Una rápida mirada a economía salvadoreña a dos años y medio de firmados los Acuerdos de Paz muestra que uno de los sectores de mayor dinamismo lo constituye la construcción, cuya expansión sostenida se inicia desde principios de la actual década. El análisis de su evolución reciente se convierte, entonces, en un paso obligado para visualizar el rumbo futuro del desarrollo del país por la importancia de sus vinculaciones con otros sectores de la economía.
Sin embargo hasta la fecha no se han realizado en el país los análisis en profundidad necesarios sobre este sector, los que son indispensables para conocer sus relaciones intra e intersectoriales y su rol en la evolución de la economía nacional. No hay, por ejemplo, estudios sobre la estructura de las empresas que operan en el sector, ni sobre la evolución de su nivel tecnológico. Existe, sin embargo, una abundancia de datos cuantitativos y se conoce, con bastante exactitud, el volumen de empleo que genera, así como los salarios pagados; en parte ello se debe a que la principal organización sindical, el Sindicato Unido de los Trabajadores de la Construcción (SUTC), es una de las organizaciones laborales más importantes del país.
Por lo anterior, este trabajo sólo pretende ser un primer esbozo sobre la situación del sector de la construcción en el momento actual, buscando abrir el espacio para profundizar en el análisis de sus particularidades, dada la importancia que tiene para el desarrollo nacional.
Respecto a la construcción pública, se invierte la proporción entre el gobierno central y las instituciones autónomas. Si el primero era casi el triple del segundo en 1985, en 1993 sólo representaba los dos tercios del mismo. El rubro de las construcciones de los gobiernos municipales durante todos estos años es de menor importancia con relación a la del gobierno central y las instituciones autónomas, reflejando la persistente debilidad de los gobiernos locales en el país. Esta última cuestión es interesante pues se observa en casi todo el territorio nacional una numerosa construcción de obras menores de infraestructura física y social, pero cuya ejecución depende directamente de la implementación de los programas de compensación social, a través del Fondo de Inversión Social, y del Plan de Reconstrucción Nacional derivado de los Acuerdos de Paz firmados en enero de 1992 entre el Gobierno y el FMLN.
Sobre la participación del valor agregado del sector en el Producto Interno Bruto, ésta muestra una trayectoria cambiante, teniendo su mejor momento en 1987, cuando alcanza el 3.05%, hasta 1990, año en el cual se observa su menor nivel durante el período analizado, representando únicamente el 2.61%. Es necesario destacar que el aporte de la construcción privada al PIB con relación al de la construcción pública es sensiblemente mayor durante 1987, 1988 y 1990; siendo posible plantear que en los dos primeros años es decisiva la incidencia de la reconstrucción derivada del terremoto que destruyera buena parte del área central de San Salvador en octubre de 1986 (Cuadro 2).
Es interesante notar la relación entre las inversiones en bienes de producción y la inversión en las construcciones propiamente dichas (Cuadro 3), en donde se observa que durante los dos últimos años las primeras son del orden del 10% de las construcciones, porcentaje que sólo había sido superado en 1989, cuando fue un poco más de la mitad del de 1985. Este hecho está relacionado con el nivel de industrialización prevaleciente en el sector, el cual es evidentemente bajo, como en muchos otros países que tienen un nivel de desarrollo semejante a El Salvador. Sólo recientemente se puede notar un mayor uso de elementos prefabricados y de equipo de cierta especialización en las obras que se están construyendo, así como una mayor oferta de elementos construidos industrialmente.
En lo que concierne al empleo rural del sector, éste no aparece contabilizado, pero en una entrevista con el Secretario General del sindicato de los trabajadores de la construcción (SUTC), él estimaba que si en diciembre de 1993 el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) informaba de la existencia de 33,373 trabajadores cotizantes, la suma total de personas que laboraban en el mismo, incluidos los de las áreas rurales, podría alcanzar los 80,000, indicando la existencia de una cantidad importante de trabajadores de la construcción en estas últimas a lo largo de todo el país4.
Sin embargo un ensayo hecho sobre los cocientes de localización del empleo del sector5, aparece con claridad que la concentración de mayor peso se encuentra en las áreas urbanas, principalmente en el área metropolitana. (cuadro 6)
Debido a la ausencia de estudios e información específica, poco podríamos decir de las articulaciones anteriores, aunque podemos al menos señalar algunos indicadores claves como la producción de cemento y el crédito otorgado que arrojan luz sobre estas articulaciones. Al respecto, según los datos del Banco Central de Reserva, el consumo del cemento en 1993 mostró un crecimiento del 14.1% respecto al año anterior. Las ventas de cemento portland y blanco (miles de bolsas de 42.5 Kgs.), de producción nacional e importada, pasaron de 17,837 en 1992 a 20,356 en 1993.
