SAD, 10/01/94, LAS CONDICIONES ACTUALES DE LA AGRICULTURA SALVADOREÑA: UN LÍMITE NO COMPRENDIDO

Serie Alternativas para el Desarrollo

País/Country: El Salvador

Fundación del Desarrollo de El Salvador

Autor/Author: Oscar Dada

Número/Number: 24

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 10/01/94

I. La Insostenibilidad de la Agricultura

La especialización productiva

La agricultura de El Salvador se ha caracterizado por tener poca diversificación productiva. Históricamente la especialización del sector se ha basado exclusivamente en 7 cultivos agrícolas y en la ganadería. De un total de 585 mil hectáreas dedicadas a cultivos agrícolas, el 51% de la superficie correspondía a granos básicos, el 35% a café, el 7% a caña de azúcar, el 2% a algodón y el 6% restante a otros cultivos (McReynolds, 1989). La superficie dedicada a pastos (naturales y mejorados) representaba 529,203 hectáreas (MAG/OSPA/PERA, 1989).

Esta escasa diversificación productiva en el agro ha obedecido, en gran medida, a la lógica que la agro-exportación le confirió al sector. La dualidad de la agricultura salvadoreña se puede observar en la distribución de los cultivos de acuerdo al área por unidad productiva. Existen dos mundos en la agricultura salvadoreña: aquél donde se ubican la mayoría de productores con unidades de producción menores de 5 has y aquél con unidades con una extensión superior a las 5 has.

Esta situación se observa igualmente a un nivel de productos específicos. La gran propiedad, caracterizada por cultivos dirigidos a la exportación, presenta una concentración de la tierra en manos de pocos productores, mientras que la pequeña propiedad, dedicada por lo general a cultivos de consumo interno, está basada en un gran número de productores con unidades de poca superficie. A esta situación de polarización de los cultivos de exportación y de los cultivos de consumo interno, hay que agregarle el agotamiento de la frontera agrícola al estar utilizados casi la totalidad de los suelos del país. Prácticamente, el uso de la frontera agrícola en El Salvador se ha consumado, es decir que los suelos con vocación agropecuaria, no importando cual sea su forma de propiedad, ya están siendo utilizados. El agotamiento de la frontera agrícola ha significado tal presión por el uso de la tierra que han disminuido gradualmente los bosques, lo que ha originado un fuerte deterioro medio ambiental, en especial por el paulatino agotamiento de los recursos hídricos y el empobrecimiento de los suelos del país.

2. El deterioro ecológico

De acuerdo a un estudio del MAG, las razones de esta situación son explicadas así: "El rápido crecimiento poblacional obligó a un número creciente de campesinos de subsistencia a dirigirse a laderas montañosas más altas, no aptas para cultivos agrícolas limpios.... Como resultado del aumento de la densidad de población, se ha producido una transición de agricultura de cultivos permanentes a cultivos anuales1

"Esto ha impedido la formación y sucesión de bosques secundarios, y ha dado como resultado la erosión acelerada del suelo, la degradación de las fuentes de agua y de empobrecimiento de la fauna silvestre.

"El fenómeno ecológico más trascendental que ha acompañado a la destrucción de los bosques y selvas naturales, ha sido la erosión acelerada del suelo que ha afectado a la mayor parte del país.... Un estudio de la OEA (1974) estima que el 77% del país ha sido seriamente afectado por la erosión. Por otra parte la demanda de consumo de leña... con la correspondiente tala incontrolada, es una de las causas de la deforestación en el país" (MAG/DGRN, 1985). Estudios recientes de la OEA estiman la erosión de suelos clase VI y VII en más de un 85%. Como es sabido, en El Salvador, "sólo el 25 por ciento de la población tiene electricidad, [el uso de la leña] representa el 64 por ciento del total de los recursos locales de energía" (Atlas Energético, 1988), lo que ha significado una deforestación permanente.

Es de destacar que en el sector rural el consumo de leña es cada vez más imprescindible, y representa más del 90% de la energía consumida. Por otra parte, el 90% de la población que usa electricidad lo hace en los centros urbanos. Esta situación de deterioro ecológico en el país ha sido hasta el momento observado de manera pasiva a nivel de gobierno y de productores.

