Por otra parte, "El programa de viviendas ejecutado por FUNDASAL, que contempla la construcción de mil 935 unidades para ex combatientes del FMLN, avanzó en un 83.19 por ciento".2
"En otro de los programas de vivienda desarrollados por el PNUD, de las 325 unidades destinadas del FMLN, 292 están terminadas y 30 se encuentran en proceso de construcción. Tres no serán construidas por suspensión de beneficiarios".3
El diseño y ejecución de los programas de reinserción para desmovilizados y tenedores, aún cuando constituyen esfuerzos importantes, contienen serias limitaciones para permitir a los beneficiarios condiciones de vida dignas de todo ser humano y a la vez asegurar la cancelación de los compromisos financieros adquiridos como producto de accesar a dichos programas4, debido al diseño y ejecución, situaciones que han estado caracterizadas de politización, desarticulación, falta de integralidad, etc.. Por lo tanto, se considera necesario, de cara a una reinserción efectiva, la puesta en marcha de una estrategia integral, la cual debería contener tres grandes ejes:
Estos tres ejes en forma articulada constituyen el mecanismo básico para el logro de una reinserción efectiva. Ninguno de ellos en forma aislada es capaz de posibilitar una reinserción exitosa de los beneficiarios de los compromisos adquiridos en la firma de los acuerdos de paz en lo que se refiere al sector agrario.
La condonación de los compromisos financieros constituye en si mismo un sin sentido, en la medida que no se diseñe una estrategia que contenga los aspectos de apoyo básico que permitan la creación de condiciones favorables a los beneficiarios para el desarrollo de sus actividades productivas, y que no se implementen políticas macroeconómicas que proporcionen un espacio favorable para el desarrollo de las actividades agropecuarias en general, que son las que pueden desarrollar los beneficiarios. En tal sentido, la condonación de los compromisos financieros no es una solución, y mas bien lo que hay que plantearse es una renegociación de los compromisos financieros.
Una estrategia de desarrollo que contenga los aspectos básicos para el desarrollo, pero que no se acompañe de una reestructuración de los compromisos financieros y de un marco macroeconómico adecuado, difícilmente logrará los objetivos para los que fue planteada, aún cuando se encuentre muy bien diseñada.
Finalmente, una política macroeconómica favorable al sector agropecuario es condición indispensable -pero en si mismo insuficiente- para la solución de los problemas de los beneficiarios de la reinserción, si no es acompañada por una estrategia que cree las condiciones básicas para el desarrollo de las actividades productivas de dichos beneficiarios, así como de una reestructuración de los compromisos financieros de éstos. Se necesita entonces de la conjugación de estos tres componentes para iniciar un proceso de desarrollo de los beneficiarios de los programas de reinserción.
Lo anterior implica iniciar el pago de la deuda cuando la producción sea sostenible, a partir de la creación de condiciones necesarias para tal efecto; a partir de la puesta en practica de la presente estrategia.
En tal sentido es necesario descontar del valor asignado el correspondiente a las tierras de uso forestal, incluyendo aquellas que, teniendo dicha vocación en la actualidad, están siendo utilizadas en actividades agropecuarias. Adicionalmente, estas tierras deben de manejarse por las comunidades en el marco de una estrategia medioambiental de carácter nacional.
1.2.2 De igual forma, al interior de las propiedades se ha establecido un área social, en la cual los beneficiarios han construido sus viviendas, así como también, escuela, clínica, area recreativa, infraestructura, caminos, etc. De hecho, esta área tampoco genera una utilidad que permita el pago de dicha tierra; pero además, las comunidades están asumiendo responsabilidades que le competen al estado.
En tal sentido, es necesario también descontar del valor de la tierra el correspondiente al área de uso social.
1.2.3 En relación a lo anterior, se hace necesario resaltar que la tierra de uso agropecuario no es capaz de generar los ingresos suficientes para pagar la totalidad de la tierra. Hacerlo así, sería hacer cargar a los beneficiarios de problemáticas medioambientales y sociales de las cuales no son responsables; y consecuentemente condenarlos a la pobreza y a la imposibilidad de lograr su propio desarrollo. Por lo tanto, los beneficiarios deben pagar únicamente la tierra de vocación agropecuaria, en el marco de una renegociación de la deuda de la misma.
