La FUNDE realizó, en los últimos meses de 1995, un diagnóstico sobre la situación de las mujeres en el sur del municipio de Tecoluca, a fin de detectar las limitantes que impiden o dificultan su incorporación y participación activa en el proceso de desarrollo económico y social que se está llevando a cabo en dicha zona.1
El sur del municipio, conocido como la zona del Bajo Lempa, es una planicie de tierras fértiles que abarcan 52 de los 284 km2 del municipio, y absorbe el 19% de la población total que suma 16,746 habitantes.
La mencionada franja sur de Tecoluca se inicia en la carretera Litoral, desde San Nicolás Lempa y se extiende hasta la Isla de Montecristo, en el Océano Pacífico. En esta zona se encuentran 14 comunidades: Cañada Arenera, El Pacún, San Carlos Lempa, Taura, La Sabana, El Coyol, Las Anonas, El Porvenir, Rancho Grande, Santa Marta, San Bartolo, Los Naranjos, Puerto Nuevo y Montecristo.
Antes del conflicto armado esta zona estaba integrada por 6 grandes haciendas ganaderas, algodoneras y cañeras: El Pacún, El Triunfo, Rancho Grande, La Sabana, Los Marinés y Los Conejos. A la par de estas haciendas existía una gran cantidad de campesinos sin tierra y unos cuantos medianos y pequeños propietarios.
La mayoría de la población vivía en situación de pobreza: viviendas inadecuadas, pocas oportunidades de trabajo, insuficientes servicios sociales, bajos ingresos, poco acceso al crédito, falta de tierra propia, etc.
Al igual que toda la zona rural del país, este sector contaba con deficientes servicios sociales y poca infraestructura. El caserío San Carlos Lempa era el único asentamiento donde se encontraba una clínica de salud; la única escuela que impartía hasta 6º grado de educación básica; y el lugar donde confluían los productores a realizar sus transacciones comerciales. Por esas razones San Carlos Lempa es considerado como el "centro histórico" de la zona.
Al estallar el conflicto armado en el país esta zona se convirtió en una de las más conflictivas, al grado de que en 1982 la población tuvo que salir masivamente, emigrando hacia el departamento de Usulután (específicamente a los municipios de San Agustín y Jiquilisco), a Honduras y a Nicaragua.
Las familias migrantes estaban conformadas por niños, niñas, ancianos y mujeres, ya que la mayoría de los hombres murieron o se incorporaron al FMLN. A partir de este hecho, las mujeres pasaron a asumir la responsabilidad total de sus familias en una situación considerablemente crítica.
En 1991, las familias ubicadas en Usulután decidieron regresar a su lugar de origen. Es así como se realiza el primer movimiento de repoblamiento en el sur de Tecoluca. En enero de 1992, con la firma de los Acuerdos de Paz, se intensifica la migración hacia la zona, quedando finalmente repoblada con desmovilizados del FMLN, repatriados que regresaron de los campos de refugiados de Honduras y Nicaragua, desplazados procedentes de Chalatenango, La Unión y San Miguel, y personas que poseían tierra antes de la guerra y regresaron para recuperarla.
Con la finalización de la guerra se llevó a cabo el Programa de Transferencia de Tierras (PTT), el cual trae consigo dos grandes cambios en la situación de la zona:
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El 49% de las mujeres se encuentra entre los 0 y 14 años de edad y el 32% están concentradas en el rango de 15 a 39 años, lo que indica que el 81% son eminentemente jóvenes, reflejando un alto potencial de capital humano femenino para el futuro, siempre y cuando se realicen en el presente fuertes inversiones en su educación, salud y creación de fuentes de trabajo.
Comparando los datos anteriores con los resultados del último censo de población, tenemos que a nivel nacional en el área rural, el 43% de las mujeres mayores de 15 años son analfabetas. El hecho de que en la zona sea 10% menor es resultado de la educación informal que la mayoría de las mujeres recibieron durante la guerra en los campamentos de refugiados, y que de alguna manera siguen recibiendo en sus comunidades. La educación informal es un elemento positivo en la reducción de los índices de analfabetismo; sin embargo, la calidad de este tipo de aprendizaje deja aún mucho que desear.
El índice de analfabetismo por lo general es superior en las mujeres que en los hombres debido a que en el campo las mujeres a muy corta edad son destinadas a ser el apoyo principal de las labores del hogar: cortar leña, cocinar, cuidar a sus hermanos, llevarle la comida a su padre, etc., labores que le impiden asistir a un centro educativo en iguales condiciones que los niños. Además, predomina la idea de que son los hombres los que tienen que formarse.
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El 43% de las mujeres entrevistadas por FUNDE se consideran jefas de hogar. Sin embargo, el censo realizado por CORDES indica que un 20% de las mujeres son jefas de hogar, porcentaje que por ser resultado de un censo tiene mayor validez.
Un factor que puede explicar esta discrepancia es el hecho que las mujeres responden a esta pregunta con mucha timidez, dependiendo de si el entrevistador es hombre o mujer. Existen patrones culturales que impiden a la mujer asumir con seguridad el concepto de 'jefa'.