Como resultado de todo lo anterior, ya ha sido aceptado que El Salvador es el país con mayor degradación ecológica en el continente americano. "Dispone del menor porcentaje de áreas naturales por país del continente, quedándole menos del 3% de vegetación natural.... De hecho más del 80% de la vegetación natural de El Salvador ha sido eliminada por completo, y sólo un 6% del bosque original es reconocible como tal..." (MAG/DGRN, 1985).

La situación de la deforestación y de la pérdida de la capacidad productiva de los suelos es tan seria que "la erosión de los suelos en ladera está alcanzando niveles alarmantes. Se ha estimado que los suelos con pendientes significativa en Cabañas y Usulután se están agotando en 29 años, y los de Morazán en 19 años. Se calcula que más de la mitad de la producción de granos está ubicada en pendientes mayores de 15 por ciento, fenómeno que agrava decididamente la erosión" (FUSADES, 1994).

La pérdida permanente del recurso forestal ha generado a su vez, un significativo retroceso en las fuentes hídricas, ya que como "los recursos hídricos están constituidos por las aguas atmosféricas, superficiales y subterráneas.... [su manejo adecuado] implica guardar un equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos naturales renovables y el medio ambiente, a efecto de evitar la erosión de los suelos, la desertificación, la formación de torrentes, la deforestación, las pérdidas de equilibrio hidrológico, las sedimentaciones y las inundaciones" (MAG, 1985).

Sin embargo, el mal manejo de las cuencas hidrográficas ha llevado al agotamiento gradual de estos recursos. Ya para 1990 se estimaba un déficit de 303 m3/s, es decir 26.2 millones de m3 diarios, para cubrir la demanda nacional de agua (MAG), lo que indica que bajo esta tendencia existe una presión sobre este recurso acompañado de una disminución permanente de los recursos hídricos en El Salvador. Se produce igualmente un serio problema de contaminación del agua superficial. La Dirección de Recursos Naturales señala:

"La calidad del recurso agua ha sido seriamente afectada por la alta contaminación proveniente de aguas negras sin tratamiento, desechos industriales y agrícolas y de agroquímicos... La contaminación del medio ambiente, por el uso exagerado de pesticidas ha sido una de las peores del continente.... La rápida escorrentía, la disminuida capacidad de absorción y almacenamiento del agua pluvial en el suelo, la falta de reposición de los manantiales subterráneos, la mayor evaporación en la superficie y la creciente demanda de una población que se incrementa rápidamente, han producido en... el país una grave escasez de agua".

La importancia de la protección del recurso suelo -tanto por criterios de producción como para garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos- es fundamental de tomar en cuenta para la definición de una estrategia de desarrollo. Referido a la población mundial, "si a principios de la década de los 70 una hectárea tenía que alimentar a 2,6 personas, en el año 2000 se espera que la carga sea de 4 personas. La pérdida del suelo agrícola es irreversible en la escala del tiempo humano. Son necesarios cientos de años para que se vuelvan a formar 25 mm de suelo" (Bermejo, 1994).

En El Salvador se produce una relación inversa entre el crecimiento poblacional y la calidad de los suelos debido a las razones antes apuntadas, de forma tal que la carga de personas por hectárea se va incrementando en el tiempo y es marcadamente superior a lo estimado para la población mundial, siendo cada día más difícil hacerle frente a las necesidades de alimentación que demanda la población.

La relación población-suelos I, II y III, que representan los suelos óptimos para cultivos de labranza, indicaba una carga de 5,2 personas por hectárea en 1950, pasando a 16,6 personas en 1990. En relación a los suelos I-V, con limitaciones productivas de importancia, se pasó de una carga de 2,5 personas por hectárea en 1950 a 8,1 en 1990. Referido a los suelos totales y sin tomar en cuenta sus fuertes limitaciones productivas se observa que la relación población/suelos I-VII es casi similar al promedio mundial, mostrando una vez más los importantes cambios que se deben realizar en términos de sostenibilidad-producción de este sector (Ver gráfico).

Carga de Población 
pr Hectárea de acuerdo a Clases de Suejo

Si no se modifica significativamente la actual forma de utilización de los suelos y de los recursos hídricos se generarán problemas de muy difícil superación en un futuro muy cercano.

Ya siglos atrás, Francois Quesnay consideraba que la ciencia económica debía orientarse a "conseguir la mayor producción posible, mediante el conocimiento de los resultados físicos que aseguren la recuperación de los recursos invertidos". En nuestro país esa opción exige la modificación de las formas de producción, el uso racional en la utilización de los recursos y necesariamente una diversificación y reconversión productiva que armonice las posibilidades de producción con el uso potencial de los suelos. Ese es el reto fundamental que presenta la agricultura salvadoreña.

