SAD, 10/01/94, GLOBALIZACIÓN, TECNOLOGÍA Y MAL DESARROLLO

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Roberto Rubio Fabián

Número/Number: 24

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 10/01/94
Lo normal, lo esperado, hubiese sido otro título: "Globalización, Tecnología y Desarrollo". En efecto, la idea predominante es que, en términos generales, la globalización y el progreso tecnológico son factores que promueven el desarrollo. Sin embargo, y sin dejar de reconocer sus aportes positivos, los procesos de globalización y los patrones tecnológicos actuales están conduciendo, en términos genéricos, a un deterioro acelerado de las condiciones de vida del planeta y de todos aquellos que habitamos en él, es decir están produciendo "mal-desarrollo". Es esta otra lectura de la modernidad post- industrial la que sustenta el titular y principal cometido del presente artículo.

I. Globalización y Mal Desarrollo

Podemos destacar al menos tres grandes rasgos de la globalización, y que a nuestro entender, producen mal-desarrollo: 1) los procesos crecientes de concentración de riqueza a escala planetaria; 2) las dinámicas mundiales de desreglamentación económica y financiera; y 3) la tendencia universal hacia la uniformización y especialización de las actividades humanas. Analicemos cada uno de ellos.

1. La globalización como proceso de concentración de riqueza.

He aquí algunas muestras de la globalización, que poco o nada tienen que ver con la supuesta mayor liberalización y/o libre competencia que dicen acompañarla:1

En fin, con ese marco de globalización, paralelo al debilitamiento de los estados nacionales como veremos más adelante, no resulta extraño imaginarnos el momento en que la ONU (Organización de Naciones Unidas) cambie sus siglas y contenidos y se convierta en OTU (Organización de Transnacionales Unidas). Al paso que vamos quizá ya no entre en el campo de la ciencia ficción visualizar los edificios sede de New York y Ginebra presididos por banderas empresariales más que por banderas nacionales.

2. La globalización como proceso de desreglamentación económica.

El proceso de globalización ha venido significando un proceso de "desregulación hacia afuera" (hacia afuera de los países y transnacionales del Norte se entiende): menor intervención del Estado en la economía (aunque se refuerza su intervención "hacia adentro", es decir en favor de aquellos países y empresas), desregulación de los mercados internos (aunque se incrementan y califican los controles de las transnacionales en ellos), apertura y eliminación de obstáculos al comercio externo (aunque se potencie "hacia adentro" el proteccionismo y la conformación de bloques), etc. Aquí y allá, por todos los rincones del globo, los mercados laborales se flexibilizan, los mercados de capitales van perdiendo sus marcos regulatorios, los mercados de bienes y servicios se despojan de normas y controles, las tierras rurales y urbanas y los servicios públicos se liberan al mercado, etc.

Aunque en muchos casos las medidas desregulatorias se han traducido en mayor eficacia económica, su saldo general es netamente negativo; por lo menos en lo que a consecuencias sociales y ambientales se refiere:

II. Tecnología y mal desarrollo

Otra característica de la globalización es la tendencia hacia la uniformización y especialización de las actividades humanas.5

La tendencia actual hacia la uniformización tiene muchas expresiones visibles. Por ejemplo en el campo del consumo básico: penetración creciente del modo de vestir occidental en casi todas las civilizaciones, la universalización del "fast food", el avance de las dietas anglosajonas en la cultura culinaria mediterránea o japonesa, generalización del transporte individual en detrimento del transporte público, etc. La universalización de los patrones anglosajones de consumo tiene también su correlato en el campo de la cultura: mayor homogeneidad y menor diversidad cultural, pérdida de identidades culturales, expansión brutal de la cultura del pragmatismo, simplificación de valores y pensamientos, etc.

Por otro lado, la especialización es otro rasgo impulsado por la globalización. Aunque en el Occidente la tendencia hacia la especialización viene de tiempos milenarios (quizá desde que la filosofía aristotélica sentó sus primeras bases), y forma parte profunda de su cultura ("Mientras Oriente contempla el bosque, Occidente se dedica a contar los árboles", comenta M. Ferguson a propósito de las dificultades del pensamiento occidental de percibir las partes dentro de la totalidad6, lo cierto es que en los últimos años esa tendencia se ha acelerado. Las ciencias tienden más a una "evolución vertical" donde proliferan diversas ramificaciones, los conocimientos y su aprendizaje se afinan y distribuyen en múltiples compartimientos, las profesiones y los trabajos se focalizan en parcelas cada vez más reducidas de la realidad, los bienes se ajustan más a la heterogeneidad de los mercados, los servicios (seguros, publicidad, turismo, entre otros) se detallan cada vez más acorde a los grupos económicos-sociales-culturales-generacionales, la nueva división internacional del trabajo crea una fábrica mundial donde diversos países cumplen funciones productivas especializadas, etc.

