La preocupación es el tráfico de armas
PUERTO ESPAÑA, (IPS).-- El presidente estadounidense Bill Clinton presentará propuestas económicas en la cumbre de mayo con los mandatarios del Caribe, pero atacará el defectuoso control de drogas y armas y la lentitud de la apertura económica de la región en algunos sectores, según las previsiones.
Al menos, eso es lo que opinan los líderes políticos de la región que se reunieron en Trinidad y Tobago, para acordar los temas de la cumbre y comenzar a trabajar sobre un plan de acción posterior. Pese a que el comunicado de prensa se refirió a las conversaciones como ''cordiales'', la sensación en el hotel Mt. Irvine, donde se desarrollaron las discusiones, era que el equipo de Estados Unidos estaba mejor preparado que sus colegas del Caribe.
El canciller de Trinidad y Tobago, Ralph Maraj, representó al Caribe en las negociaciones preparatorias, mientras que Estados Unidos estuvo representado por el enviado especial Richard Clark. Estados Unidos presentó dos documentos con propuestas de desarrollo económico, ambiente, seguridad regional y justicia.
Las negociaciones fueron, en gran parte, una respuesta a la lista de propuestas estadounidenses, ya que las naciones caribeñas no presentaron iniciativas propias. Aunque los delegados del Caribe discutieron la posibilidad de emitir su propia declaración al final de la reunión, otros manifestaron su acuerdo con las propuestas de Estados Unidos. ''No veo en que podríamos oponernos'', dijo un funcionario.
Sin embargo, la cuestión del tráfico de armas parece ser polémica, ya que el Caribe pretende que Estados Unidos asigne la misma cantidad de dinero a la lucha contra el comercio ilegal de armas que al tráfico de drogas.
Estados Unidos es un importador neto de drogas ilegales, pero también es un importante exportador de armas legales e ilegales.
Las delegaciones de Haití y Jamaica señalaron que el problema de las drogas es importante, pero que la amenaza real de un conflicto violento -alimentada por la abundante oferta de armas de fuego- es mucho mayor. Sólo existe un acuerdo preliminar sobre la estrategia para reducir el tráfico de armas de fuego y evitar su uso, pero se teme que Estados Unidos reste importancia al asunto para concentrarse en el problema del tráfico de drogas.
Estados Unidos proyecta aumentar la ayuda para la capacitación del personal de la región y participar en proyectos conjuntos para evaluar la situación y mejorar los sistemas administrativos relacionados con la localización y valuación de armas de fuego, municiones y explosivos incautados.A cambio, el Caribe haría cumplir las normas existentes sobre la importación y exportación de armas, adoptaría normas para la armonización de la documentación de importación y exportación y aseguraría la plena cooperación de toda la región en procedimientos que impidan el ingreso de armas ilegales.
Estados Unidos también propuso un sistema para identificar correctamente las armas de fuego que ingresen a la región, y la creación de procedimientos para prohibir la reexportación de armas sin el consentimiento del país de origen.
Los enviados de Clinton expresaron su preocupación por la lentitud de la liberalización económica de la región ya que, aunque varios países del Caribe están eliminando los monopolios, éstos persisten en el sector de las telecomunicaciones.
Para Estados Unidos, el asunto es crucial para mantenerse al día con el progreso de la tecnología, pero para los países caribeños, se trata de un dilema político.