SAD, 11/01/96, EVOLUCIÓN DEL SECTOR FINANCIERO DURANTE 1996

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Raúl Moreno

Número/Number: 42

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 11/01/96

Introducción

Considerando el dinamismo observado por el sector financiero en el escenario recesivo que ha caracterizado a la economía salvadoreña durante los tres últimos años, y en vista de la importancia que este sector tiene en la búsqueda de soluciones correctivas que permitan superar tal proceso de desacelaración, se justifica ahondar en el estudio de los principales rasgos que caracterizan al sistema financiero e identificar las líneas generales de su evolución durante el presente año. Con estos propósitos se han estructurado las notas que a continuación se presentan.

Comportamiento del sector financiero

En contrapunto a las declaraciones que pretenden restarle validez a la existencia de un proceso recesivo de la actividad económica, cual si la desaceleración fuera un hecho ya superado, los principales indicadores económicos al tercer trimestre de 1996 siguen revelando que la ruta descendente de las tasas de variación del Indice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) continúa.

A septiembre de 1996, el IVAE sólo creció en 0.6%, ocho unidades porcentuales por debajo de la tasa de variación correspondiente al mismo mes de 1995 (8.6%). Tal situación expresa el panorama general de la actividad económica del país, el cual se matiza en base a las realidades particulares de cada sector.

Cuadro 1
Indice de Volumen de la Actividad Económica
Promedio movíl de doce términos
Indice Variacion %
septiembre 95
Variacion %
septiembre 96
IVAE General
Agropecuario
Industria
Comercio
Construccion
Electricidad
Transporte
Admón. Pub.
Financiero
8.6
4.5
5.7
14.0
3.3
6.5
11.0
3.6
28.1
0.6
2.2
0.5
-2.8
0.8
3.9
1.1
-1.8
18.7
Fuente: Elaboración propia en base a información del banco Central de Reserva.

Los principales sectores en la generación del Producto Interior Bruto (PIB) continúan su ritmo decreciente: el agropecuario creció en 1996 a menos de la mitad (2.2%) en comparación con septiembre de 1995; los dos componentes del IVAE industrial -el Indice de Volumen de la Producción Industrial (IVOPI) y el Indice de la Maquila- registraron tasas de variación menores -incluso negativa en el caso del IVOPI, -0.3%- que en el año anterior, para dar como resultado una tasa del 0.5% para la industria; el comercio también se ha contraído significativamente al evolucionar del 14.0% en septiembre de 1995, al -2.8% en el mismo mes de 1996.

Grafico 1: Evolución de la Actividad Económica y del Sector Financiero<br>Variaciones Media Móvil de 12 meses

En la composición del IVAE, sólo el sector financiero reporta tasas de variación de dos dígitos, que se ubican muy por encima del resto de sectores. La desaceleración de las actividades del sector real tiene efectos directos que inhiben la expansión del sector financiero. A septiembre de 1996 el IVAE financiero creció en 18.7%. Esta tasa revela un dinamismo muy notorio; sin embargo, cabe señalar que el punto de comparación es el 28.0% registrado el año anterior. Esta situación se reitera en los cinco últimos meses, con lo cual se refuerza la tesis del efecto inducido de la recesión sobre el dinamismo financiero.

La Estructura del Sector Financiero

El sistema financiero salvadoreño está constituido por 21 instituciones intermediarias, 14 de las cuales son bancos y 7 son financieras; con este escenario se esperaría la existencia de un sistema competitivo que propenda el establecimiento de tasas de interés de mercado. Sin embargo, la realidad revela lo contrario: un mercado poco competitivo, dominado por cuatro instituciones que concentran más de los 2/3 del total de los depósitos, los activos y el patrimonio del sistema, y donde sólo dos bancos tienen la capacidad de establecer las tasas de interés y marcar la pauta sobre el resto de instituciones.