Pero lo que nos interesa destacar acá son las tendencias hacia la uniformización y especialización en el campo de los patrones tecnológicos, de los sistemas productivos, y sus efectos nocivos sobre el desarrollo.

En tal sentido, el proceso de globalización ha exacerbado determinados comportamientos en el campo productivo/tecnológico como: la mecanización y la"quimiquización" como la receta universal para incrementar la productividad agropecuaria, la expansión del monocultivo, las nuevas formas de "taylorismo" que acompañan la deslocalización productiva manufacturera (donde las zonas francas son buena muestra), el uso de tecnologías intensivas en capital y/o intensivas en mano de obra calificada, la informatización de los procesos productivos, la estandarización de las normas y controles de calidad, etc.

Los anteriores comportamientos tecnológicos, expresiones de la uniformización y especialización creciente que acompañan el proceso globalizador, vienen actuando más como factores de retroceso que de progreso, es decir como detonantes de mal- desarrollo. Veamos, sin ánimo de agotarlos, algunos de sus efectos:

Todas esas expresiones de mal desarrollo producidas por la tecnología moderna nos sugiere una reflexión final sobre el tema: lo que produce ese mal desarrollo ¿es la tecnología moderna en sí o es su uso inadecuado? Podrían ser ambas cosas: la técnica intensiva y exclusiva en agroquímicos es en sí negativa, asimismo la biotecnología es positiva pero inadecuadas manipulaciones genéticas pueden derivar en efectos negativos. Por tanto el problema de fondo no está ahí. Este se encuentra en el paradigma económico que envuelve el progreso tecnológico, en la racionalidad que guía a los "operadores" predominantes de la globalización. El problema estriba en una racionalidad que todo lo mide y valora en términos de un fin económico fundamental: minimizar costos y maximizar beneficios en el menor tiempo posible.

Esa cultura de la eficacia economicista de corto plazo genera comportamientos irracionales:

III. A Manera de Conclusión: Cultura Ambiental y Desarrollo

A la cultura del pragmatismo, al culto a la especialización, a la racionalidad cortoplacista, etc. que predominan en el actual proceso de globalización y desarrollo tecnológico, hay que anteponer lo que denominamos una cultura ambiental si queremos encaminarnos en la senda del desarrollo.

La cultura ambiental es la cultura de la vida, del pensamiento orgánico, de la visión compleja y multidimensional de las realidades, de la integralidad de las políticas y acciones. Es un principio de respuesta global al creciente proceso de mal desarrollo que destila por todas partes la modernización globalizadora.

Dado que la caracterización, análisis, implicaciones y aplicaciones del concepto de cultura ambiental sobrepasa los propósitos de este artículo, nos limitaremos a exponer brevemente sus componentes más importantes y algunas de sus manifestaciones más recientes.

Aunque todavía muy embrionaria, esta cultura ambiental ha comenzado a tener manifestaciones alentadoras en los albores del siglo XXI: la fuerza que está cobrando el desarrollo de la agroecología en el mundo; transformaciones en la industria manufacturera donde se retoman, aún tímidamente, criterios de complementariedad, diversidad, integralidad (como algunos elementos del concepto de "Calidad Total", o las nuevas formas de organización laboral de Toyota); búsqueda de la interdisciplinariedad; intentos de rescate de las identidades culturales; desarrollo de la sensibilidad y pensamiento ambientalista; formulación de proyectos en referencia a evaluaciones multidimensionales de sus posibles impactos; crecientes esfuerzos por recoger y actualizar tecnologías "tradicionales"; impulso, limitado, del comercio solidario; mayor vinculación de la actividad económica con la problemática ecológica, etc. Esperamos que estas incipientes señales portadoras de una nueva forma de vivir y pensar, de un nuevo estilo de desarrollo, sean los augurios que presagian la irrupción generalizada de la cultura ambiental para el siglo XXI.


Notas:

(1) La mayor parte de las informaciones sobre el tema aparecen en Clairmont, F. y Cavanagh, J., "Sur les ailes du capitalisme planétaire", Le Monde Diplomatique, Marzo 1994.

(2) Bermejo, Roberto, Manual para una economía ecológica, Bakeas/Los Libros de la Catarata, Bilbao, España, 1994, p.52.

(3) Ibid. p.53.

(4) La Prensa Gráfica, "Buenas y malas noticias a nivel mundial señala Worldwatch Institute", San Salvador, 4 de Septiembre de 1994.

(5) Dos tendencias de por sí contradictorias, ya que a medida que una actividad humana se especializa más, menos son las posibilidades de su universalización.

(6) Ferguson, Marilyn, La Conspiración de Acuario, Editorial Kairós, Barcelona, 1989, p.90.

(7) Rubio, Roberto, "La agroexportación como factor explicativo del mal desarrollo: la industria manufacturera, la situación alimentaria y ecológica de El Salvador", Tesis Doctoral, Universidad de Louvain-la-Neuve, Bélgica, 1990.