 1980, y se caracteriza porque el Consumo oscila entre un mínimo de 75.9% sobre el PIB para 1977 y un máximo de 86.5% en 1970. Durante esta fase la participación del consumo es la más alta observada en todo el período de análisis. A partir de 1980, cuando la crisis sociopolítica se agudiza, el consumo pasa a representar niveles altos en su ratio sobre el PIB, hasta 1989 osciló entre un mínimo de 92.5% alcanzado en 1981 y un máximo de 96.7% logrado en 1985, lo cual es indicativo de que los niveles de ahorro interno se deprimieron durante la guerra pero aún así se mantuvieron en un nivel intermedio. La tercera fase inicia en 1990, bajo el esquema neoliberal impulsado por la administración de ARENA. Durante estos años el nivel de consumo es el más alto de todos; en ninguno de los años resulta ser inferior al 95.5%, llegando a su máximo en 1990 cuando en la práctica representó la totalidad del PIB al ser nada menos que 98.8% de su valor; por lo tanto, el ahorro interno ha sido insignificante durante estos años de neoliberalismo.

Gráfico 1: Consumo como % del PIB

Dentro de los componentes privado y público del consumo también se evidencian diversas tendencias. De 1970 a 1979 el componente público se mantuvo entre 10.2% y 13.3% del PIB; a partir de la crisis sociopolítica iniciada en los años 80, el consumo público pasó a tener un papel anticíclico, en el sentido de que su nivel, respecto del PIB, creció, representando en 1980 14.0%, y llegando en 1984 a su nivel máximo de 16.0%. Con la llegada de ARENA al poder y con la aplicación del modelo neoliberal que indica que el Estado debe retirarse de la economía, se inició una real retraída en el consumo público, que en 1990 bajó a 9.9% sobre el PIB e inició una paulatina disminución en su importancia macroeconómica, para 1995 llegó a representar 7.8%.

A nivel del ahorro (ver Gráfico 2), al igual que en el consumo, se aprecian diversas fases. De 1970 a 1979 el ahorro nacional estuvo determinado por el ahorro interno, mientras que el ahorro externo mantuvo un comportamiento errático, con altibajos e incluso llegando a ser negativo en algunos años, 1970, 72 y 77. A partir de 1980 se presentan algunas modificaciones importantes: en 1980 el ahorro externo es negativo y ya no presenta saldos negativos en los siguientes años; el ahorro nacional continúa moviéndose al vaivén del ahorro interno, aunque con mayores niveles de libertad que en la fase anterior. El movimiento más importante se opera a partir de 1990, cuando el nivel del ahorro nacional presenta movimientos muy independientes respecto del ahorro interno; tal como se describió al mencionar el comportamiento del consumo, cae a los niveles más bajos que se tienen registrados, llegando a ser prácticamente inexistente, al representar menos del 5% del PIB. Incluso hay años, como en 1990, 91 y 92, que es inferior al 2.5% del PIB. Mientras tanto, el ahorro nacional presenta un comportamiento al alza, de 4.9% en 1990, llega a su nivel máximo de esta fase en 1994, con 18.8% del PIB, para cerrar en 1995 en 16.4%. Esto se explica en buena medida por el comportamiento de las remesas familiares, que se han incrementado durante los años 90, pasando de los $346 millones en 1990 (¢2,736.9 millones) a $1,152 millones en 1995 (¢10.045.4), cifra última que representa nada menos que 11.9% del PIB de dicho año. En otras palabras, este comportamiento es explicado por la creciente importancia que tiene la cuenta de las Transferencias Netas del Exterior, que a partir de 1990 crecen aceleradamente como porcentaje del PIB, al pasar de 6.4% en 1990 a 14.0 en 1995, siendo su nivel más alto el de 1994, con 15.4%. De 1970 a 1979 esta cuenta se mantuvo cercana al 1% del PIB, pero a partir de 1980 tuvo un incremento pero siempre por abajo del 6%.

Gráfico 2: Ahorro como% del PIB

El ahorro externo (Ae = FBKF - An) se refiere a la parte de la inversión que no puede ser cubierta por recursos nacionales y que para ser completada se requiere de recursos externos, que no son otra cosa que ahorro generado en el exterior. Esta cuenta durante los años 70 presenta altibajos pronunciados, pero a partir de 1981 su comportamiento es más estable y llega representar una parte importante del PIB, por arriba del 4.5%. Alcanza su mayor nivel en 1990, cuando representó nada menos que el 8.9%, en los siguientes años hasta 1995, cae a porcentajes menores de alrededor 3.0, incluso en dos ocasiones, en 1993 y 94 fue de 1.5 y 1.0% sobre el PIB respectivamente.

