PROBLEMAS, 01/01/98, LA MATANZA DE ACTEAL Y LA AUTONOMIA INDIGENA

Problemas del Desarrollo

País/Country: México

Publicación del Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Marta Durán de Huerta Patiño*

Número/Number: 112

Frecuencia/Frequency: Trimestral/Quarterly


Fecha/Date: 01/01/98

La Caravana Mexicana Para Todos Todo llegó a San Cristóbal el 21 de diciembre de 1997 con más de treinta toneladas de ayuda humanitaria; parte de ella estaba destinada a los desplazados de Chenalhó. Estábamos preparando nuestra salida a Chenalhó cuando nos dieron la noticia de la masacre de Acteal. Nos quedamos helados de la impresión. La Caravana se reunió para discutir qué hacer. En primer lugar se analizó toda la información que teníamos y después de exponer lo serio de la situación, se acordó que quien quisiera regresar al Distrito Federal lo hiciera sin ningún remordimiento y con la comprensión y apoyo de la Caravana. Otro grupo se quedaría como retaguardia en San Cristóbal y los demás trataríamos de llegar a Pentalhó o a Polhó con todo el acopio, del cual originalmente una parte estuvo destinado para los Aguascalientes. En el camino decenas de vehículos militares nos rebasaron, había cientos de soldados, todo tipo de policías, helicópteros y demás.

Finalmente pudimos llegar a Polhó. En la carretera ya nos esperaba la comunidad. Todos muy amables pero muy serios. No era para menos. No sabíamos si los paramilitares se lanzarían después sobre Polhó.

Los hombres nos ayudaron a bajar nuestro equipaje de los dos camiones que nos habían llevado y que no regresarían por nosotros hasta la primera semana de enero.

Nuevamente los indígenas nos sorprendieron con su organización. Eso es algo que pocos citadinos se imaginan, que aunque una comunidad sea paupérrima, bien organizada puede hacer cosas increíbles y Polhó no es la excepción.

Los camiones se acercaron lo más que pudieron al pueblo que se encuentra en el fondo de una ladera y en un camino tan estrecho que no pudieron bajar, así que Caravana y población hicieron una cadena humana de 200 metros colina abajo para pasar de brazo en brazo o de espalda en espalda sacos de maíz, de frijol, cajas con granos, medicinas, herramientas y demás. Cuando venían sacos pesados, la cadena era de hombres, cuando los paquetes eran pequeños y ligeros, todos los niños participaban. Los chiquitines aún estaban en la cadena cuando se abrió la puerta del último torton y se vieron los juguetes. A los niños se les iluminó la cara. Su chimuela sonrisa fue como si saliera el sol después de la tormenta, ayudaron a descargar el camión con singular alegría.

Las comunidades no reparten sino comparten. Ellos mismos se encargan de hacer llegar las cosas necesarias y en la proporción correcta a las familias según su número de miembros. En la vida cotidiana entendimos lo que significa un municipio autónomo. Ellos mismos escogieron a sus autoridades, se sacudieron de encima a los caciques priistas, admi- nistran sus recursos, organizan sus trabajos, llevan su registro civil propio, imparten justicia muy a su manera hasta tienen una línea muy clara de lo debe ser la educación de los niños. Domingo Pérez Placencia, presidente municipal autónomo nos decía una noche:

Nos hicimos autónomos a causa de la injusticia; estabamos marginados por tanta explotación. Lo hicimos porque queríamos ser un libre y gobernarnos con las razones de nuestros ancianos y antepasados y que no dependamos de nadie... El autónomo lo fundamos en 1996. Antes sólo había un municipio del PRI y ahora hay como 38 municipios autónomos...También las mujeres ya tienen nombradas sus autoridades para formar sus propias leyes y cada vez que hay junta ellas dan razones, se toman en cuenta. Los jóvenes dan su palabra desde los quince años, el que sabe participar participa, el que todavía no, pus no.

Ya que queremos cambiar nuestros estudios y nuestros maestros para que enseñen bien nuestra cultura... los maestros del gobierno nos educan a los niños para que todo siga igual y ahora esos maestros ya no están."

Durante mucho tiempo el municipio autónomo cuya cabecera está en Polhó y el oficial con sede en Chenalhó, convivieron sin grandes problemas, pero tal parece que la autonomía es un pecado capital, sobre todo en un Chiapas estratégico, no sólo en geopolítica sino para todos los proyectos que el gobierno federal y diversos inversionistas tienen en mente. El gobierno estatal no podía tolerar una autonomía, ni mucho menos de los simpatizantes zapatistas.

En Polhó vimos el sufrimiento de muchos refugiados. Todos cuentan lo mismo: los priistas hicieron una lista de quién era zapatista o miembro de lo que ellos llaman Sociedad Civil Neutral como Las Abejas, es decir, los que no se pronunciaron a favor de ningún grupo. Los priistas trataron de convencer a los neutrales de que se les unieran para "acabar" con los zapatistas. Los neutrales se negaron y pagaron caro su atrevimiento. Los priistas empezaron a cobrar un impuesto de guerra y al que no pagaba le saqueaban la casa y luego se la quemaban. Desde mayo empezaron las agresiones con armas de fuego. Priistas armados o grupos paramilitares rodeaban una comunidad disparando al aire, después disparaban contra los simpatizantes zapatistas o los neutrales que no habían pagado haciéndolos huir al monte. Así empezó "la limpieza" de los pueblos. Durante la huída bases de apoyo zapatistas, neutrales y priistas insumisos fueron cazados y venadeados.

