PROBLEMAS, 01/01/98, ACTEAL Y LAS "DECLARACIONES GENIALES"*

Problemas del Desarrollo

País/Country: México

Publicación del Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Alfredo López Austin**

Número/Number: 112

Frecuencia/Frequency: Trimestral/Quarterly


Fecha/Date: 01/01/98

El pueblo mexicano es un pueblo engañable. Al menos así lo han estimado sus gobernantes sexenio tras sexenio. Según esta concepción gubernamental los mexicanos somos aún menores de edad, fácilmente dirigibles con ocultamientos o con argumentos simples y falaces. Lamentablemente contribuye a fomentar esta visión el que, a fuerza de insistencia gubernamental, buena parte de la sociedad civil asuma su carácter infantil.

Los principales medios de comunicación masiva hacen su parte para que la sociedad mexicana niegue su adultez; crean para ella una información digerida, asimilable y, por supuesto, tan alejada de la realidad como lo hagan necesario los propósitos de manipulación. A esto contribuye, además, la conformación centralista del país, que produce la tremenda lejanía de la provincia. No me refiero simplemente a la lejanía geográfica, sino al hecho de que la ciudad de México, como capital, se constituye en foco en todo proceso de información masiva, tanto para centralizar la recepción de las noticias que proceden de la provincia como para difundir la información, ya mediada por la interpretación intencionada. Las distintas entidades que componen nuestro país difícilmente pueden estar enteradas en forma directa de qué es lo que sucede en cada una de ellas.

La lejanía de Chiapas es un buen ejemplo. Para que en la provincia se empezara a conocer la triste situación de los desplazados de Chiapas hubo necesidad de un hecho periodístico excepcional: que Televisa difundiera un programa en el cual las desgarradoras escenas sacudieran a miles de pasivos televidentes en todo el país. Pero antes de que tal programa se produjera, la impunidad declaratoria no había tenido obstáculo alguno para difundir la versión oficial de los acontecimientos. Así, por ejemplo, se habían reproducido en los diarios las alentadoras palabras del Ejecutivo Federal que anunciaba el progreso del diálogo entre sus representantes y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), mientras quienes nos encontrábamos en San Andrés Larráinzar veíamos cómo las razones de los insurgentes y sus asesores se estrellaban frente a la sordera de un equipo gubernamental comandado por Marco Antonio Bernal, quien se encargaba simplemente de romper de facto el diálogo al hacerse refractario a cualquier argumento. Ahora Bernal ha sido premiado por su partido, y debe suponerse que fue por su papel de sujeción a la voluntad --no a las declaraciones-- del Presidente de la República.

El pueblo mexicano se enfrenta cotidianamente al doble discurso. El control gubernamental sobre los medios masivos de difusión así lo ha permitido sexenio tras sexenio, y ahora se recrudece por lo que parece ser, más allá de la tradicional práctica política mexicana, la personalidad de Ernesto Zedillo.

Las formas tradicionales del engaño han sido múltiples. Una de ellas es el manejo del arquetipo infantil, simplista. De esta naturaleza son las reiteradas declaraciones de un Ejército Mexicano que pregona estar dirigido por los valores de honor, lealtad y valentía; estar caracterizado por el respeto a las instituciones y los símbolos nacionales como la bandera, el himno, y estar respaldado por una historia impoluta, heroica. Es el discurso que hemos aprendido desde la primaria, y que al parecer es marco suficiente para nimbar a todo miembro del ejército de una pureza patriótica que lo hace incapaz de cometer un solo acto en contra de los intereses nacionales. Afortunadamente en los últimos años el propio Ejército Mexicano se ha estado encargando de desmentir estas elementales ideas.

Otra de las formas de engaño, también pueril, es la simple negación exculpatoria de acontecimentos que, aunque evidentes, quedan hundidos en la lejanía de la provincia. Así, se puede afirmar que las fuerzas paramilitares asesinas son autónomas o que es falso que el Ejército Mexicano se haya introducido en tal fecha en La Realidad. ¿Hay fotografías que muestran la intrusión? No importa, los hechos fotografiados no existieron.