La tétrada que conforma el oligopolio financiero está constituida por los bancos Agrícola Comercial, Cuscatlán, Salvadoreño y de Comercio; aunque son los dos primeros los más grandes y con mayor capacidad de incidencia en el sistema.

Grafico 2

Analizando la composición del total de activos del sistema bancario, que incluyen los activos de intermediación (disponibilidades, adquisición temporal de documentos, inversiones financieras y préstamos netos), los activos fijos y otros activos, se reitera que solamente tres bancos concentran más de las mitad del total de este rubro. Así el Agrícola cubre el 23.0%, el Cuscatlán 21.0% y el Salvadoreño 14.0%; si consideramos el 9.0% correspondiente al Banco de Comercio, tendríamos las dos terceras partes del total de activos concentrados en cuatro bancos.

Grafico 3

El total del patrimonio de los bancos está determinado principalmente por el capital social pagado, las reservas de capital, el patrimonio restringido, y los resultados de ejercicios anteriores y presente. Sobre esta cuenta, la tétrada concentra más del 55.0% del monto total correspondiente al patrimonio de todos los bancos; siendo los dos bancos más grandes los que concentran los mayores niveles.

Si tomamos en cuenta el monto de los depósitos captados por los 14 bancos del sistema a septiembre de 1996, sólo cuatro de ellos concentran el 85.0% de los 33.9 mil millones de colones recibidos. Los bancos Agrícola, Cuscatlán y Salvadoreño captan en conjunto mas de las 3/4 partes de los depósitos, y en forma individual representan el 30.0%, 24.0% y 16.0%, respectivamente.

La colocación de los recursos captados continúa siendo una dificultad para el sistema bancario; en este sentido, el exceso de liquidez se manifiesta en la profunda brecha entre depósitos y préstamos. Para el tercer trimestre de 1996, los depósitos bancarios superan en más del 500% al monto de los préstamos concedidos.

La capacidad de orientar el crédito por parte del oligopolio financiero se hace evidente en su participación en la distribución de los préstamos del sistema; de los 6 mil millones de colones que los bancos han colocado al 30 de septiembre de 1996 en concepto de préstamos, el 64.5% son otorgados por los cuatro bancos.

Por parte de las financieras, la situación es más contrastante que con los bancos: el monto de los depósitos de las siete instituciones excede en más de 15 veces al monto de los préstamos otorgados.

En todo caso, la presencia de una estructura concentradora en el sistema financiero capaz de fijar la tasa de interés del mercado, de canalizar los recursos captados en concepto de depósitos hacia los fines que estime conveniente, constituye un óbice importante de cara a la administración de la política monetaria y financiera.

Grandes desplazamientos de fondos desde los bancos que conforman la tétrada hacia otras instituciones más chicas, podrían satisfacer las necesidades de rentabilizar su exceso de liquidez, pero también podrían conllevar a inminentes desajustes -y quizá quiebras- en estas instituciones, ante la posibilidad de que el banco grande pueda retirar sus colocaciones. En esta dirección se requiere prevenir estas situaciones, en base al establecimiento de normativas que regulen estas operaciones.

Por otra parte, se observa una lucha por afianzar las carteras de otras instituciones, en cuyo esfuerzo resulta evidente la enorme ventaja que la posición asimétrica le confiere al oligopolio; sin embargo, cabe señalar las considerables posibilidades de riesgo en el manejo de las nuevas carteras, dado el previsible crecimiento de la mora en el próximo año.

Existen múltiples y varios mecanismos que, desde una posición de hegemonía, hacen posible llevar a cabo -y que buscan consolidar aún más- la capacidad concentradora del oligopolio financiero; algunas de estas prácticas incluyen el diseño de servicios de ahorro programado, mediante el cual se captan depósitos (muchos, aunque de bajos montos) de largo plazo, que permiten generar recursos que pueden ser libremente manejados por las instituciones; o los préstamos a tasas pactadas, que como consecuencia del exceso de liquidez, colocan las instituciones entre sus mejores clientes a tasas preferenciales, beneficiando con ello a sectores y actividades que están sujetos únicamente a la discrecionalidad del banco o la financiera.

De la misma forma en que se concentran los depósitos en un reducido grupo de instituciones, también existe escasamente una centena de clientes cuyos requerimientos ocupan un espacio muy amplio en la demanda que atiende el sistema financiero1.

Los Niveles de Rentabilidad del Sistema Financiero

El dinamismo captado en este sector a través del IVAE financiero durante los últimos tres años podría fundamentarse en buena medida en los considerables niveles de rentabilidad que esta actividad genera.

Para aproximarnos a esta situación recurriremos a dos indicadores: la rentabilidad del patrimonio y la rentabilidad de los activos de intermediación.

La rentabilidad patrimonial muestra el rendimiento obtenido por los accionistas por cada colón invertido; este indicador se obtiene dividiendo las utilidades netas entre el patrimonio neto de cada institución.

Considerando la información al tercer trimestre de 1996, los niveles de rentabilidad patrimonial promedio del sistema bancario se sitúan en torno al 15.1%, y en 18.0% para las financieras. Esto significa que por cada colón invertido en acciones de los bancos y financieras se reportan rendimientos de 0.15 y 0.18 colones respectivamente.

En el Gráfico 4 se ilustra cómo los cuatro bancos más sólidos registran niveles de rentabilidad patrimonial muy superiores al promedio del sistema. Así, el Agrícola se ubica en un 25.0%, el Cuscatlán 21.0%, el Salvadoreño 20.4% y el de Comercio en 18.0%.

Entre las financieras, que reportan niveles de rentabilidad promedio mayores que los correspondientes al sistema bancario, nos encontramos con dos casos interesantes: Multivalores y FICSA. Ambas instituciones emiten tarjetas de crédito y no es casualidad que reporten los niveles de rentabilidad más altos del sector: 29.9% y 29.3% respectivamente.

En este contexto, resulta evidente para cualquier inversionista financiero el importante atractivo que representa este sector, sobre todo si consideramos las altas tasas de rentabilidad, las cuales en términos comparativos se ubican muy por encima de las tasas correspondientes a otros sistemas internacionales, las cuales de suyo ya son atractivas.

Grafico 4: Rentabilidad Patrimonial a septiembre de 1996

El otro indicador de rentabilidad establece el rendimiento en términos de los activos utilizados en la intermediación financiera; es decir, considerando las disponibilidades, las inversiones y los préstamos de cada institución. Desde esta perspectiva se mide la rentabilidad en función de los activos "productivos" (cartera e inversiones), dividiendo las utilidades netas entre los activos de intermediación promedio; y no tanto desde la perspectiva del inversionista, como se hace con la rentabilidad patrimonial.

La información que arroja la rentabilidad de activos de intermediación configura un escenario muy parecido al que dibuja la rentabilidad patrimonial: los cuatro bancos se ubican por encima de los rendimientos promedio (1.3%), y en este grupo destacan el Agrícola y el Cuscatlán con 1.5%. Por parte de las financieras, FICSA es la institución más rentable de todo el sistema con 2.5%, y luego Multivalores con 1.8%, ambas con tasas superiores al promedio de las financieras (1.6%)

Distribución de los Recursos

Revisando la estructura de la cartera de préstamos del sistema financiero, se ratifica la recomposición del crédito en favor de los servicios, y la penalización de los sectores productores de bienes. La terciarización del crédito se hace evidente en las cifras de la cartera para el tercer trimestre de 1996: éstas continúan dando preeminencia a las actividades comerciales (22.0%) sobre las correspondientes al sector agropecuario (8.0%) y la industria (15.0%) (ver Gráfico 5).

El nivel de préstamos otorgados para actividades agropecuarias coincide exactamente con el monto destinado para consumo. Tal coincidencia en actividades y propósitos tan disímiles encuentra explicación en el fomento exacerbado del consumo y en la desvalorización del sector agropecuario en el actual esquema de crecimiento.

Los préstamos del sistema para la construcción representan el 15.0% del total de la cartera, y para adquisición de vivienda el 13.0%. Estos destinos confluyen en una actividad -la construcción- que desde hace años viene manifestando claros signos contractivos, y que a partir de 1996 los principales indicadores económicos de corto plazo relacionados con esta actividad confirman su estado de crisis2.

Grafico 5: Composicion de la cartera d prestamos del sistema financiero a septiembre de 1996

En general, la actual composición del crédito no está satisfaciendo los requerimientos de los principales sectores productivos, en cuya dinámica ha de fundamentarse cualquier intento por mantener un crecimiento sostenido de la economía; aunque existe un considerable exceso de liquidez en el sistema financiero, éste no se canaliza para paliar la fase recesiva que actualmente enfrenta la economía.

Considerando el horizonte temporal de los créditos del sistema financiero, tenemos que al tercer trimestre de 1996, el 32.2% son préstamos concedidos a un plazo menor de un año, y el 67.8% restantes son clasificados para más de un año.

Esta estructura global es bastante homogénea entre bancos y financieras, con la consideración previamente señalada que son los bancos los que contribuyen con la mayoría de los créditos del sistema (87.2%).

La Calidad de los Activos del Sistema

Como se ha señalado previamente, la brecha entre depósitos y créditos se profundiza a tal nivel que el exceso de liquidez en el sistema alcanza al tercer trimestre de 1996 cifras considerables.

Considerando que las cotas alcanzadas por los depósitos del sistema superan los 39 mil millones de colones, resulta muy significativa una tasa de crecimiento anual a septiembre de 16.7% entre los bancos y de 44.4% entre las financieras. En contrapunto, la cartera bruta de préstamos asciende, para la misma fecha, a 6 mil millones de colones, después de expandirse en 12.9% para los bancos y 39.5% para las financieras.

De esta situación se desprende la percepción de una tendencia muy acelerada en la captación de depósitos que no va acompañada de una respectiva asignación de préstamos, generando con ello un enorme stock de capital que de alguna manera debe rentabilizarse3. Esta situación, como se ha sugerido en otros trabajos, enfrenta el riesgo de profundizarse si consideramos que la tendencia de la actividad económica continúa contrayéndose, y los sectores productivos siguen enfrentando dificultades para devolver los préstamos obtenidos; en este sentido se incorpora otro elemento que contribuye a volver más lenta la rotación del crédito y por consiguiente, a elevar los riesgos de mora.

Para analizar la calidad de los activos utilizamos el ratio de morosidad de la cartera. Este relaciona los préstamos vencidos (a más de 90 días) en función de los préstamos brutos y se obtiene dividiendo las cuotas vencidas entre la cartera total. Considerando la información a septiembre de 1996, se pueden identificar algunas señales interesantes:

  1. La morosidad de la cartera de los bancos se incrementó en 1.4% respecto al mismo período de 1995, de tal manera que para el presente año los préstamos vencidos ascienden a 262 millones de colones.

  2. Los cuatro bancos más sólidos del sistema tienen ratios de mora inferiores al promedio del sistema bancario (4.4%).

  3. Los mayores niveles de morosidad corresponden al Banco de Fomento Agropecuario (19.3%) y a la financiera Credisa (4.2%); en ambos casos se trata de instituciones intermediadoras con sectores que se encuentran en crisis: agropecuario y construcción.

  4. La desaceleración de la actividad económica, y los riesgos que entraña la colocación de recursos para rentabilizar el exceso de liquidez, podrían incidir directamente sobre el ciclo de rotación del crédito, tornándolo más lento.

  5. Más de las 3/4 partes de la cartera de crédito en mora de las financieras se concentra en créditos hasta de 90 días; no así en el sistema bancario, donde más del 50% de la cartera morosa corresponde a créditos otorgados para un período superior a los 4 meses.

Otro indicador de la calidad de los activos es el riesgo crediticio; éste se estima en torno al 3.1% entre los bancos y 1.8% entre financieras. Dicho ratio se obtiene dividiendo las reservas de saneamiento entre los activos de riesgo brutos, e indica el porcentaje de los activos de riesgo clasificados como créditos de difícil recuperación (categoría D) e irrecuperables (categoría E).

El Spread de las Tasas de Interés

El spread de las tasas de interés se define como el diferencial entre las tasas de interés cobradas (activas) y las tasas de interés pagadas (pasivas). Esta diferencia podría dar intuitivamente una idea de la orientación de los beneficios bancarios, si la complementamos con las comisiones cobradas por el sistema. Para ello se consideran convencionalmente las tasas activas para préstamos de corto plazo y las pasivas para depósitos de 180 días.

Grafico 6: Tasas de interes activa y pasiva del sistema financiero, 1996

Resulta interesante observar la evolución del spread durante el presente año, sobre todo porque se maneja la idea de que asistimos a una reducción generalizada en las tasas de interés. El Gráfico 6 muestra su evolución de las tasas de interés durante 1996, destacándose una leve tendencia a la baja en ambas tasas; sin embargo, cabe señalar que la reducción de las tasas activas siempre está acompañada de la correspondiente disminución en las tasas activas. De esta forma no sólo se mantiene constante el spread, sino que para algunos meses incluso se aumenta (Ver Gráfico 7).

Grafico 7: Spread de las tasa de interes 1996

De agosto a octubre el diferencial en las tasas de interés observa un crecimiento de más de una unidad porcentual, justamente en el período en que las tasas activas han experimentado alguna disminución. El comportamiento tendencial del spread no es precisamente estable, ni mucho menos a la baja; más bien refleja fases de crecimiento seguidas de leves contracciones, desmistificando con ello que la reducción de las tasas activas lleve aparejado una reducción en el spread.

Por otra parte, vale señalar que si bien es cierto se observa una reducción en las tasas activas, éstas no son generalizadas y continúan privilegiando algunos sectores y/o actividades que generalmente están vinculados a proyectos de cierto riesgo y con alta propensión a la mora.

Revisando los Estados de Resultados al 30 de septiembre de 1996, se constata que las comisiones cobradas por las financieras se han incrementado en 24.2% respecto a 1995, y aunque las correspondientes a los bancos del sistema lo han hecho en un 9.8%, éstas representan más de 332 millones de colones.

Tanto el mantenimiento del spread de las tasas de interés, la reducción selectiva de las tasas activas, como el alto cobro de comisiones (este último especialmente excesivo en el caso de las financieras que emiten tarjetas de crédito), son elementos que limitan la expansión de la actividad económica y constituyen potenciales óbices para el desarrollo mismo del sector.


Notas:

1. Ver Lazo, F. y Kandel, S. (1996): "Los Microempresarios en el Sistema Financiero de El Salvador", Alternativas para el Desarrollo No. 41, pp. 11, FUNDE, octubre, San Salvador.

2. Ver Moreno, Raúl (1996): "La Actividad Económica Salvadoreña en el Primer Semestre de 1996", Alternativas para el Desarrollo No. 38, FUNDE, julio, San Salvador.

3. En el artículo "Desaceleración de la actividad económica o crisis en el esquema de crecimiento?", se aborda el problema del exceso de liquidez en el sistema, señalando una de las posibles vías para rentabilizar esos fondos mediante su colocación en Certificados de Administración Monetaria (CAM). Moreno, Raúl (1996), Alternativas para el Desarrollo No. 41, pp.7/8, FUNDE, octubre, San Salvador.