1.2.4 El establecimiento del "criterio de mercado" para establecer el precio de la tierra y la deuda de la misma por parte de los beneficiarios, ha generado distorsiones al interior del programa de transferencias. Así, las tierras del estado que fueron entregadas inicialmente, son tierras de mejor tipo de suelo y fueron adquiridas a un precio mucho mas bajo; mientras que las tierras que fueron adquiridas a propietarios privados, son tierras de menor calidad y han sido asignadas a un precio sumamente elevado.
Para superar lo anterior, posibilitando una relación directa entre calidad de suelos y precio de la tierra de vocación agropecuaria, y por lo tanto igualdad entre los beneficiarios, se hace necesario el establecimiento de un precio base que parta del precio promedio de tierras tipo I, II y III de la propiedades del estado entregadas a los beneficiarios. A partir de dicho precio deberá establecerse el precio de la tierra para las diferentes propiedades del programa dependiendo de la calidad de suelos de las mismas.
1.2.5 Asumiendo que en su ejecución, la transferencia de tierras ha implicado el pago a los ex-propietarios, y que dicho pago se ha realizado con financiamiento internacional en carácter de donación, la reducción en la deuda deberá asumirse como una donación de la cooperación internacional no recuperable por el gobierno.
2.1.2 Establecimiento de formas de organización de la producción que respondan adecuadamente a la realidad de las comunidades. Es necesario diseñar formas de organización de la producción cuya elaboración tenga como punto de partida la realidad de las comunidades, de manera que faciliten la mejor utilización de los recursos y respondan a los intereses y aspiraciones de los beneficiarios.
2.1.3 Fomento del uso adecuado del suelo en función de sus capacidades potenciales y de la rentabilidad de los productos.
2.1.4 Desarrollo de actividades de adecuamiento en función de las necesidades regionales, locales y de cada propiedad (ver punto 2.9).
El programa de crédito deberá establecer líneas especificas para el manejo forestal.
En función de lo anterior deberán establecerse financiamientos de corto, mediano y largo plazo.
Es necesario considerar que el crédito es un elemento importante -pero no exclusivo- de una estrategia de reinserción exitosa de los beneficiarios. En tal sentido, un paquete crediticio que responda a las necesidades financieras de los beneficiarios, pero que no se encuentre acompañado de otros componentes de la estrategia (por ej. infraestructura física adecuada), se encontraría con elevadas probabilidades de fracaso.
En función de potencialidades productivas.
En función de las expectativas de las comunidades.
En función de el perfil de la población beneficiaria.
Sólo así se estaría permitiendo un verdadero protagonismo de los beneficiarios en la construcción de las soluciones ha sus problemáticas y haciéndolos sujetos de su propio desarrollo. En base a la identificación de dichas problemáticas y de las expectativas de los beneficiarios, se deben definir los programas y proyectos que conformen la estrategia.
Los programas y proyectos económico sociales deberán diseñarse entonces a partir de las realidades locales. Entre algunos de estos proyectos pueden encontrarse:
Proyectos agroforestales
Obras de conservación de suelos
Diversificación agropecuaria
Rehabilitación de propiedades
Construcción de bordas y sistemas de drenaje
Sistemas de riego
Otros
Sin embargo, sí es posible la implementación de políticas macroeconómicas que creen condiciones favorables para el desarrollo de las actividades agropecuarias en general y para los beneficiarios de la reinserción agropecuaria en particular.
Se hace necesario, entonces, una redefinición de la política macroeconómica en función del desarrollo agropecuario, lo cual implica reorientación de las políticas comercial/arancelaria, cambiaria, financiero/crediticia, de precios, etc.
La implementación de una estrategia que contenga los componentes planteados anteriormente, permitirá una verdadera reinserción de la población beneficiaria, el mejoramiento de sus condiciones de vida, el cumplimiento de los compromisos financieros renegociados y una contribución al desarrollo sostenible del país.
Notas:
(1) La Prensa Gráfica. 12 de marzo de 1996. p. 16-A.
(2) Op. Cit.
(3) Op. Cit.
(4) Ver: "Los Programas de Reinserción Rural: bases frágiles para la estabilidad y el desarrollo sustentable". Alternativas para el Desarrollo No. 33, Nov./Dic 1995, Fundación Nacional para el Desarrollo; y "El Programa de Transferencia de Tierras", Documento de Trabajo No. 73, FUNDE. 1996.