A mediados de 1994 se observó una aguda escasez de cemento en el país que se expresó en un alza de precio de 30 a 50 colones el quintal, lo que según voceros de una de las principales empresas productoras, se explica porque la demanda sobrepasa en un 20-25% a la producción, hecho que obligó a la Cámara Salvadoreña de la Construcción a importar directamente cemento de México6. Ello nos podría indicar una relativa separación entre los constructores y los proveedores, llevando a la entidad gremial a cumplir funciones que no le corresponden directamente.
En cuanto al crédito otorgado al sector, este se orienta especialmente hacia la vivienda. Se observó en 1993 la incorporación, por parte del BCR, del programa "Financiamiento para la Construcción y Vivienda", compuesto por dos capítulos: uno destinado a la adquisición de maquinaria y equipo con el propósito de modernizar el sector, otorgando 14 millones de colones a diciembre de 1993; y el otro para financiar la compra de vivienda, al que se le asignó un monto de 100 millones de colones para conceder préstamos hasta de 200,000 por usuario. Adicionalmente se modificó la tasa de interés de los Certificados de Depósito para Vivienda, con el objeto de que los bancos y financieras captaran mayores recursos, los cuales aumentaron en un 89.2% durante 1993 (Cuadro 9).
El peso de las actividades que en este sector caen bajo una clasificación de informales (que en este trabajo nos limitamos a entenderlas como formas productivas no reguladas legalmente), es diferente en relación a los dos indicadores analizados anteriormente. En el consumo del cemento, por una parte, el peso de la informalidad es indiferente en la evolución del nivel del consumo de este insumo. En el caso del crédito otorgado, por otra parte, el criterio de la existencia de legalidad es decisivo y coloca otro obstáculo, junto al nivel de ingreso, prácticamente insalvable para ampliar su cobertura. La existencia de un amplio segmento informal en este sector de la economía complejiza aún más el análisis de la evolución del mismo, al evidenciar las limitaciones de los datos que se utilizan para realizarlo.
Respecto a las articulaciones intersectoriales, un análisis de la matriz insumo-producto muestra que el sector de la construcción es dinamizado por los siguientes sectores: alquileres de viviendas y servicios del gobierno; demandándole cada uno de ellos un 3% de su valor bruto de producción, siendo el destino de la mayor parte de su oferta, la formación bruta de capital fijo (nuevas construcciones de viviendas, centros comerciales, infraestructura, etc.).
En cambio, el sector de la construcción dinamiza a un grupo mayor de ramas, demandándoles en cada una de ellas más del 2% de su valor bruto de producción (VBP del sector de la construcción). Entre ellas se encuentran la minería (2.81%), los productos de la refinería de petróleo (2.59%), los productos minerales no metálicos (21.1%), los productos metálicos (12.87%) y los bienes inmuebles y servicios prestados a las empresas (3.74%); siendo notorio que el sector de la construcción le demanda al sector de la madera y sus productos tan solo 1.63% de su VBP. Finalmente, se observa que la construcción genera en concepto de valor agregado el 53% de su VBP7.
En este breve análisis del sector de la construcción, a través de la matriz insumo-producto es difícil determinar la composición de la demanda, así como de su oferta, debido al nivel de agregación existente, lo que limita un preciso conocimiento de las relaciones inter e intrasectoriales en tanto existe poco o ningún acceso a información más desagregada.
Esta primera aproximación a la evolución reciente del sector de la construcción muestra, además de su dinamismo y rol clave en la reactivación de la economía del país durante los últimos años, rasgos sobre la fragilidad de su crecimiento al descansar en una demanda solvente limitada dada la acentuada concentración de la riqueza, el incremento del costo de la vida y la previsible disminución de las remesas en los años futuros. Por otro lado, el tipo de crecimiento de este sector tiende a generar procesos especulativos para impulsar una opción de desarrollo sostenible. Quizás los mejores ejemplos lo constituyan la desmesurada alza del precio de la tierra urbana en las principales ciudades del país (el Area Metropolitana de San Salvador y San Miguel son los ejemplos más evidentes), de las viviendas en las poblaciones donde fluye una importante cantidad de dinero a través de las remesas que envían los migrantes desde el exterior, y en menor medida de los materiales de construcción . Esto conduce a plantear la necesidad de introducir modificaciones en la política que orienta a este sector para que su aporte al desarrollo nacional no se vea distorsionado por las tendencias especulativas que están presentes en el momento actual.
(1) Los datos que no se han calculado por los autores provienen del BCR.
(2) Las diferencias se debe, probablemente, a los criterios seguidos para efectuar los cálculos.
(3) Lisandro Abrego; Política Tributaria; ponencia presentada en el seminario "Política Fiscal para un Estado Moderno". 9 de agosto de 1994.
(4) Entrevistas a Fredy Vásquez, Secretario General del SUTC.
(5) El cociente de localización se ha calculado tomando el conjunto del país como base 100%.
(6) Artículo aparecido en el periódico La Prensa Gráfica del 11 de julio de 1994.
(7) Las articulaciones descritas se basan en una investigación en curso que está realizando Joaquín Arriola para la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE).