SAD, 11/01/96, LA INDUSTRIA MANUFACTURERA EN 1996

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Roberto Góchez Sevilla

Número/Number: 42

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 11/01/96

En el presente artículo se abordará el comportamiento de la industria manufacturera salvadoreña durante el año de 1996, así como algunos factores explicativos de esta evolución. El período de análisis comprenderá especialmente los primeros nueve meses del año, debido a que la información más reciente disponible es hasta esa fecha.

Hay que puntualizar sin embargo que un análisis completo de la evolución sectorial durante este período se hace difícil por la carencia de ciertos datos y cifras (por ejemplo, de inversiones, consumo intermedio, valor agregado) o por el rezago de algunas estadísticas. El esfuerzo, entonces, estará orientado a aproximarnos al comportamiento de la actividad industrial con el uso de indicadores directos e indirectos de corto plazo y a dejar formuladas algunas hipótesis explicativas.

Evolución de la Industria en 1996

El año de 1996 ha estado marcado entre otras cosas por el proceso de desaceleración de la actividad económica, a nivel general como sectorial. El BCR1 ha tenido incluso que modificar sus proyecciones para el año, previendo una caída de las tasas de crecimiento del PIB general y sectorial, con respecto a las observadas en 1995. Según estas estimaciones, el PIB real crecerá el presente año en un 4% comparado con el 6% que tuvo en 1995, y la industria lo hará en un 4.2% frente al 7% del año anterior.

Hay que tomar en cuenta que incluso estas estimaciones fueron reconsideradas a mediados de noviembre por el mismo BCR (LPG 13/11/96), donde admite que el crecimiento del PIB podría estar por abajo de ese 4%; FUSADES (LPG 15/11/96) por su parte estima el crecimiento del PIB en 3.4% para 1996, y de un 4% para 1997.

Para aproximarnos un poco a la evolución mensual de la industria durante 1996, recurriremos inicialmente a tres indicadores subanuales tales como el IVAE industrial y sus dos componentes, el Indice de Volumen de la Producción Industrial (IVOPI) y el Indice de la Maquila. El IVAE industrial es una media ponderada del IVOPI y del índice de la maquila.

En el caso del IVOPI, éste es un indicador de unidades físicas de producción de una muestra de 130 grandes empresas2, y por lo tanto no alcanza a abarcar la evolución de las pequeñas y medianas unidades que constituyen la mayor parte del sector. En el caso del índice de la maquila, éste mide solamente la evolución de las exportaciones netas de la maquila o de su valor bruto de producción local, el cual se considera que es la diferencia entre las exportaciones e importaciones brutas de maquila.

Por lo tanto, estos indicadores sólo nos permiten apreciar la dinámica del sector en términos de producciones físicas (IVOPI), o en términos de exportaciones netas de maquila, y no alcanzan pues a registrar otros elementos muy importantes tales como cambios en la rentabilidad de las empresas, nuevas inversiones, innovaciones tecnológicas, precios y otros.

Para apreciar la evolución de estos tres índices (IVAE industrial, IVOPI, e Indice de la Maquila), durante 1996 se ha utilizado la variación anual de su media móvil doce términos; ésta describe mejor la tendencia que el uso de las variaciones de los índices simples. Si bien el período en estudio son los primeros nueve meses de 1996, se hará referencia a la evolución de estos indicadores desde 1992 con el objeto de apreciar la trayectoria de la industria en los últimos cinco años, y así poder evaluar mejor el fenómeno de la desaceleración. (ver Gráfico 1).

Grafico 1: Variación annual de la media móvil doce términos del IVAE industria e IVOPI

Tal como se puede apreciar en el Gráfico 1, en cuanto al IVAE industrial, éste tiene una clara tendencia a la desaceleración de su crecimiento, que inicia desde 1992, existiendo leves recuperaciones en algunos meses de cada año pero que no logran contrarrestar dicha trayectoria a la baja.

En 19963 persiste este fenómeno, y tenemos que para agosto de 1996 la actividad del sector industrial presenta un decrecimiento con respecto a los niveles que tenía en agosto/95, como resultado de una tasa anual negativa del -0.05%, mientras había experimentado una alta tasa de crecimiento (6.19%) en agosto/95; para julio/96 presentaba una tasa anual de crecimiento de su media móvil doce términos del 0.39% frente a una del 6.44% en julio/95. Según cifras preliminares, para septiembre ha habido un leve crecimiento del 0.53% en el IVAE industrial, pero todavía es muy pronto y el valor es muy bajo para concluir que se ha revertido la desaceleración del sector, como lo han afirmado algunos funcionarios gubernamentales. Veamos los principales componentes del IVAE de la industria para ver si su comportamiento es semejante.

Como se puede apreciar en el mismo gráfico, el comportamiento del IVOPI es muy similar al IVAE de la industria, pues presenta desde 1992 una disminución en las tasas de crecimiento de la actividad industrial propiamente dicha, medida por su producción física, trayectoria que continua también durante 1996, hasta llegar a presentar variaciones negativas a partir de julio/96. Para agosto/96 tiene su mayor decrecimiento con respecto al mismo mes del año anterior, con una variación del -1.02%, mientras que en 1995 creció en 4.19% con respecto a agosto/94. Estas tasas negativas nos están indicando que la producción física del sector ha experimentado una disminución con respecto a los niveles observados durante los mismos meses del 95. Para septiembre de 1996 presenta siempre una tasa de decrecimiento anual, pero de menor cuantía (-0.31%) con lo que podría especularse que seguramente se debe a una mejora o crecimiento en la producción física de algunos sectores de la manufactura, pero al menos por los datos disponibles no es posible comprobarlo.

En el caso de la maquila (ver Gráfico 2), ésta muestra siempre una tendencia a la desaceleración pero más leve que los otros sectores industriales, ya que en su dinámica influyen fuertemente factores externos. Durante 1996 se mantiene su desaceleración, aunque todavía mantiene tasas de crecimiento anual altas, siendo para septiembre/96 su tasa de crecimiento de la media móvil doce términos del 11.55% frente a una tasa del 40.57% en el mismo mes de 1995 y del 13% en agosto/96 frente al 43.13% en agosto/95.

Por lo tanto, si en septiembre de 1996 la actividad de la maquila continuó experimentando una reducción de sus tasas anuales de crecimiento, la explicación del crecimiento en el IVAE general (sept/96) de la industria viene más por el efecto del menor decrecimiento del IVOPI en septiembre/96.

Grafico 2: Variación anual de la media móvil doce terminos del índice de la Maquila

El sector de la maquila se presenta aún como el más dinámico del sector industrial en cuanto al crecimiento de su producción. Sin embargo, ha visto disminuido su ritmo drásticamente, debido principalmente al mayor atractivo que presenta México para las maquilas por las facilidades de acceso al mercado estadounidense, principalmente con el ingreso al TLC y los bajos costos salariales, apoyados con las depreciaciones del peso mexicano. Otro factor que se señala es que difícilmente un sector puede mantener por mucho tiempo tasas tan altas de crecimiento como las mantenidas por la maquila (del 50%), debido al agotamiento de las capacidades instaladas.

Con respecto a la maquila hay que puntualizar algunas consideraciones generales de su impacto en la economía y en el sector industrial.

La primera es que este rubro ha tomado especial relevancia en términos de empleo y divisas4; por ejemplo para 1995 las exportaciones netas de maquila representaban el 9.49% de las exportaciones totales del país, el 37% de las tradicionales y el 27% de las no tradicionales; en cuanto al empleo generado, las estimaciones difieren desde la cifra de 40,0005 hasta una más optimista de 60,000 empleos (PRIDEX/FUSADES, LPG 11/94). La segunda es que su aporte al consumo intermedio y valor agregado de la industria constituye un porcentaje relativamente pequeño, siendo que para 1993 el consumo intermedio de la maquila representa un 0.47% del consumo intermedio total de la manufactura, y su valor agregado el 4.09% del valor agregado industrial6.

Por lo tanto el impacto de este menor ritmo de la actividad maquilera es de prever que será en términos de un menor crecimiento de la generación de divisas y empleo; para octubre/96 las exportaciones netas acumuladas de maquila eran de $152.5 millones contra $126.8 millones en octubre/95 y $86.4 millones en octubre/94, mostrando la tendencia descrita de un crecimiento pero a un menor ritmo que el observado en años anteriores.

Existen algunos indicadores relacionados que pueden ayudar a ver mejor la evolución del sector industrial, tales como las cuentas externas de éste, principalmente las importaciones de bienes intermedios (insumos y materias primas) y de capital (maquinaria) y por otro lado el empleo, medidas por la variación anual del saldo acumulado al mes de septiembre.

Como vemos en el Cuadro 1, la variación anual de las importaciones acumuladas de bienes intermedios y de capital a septiembre/96 que realizó la manufactura muestra un saldo negativo. Es decir, el valor acumulado de las importaciones de los insumos, materias primas y maquinaria en septiembre/96 es menor que el que se tenía en septiembre/95, con lo que se esta reafirmando la tendencia de un menor dinamismo y por tanto un menor crecimiento de la industria en el presente año con respecto a los niveles del 95. En el caso de las exportaciones que realiza el sector, éstas no llegan a presentar tasas negativas, pero han crecido a tasas inferiores a las mantenidas en los últimos dos años.

Como vemos por las cuentas externas de manufactura, se está confirmado la pérdida de dinamismo de uno de los sectores más importantes dentro del PIB, ya que han caído las importaciones del sector y sus exportaciones han desacelerado su crecimiento.

Cuadro 1
Indicadores Económicos relacionados de la Industria
Variación annual en el valor (USS) a Septiembre
En porcentajes
  1994 1995 1996
Importaciones de bienes intermedios 17.79 21.09 -2.29
Importación de bienes de capital -13.61 48.61 -10.72
Exportaciones de Prod. no traditionales 10.23 19.75 4.58
FUENTE: BCR, IVAE, Octubre 1996.

En términos de empleo y salarios, es difícil medir la evolución del sector industrial, ya que no existe un ente que realice un monitoreo permanente y a nivel nacional de estas. El dato más aproximado y que se publica regularmente es el número de cotizantes del sector al Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS); sin embargo, este dato no se debe confundir con el volumen total de empleo, debido principalmente a que numerosas empresas no inscriben a sus trabajadores, ya sea por incumplimientos de las leyes o por el tipo de contratos que tienen. Otra de las limitantes de la estadística proviene de su carácter de registro administrativo; éste depende de la presentación por las empresas de las planillas de sus trabajadores, las cuales muchas veces se entregan con retrasos, por lo que las cifras no miden exactamente los aumentos o reducciones de los cotizantes que ocurren de mes a mes. Cabría esperar sin embargo que la recurrencia de cierto comportamiento, ya sea al alza o a la baja de los cotizantes, muestre cierto comportamiento del empleo. Por ser el único dato de empleo se hará uso de éste (con las salvedades antes apuntadas), utilizando para su medición la variación anual del promedio acumulado de cotizantes mensuales del ISSS en la industria, que es el dato que reporta mensualmente el BCR como indicador de empleo.

Grafico 3: Variación anual del promedio acumulado de cotizantes mensuales del ISSS en la industría (%)

Como se logra apreciar en el Gráfico 3, el comportamiento del empleo, a través de la variación anual del promedio acumulado de cotizantes del ISSS, nos arroja una tendencia a la baja en su ritmo de crecimiento, especialmente a partir de enero de 1994. Este resultado es congruente con el comportamiento antes apuntado de los indicadores de la industria.

La tendencia es tal que a partir de mayo/96, se dan tasas anuales negativas del promedio acumulado mensual, lo que nos está indicando que hay una disminución en términos absolutos de los cotizantes del Seguro Social (de mayo/96 a septiembre/96) con respecto a los niveles mantenidos en los mismos meses de 1995. Para septiembre/96, la variación anual del número de cotizantes nos da su tasa más alta de decrecimiento (-1.90%), y el número absoluto de cotizantes en la industria se sitúa en 134,042 personas frente a 143,044 que tenía en septiembre/95. De este comportamiento cabría esperar en el sector, o bien (en el mejor de los casos) un estancamiento en la generación de nuevos empleos, o (en el peor) una disminución del empleo y la precarización de este (en términos de salarios o prestaciones sociales).

Este comportamiento de los indicadores de empleo nos da señales para pensar que uno de los sectores que posiblemente ha cargado más con los costos de este proceso de desaceleración de la industria son los trabajadores, por dos razones principalmente. La primera de ellas es que existirá una menor demanda de trabajadores por parte de las empresas, lo que posiblemente creará un cierto aumento del nivel de desempleo, incluso se podrían dar despidos de trabajadores7. En segundo lugar, esa deficiencia de la demanda de trabajo ejercerá presión para la disminución de los salarios reales de los trabajadores, por la vía de no aumentar los salarios nominales o de ofrecer todavía más bajos salarios a los nuevos trabajadores. Corroborando esto último con la evolución de los salarios mínimos reales (deflactados por el IPC), tenemos que ya para septiembre/96 se había obtenido el mínimo histórico de éstos y todavía no se ha realizado ningún ajuste salarial, a pesar que ya ha pasado más de un año del anterior ajuste.

Otros datos que nos pueden auxiliar para conocer la evolución del sector industrial son las Encuestas de la Dinámica Empresarial8 de FUSADES (ver Cuadro 2), en la que se construye un índice de las percepciones de los empresarios. Analizando el índice de producción de la industria9 para los primeros tres trimestres, tenemos valores de -2.1, -36.5 y -8, indicando que los empresarios manifestaron haber tenido menores niveles de producción que los experimentados en los mismos períodos de 1995. Otro dato que apoya esto es el porcentaje de utilización de la capacidad instalada que para los primeros dos trimestres de 1996 era de 67% y 63%, respectivamente, frente a 75 y 73% en el mismo período de 1995.

Cuadro 2
Principales Resultados de las Encuestas Dinámica Empresarial según trimestre
  95/Y 95/II 95/III 95/IV 96/Y 96/II 96/III
Indice de Producción 35.2 30.7 -7.5 7.1 -2.1 -36.5 -8
Indice de ventas 44.6 32.2 5.1 20.2 0.6 -36.4 --
Indice de empleo global 15.0 6.8 11.4 11.5 -8.0 -28.2 --
Indice de inversiones 26.4 37.5 18.0 18.5 2.5 11.2 --
Nota: Este índice según FUSADES "representa que tan generalizado es un comportamiento en una variable con respecto al mismo período del año anterior y no debe confundirse con una tasa crecimiento de la producción". Los valores negativos indican que experimentó una disminución, los positivos que creció.
FUENTE: Elaboración propia en base a FUSADES. Encuesta de la Dinámica Empresarial. I y II trimestres y resultados preliminares del III trimestre.

Otros índices importantes (ver Cuadro 2) que contienen las referidas encuestas son el de ventas, de empleo global y de inversiones, que a excepción del índice de inversiones todos muestran un valor negativo. El de empleo global parece reforzar la afirmación que los trabajadores seguramente han cargado con muchos de los costos del proceso de desaceleración, por disminución del empleo y de los salarios. En cuanto al índice de inversiones, éste refleja un valor positivo que seguramente refleja que los empresarios han realizado nuevas inversiones con respecto al segundo trimestre de 1995, aunque refleja un comportamiento menos generalizado que el que tuvieron en el mismo período de 1995.

Los datos preliminares del tercer trimestre de la misma encuesta reportan que a pesar de las percepciones de negativas del trimestre, se tienen expectativas (un índice de +41) de un mejoramiento de la actividad industrial para el último trimestre de 1996; igualmente el índice que mide las expectativas de la actividad total de las empresas en el 96 con respecto a la de 1995 es levemente positivo, lo que significa que los industriales esperan un crecimiento anual pequeño en su nivel de actividad.

Haciendo siempre uso del mismo índice, pero desagregado para las ramas de la industria, tenemos que las actividades industriales que reportan un índice de producción más negativo para el segundo trimestre de 1996 son los lácteos, tabaco elaborado, maquinaria y otros, carne y sus productos, otros productos alimenticios elaborados, textiles y artículos confeccionados con materiales textiles, madera y sus productos, pudiéndose prever por tanto una mayor contracción o desaceleración en estos sectores. Los sectores en cambio que reportan índices positivos mas altos para el mismo período, y por tanto en los que se podría esperar un mayor dinamismo, son envasado y conservación de frutas, papel, cartón y sus productos, otros productos químicos.

Por lo tanto, diferentes indicadores, directos e indirectos, de producción física y de percepciones de los empresarios, nos están describiendo una desaceleración en el sector de la industria manufacturera, con lo que se puede esperar menores niveles de crecimiento para 1996.

Factores que han Incidido en la Desaceleración de la Industria

La determinación de las causas de la desaceleración en la economía y el sector industrial escapa a los propósitos del presente trabajo, y además requeriría una mayor información que permitiera hacer un análisis exhaustivo de este fenómeno. Por lo tanto, tal como se mencionó al inicio del artículo, sólo se lanzarán algunas hipótesis explicativas de la evolución descrita en el apartado anterior.

Como ya lo ha señalado en anteriores ocasiones la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE)10, existen indicios para pensar que aparte de ciertos factores cíclicos y coyunturales, el proceso de desaceleración tiene a su base la fragilidad y crisis del esquema de crecimiento que ha llevado la economía en los últimos años. Este esquema ha privilegiado las actividades de los servicios en detrimento de las actividades productivas (de la industria y agricultura), que si bien continúan siendo las más importantes en términos del valor agregado están jugando un menor dinamismo. Corroboran esta tendencia:

  1. los niveles de expansión que ha experimentado el sector financiero, medido por el IVAE sectorial, frente a los bajos niveles de crecimiento y caída de dinamismo que presentan los otros sectores, y la actividad económica en general desde 1992; y

  2. los mayores montos de crédito que se han dedicado a actividades comerciales11 y de servicios con respecto a los montos dedicados a la industria y agropecuario.

En este esquema se ha privilegiado el consumo antes que la inversión productiva12, tal como muestra la baja proporción de la formación bruta de capital con respecto al gasto en consumo de los hogares (cerca de la cuarta parte).

Por medio de las encuestas de la Dinámica Empresarial de FUSADES, se pueden conocer algunos de los factores específicos que a juicio de los industriales han influido positiva o negativamente en la actividad del sector durante los dos primeros trimestres de 1996.

Cuadro 3
Factores que influyeron en la actividad de la Industria
(por orden de importancia)
  I Trimestre II Trimestre
Factores Positivos Ninguno (38%)
Otros (12%)
Entorno económico (12.8%)
Mayor eficiencia (11.8%)
Calidad y buen servicio (11.3%)
Ninguno (45.2%)
Otros (13.8%)
Mercadeo y Ventas(12.4%)
Mayor eficiencia/reorganización(9.7%)
Calidad y buen Servicio(8.8%)
Factores Negativos Problemas de financiamiento (28.9%)
Incremento de costos(22.7%)
Competencia(19.7%)
Problemas de seguridad(17.2%)
Reducción de Poder adquisitivo (16.7%)
Entorno económico(28.4%)
Reducción de Poder adquisitivo (25.2%) Competencia(24.8%)
Problemas de financiamiento(22.0%)
Incremento de costos(19.3%)
FUENTE: Elaboración propia en base a FUSADES. Dinámica Empresarial. Trimestre I y II. 1996.

Como podemos ver en el Cuadro 3, los industriales en su mayoría opinan que no hubo factores positivos en los dos primeros trimestres de 1996. En cuanto a los factores negativos, hay cuatro que se repiten en ambos trimestres: problemas de financiamiento, incrementos en los costos, reducción de poder adquisitivo de los clientes y la competencia, que incluso se mantienen en el tercer trimestre de 1996. Indudablemente estos factores varían en el orden de importancia y en la magnitud de su impacto según los tamaños de las empresas; es de presuponer que las pequeñas y medianas empresas tengan menor capacidad de afrontar por mucho tiempo una contracción de la actividad económica.

Ha sido muy relevante, en cuanto a encontrar posibles explicaciones de la desaceleración, la polémica surgida entre el Ministro de Hacienda y las principales gremiales empresariales (ANEP, ASI y la Cámara de Comercio), en la cual han relucido múltiples factores explicativos de su origen. Los elementos señalados por ambos son tales como: las altas tasas de interés real, los efectos del aumento de tres puntos en el IVA, el "boom" del consumo de fines de 1995, las señales erráticas que dio el gobierno en la aplicación del IVA y la política cambiaria y monetaria, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, la escasez y alza de precios en granos básicos y el petróleo; destaca el señalamiento del Ministro de Hacienda a los empresarios sobre la acumulación excesiva de inventarios con efectos especulativos y la posterior resistencia de éstos a bajar los precios debido a su costumbre de tener altos porcentajes de ganancias sobre cada unidad vendida.

Con todo esto, es posible formular algunas posibles explicaciones al proceso de desaceleración industrial que se viene experimentando desde finales de 1992:

La primera es la falta de una política sectorial para el fortalecimiento de la industria no maquilera, que establezca claramente las políticas a seguir en el sector y que dé señales inequívocas a los industriales sobre la orientación de la política económica, pues el gobierno más bien ha realizado o prometido medidas dispersas que no han cambiado drásticamente la percepción empresarial. Dentro de este aspecto entraría en juego el hecho que no se han potenciado nuevos agentes empresariales (la micro, pequeña, mediana industria y sus distintas gremiales) centrándose los esfuerzos hechos hasta ahora en las demandas de los sectores tradicionales13 o de la gran empresa. No han sido consideradas tampoco las limitaciones estructurales que adolece el sector manufacturero a la hora de formular y evaluar ciertas medidas de política económica.

Otro de los factores ha sido la dificultad de acceso al crédito por parte de la industria, muy relacionado a la falta de una política financiera que ponga a la banca comercial como un apoyo a los sectores industriales y agrícolas. En esto han sido determinantes las altas tasas de interés real de la banca nacional que vuelven inviables muchos proyectos productivos, en cuyo nivel han influido tanto la política monetaria de fijación del tipo de cambio14 y de esterilización de la oferta monetaria para contener la inflación, así como la estructura oligopólica de la banca nacional15.

Indudablemente está en juego la influencia negativa del entorno económico nacional, con la pérdida de dinamismo de los diferentes sectores económicos, y la erosión del poder adquisitivo de los consumidores, consecuencia lógica por el deterioro de los salarios en términos reales. Según los datos de FUSADES, este menor poder adquisitivo es uno de los principales elementos negativos que ha persistido a lo largo de los primeros tres trimestres del año, y se constituye en causa y efecto de la desaceleración de la actividad económica. En este sentido ha sido evidente por muchos años la inexistencia de una política de ingresos y salarios a nivel nacional que podría tener un efecto favorable para la industria; por otro lado para el sector empresarial han habido importantes incentivos (devolución del IVA a exportadores, disminución de las tasas de la renta y aumento del IVA, exenciones y eliminación de impuestos, etc.) que por sí solos no lograron corregir la tendencia desaceleradora que llevaba la economía.

Tal como se aprecia en el Cuadro 3, la competencia es percibida por los empresarios como un elemento negativo para la actividad económica, y por lo tanto es muy probable que haya incidido en la desaceleración de la producción industrial. Seguramente ha influido la apertura comercial iniciada en 1995, para la cual no se tomaron en cuenta las condiciones productivas y de infraestructura. Las constantes presiones de las cámaras empresariales para el aplazamiento de la desgravación arancelaria en los bienes finales revela que no se ha logrado en estos años hacer una profunda reconversión industrial que le permita a la industria ser competitiva a nivel internacional.

Muy importante fue, en marco de la desaceleración, el anuncio del gobierno de un conjunto de doce medidas de emergencia con el fin de reactivar la economía salvadoreña. Algunas de éstas ya han sido ejecutadas o se encuentran plasmadas en proyectos de ley, y será conveniente evaluarlas en un futuro para dimensionar mejor su impacto efectivo en la económica. Entre las más relevantes están la aprobación de las reformas al impuesto de la renta, con la depreciación acelerada de maquinaria, exención del impuesto a la renta en las ganancias de capital y exención del pago de IVA al ingreso al país de bienes de capital (para actividades no exentas de IVA); se mantuvo la devolución del 6% a exportadores no tradicionales, que de enero-julio eran 22.8 millones de colones, sumado a las devoluciones por IVA (también a los exportadores) que ascendieron en julio a 331 millones de colones16; recalendarización de la desgravación arancelaria en los bienes de consumo (retraso), y la desgravación de los bienes de capital e insumos a cero en diciembre. Ha tenido especial difusión del gobierno la próxima aplicación de la técnica de los clusters o alianzas competitivas, dentro del marco del anunciado Plan de Competitividad, para suplir la falta de políticas sectoriales.

El sector empresarial aprovechó la coyuntura de 1996 para presionar por la ejecución de un conjunto de políticas, que a su juicio beneficiarán la reactivación de la economía nacional. Entre éstas destaca principalmente la rebaja del impuesto a la renta, "la rápida implementación de un programa nacional de competitividad"17 y la ejecución acelerada y efectiva de las 12 medidas ofrecidas por el Presidente el 1 de junio, la necesidad de implementar políticas sectoriales, la aceleración de la inversión en la infraestructura, la modernización del estado, las privatizaciones (ANTEL y pensiones). Algunas medidas específicas que la industria propuso al gobierno fueron: elevar la competitividad por medio de inversiones, facilitar créditos competitivos, agilidad y líneas de crédito del BMI, acelerar la integración centroamericana y la armonización arancelaria de la región.

Las doce medidas del gobierno han sido consideradas sólo como un paliativo a la situación económica del país; sobre todo el mismo sector privado18 las ha considerado insuficiente para la reactivación de la economía en el corto plazo. Guiándonos por las declaraciones de dirigentes empresariales, se percibe que las esperanzas para la reactivación están más puestas en las privatizaciones de servicios públicos y principalmente en las pensiones, es decir en la "segunda generación de reformas". Por el lado del gobierno, las mayores expectativas están siendo creadas en el Plan Nacional de Competitividad.

Para finalizar, hay que señalar la importancia de la formulación de una política específica de desarrollo industrial, que establezca los objetivos y medidas de apoyo para el sector, que logren la superación de las deficiencias estructurales y que sean percibidas en el corto plazo. Esto también implica que las demás políticas (comerciales, cambiarias, financieras, fiscales, etc.) deben ser concordantes con este objetivo; la política de apertura especialmente debe ser implementada de manera que refuerce la política industrial.

Con todo esto se permitiría a los industriales identificar claramente el rumbo de la política económica al respecto del sector; y a la sociedad le sería posible evaluar los costos de las diferentes medidas de fomento industrial de cara a los resultados positivos o negativos que se obtengan. La ejecución de medidas de fomento no puede seguir teniendo un carácter disperso como el que se ha mantenido hasta ahora.

En función de lo anterior y por las implicaciones y trascendencia que podría tener la ejecución del Plan de Competitividad en el país, es necesario que se consulte, además de los diferentes sectores empresariales, a las gremiales sindicales y otros sectores de la vida nacional en la formulación y ejecución de éste.


Notas:

1. En reestimaciones hechas a mediados del año.

2. Ver Moreno, R. "La Actividad Económica Salvadoreña en el Primer Semestre de 1996". Alternativas para el Desarrollo 38, FUNDE, julio 1996.

3. Este fenómeno de la desaceleración de la actividad económica general y sectorial fue analizado en anteriores publicaciones de la FUNDE, Alternativas para el Desarrollo No. 38 de Julio/96 y No. 41 de Octubre/96.

4. Eguizabal, H. y Góchez, R. "El papel de la Maquila en el Desarrollo Económico de El Salvador". UCA. mimeo.

5. García, G. "La maquila en datos". PDHLS/UITA. 1996. Borrador.

6. Considerando que el valor bruto de producción local (VBP) de la maquila ha sido cerca del 25% de sus exportaciones brutas, y a su vez su consumo intermedio, según reestimaciones del BCR, alcanza el 22.32% del VBP, tenemos que por cada 100 dólares en exportaciones brutas de maquila se demandarán tan solo 5.58 dólares de insumos locales o adquiridos localmente.

7. "Al momento las empresas han reducido sus niveles de ventas, por ello, muchas empresas se ven obligadas a tocar costos bajo control de la empresa como son: empleados y costos fijos. Al hacerlo reducen empleos". Arriaza, Jorge, Gerente de ASI, "Sector Industrial urge reactivación". El Diario de Hoy 14/11/96.

8. Según estudios de FUSADES en las encuestas se detectó cierta desaceleración ya a partir del tercer trimestre de 1995. DEES. "Sobre la Reactivación Económica". FUSADES. Octubre 1996.

9. La interpretación de los valores es la siguiente: si el índice da un valor negativo significa que en esa variable hubo una disminución con respecto al mismo trimestre del año anterior, si da positiva es que hubo aumentos y un valor de cero es que se mantuvo igual.

10. Moreno, R. "Desaceleración de la actividad económica o crisis en el esquema de crecimiento?". Alternativas para el Desarrollo No. 41, FUNDE, octubre 1996. y Rubio, R., Arriola, J. y Aguilar, V. Crecimiento Estéril o Desarrollo, FUNDE, 1996.

11. En Moreno, R. "La Actividad Económica Salvadoreña en el Primer Semestre de 1996". Alternativas para el Desarrollo No.38. FUNDE, 1996, se reporta que para mayo/96 el monto de crédito al sector comercio representaban el 40% del total de créditos, mientras que la industria el 19.5% y el agropecuario el 13.5%. Otro buen ejemplo es el crédito otorgado por las instituciones financieras proveniente de fondos del BMI, de los 1,186 millones de colones otorgados, el 53.96% es para comercio, el 13.49% para servicios y el 8.52% para la industria (LPG, 3/11/96).

12. Juan A. Fontaine, en un reportaje aparecido en El Diario de Hoy el 2/11/96, señalo que en 1995 el consumo tuvo una tasa de crecimiento mayor que el crecimiento económico, por lo que se esperaría una caída del ahorro.

13. "Gabinete discutirá políticas sectoriales". La Prensa Gráfica. 24/11/96.

14. EL BCR ha apoyado el mantenimiento del tipo de cambio en 8.75, pues si se dejara su determinación al mercado, producto del exceso de oferta de dólares seguramente el colón se apreciaría.

15. Glower, Carlos. "La política económica y el oligopolio bancario". El Diario de Hoy. 12/9/96.

16. Según Hinds esta cifra representa casi un punto del IVA. "Eximirán de IVA la Maquinaria". El Diario de Hoy 5/9/96.

17. Informe de FUSADES. "Sin condiciones para el crecimiento". El Diario de Hoy. 15/11/96.

18. FUSADES sostiene que las doce medidas no han tenido el efecto deseado, por lo cual propone ocho medidas complementarias en DEES. "Sobre la reactivación económica". FUSADES. Octubre 1996.