3. El potencial productivo

La actual corriente hacia la globalización y la disminución de barreras arancelarias, así como los planteamientos neoliberales en materia de desarrollo, los cuales se dirigen a promover una mayor competitividad a nivel mundial, teóricamente persiguen la racionalidad y la eficiencia productiva. Para lograr la competitividad es necesario implementar la tecnología que le confiera esta posibilidad. Para que la producción agropecuaria sea competitiva a nivel mundial se requiere, entre otras tecnologías, la tecnología intensiva en riego.2

Sin embargo, a escala nacional no se podría encontrar en el país esa competitividad tan necesaria requerida por el enfoque de globalización, dado que los mantos acuíferos del país y la disponibilidad de agua presenta serias limitaciones. Las explotaciones que utilizan el riego actualmente son mínimas en comparación con el total. Nos encontramos entonces con un serio problema de desarrollo que obliga primero a establecer mecanismos de protección del recurso agua y en segundo lugar a establecer programas de utilización del mismo de la forma más racional posible. Ello obliga a definir el uso del recurso suelo de manera muy diferente a la forma como se hace en la actualidad.

De acuerdo a los manuales tradicionales de definición de suelos se consideran ciertos factores limitantes que caracterizan el manejo y potencialidad de los suelos. Estos factores son básicamente el clima, la erosión, la topografía y características propias del suelo, como profundidad, pedregosidad, salinidad, sodicidad y permeabilidad. A partir de estos componentes se determina la clasificación de los mismos, definiendo por lo general ocho clases de suelos. La capacidad agroecológica de El Salvador en términos relativos se demuestra en el Cuadro 1.

Cuadro 1: Capacidad Agroecológica de El Salvador (EN PORCENTAJES)

DEPARTAMENTOS I II III IV V VI VII VIII no
agric.
TOTAL
Ahuachapán 0.012 0.313 1.068 1.144 0.027 0.437 2.526 0.344 0.019 5.891
Santa Ana 0.034 0.282 1.069 1.125 0.255 0.640 4.228 1.676 0.316 9.615
Sonsonate 0.006 0.392 1.133 1.347 0.076 0.722 1.525 0.572 0.050 5.826
Chalatenango 0.072 0.669 0.583 0.076 0.701 5.366 1.729 0.387 9.584
La Libertad 0.431 0.759 1.280 0.087 1.395 3.001 0.829 0.011 7.856
San Salvador 0.001 0.269 0.375 0.508 0.025 0.318 2.087 0.014 0.214 4.211
Cuscatlán 0.068 0.396 0.966 0.013 0.324 1.560 0.031 0.236 3.594
La Paz 0.102 1.182 1.104 1.057 0.150 0.732 1.106 0.080 0.258 5.815
Cabañas 0.020 0.138 0.985 0.038 0.134 2.353 1.548 0.018 5.245
San Vicente 0.032 0.387 0.888 0.956 0.230 0.395 1.776 0.916 0.029 5.627
Usulutan 0.431 1.215 1.819 1.857 0.212 1.411 2.332 0.673 0.119 10.125
San Miguel 0.341 1.222 1.960 0.203 1.370 3.103 1.374 0.209 9.871
Morazán 0.036 0.219 0.912 0.039 0.221 4.644 0.796 0.010 6.879
La Unión 0.026 0.433 1.137 0.259 0.750 5.198 1.467 0.093 9.858
TOTALES 0.653 5.03711.28615.820 2.166 9.55340.71312.052 2.624100.000
Fuente: Elaborado en base a MAG, Dirección General de Recursos Naturales Renovables, Feb 1981

Los datos presentados exigen un replanteamiento de la estrategia agropecuaria, centrada en la especialización de cultivos de labranza con prácticas intensivas de manejo y conservación de suelos, pero en especial de cultivos permanentes y de montaña, pastos, cultivos de labranza mínima y explotaciones forestales. De hecho, la problemática de diversificación y reconversión agropecuaria abarcaría más del 80% del territorio nacional. El deterioro constante de los recursos naturales no puede dejarse al azar por las consecuencias económico- ecológico-sociales que se generarían.3

La utilización racional y eficiente del suelo significa maximizar su potencial productivo, manteniendo la reposición y/o recuperación de los materiales extraídos para la producción de un cultivo determinado y garantizando el ecosistema en que se ubica. De esto último, el recurso hídrico adquiere una importancia estratégica. De acuerdo a las prácticas de manejo y conservación y al potencial productivo y adecuado del suelo en El Salvador, la especialización productiva del país debe manifestarse a partir de los parámetros del Cuadro 2.