El hecho de que el 39% de las mujeres son beneficiarias del Programa de Transferencia de Tierras, lo cual les proporciona un recurso esencial para desarrollar una actividad agrícola o ganadera para poder enfrentar la responsabilidad que implica ser jefas de familia.
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El 86% de las mujeres entre 15 y 39 años tienen un promedio de 4 hijos que dependen económicamente de ellas, existiendo mujeres que tienen bajo su responsabilidad hasta 8 hijos.
El 40% se dedica exclusivamente a los oficios domésticos; el 43% a oficios domésticos más una actividad económica y el 17% a oficios domésticos más dos actividades económicas.
La mayoría de las mujeres realizan más de un trabajo, lo que no necesariamente implica que reciban una remuneración económica por ello.
Las combinaciones más frecuentes que se dan en el trabajo que las mujeres realizan se ven en la tabla adjunta.
| Total Mujeres con un trabajo | 78 |
| Oficios domésticos | 77 |
| Tienda | 1 |
| Total Mujeres con dos trabajos | 83 |
| Oficios domésticos, producción agrícola | 52 |
| Oficios domésticos, promotora | 13 |
| Oficios domésticos, tienda | 8 |
| Oficios domésticos, comedor | 1 |
| Oficios domésticos, crianza de animales | 1 |
| Oficios domésticos, otros | 7 |
| Tienda, producción agrícola | 1 |
| Total Mujeres con tres trabajos | 34 |
| OD, tienda, producción agrícola | 8 |
| OD, producción agrícola, otros | 8 |
| OD, promotora, otros | 5 |
| OD, producción agrícola, crianza de animales | 4 |
| OD, producción agricola, promotora | 3 |
| OD, producción agrícola, ganadería | 4 |
| OD, promotora, crianza de animales | 1 |
| OD, promotora, tienda | 1 |
| TOTAL | 195 |
Al finalizar el conflicto, el trabajo organizativo con las mujeres en la zona se inicia en 1993, como una iniciativa de la Secretaría de la Mujer de CRIPDES, con el objetivo de elevar el nivel de desarrollo de las mujeres y superar la discriminación en el ámbito económico, social y político, a la que históricamente han estado sujetas.
El trabajo lo inició un grupo de cinco mujeres, quienes conformaron en cada comunidad un comité, compuesto a su vez por cinco mujeres cada uno, responsables del trabajo en cada una de sus comunidades.
Los comités, al inicio de su trabajo, se enfrentaron con ciertos problemas, que si bien no las hizo desistir de su iniciativa, hizo que el proceso de organización fuera más lento. Estos problemas fueron: rechazo de algunas mujeres por considerar que eso les provocaría problemas con sus compañeros de vida; malos tratos de parte de algunos hombres en las comunidades; poco apoyo de parte de las Directivas Comunales; y problemas particulares de las dirigentes con sus compañeros de vida.
En la zona, según valoraciones de la Presidenta del SES4, las mujeres participan en actividades sociales y productivas; sin embargo, existen algunas limitaciones que impiden a la mayoría de ellas involucrarse en el proceso de desarrollo que están viviendo sus comunidades. Algunas de esas limitantes son:
En general, las mujeres utilizan su tiempo para la lucha diaria de sobrevivencia de sus familias; la mayoría no tienen trabajo remunerado ni recursos económicos.Hay muchas mujeres solas con hijos: esto les exige asumir todas las responsabilidades familiares limitándoles su tiempo disponible para otras actividades.
Alto nivel de analfabetismo: esta situación les impide participar en actividades donde saber leer y escribir es indispensable.
Inseguridad: por la discriminación histórica a la que han estado sometidas, lo que las inhibe a participar aunque haya espacios para ellas.
Machismo: muchos hombres no dejan que sus compañeras de vida participen en actividades que no sean las de atención a la familia y la producción familiar.
Por otro lado, la organización de mujeres realiza dos tipos de trabajo: capacitación en temas como género, sexualidad, violencia intrafamiliar y derechos de la mujer, y gestión y ejecución de proyectos dirigidos a mujeres.
Los proyectos que están ejecutando son:
Existen algunos proyectos próximos a ejecutarse, uno de ganadería y una granja de aves en San Carlos Lempa, y uno de capacitación en elaboración de pan donde participarán mujeres de 13 comunidades.Capacitación en administración y contabilidad para poder optar al otorgamiento de créditos. Son 26 las mujeres que han recibido crédito y capacitación para proyectos pecuarios y de comercio.
Instalación de molinos de motor en Santa Marta, San Bartolo y San Carlos.
Alfabetización en 13 de las 14 comunidades del sector, donde participan 82 mujeres. Este proyecto está funcionando con apoyo de guarderías para que las mujeres puedan recibir sin problemas sus clases. Las maestras y el personal de apoyo son mujeres del sector.