¿Qué otras formas de engaño? El montaje de monstruosos escenarios. Llegamos en esto a un punto que en cualquier otro país del mundo seria imposible por lo grotesco. Baste pensar en la Paca y sus entierros como centro de preocupación de la Procuraduría General de la República (PGR). O los escenarios reiterados, inspirados unos en otros, como la siembra de arsenales (dos o tres cartuchos son suficientes para conformar un arsenal) que a partir del caso de La Quina se reprodujeron para justificar los embates contra el EZLN y que ahora quieren justificar el ejercicio inconstitucional de funciones persecutorias por parte del Ejército bajo el supuesto amparo de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

Otra forma de engaño es "la bola de humo", la noticia inventada o exagerada que desvía la atención del ciudadano. En los momentos en que la vista de México __y del mundo__ se encuentra fija en la masacre de Acteal, aparecen las alertas contra el peligro del Ejército Popular Revolucionario (EPR). Sumemos a esta forma de engaño los casos analizados por Luis Javier Garrido acerca de los cambios verdaderamente inocuos de funcionarios públicos que son más operaciones de distracción que muestras de voluntad de transformación política.

Entre todas las formas destaca, sin embargo, la que, parafraseando a Aspe, podemos llamar "la declaración genial". La declaración genial es un enunciado de alguna frase, hipótesis, interpretación, concepto o propuesta que sacude por la firmeza con que es pronunciado y que tiene como propósito fundamental ocultar una verdad y debilitar el criterio de la opinión pública. Las declaraciones geniales son fórmulas rotundas, impactantes, con frecuencia sibilinas, dobladas, arteras, algunas veces ingeniosas, que se lanzan con tal fuerza que para cuando el ciudadano receptor empieza a desentrañar su significado ya se le fue la oportunidad de una interpretación correcta de los acontecimientos. Son expresiones que sirven para justificar las versiones oficiales de los hechos, por lo que no importa tanto su lógica, sino su efecto. Para externarlas se necesita más caradura que ingenio. Sin embargo, en algunos casos estas declaraciones geniales son elaboradas con tal celeridad que tienen un efecto cómico, un humorismo involuntario, como las declaraciones de las camisetas de partido oficial que debían defender los representantes de México en el extranjero, las acciones de "los malosos" y otras que se han hecho famosas en este sexenio.

Veamos algunas declaraciones geniales expresadas en los últimos días. Mariano Palacios Alcocer, para desligar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) de actos criminales, no tuvo empacho en decir: "No se puede culpar a las instituciones; en todo caso son los individuos los que infringen la ley." Su lógica política no le merecería, sin duda, un premio. Otra, al parecer de inspiración bíblica por recordarnos a Jacob y Esaú, por aquello de las lentejas, es la de José Ramón Lorenzo Franco, Secretario de Marina, quien el 7 de enero declaró que para establecer la paz podía canjearse cada arma rebelde por un kilo de arroz. Comparo esta pobre visión de la realidad nacional con la fotografía, también reciente, de mujeres indígenas que se oponen a la intromisión de un ejército armado con la simple fuerza de sus puños. ¿Qué mujer de ésas renunciaría a la fuerza de sus puños por un puñado, por mil puñados de arroz? Hay algo que el Secretario de Marina no comprende: la dignidad de quienes se enfrentan con su debilidad a las incontenibles fuerzas gubernamentales por ofrecer un futuro mejor a sus hijos. Esa dignidad está muy lejos de las concepciones de un secretario de Estado.