CUADRO 2: Uso Potencial de Suelo en El Salvador
CLASE USO DEL SUELOTIPO DE PRACTICAS PARA EL
MANEJO Y CONSERVACION
Clase ICultivos de Labranza Prácticas moderadas de manejo y conservación de suelos
Clase IICultivos de Labranza Prácticas moderadas de manejo y conservación de suelos
Clase IIICultivos de Labranza Prácticas intensas de manejo y conservación de suelos
Clase IVCultivos de Labranza MínimaPrácticas intensas de manejo y conservación de suelos
Pastos-Ganadería
Cultivos Permanentes
Prácticas moderadas de manejo y conservación de suelos
Clase V Cultivos de Labranza Mínima Prácticas intensas de manejo y conservación de suelos
Pastos-Ganadería Prácticas intensas de manejo y conservación de suelos
Cultivos Permanentes
Cultivos Forestales
Clase VIPastos-Ganadería Prácticas moderadas para manejo y conservación de suelos
Cultivos Permanentes Prácticas moderadas para manejo y conservación de suelos
Cultivos Forestales
Clase VIICultivos Permanentes Prácticas moderadas para manejo y conservación de suelos
Cultivos Forestales Prácticas conservacionistas
Clase VIII Cultivos Forestales Prácticas conservacionistas
Fuente: Elaborado en base a OEA, "Capacidad Productiva de la Tierra. República de El Salvador".

El mapa productivo del país está muy distante de una especialización productiva acorde con el potencial real de los suelos, como se muestra en el Cuadro 2. Más aún el cultivo de granos básicos se siembra en un porcentaje superior al 65% en tierras de ladera y los pastos se realizan en un 80%. Esta situación presenta un riesgo permanente de erosionar aún más los suelos, sobre todo en El Salvador, en donde por lo general no se efectúan prácticas de manejo y conservación de suelos. Esta situación se verifica al comprobar, por cultivos, el uso de laderas para su producción, especialmente en lo que respecta a granos básicos y ganadería, al igual que la escala de producción predominante en donde resalta el pequeño productor, ubicados por lo general en suelos clase VI y VII, suelos que por otra parte son los menos productivos para este tipo de cultivos.

II. Hacia un Nuevo Concepto de Desarrollo Agropecuario

La opción de desarrollo

La economía salvadoreña presenta una serie de condiciones agroecológicas que, de mantenerse, le otorgan la inviabilidad en el mediano y largo plazo para dirigirse al desarrollo económico nacional. Estas condiciones, que con frecuencia se discuten en distintos foros, lamentablemente no se incorporan a los planes y políticas de desarrollo, quedando por lo general en afirmaciones de buena voluntad sin expresar su contenido en propuestas alternativas viables.

El esquema de interpretación de la economía por lo general no visualiza el "carácter insostenible del sistema económico.... Este carácter es el resultado lógico del universo conceptual de la economía ortodoxa, la cual, rompiendo con la concepción tradicional de respeto a la naturaleza... consagra la separación entre economía y naturaleza y entrega la dirección de la primera al mercado libre autoregulado.... El mercado... se convierte en el principal instrumento de este sistema... y en garante de su eficiencia" (Bermejo, 1994).

El mercado y la propiedad entonces ya no sólo suponen "el derecho al uso de los recursos naturales , sino también el abuso de éstos. Ya no se trata de emplearlos de una forma sostenible, como ha sido tradicional en las sociedades humanas, sino de obtener de ellos el máximo beneficio en el menor tiempo posible" (Bermejo, 1994).

Este tipo de visión de la economía, en especial por la falta de claridad de lo que significa la sostenibilidad de los recursos, ha llevado a El Salvador a condiciones de deterioro medio ambiental en niveles superiores que la mayoría de países, estando en un momento en que si no se cambian los actuales patrones de comportamiento, peligra la sostenibilidad de sus recursos básicos naturales, el agua y el suelo, y con ello la posibilidad de sobrevivencia de su población.

La comprensión de estas condicionantes límites de los recursos naturales no renovables se convierte en base fundamental para definir cualquier estrategia de desarrollo económico-social, debiendo ser coherente en sus planteamientos con la preservación de éstos.

El sector agropecuario ya no puede seguir produciendo de la forma convencional. De hecho el modelo convencional de desarrollo ya no permite proporcionar opciones de desarrollo válidas para El Salvador. Se hace necesario incorporar al concepto de desarrollo toda una serie de concepciones que posibiliten integrar y darle coherencia al modelo global, de forma tal que resuelva conjuntamente todos los problemas identificados, entre los que se destacan su sostenibilidad y recuperación medioambiental, las posibilidades de mercado y de sobrevivencia y el ingreso de los productores.

Sin recursos hídricos no se pueden garantizar las fuentes energéticas necesarias para el desarrollo de todos los sectores de la sociedad, a no ser que se opte por la sustituibilidad total de las actuales fuentes, lo que significaría realizar inversiones gigantescas de recursos con el aumento resultante en los costos de producción. Esta opción se contrapone a los objetivos de liberalización de los mercados y el mejoramiento de la competitividad, que está a la base de la filosofía aperturista que predomina en el presente.

Es indispensable la creación de un sistema económico eficiente, que sea capaz de satisfacer las necesidades vitales de toda la población y que genere los ingresos y las divisas acorde a las necesidades del país, pero a partir de una relación armónica con la naturaleza. Es necesario un acercamiento con el concepto de Sostenibilidad Agroecológica. Lo anterior implica el establecimiento de una nueva propuesta de desarrollo para el país, modificando o suspendiendo toda una serie de prácticas culturales en el quehacer agropecuario.

Pero es igualmente necesario desentrañar las pautas convencionales de lo que se ha dado en llamar "desarrollo agropecuario" en el país, dado que los sectores empresariales continuarán incidiendo en la política económica. Hace falta aunar esfuerzos para que éstos tomen conciencia de que de su visión del desarrollo futuro y de la recuperación ecológica depende la sostenibilidad de la sociedad salvadoreña.

De hecho lo que se ha dado en llamar desarrollo agropecuario en El Salvador ha tenido la característica de ser excluyente, concentrador y no participativo para la mayoría de la población que trabaja en el sector y por tanto no ha significado un modelo de desarrollo agropecuario general, sino un modelo focalizado en intereses muy particulares.

Las tierras más deterioradas y erosionadas, que se corresponden a las tierras en donde se garantiza la sostenibilidad y recuperación del recurso agua (Suelos VI y VII), son tierras en que la mayoría de ellas están siendo utilizadas por los pequeños productores y/o arrendatarios, dedicadas a la producción de granos básicos y ganadería.

La opción de producir granos básicos o ganadería en pequeña escala en esos suelos se corresponde con la exclusión que la concepción del sistema económico imperante ha determinado, en base a una división del trabajo agrícola establecido para proveer la mano de obra necesaria a las actividades de exportación. No existe otra especialización productiva en esos suelos porque el sistema económico no lo ha viabilizado. La búsqueda de la equidad o de la participación de los marginados agrícolas en El Salvador no responde a intereses altruistas, sino al componente agroecológico que exige el país para su sostenibilidad.

2. La exclusión de los pequeños productores y la sostenibilidad del sector agropecuario

La problemática del sector no está dada por la diversidad de agentes económicos que participan, sino mas bien porque estos se han visto con pocas posibilidades de tener acceso a factores tales como la tierra, el crédito, la comercialización, la asistencia técnica, etc. Si bien es cierto que en alguna medida han tenido acceso a ellos, ha sido prácticamente de una forma que no les ha beneficiado como se esperaba; al contrario, en algunos casos, más bien se han convertido en un obstáculo para su desarrollo.4

Dada la presencia histórica en el campesinado y el pequeño productor salvadoreño de una cultura de producción de granos básicos y a su imposibilidad, salvo excepciones particulares, de convertirse en verdaderos empresarios agrícolas, la investigación en torno a una Estrategia Nacional de Diversificación Agropecuaria se convierte en una necesidad fundamental para asegurar que los miles de productores dedicados a esta actividad se transformen en agentes dinámicos de desarrollo.

Esta estrategia debe garantizar niveles mínimos de sobrevivencia y/o una producción excedentaria que fundamente para el país el desarrollo sostenible y sustentable.