Un aspecto importante de analizar es el referido al monto global de los depósitos en el sistema financiero, que resulta de la suma de los depósitos que se mantienen en los bancos y financieras (antes asociaciones de ahorro y préstamo), en forma de depósitos de ahorro, a plazo, a la vista, en cédulas hipotecarias y títulos de capitalización. Los depósitos globales, medidos al 31 de diciembre de cada año, en términos del PIB, han experimentado un comportamiento que muy poco tienen que ver con el desenvolvimiento del ahorro nacional y del ahorro interno. De 1970 a 1975 mantuvo una tendencia claramente definida hacia el alza, entre 1976 y 1981 se mantuvo con algunos altibajos, pero que en términos del PIB han sido de los más altos. En 1981 inicia un proceso de caída acelerada, de estar representando 7.4% del PIB cae hasta su nivel más bajo en 1986 cuando llega a ser de apenas 2.8%; a partir de dicho año no ha logrado llegar a los niveles observados en la década de los 70 y presenta cierta estabilización alrededor de un 3.5% en promedio de 1987 a 1995.

Es importante destacar que los depósitos globales han fluctuado erráticamente. Este aspecto se destaca cuando se ve el comportamiento que han experimentado en sus variaciones, donde se resalta que hay años de bruscas caídas, Así, en 1975 los depósitos globales representaban el 3.1% del PIB y pasan a ser -0.1% al siguiente año, para de nuevo recuperarse en 1977 en 2.3% del PIB y de nuevo sufren una brusca caída en 1978 del orden de 1.0% del PIB, luego hay una etapa de cierta recuperación hasta 1980, seguido de otra de caídas acompañada de estancamiento entre 1981 y 1986, fenómeno que puede ser interpretado como de desahorro financiero global en términos del PIB. Hay que recordar el elemento de la nacionalización del sistema financiero que se experimentó durante estos años, que repercutió en la confianza de la banca en términos generales. Esta situación se corrobora al ver que no es hasta 1991, año de la reprivatización bancaria, cuando el incremento en el nivel de los depósitos logra alguna recuperación, al tener una tasa de crecimiento de 1.6% sobre el PIB.

Los Determinantes del Consumo y del Ahorro, Mediciones Cuantitativas

Durante el período comprendido de 1970 a 1995, la economía salvadoreña ha experimentado algunas transformaciones importantes, entre las que destacan las siguientes:

Todo estos factores han repercutido necesariamente en los determinantes del consumo y del ahorro.

Ahorro interno (Si) y las exportaciones (X)

La economía salvadoreña tradicionalmente ha sido considerada como abierta, con un modelo agroexportador que la respaldaba. Bajo este esquema, el nivel del ahorro interno estuvo determinado en buena medida por las exportaciones, pero a medida que éstas han ido perdiendo importancia macroeconómica, su efecto en el ahorro también decrece.

La estimación simple de la regresión entre el ahorro interno y el volumen de las exportaciones nos arroja los siguientes resultados para el período de 1970-1995:

Si = 0.072 X + 650.4

(r2=0.58) (F=34.48)

Al agregarle la variable ficticia de la guerra,entre los años 1981 y 1991, los resultados cambian a:

Si = 0.1394 X - 145.01 guerra + 603.686

(r2=0.66) (F= 22.24)

Es importante destacar la influencia negativa que ejerció el tiempo que duró el conflicto armado, que al considerarlo permite que se incremente el coeficiente r2, así como que se incremente el efecto de las exportaciones. De allí que se pueda indicar que un clima conflictivo o de incertidumbre, de cualquier tipo, tiene un efecto negativo sobre las decisiones de ahorro interno.

El efecto negativo del período de guerra se evidencia en otras pruebas realizadas sobre el ahorro interno con el PIB, INB y PNB, en donde en todas ellas al considerar la guerra se aumenta el r2, y la variable guerra siempre aparece con signo negativo. Es de aclarar que para todas estas variables consideradas el r2 es inferior al que presentan las exportaciones vistas por sí solas.

El consumo (C) y las variables macroeconómicas

Al realizar las mismas pruebas entre el Consumo y las Exportaciones, PIB, INB y PNB, los resultados obtenidos son los siguientes:

C = 5.032 X - 2138

(r2=0.957) (F=529)

Al considerar la guerra,

C = 5.0647 X + 1759.9 guerra- 3159

(r2=0.958) (F=263)

Si la guerra ejerció un efecto negativo sobre el Ahorro interno, y dado que el ahorro está íntimamente ligado al consumo, C + Si = PIB, lo que afecte de manera negativa al Si tiene necesariamente que favorecer al Consumo, en este caso la variable guerra tiene un efecto positivo sobre el consumo, es decir que durante el período conflictivo la sociedad prefirió incrementar su nivel de consumo y castigar las decisiones de ahorro. Las relaciones respecto del PIB son:

C = 0.975 PIB - 616.0

(r2=0.999) (F=46669); y

C = 0.975 PIB + 200.36 guerra - 727.3

(r2=0.999) (F=23314)

Las relaciones tanto con el INB y el PNB siempre presentan un r2 arriba de 0.99 con valores de los parámetros para las variables cercanas a la unidad y la guerra aparece con signo positivo. No debe extrañar el alto nivel del coeficiente de determinación, muy cercano a la unidad en todos los casos, ya que el consumo se mueve al vaivén de dichos agregados macroeconómicos. Por lo tanto sus movimientos necesariamente se encuentran íntimamente ligados, y así existe autocorrelación.

Al tomar en cuenta el efecto precio en la economía, ya sea medido a través del deflactor implícito (DI) o del índice de precios al consumidor con el PIB real o a precios constantes (PIBR), las relaciones resultantes son:

C = 4.043 PIBR + 43.51 DI - 17334

(r2=0.985) (F=788)

y con el efecto de la guerra

C = -0.0002 PIBR + 50.65DI - 4507.3 guerra - 2308

(r2=0.989) (F=709)

Al considerar el efecto de la inflación a través del índice de precios al consumidor (INF), los resultados son:

C = 0.00009 PIBR + 21.66 INF - 265.3

(r2=0.983) (F=672)

y al tomar en cuenta la guerra;

C = -0.0001 PIBR - 2960.2 INF + 23.63 guerra + 657

(r2=0.987) (F=550)

¿Qué es primero, el incremento en el ahorro o en el PIB?

La pregunta anterior es difícil de diagnosticar. La teoría económica básica indica que la relación tiene la siguiente causalidad: primero hay que incrementar el nivel de ahorro, es decir sacrificar consumo presente, para tener más activos para la inversión y de esta forma dinamizar la producción a futuro. La relación, por lo tanto tendría la siguiente causalidad:

D Si > - C > D I > D PIBR, y de allí crecimiento económico

Pero también hay que considerar que para poder incrementar el nivel de ahorro, es necesario tener un mayor nivel de producto. En este caso la relación de causalidad tendría la siguiente ruta:

D PIBR > D Si > - C > D I > D PIBR y se llegaría a un círculo virtuoso.

La pruebas realizadas a este respecto fueron las siguientes:

Se sometió a prueba el incremento en el PIBR, determinado por el incremento en el PIBR en dos años anteriores, D PIBRn-1; D PIBRn-2, así como por las siguientes variables determinadas por la relación del ahorro nacional sobre el PIB (An/PIB), tanto para el año en consideración como para dos años atrás, An/PIBn-1 y An/PIBn-2, y también considerando el efecto de la guerra. Los resultados fueron los siguientes:

D PIBR = 1.074 PIBRn-1 - 0.609 PIBRn-2 + 0.114 An/PIB + An/PIBn-1 - 0.543 An/PIBn-2.

(r2=0.853) (F=20.96)

Al considerar el período del conflicto:

D PIBR = 0.851 PIBRn-1 - 0.424 PIBRn-2 - 0.104 An/PIB + 0.114 An/PIBn-1 - 0.332 An/PIBn-2 - 0.048 Guerra

(r2=0.914) (F=30.1)

Al realizar los cálculos considerando únicamente un año de atraso, tanto en el crecimiento del PIBR como en la relación An/PIB, el r2 disminuye, lo cual significa que hay una repercusión clara del comportamiento que históricamente ha tenido tanto el crecimiento del PIBR como la relación del ahorro nacional respecto del PIBR. Es decir que si el PIB ha crecido en los dos años anteriores, ello tiene repercusión en el PIBR actual, situación similar sucede con la relación An/PIB.

Al analizar lo que acontece con el nivel del ahorro interno sobre el PIB, es decir la relación Ai/PIB, los resultados no son significativos tanto en su relación con el crecimiento del PIBR, en este caso el r2 da 0.002; ni al considerar la evolución del PIBR con dos años de atraso, que presenta un r2 de 0.1688; y al tomar en cuenta la guerra, el r2 sube a 0.400.

Por último se pasó a considerar si la relación An/PIB depende de la tasa de crecimiento del PIBR y de su comportamiento histórico. En este caso la relación más significativa fue la siguiente:

An/PIB = -0.664 D PIBR + 0.527 D PIBRn-1 + 0.116 D PIBRn-2 - 0.087 guerra + 0.167

(r2=0.778) (F=16.6)

La correlación disminuye a un r2 de 0.185 al considerar únicamente el D PIBR del año en consideración y al tomar en cuenta el D del PIBR en los dos años anteriores, el r2 sube a 0.532. De allí que no se consideren significativas dichas relaciones.

A partir de los resultados obtenidos, se llega a las siguientes conclusiones: