SAD, 09/01/96, EL MANIFIESTO DE ANEP

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Alberto Enríquez y Roberto Rubio Fabián

Número/Number: 40

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 09/01/96

A partir del fin del conflicto armado El Salvador inició una nueva etapa de su historia y se encuentra en un esfuerzo de transitar hacia una sociedad democrática con mayores niveles de desarrollo.

Pero en ese transitar han comenzado a aparecer varios signos preocupantes que entorpecen el proceso e incluso amenazan con abortarlo. De hecho el Manifiesto de ANEP aparece en una coyuntura en la que las encuestas de opinión pública revelan a la inseguridad ciudadana y a los problemas económicos como los más sentidos por la población, en la que crece la preocupación y la incertidumbre en diversos sectores de nuestra sociedad por la falta de dirección y liderazgo del gobierno, en la que la modernización del Estado se está reduciendo a una privatización estilo "rapiña", y en la que se multiplican las señales de pequeños y poderosos sectores de querer instalar un esquema autoritario y excluyente de gobierno.

En tal contexto, dicho Manifiesto es un signo alentador y tiene mucha importancia para la nación por varias razones. En primer lugar, porque la ANEP representa poderosos sectores de la empresa privada. En segundo lugar, por el propósito expreso en el Manifiesto de "estimular el interés de todos los sectores para trabajar juntos en la construcción de una nueva sociedad que tenga como referente un progreso permanente para todos, en un marco de paz social y democracia real para beneficio de las futuras generaciones". Y en tercer lugar, porque el Manifiesto expone avances importantes tanto en el terreno doctrinario, conceptual y normativo, como en el marco teórico de formulación de políticas.

No obstante dichos avances, que analizaremos en el primer punto de este artículo, el Manifiesto adolece de vacíos, deficiencias y puntos de desacuerdo, los cuales analizaremos en los puntos subsiguientes.

I. Los Avances del Manifiesto

  1. La ANEP reconoce, en la introducción misma, la necesidad de una sociedad más humana y señala que hay dos fuerzas que nos inducen a buscar nuevos derroteros en esa dirección: el advenimiento de la paz y la progresiva consolidación de la democracia.

    En ese marco la ANEP descalifica de manera contundente cualquier esquema de tipo autoritario, especialmente cuando afirma textualmente que "la opción autoritaria tuvo su oportunidad en El Salvador y falló". Se pronuncia en consecuencia por una estabilidad política "anclada en arreglos democráticos" y por un Estado democrático de derecho en donde "la aplicación de la justicia prevalezca sobre los intereses particulares y fundamentado en valores éticos y morales".

  2. En consonancia con lo anterior, retoma una de las lecciones más grandes de los Acuerdos de Paz y uno de sus principales legados. Nos referimos al método del diálogo y la concertación como la mejor manera de abordar y buscar soluciones a la problemática del país. Para la ANEP, El Salvador debe ponerse a la altura del Siglo XXI y eso significa ni más ni menos que "lograr un amplio consenso" sobre cómo enfrentar los retos. Por eso se propone, precisamente, estimular el interés de todos los sectores para "trabajar juntos" en la construcción de una sociedad nueva.

    Nos encontramos, pues, frente a un reconocimiento de la necesidad del trabajo de los otros sectores de la sociedad. Esto queda subrayado con la afirmación expresa de que la sociedad civil debe jugar un papel de primera línea, lo cual incluso debe ser promovido por el sector público que, desde su rol subsidiario deberá abrir paso a las "iniciativas de la sociedad civil, para que asuma un rol protagónico".

  3. Hay un uso de una nueva y más adecuada terminología: nueva sociedad, progreso permanente para todos, beneficio de las futuras generaciones, democracia real, paz social, necesidades básicas de mayorías insatisfechas, etc. Este es un indicador de que en el seno de la empresa privada salvadoreña comienza poco a poco a emerger un nuevo pensamiento, lo cual puede tener efectos positivos de incalculable alcance en el país.

  4. Expone un concepto de desarrollo más amplio que incluye características como: crecimiento económico con generación de empleo y formación de ahorro interno (cercano a la idea de la FUNDE de crecimiento con acumulación), sustentabilidad ambiental, satisfacción de necesidades sociales y democracia integral.

  5. Se postula una visión de largo plazo que encierra una crítica fuerte al miope cortoplacismo que hasta ahora ha prevalecido en los principales sectores empresariales del país. Para la ANEP "no hay desarrollo instantáneo", lo cual exige una previsión en torno a la disminución de recursos externos y pone de relieve la precariedad del capital golondrina ("no podemos confiar primariamente en flujos de capital privado externo y menos en las inversiones de portafolio"), tal como nos lo ha demostrado la reciente experiencia mexicana.

    Esta visión de largo plazo explica la importancia destacada que le dan a la formación de ahorro interno, y que los lleva a diagnosticar como uno de los puntos más débiles de la economía salvadoreña: "una tasa de ahorro doméstica sumamente baja (10%)".

    Dicha visión de más largo alcance también los lleva a identificar con mayor profundidad el problema del déficit comercial, y a comprender que "no es sostenible mantener los déficits comerciales que hemos venido registrando y financiando con las remesas de nuestros hermanos en el exterior", así como que el entorno macroeconómico debe estimular la inversión y no el consumo.

  6. Se asumen componentes claves del desarrollo sustentable. Partiendo de que el deterioro ecológico es severo en el país y uno de los retos más grandes y graves que tenemos, la ANEP sostiene que el tema ecológico debe elevarse a nivel estratégico y convertirse en prioridad.

    Y para despejar posibles dudas sobre el alcance de lo anterior, tanto para la misma empresa privada como para el país en su conjunto, el Manifiesto nos advierte que hay que resolver el imperativo ético y práctico de equilibrar las demandas de la actual generación, comprometiendo lo menos posible los recursos para la satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones.

  7. El déficit social se asume también como un "ineludible compromiso ético" que deberá enfrentarse con incremento de empleo en un marco de responsabilidad fiscal compartida. De aquí que el segundo reto estratégico sea, precisamente, "el gasto social con responsabilidad fiscal". Y señala en concreto dos áreas que deben contar con todos los recursos necesarios: educación y salud.

  8. Otros aspectos normativos que indican avance son: la independencia y apoliticidad de la autoridad monetaria, la necesidad de contar con seguridad jurídica, la necesidad de transparencia en el proceso de privatización, el rescate de la visión keynesiana del rol de la demanda efectiva y del mercado interno.

  9. Finalmente hay que reconocer el esfuerzo de concretar el planteamiento con un sentido programático y de acción, en lo que llaman los tres grandes retos articulados al desafío de la globalización:

II. Algunos Vacíos y Deficiencias en la Formulación de Políticas

  1. La aspiración fundamental que se plantea para El Salvador es la de "alcanzar al Primer Mundo", dado que las realidades de fines del siglo XX nos han dado la "increíble posibilidad" de hacerlo. Es como si la historia diera a El Salvador una segunda oportunidad, para "emparejarse" con los países desarrollados.

    Para nosotros esta es una aspiración demasiado estrecha. Encierra no sólo una visión acrítica y romántica del Primer Mundo, sino también una visión lineal y mecánica de las realidades históricas. La historia no es una pista de carrera de fondo. El Primer Mundo ha producido pobreza, injusticia, desigualdades sociales, raciales, étnicas. El Primer Mundo es responsable, en buena medida, del nacimiento y mal crecimiento del Tercer Mundo. ¿No sería una aspiración más racional contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a la transformación del mundo, retomando aquellos aspectos y componentes que sí valen la pena del Primer Mundo, pero rechazando y combatiendo sus vicios, deformaciones e inequidades? Se trata de recrear un país, una sociedad en el marco de sus relaciones e interdependencia con otros países de la región y el mundo entero, más que de correr linealmente para "alcanzar" o "emparejarse" con los que van adelante.

    Aquí queremos rescatar un elemento importante, y es que El Salvador, aunque sea un país pequeño y con pocos recursos, puede y debe aportar elementos cualitativos, incluso a los países del Primer Mundo que tampoco han resuelto los problemas de sustentabilidad del desarrollo, justicia social y democracia que ANEP propone construir en nuestro país.

  2. Formulación de una postura chovinista sobre el recurso humano: El Salvador es rico "porque está lleno de salvadoreños". Hay, a nuestro juicio, una sobrevaloración del recurso humano cuya importancia es indiscutible. Pero nada es más peligroso en términos de una adecuada estrategia de desarrollo que subestimar o sobreestimar cualquiera de sus factores o componentes claves.

  3. Existe un planteamiento inadecuado cuando se quiere establecer una comparación sobre el tema poblacional entre nuestro país con "Ciudades-Estado" como Hong Kong y Singapur, con el propósito claro de desvirtuar la importancia de los recursos naturales. Aquí se parte de una premisa falsa, pues el problema no está tanto en los recursos limitados o en la extensión geográfica, sino en la utilización de ese espacio limitado o de los recursos. Un mal planteamiento en este sentido puede llevar a supuestos estratégicos equivocados para el desarrollo del país.

  4. Hay deficiencias y vacíos en cuanto al rol del Estado. Hubiese sido deseable, por ejemplo, hacer mención al proceso de descentralización, que en nuestra opinión es fundamental no sólo para la implementación de la democracia y la solución a problemas sociales y ambientales, sino también porque implica una especie de re-fundación del Estado mismo en el país.

  5. Un importante desacuerdo con el Manifiesto está planteado en la afirmación de que la concentración de ingresos es una etapa necesaria, lo cual niega la experiencia histórica de muchos casos que los mismos empresarios salvadoreños están señalando como ejemplos para El Salvador como son Corea, Taiwan o la misma Europa.

  6. Otro planteamiento que encierra a nuestro entender una deformación es que la transición hacia la democracia tiene que pasar necesariamente por la economía de mercado. Los procesos democráticos no pueden condicionarse a formas concretas de asignación de recursos. Recordemos que, en sentido estricto, el mercado es un simple instrumento de asignación de recursos, entre otros posibles instrumentos.

  7. Si bien es cierto que afirmar que la sociedad civil debe jugar un rol protagónico es algo novedoso, audaz y positivo, los planteamientos de la ANEP se quedan cortos al hacer referencias concretas al respecto. Hay sólo alusiones a fundaciones "auspiciadas por comunidades". ¿Y las demás? ¿Y las organizaciones sociales y sectoriales? Refleja, pues, un planteamiento que a la hora de concretar es muy restringido y tímido. El protagonismo de la sociedad civil debe ir a fondo e incluir a todas sus instancias y expresiones. Esto exige en el país un marco regulatorio que lejos de asfixiarlas o restringirlas, las respete y las promueva.

  8. Finalmente, aunque estamos conscientes que en un manifiesto de 37 páginas no se puede hablar de todo ni profundizar en los diversos aspectos, hay ausencias que nos preocupan y simplemente las trasladamos en esa calidad: la privatización, la seguridad pública, el sistema de partidos políticos y el sistema electoral, el enfoque de género y el papel de la mujer, la investigación y el desarrollo tecnológico.

III. Discrepancias en Torno al "Cómo Hacerlo"

En el Manifiesto se indican, para varios de los grandes problemas señalados, algunas fórmulas de solución que son discutibles y en torno a las cuales vale la pena profundizar. Por supuesto, en este artículo únicamente los dejaremos señalados.