Pero la frecuente falta de lógica de las declaraciones geniales ___incluso su puerilidad___ no debe hacernos creer que son inocuas. Forman parte de mecanismos complejos. Son construidas dentro de una red de poder que las hace parte de toda una armazón interpretativa y las difunde masivamente por las vías más diversas. Forman lo que comúnmente se conoce como declaraciones "orquestadas". Se puede forjar, por ejemplo, una especie, y surgen versiones inexplicablemente similares de algún miembro de la alta jerarquía eclesiástica, de un supuesto líder indigena, de un conocido locutor de televisión, de la PGR, de algún jurista afamado, de algún representante de la iniciativa privada, de veinte periodistas bien retribuidos, de las oficinas de la Presidencia de la República y de las de la Secretaría de Gobernación. El ciudadano ve cómo se refuerza un mismo enunciado en un complejo juego combinatorio, y a partir de la diversidad de fuentes tiende a juzgar que está recibiendo una verdad incontrovertible. Esas "verdades" dañan, por más descabelladas que sean. Y aquí comparto la tristeza expresada por quienes me han antecedido en la palabra en esta reunión, que han lamentado la triste participación en este juego de algunos universitarios, incluso universitarios togados, quienes, valiéndose del prestigio de la Universidad Nacional Autónoma de México dicen cualquier barbaridad para justificar cualquier postura del gobierno. Las declaraciones geniales se han producido o reproducido en nuestros propios centros de investigación, que quedan convertidos en meros apéndices del poder gubernamental. Los ejemplos abundan. Uno de ellos puede bastar: la absurda afirmación de que, en el caso de que los indígenas alcanzaran la autonomía que reclaman, estaríamos en peligro de que en el país se volviera a los sacrificios humanos.

Pero hay una característica de las declaraciones geniales que también debemos tomar muy en cuenta. Tienen, en mayor o menor grado, transparencia. Si las ubicamos en su contexto, si las analizamos, si percibimos sus vías y su momento de difusión, podremos reconstruir los escenarios que prepara el gobierno como justificación de sus actos. Así podremos descubrir la elaboración de las versiones y adelantar el paso a los magnos engaños.

Veamos como ejemplo las últimas declaraciones del procurador general de la República ante los asesinatos de Acteal. El procurador apareció en las pantallas de televisión en una larga entrevista en la que señalaba las líneas de investigación que seguiría la PGR en las investigaciones de la masacre. Su firmeza de expresión no dejaba lugar a dudas de la seguridad con que actuaba, pese a la ineficacia que ha demostrado la institución frente a cada uno de los grandes casos a los que se ha enfrentado en los últimos años. ¿Qué se puede obtener de sus "líneas de investigación"? Más que una lógica de pesquisa, las primicias de un montaje de escenarios con muy claros propósitos: desrresponsabilizar al Ejecutivo Federal; desrresponsabilizar al PRI; desrresponsabilizar al Ejército; responsabilizar al Gobierno Estatal, pero sólo de omisión y negligencia, y considerándolo como última esfera responsable; y, por último, hacer responsable a la propia sociedad que ha sido víctima, limitando los hechos a un conflicto comunitario. ¿Por qué? Porque según el procurador la causa de todos los problemas es el levantamiento armado del primero de enero de 1994; porque en ese día la problemática de Chiapas adquirió sus características "bárbaras". Sin duda el procurador no conoce mucho de historia, pues se le olvidaron cinco siglos de "bárbara" opresión y miseria.

¿Cuál es la futura versión oficial oculta en las "líneas de investigación" del procurador? Según él, se trata de un problema de Chenalhó que no pudo haber ocurrido en la misma forma en Tenejapa, o en San Cristóbal, o en El Limar, porque se debe a problemas estrictamente locales: había una mina de grava, conflictos por su posesión, rencores derivados de los conflictos, venganzas familiares, todo esto local, particular, que se desencadenó en los horribles hechos de Acteal. ¿Todo con independencia de la situación de la región? No, porque hay un desorden generalizado del que son responsables los insurrectos.

¿Responsabilidad del PRI? Esto lo descarta de antemano el procurador. Los indios agresores se han formado un "sincretismo político", y por ello se creen y se dicen priistas. O sea, si entendemos el nuevo concepto de "sincretismo político" inventado y enunciado por el procurador, los indios agresores (como puede concebirse claramente desde las trincheras del racismo) son inventores de un imaginario colectivo que responde a su primitivismo ancestral, por medio del cual mezclan sus pobres concepciones comunales con lo que apenas llegan a comprender de los altos principios de un partido desarrollado. Simplemente, su ignorancia los hace caer en el error. Ninguna vinculación real existe entre los agresores y una fuerza política.