Este planteamiento, fácilmente discutible en el pasado como de buena voluntad o cargado de connotaciones ideológicas, se enfrenta no obstante a hechos no conocidos anteriormente y que hacen del desarrollo campesino y/o del pequeño productor una necesidad de desarrollo impostergable para el país.

A diferencia del pasado, en donde se podía concebir un desarrollo nacional sustentado en un crecimiento polarizado (sin que necesariamente se produjera el desarrollo del campesinado y/o del pequeño productor), no puede concebirse, ni es posible, en la etapa histórica actual de El Salvador, garantizar el desarrollo nacional si no se garantiza al mismo tiempo de desarrollo del pequeño productor agrícola.

La sostenibilidad de los recursos hídricos se prioriza en espacios geográficos en donde se ubican mayoritariamente los pequeños productores; la recuperación de los suelos (la cual tiene una relación directa con la recuperación y sostenibilidad de los recursos hídricos), por esa misma razón, depende fundamentalmente del pequeño productor. Igualmente la recuperación forestal depende en mucho del sector de los pequeños productores. No puede garantizarse un sistema agroecológico viable sin considerar que éste depende básicamente del pequeño productor.

En otros países puede argumentarse que no es esa la situación existente, al considerar que la división interna del trabajo se configuró con otros esquemas diferentes a los utilizados en El Salvador, o que las posibilidades de tierras sin las características de agotamiento de la frontera agrícola posibilitaba otras alternativas. En nuestro país ese no es el caso, y en un alto grado, el pequeño productor debe asumir un papel determinante en la implementación de la sostenibilidad agroecológica.

El desarrollo nacional no es posible si no se asume que éste pasa necesariamente por el desarrollo campesino y/o del pequeño productor. La característica de concentración y exclusión de la estructura económica salvadoreña encuentra sus propios límites en la situación actual de deterioro medioambiental.

3. Una acotación fundamental:

El criterio del mercado en la asignación de recursos y la opción de sostenibilidad

Considerando el planteamiento de la función que el pequeño productor asume en el desarrollo sostenido, resalta la contradicción que se presenta entre la opción agroecológica y la opción económico-social. En realidad optar por una nueva propuesta de desarrollo para la agricultura salvadoreña implica en primera instancia solucionar esta contradicción, que está a la base del deterioro medioambiental del país.

No se puede optar por solucionar una problemática sin tomar en consideración las consecuencias de la otra. La armonización entre lo agroecológico y lo económico-social es uno de los aspectos básicos a considerar en la estrategia.

Esta distinción es aún más necesaria si se considera que los programas de estabilización y ajuste obedecen a criterios eminentemente macroeconómicos empresariales en donde lo ecológico y lo social son identificados como campos de acción de segunda prioridad o, en su caso, a ser resueltos por la asignaciones de recursos que determina el mercado. De ser cierta esta última afirmación la problemática agroecológica debería haber sido resuelta mucho tiempo atrás por ese mismo mercado.

La importancia de estos planteamientos, (que de alguna manera diferencian los instrumentos económicos que son utilizados en un país desarrollado y un país en vías de desarrollo con características económico-sociales muy diferentes), conllevan a que la concepción y posibilidades del crecimiento económico no pueden ser vistos únicamente con el criterio del mercado y de rentabilidad. Es necesario incorporarle criterios ecológicos de recuperación de bosques, sostenibilidad de fuentes de agua, al igual que la concepción de estrategia de sobrevivencia, con la cual han funcionado millares de salvadoreños durante las últimas décadas. Ello obliga a tomar conciencia de la urgencia de modificar el mapa productivo y de detener la degradación medio ambiental que está ocasionando la agricultura convencional.

Esta impostergable opción presenta serios obstáculos dadas las concepciones imperantes en materia de desarrollo, ya que por lo general estas concepciones ponderan en exceso el papel que el mercado juega en la asignación de recursos.

En realidad la sociedad salvadoreña convive con dos grandes mercados diferenciados, que presentan lógicas de funcionamiento distintas: un mercado capitalista, que se rige por pautas económicas similares a los países desarrollados, y un mercado de sobrevivencia, en donde el objetivo no es la maximización de la ganancia, sino la minimización de la pobreza.