  1. La ANEP afirma que la fórmula privilegiada de incrementar el ahorro interno es la privatización de los fondos de pensiones y seguridad social. A nuestro juicio ésta no es la única forma privilegiada y tal vez tampoco la más importante -al menos en el caso de El Salvadora- si tomamos en cuenta la cobertura de las pensiones y la seguridad social.

  2. Hay tres políticas fundamentales que el mismo Manifiesto señala como mecanismos para incrementar el ahorro interno, que son el desarrollo del mercado de capitales, la competitividad del sistema financiero y la elevación de los salarios reales. Sin embargo, quedan relegadas a un segundo plano.

  3. La receta básica para hacer frente al déficit social pareciera ser la venta de activos del Estado, es decir, los ingresos provenientes de la privatización así como la reducción y debilitamiento del sector público. Esto a pesar de que también se indica como mecanismo el incremento de impuestos. A la luz de estos señalamientos ¿que quiere decir la ANEP cuando plantea la necesidad de un gobierno eficiente?

IV. Preguntas que Surgen Entre Líneas

No cabe duda, después de leer el Manifiesto de la ANEP e independientemente de los puntos de acuerdo o desacuerdo con su contenido, que estamos frente a propuestas novedosas y constructivas del empresariado salvadoreño. Por primera vez se asume públicamente un compromiso frente al desarrollo sustentable, donde se prioriza la producción y la inversión y no la especulación y el consumo, donde se destaca un marco de democracia real con participación de todos los sectores, con un papel protagónico de la sociedad civil y con un método de diálogo, concertación y asunción de compromisos.

Por eso hay grandes preguntas que surgen entre líneas; la primera es si detrás del Manifiesto hay un verdadero compromiso del empresariado salvadoreño. ¿Quiénes son los empresarios y empresarias -y las empresas- que verdaderamente firman el Manifiesto Salvadoreño? ¿Quiénes son los empresarios y empresarias del país dispuestos efectivamente a comprometerse y empeñarse en construir beneficios para todos, participación efectiva, protagonismo de la sociedad civil y un Estado democrático de derecho?

V.El Manifiesto Sale al Encuentro y se Suma a Otras Propuestas

Las respuestas a aquellas interrogantes las iremos viendo en la práctica. Los empresarios la irán dibujando en las próximas coyunturas con sus acciones y su forma de trabajar junto a los otros sectores, con sus iniciativas, y sobre todo con sus compromisos.

Nosotros, desde la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), queremos tomarle la palabra y la mano a la ANEP. La FUNDE, al igual que otras instancias, ha planteado una propuesta para impulsar un nuevo proyecto económico y social en El Salvador. Sin lugar a dudas son vientos de un mejor futuro para nuestro país. Pero es indispensable comenzar a ensamblar los distintos esfuerzos a manera de ganar fuerza y asegurarles éxito.

Queremos, antes de cerrar estas líneas, saludar el Manifiesto de la ANEP, reiterando la disposición de la FUNDE de contribuir a la construcción de una estrategia de desarrollo adecuada para nuestro país. Impulsemos juntos un proceso de concertación nacional que logre aterrizar en el nada fácil "cómo hacerlo". Un proceso que sea real, que lleve a medidas concretas, que plantee soluciones, que tienda puentes. Un proceso que democratice el país, que desafíe la falta de dirección y liderazgo de las estructuras políticas y gubernamentales, que levante propuestas y sobre todo, que genere compromisos.

Empecemos por los puntos coincidentes. No son pocos ni tampoco irrelevantes. Y al mismo tiempo, construyamos un método adecuado para abordar las diferencias, de manera que debatiéndolas con profundidad y altura se conviertan en fuente de nuevos puntos comunes que señalen ese itinerario de El Salvador hacia el progreso. Podremos entonces, como ANEP lo plantea, dar un nuevo ejemplo al mundo mostrándole que así como logramos la paz, "también podemos ponernos de acuerdo para encontrar la senda del progreso económico, social y cultural, en un ambiente de democracia plena".