Por otro lado, las experiencias organizativas y productivas de las mujeres en el sector son muy diversas. En la mayoría de las Directivas Comunales encontramos mujeres desempeñando cargos de dirección. Por ejemplo en Santa Marta y Taura la presidencia está a cargo de una mujer, en El Coyol una mujer es la vice-presidenta; la Concejal de la Alcaldía de Tecoluca es una mujer de Rancho Grande; y la presidencia del SES5 está a cargo de una mujer. En otras comunidades las mujeres participan como tesoreras o secretarias de actas.
En los Comités Comunales de Crédito se manejó el criterio de que en cada uno de ellos tenía que estar una mujer de la comunidad; sin embargo los hechos demuestran que no en todos hay mujeres. Se cree, equivocadamente, que las mujeres no quieren participar, cuando en realidad no existen las condiciones que faciliten su participación. Esta es una muestra de que existen espacios para la participación de las mujeres y que no son aprovechados, al no existir condiciones que les permitan superar las limitantes mencionadas antes.
En el área de salud, la mayoría de los promotores son mujeres jóvenes capacitadas por ONG'S como PROVIDA, que atienden los problemas de salud de las comunidades.
También se encuentran mujeres en las labores productivas6; del total de socios de diez unidades de producción, el 20% son mujeres; hay 25 mujeres manejando ganado de doble propósito (2 o 3 cabezas cada una), y la crianza de especies menores es una actividad realizada por la mujer a nivel familiar como una forma de suplir su dieta alimenticia y, en ocasiones, al comercializarlos, para incrementar los ingresos familiares.
Una actividad productiva, que casi siempre pasa desapercibida, es su participación en los cultivos familiares, en donde las mujeres de la familia se incorporan activamente en algunas de las labores agrícolas, tales como deshierbar, halar agua, fertilización y cosecha. En la zona, muchas mujeres participan en estas actividades, sobre todo porque buena parte de ellas son propietarias de tierras y jefes de familia.
A pesar del alto nivel de organización existente en la zona, no se han logrado incorporar en los planes de desarrollo mecanismos de apoyo para viabilizar la participación de la mujer. Estamos hablando de centros especiales de atención para niños, alfabetización, capacitación y generación de fuentes de trabajo. Si no se hace un esfuerzo por incorporar a cada proyecto estos mecanismos, se seguirá pensando que la mujer no quiere participar.
Todas las limitantes son difíciles de superar, sin embargo, hay que empezar por erradicar un problema que se encuentra a la base de éstas limitantes: la educación.
En el sector, diversas ONG'S han proporcionando capacitaciones, la mayoría de mujeres (56%) ha recibido por lo menos un tipo de capacitación: corte y confección, contabilidad, derechos de la mujer, alfabetización, agricultura, salud, saneamiento ambiental, elaboración de plantas medicinales, comercialización y otras.
Las mujeres plantean necesidades de capacitación en las áreas tradicionales: corte y confección, panadería, cosmetología, preparación de alimentos, etc. Sin embargo, a diferencia de otros lugares, en estas mujeres vemos ciertas preferencias que se salen de las actividades tradicionalmente catalogadas 'para mujeres' como son: alfabetización, contabilidad, administración, agricultura y comercialización. Esto podría ser un indicador de que la mentalidad y la situación de la mujer en la zona tiene grandes posibilidades de ir cambiando a la par del proceso de desarrollo de su localidad.
Finalmente, consideramos que para que las capacitaciones tengan impacto en el que hacer de las mujeres, deben de ir acompañadas de los siguientes mecanismos:
Generación de fuentes de empleo donde tengan la oportunidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos en las capacitaciones.
Dotación de servicios básicos e infraestructura que apoyen sus labores cotidianas y ayuden a reducir su jornada de trabajo.
Instalación de centros especializados que garanticen el cuido y educación de sus hijos.
Adecuación de los cursos/capacitaciones a horarios reales de trabajo.
Mayor oferta en jornadas de alfabetización y nivelación académica.
Educación de género que involucre tanto a hombres como mujeres, con el fin de entender que el desarrollo de la comunidad es una responsabilidad de todos.
(1) Esta investigación se hizo a solicitud de la Fundación Buntstift e.V., con la finalidad de definir las áreas prioritarias de atención de su programa de cooperación. Como resultado del diagnóstico está apoyando a las mujeres con un proyecto de alfabetización y uno de capacitación técnica en elaboración de pan.
(2) Datos construidos en base al informe de la Comisión de Tierras de las FPL en noviembre de 1994.
(3) Los porcentajes que se manejan en este apartado son resultado de encuestas realizadas en 11 comunidades a 195 mujeres mayores de 15 años en octubre de 1995.
(4) Resultado de entrevista con Carmen Elena Castillo, Presidenta del Sistema Económico Sectorial (SES).
(5) Instancia que ofrece servicios de apoyo a la producción y a la organización comunitaria, representa un espacio de coordinación entre las comunidades, organizaciones gremiales y las ONG'S que trabajan en el sur de Tecoluca.
(6) Estos datos son resultado de una encuesta aplicada por la FUNDE en el sur dee Tecoluca en 1994.