Estos dos mercados conviven en un espacio similar y se interrelacionan, pero diferenciados en sus objetivos. Obviamente el mercado de sobrevivencia intenta utilizar los instrumentos y recursos del mercado dominante y sus participantes pretenden incorporarlo a su lógica. No obstante, se ven imposibilitados a manejarse totalmente dentro de él al no disponer de los recursos y ventajas que este mercado proporciona.

Perteneciendo la mayoría de pequeños productores al mercado de sobrevivencia, las opciones concretas de desarrollo no deben basarse, al menos en una primera etapa, en la lógica que impone el mercado dominante. Pudiera pensarse que el mercado de sobrevivencia fuera asimilado completamente por el primero, pero el riego es demasiado grande. Es fundamental reconocer que la problemática a resolver debe priorizar la sobrevivencia y la recuperación ecológica, y el mercado no siempre garantiza la armonía de estos dos objetivos conjuntamente.

De hecho, el libre mercado puede ser "eficiente" en la medida que satisface la demanda de las personas solventes, pero genera una enorme pobreza a la mayoría de la población. Esta pobreza es la que en parte ha llevado a la degradación ecológica de los recursos que se disponen.

La estrategia de desarrollo del sector agropecuario con criterios de sostenibilidad y la urgencia de enfrentarla con los instrumentos más eficientes e idóneos, exige diferenciar las particularidades y características de los productores salvadoreños, asumiendo las políticas que correspondan de acuerdo a las condiciones propias que están a la base.

El mercado cumple una función fundamental en la asignación de los recursos, pero, y tómese como una excepción a la regla para evitar polémicas innecesarias, en espacios determinados como los que conoce la agricultura y la división del trabajo de este sector, lo imposibilitan a funcionar adecuadamente en ese marco de armonización entre lo agroecológico y lo económico-social. Al presentar el mercado estas limitaciones, corresponde al Estado y a la Sociedad Civil, en la que obviamente se incluye el papel fundamental que deberá jugar la empresa privada, dar las respuestas idóneas para lograr los objetivos de la sostenibilidad agroecológica, como parte fundamental del desarrollo nacional.


Notas:

(1) La degradación medioambiental es explicada, como una de sus causas fundamentales, por el crecimiento poblacional. Sin embargo, debe entenderse que la población está inmersa en una estructura económico-social que es el resultado de la concepción que ha impuesto históricamente el modelo de desarrollo dominante.

(2) Puede comprobarse que muchos de los cultivos no tradicionales que se pretenden impulsar en el país, para que logren una productividad adecuada y les permita competir en volumen, precios y regularidad de entregas al mercado mundial, requieren del uso del riego como elemento fundamental del proceso de producción.

(3) "Los impactos ambientales suelen ser irreversibles, por lo que no se puede aplicar el método de la prueba y error. Por ello, dada la incertidumbre y trascendencia de lo que nos estamos jugando, parece obvio que la única acción razonable es atajar los problemas antes de que se manifiesten. La pérdida de un bosque tropical, (...), la desaparición de especies, la erosión del suelo, el cambio climático, (...) no pueden ser compensados" (Bermejo, 1994).

(4) Como ejemplo se cita que el 92% de las explotaciones menores de 2 Has. y el 77% de las explotaciones entre 2 y 5 Has. no tienen acceso al crédito. El 95% de las explotaciones menores de 2 Has. y el 90% de las explotaciones entre 2 y 5 Has. no cuentan con asistencia técnica (McReynolds, 1989).


Bibliografía:

1. Bermejo, Roberto. Manual para una Economía Ecológica. Madrid, 1994.

2. FUSADES. "Una estrategia de Desarrollo Agrícola para El Salvador 1994 - 2000", en Boletín Económico y Social # 103, Junio de 1994.

3. Los Alamos National Laboratory. Un Atlas Energético de Cinco Países Centroamericanos. New Mexico, 1988.

4. Ministerio de Agricultura y Ganadería, Dirección General de Recursos Renovables Naturales (MAG/DGRN). Perfil Ambiental. San Salvador, 1985.

5. MAG/OSPA/PERA. Estudio Nacional del Sector Agropecuario. Encuesta sobre uso y tenencia de la tierra. San Salvador, 1989.

6. McReynolds, et al. The 1989 El Salvador Agricultural Land Use and Tenure Study. San Salvador, 1989.

7. Organización de Estados Americanos (OEA). Mapa de la Capacidad Productiva de la Tierra, República de El Salvador. 1985.