El procurador dice repetidamente que no quiere especular. Lo que hace es explicar las líneas de investigación desde una perspectiva que afirma no es política sino absolutamente técnica, y fundada, además, en su personal experiencia indigenista. Porque frente a las cámaras él se afirma conocedor del problema indígena. Toda esta visión técnica lo conduce a ver que el conflicto central es anterior a los hechos del 22 de diciembre, pero que es totalmente regional. A lo largo de un enconado enfrentamiento, las dos partes oponentes se han hecho mutuas acusaciones. Es un problema en que unos y otros se imputan más de 17 homicidios, en que unos y otros están armados, en que unos y otros son culpables. Sin embargo, aclara, por un lado queda el Municipio Constitucional e instituido y por otro el Consejo Autónomo. Y en el momento de decir esto hace una oportuna aclaración frente a las cámaras de televisión: este Consejo Autónomo es inconstitucional.

En las líneas de investigación enunciadas por el procurador también se intenta descubrir desde dónde se planeó la masacre, pues no se trató, sin duda de un acto espontáneo. En efecto, el procurador adelanta sus deducciones: hay autores intelectuales y la masacre se planeó en un lugar distante. ¿Cuál es esa distancia de los autores intelectuales y cuál la ubicación física del plan, asuntos que sin lugar a dudas nos interesan a todos los mexicanos? El procurador responde. Pudo haber sido un lugar distante, tal vez la cabecera de Chenalhó, o pudo haber sido algún otro de los parajes del Municipio. Con esta afirmación acota la geografía de la conjura. No pudo ser sino un problema local. Pero con este acotamiento se hace necesario justificar la posesión de las armas por los asesinos. La respuesta salta. En la región todo mundo anda armado. Son armas que llegan de contrabando desde Centroamérica. En efecto, nos dice, cualquiera puede adquirir una AK-47 o una R-15, por módicos $7 000. --¿Cualquiera?-- Nadie proveyó de armas a los paramilitares. Los indígenas atacantes se armaron para oponerse a que el bando contrario se apoderara de la mina de grava.

O sea que estas líneas de investigación "técnicas y no políticas" están tendidas por el procurador general de la República precisamente para que empecemos a aceptar la futura versión oficial de los acontecimientos. El procurador ha inducido en el televidente el escenario construido, las conclusiones a las que espera llegar antes de concluir las investigaciones.

La respuesta ciudadana no se hace esperar: es una minimización inaceptable del problema, y así se afirma en las editoriales de algunos diarios.

El día 9 de enero de 1998 nos enteramos por la prensa que hay desazón en el procurador. Se da cuenta, según declara, que la noticia de la matanza de 45 indígenas en Acteal se ha internacionalizado. Se queja: "A pesar de los esfuerzos del Gobierno Mexicano por difundir su versión de los hechos existe una falta de credibilidad a nivel internacional sobre la postura oficial."

¿Y qué esperaba el procurador? ¿Suponía que en el extranjero existía tal ingenuidad como la que él atribuye al pueblo mexicano? ¿Pretende ocultar ante el mundo lo que ocurrió en Acteal? Creo que los que suponen tan ingenuas la opinión pública mexicana y la mundial pueden pasarse de ingenuos.

En fin, que se acaba de nombrar secretaria de Relaciones Exteriores a la señora Rosario Green, y se le ha encomendado como primera tarea, primordial, la de pulir en el extranjero los instrumentos de convencimiento para poder limpiar el rostro del Ejecutivo Federal. La labor de la nueva secretaria será difícil, creemos que imposible.


*Intervención en la mesa redonda sobre "La situación actual en Chiapas", organizada por el Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc.) de la UNAM, 9 de enero de 1998.

**Investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.