Los desplazados llegaron a otro pueblo a refugiarse hasta que los priistas o los paramilitares nuevamente aparecieron y repitieron el sangriento ritual. Otra vez a huir, otra vez al monte, con tan sólo la vida como pertenencia y un miembro de la familia menos. Otra vez la pesadilla de saberse perseguido, la incertidumbre sobre si sobrevivirán al siguiente ataque y si lo logran qué calidad de vida les espera.

En Acteal se habían refugiado desplazados de Cacateal, Tzajalukum, Quextic, La Esperanza y Chimix. Pasaban la noche bajo unos techos improvisados con hojas de árboles. El clima había sido extremadamente cruel con los sobrevivientes de esa cacería ya que hubo ciclones, norte y "El Niño" causando estragos. Todos los niños estaban enfermos y diario moría alguno. Muchos viejos no sobrevivieron al éxodo en la montaña. Muchos andaban desnudos porque los atacaron cuando se estaban bañando o cuando estaban durmiendo y no tuvieron tiempo siquiera de ponerse los zapatos.

Cuando llegamos a Polhó había refugiados de Xcumumal, Chimix, Aurora Chica, Bajoveltic, La Esperanza, Pechiqul, Yibeljoj, de la Colonia Los Chorros, Jaxemel y al terminar la masacre llegaron los sobrevivientes de Acteal.

Polhó tenía una población original de 1 000 personas que fue creciendo con el paso de los días, sobre todo después de la matanza de Acteal ya que los sobrevivientes se refugiaron allá. El 27 de diciembre llegaron 3 500 desplazados de Xcumumal y 400 más de Pechiquil, así que el número llegó a más de 6 000 y sigue llegando gente. Al momento de escribir estas líneas en ese pueblito se necesitan diariamente ocho toneladas de alimentos. Nuevamente los indígenas nos sorprendieron con su organización y apoyo mutuo. Lo poquitito que había fue compartido equitativamente.

Aquello es una zona de desastre, los plásticos y lonas que llevamos se utilizaron para improvisar refugios, pero no alcanzaron; tampoco las letrinas, ni las medicinas, ni los médicos, ni la comida, ni las lágrimas ni la impotencia.

Al ver y hablar con los desplazados, con los sobrevivientes de Acteal, supimos lo que es el horror, el terror de a deveras. Y tal vez ese fue el mensaje de Acteal, pues allá no se trató simplemente de cumplir con una operación militar. Mataron a mujeres, niños y ancianos que estaban ayunando y rezando. Los mataron de rodillas, los balearon, los apuñalaron, los machetearon; a las embarazadas les abrieron el vientre y arrojaron al niño al piso, los cuerpos fueron mutilados, desnudados y vejados ¿Qué sentido tiene matar a personas indefensas de esa manera, que además ni siquiera eran tropa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)?

Todo apunta a la guerra psicológica, al terror como parte de la guerra de baja intensidad. No se ataca directamente al EZLN, pero si a sus simpatizantes y de paso a los neutrales. Se "limpian los pueblos" y se crean concentraciones de desplazados como las aldeas estratégicas en Vietnam durante la invasión estadounidense. El Ejército Federal, por razones políticas no puede matar a los zapatistas "en caliente" como quisiera, entonces se refuerza a las tradicionales guardias blancas, son creados grupos paramilitares que se encargan del trabajo sucio para que el Ejército no se manche las manos de sangre. La estrategia es: acorrálenlos, aíslenlos, aterrorícenlos, mátenlos poco a poco y que pase el tiempo, que la sociedad civil se le olvide, que los grupos solidarios se cansen, se desgasten, se peleen entre sí, esperaremos el momento apropiado para descabezar al movimiento.

Acteal significa una abierta declaración de guerra sucia. En Chiapas ha habido otros Acteales con gotero, sobre todo en el Norte, donde el grupo Paz y Justicia goza de total impunidad. El Acteal de Los Altos es el parteaguas del conflicto. Es la paramilitarización de la guerra. Ya no hay dos protagonistas (el EZLN y el gobierno) sino ya hay una hidra, un monstruo de por lo menos diez cabezas (los grupos paramilitares) que si operan bajo control de las autoridades es muy grave, y si lo hacen de manera autónoma es aún peor.

No se la da cumplimiento a los Acuerdos de San Andrés y el pretexto viene a ser la autonomía. En una campaña implementada con periodistas e intelectuales de alquiler, el gobierno presenta a la autonomía como sesión, como separatismo, como una amenaza a la integridad nacional organizada y manipulada por extranjeros ¡Por favor!

Muchos pueblos han vivido sus tradiciones y su autonomía como consecuencia del olvido y el aislamiento pero cuando pidieron un reconocimiento de jure, los políticos se escandalizan. Tal vez sí tengan razón en preocuparse cuando una comunidad recobra su dignidad, se organiza y se sacude el yugo oficial y ellos mismos se procuran lo que es la obligación del Estado brindarles, pero eso no es razón para asesinarlos.

Lo que nos queda claro es que el gobierno a pesar de sus declaraciones no tiene intenciones de cumplir lo que firmó ni de reconocer la autonomía indígena y si está dispuesto a procurar que Acteal se repita pues promueve más la guerra sucia que una solución política.


* Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y articulista del periódico Excélsior