* Mandatarios pedirán se detenga la deportación de 1 millón de inmigrantes ilegales centroamericanos residentes en Estados Unidos*
**Especial para el Observador Económico
Con más incertidumbres que certezas, los Jefes de Estado centroamericanos, así como de República Dominicana y Belice, afinan los últimos detalles de lo que sería la declaración final del encuentro que sostendrán con el Presidente Bill Clinton, el próximo 8 de mayo, en San José, Costa Rica.
Dos temas, considerados por los mandatarios como "fundamentales", serán abordados en las cinco horas que el programa tiene previsto para el encuentro. El primero de ellos, y quizás más controversial es la nueva Ley de Inmigración estadounidense, vigente desde el primero de abril del presente año, que incluye una serie de medidas destinadas a fortalecer la lucha contra la inmigración ilegal.
De acuerdo a cálculos estimados por el Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos, más de un millón de ciudadanos centroamericanos, entre salvadoreños, nicaragüenses, guatemaltecos y hondureños, se encuentran ilegalmente en el país. Sobre ellos también pesa la prerrogativa del gobierno estadounidense para determinar quiénes pueden permanecer en el país y quiénes no.
Más allá de una reorganización del sistema migratorio del Norte, para los gobiernos centroamericanos, esta ley puede significar la deportación masiva de sus compatriotas, lo que vendría a impactar negativamente en las ya de por sí difíciles condiciones (económicas y sociales) que se viven en la región. (ver recuadro)
De igual forma, la suspensión del envío de las remesas familiares, que en la actualidad contribuyen a apuntalar las economías nacionales (incremento en la entrada de divisas y balanza de pagos), podría repercutir en los planes de desarrollo que se impulsan en estos países.
Por citar algunos ejemplos, durante 1996 las remesas familiares que ingresaron a Guatemala ascendieron a $375 millones de dólares, lo que equivale al 6.9% de las divisas que percibió el país en ese año1. En el caso de Nicaragua, estas remesas representan alrededor de $200 millones de dólares al año, cifra que es igual al 30% de sus exportaciones.2
Bajo estas premisas, los mandatarios centroamericanos buscarán que el Presidente Clinton apoye la iniciativa de reformar la Ley de Inmigración. Estas reformas serán solicitadas sobre la base de que la región está "convaleciendo de todas las guerras y las situaciones sangrientas que hubo en la década de los 80's"3 y que todavía no están en la capacidad de absorver las demandas de trabajo, vivienda, educación y salud de los miles de ciudadanos que actualmente radican en los Estados Unidos.
Para los mandatarios del Itsmo, la visita del Presidente Clinton puede leerse como una manifestación de buena voluntad y una señal simbólica de lo que podrían ser las relaciones diplomáticas y económicas en un futuro. Agilizar, y hacerla más dinámica, son parte de los ingredientes que contiene la propuesta de un Tratado de Libre Comercio.
De conformidad a lo acordado en la Mini Cumbre de Presidentes de Centroamérica, realizada el día 16 de abril, en ciudad Guatemala, la propuesta busca convertir a la región en una especie de "puente comercial" entre el Norte y el Sur, aprovechando su privilegiada posición geográfica.
Uno de los participantes en esta reunión, el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Emilio Alvarez Montalban, en declaraciones exclusivas para el Observador Económico, expresó que Centroamerica ofrece en este momento una situación excepcional. Hay paz, no hay dictadores, tiene gobernantes electos periódicamente en comicios libres, y sobre todo se está desarrollando un proyecto de integración que potencializaría sus recursos humanos y sus recursos naturales.
Es en base a éstos antecedentes -indicó- que se le planteará al Presidente Clinton, la conveniencia de anunciar, al menos como intención, un mercado libre entre los Estados Unidos y el área. Sobre ése y otros temas conversamos con el Canciller Alvarez Montalván.
Canciller, ¿sobre qué rubros en concreto, consideran que se podría establecer una relación más dinámica con los Estados Unidos?
Hasta la fecha lo que existe es el programa de la Cuenca del Caribe y los Estados Unidos han prometido ensanchar esa banda de derechos de aduana. Sin embargo, los países de Centroamérica creen que ha llegado el momento de implementar más aún esa relación y convertirla en un Tratado de Libre Comercio.
El planteamiento ahora ya no es apoyo en cuanto a regalos, ni en cuanto a donaciones, sino mas bien gira en torno a las oportunidades alrededor del comercio. Es una línea estratégica, mucho más sólida y permanente, que estar recibiendo donaciones periódicas que hay que gestionar, que hay que pedir, que hay que lograr y que no tienen una duración precisa, sino que puden quitar y poner en cualquier momento. En cambio, la relación comercial, les parece a los Presidentes centroamericanos, una oportunidad más sólida.
A su juicio,qué percepción tienen los Estados Unidos sobre la propuesta de un TLC Estados Unidos-Centroamerica?
El problema está en que el Congreso norteamericano es un poco reticente de aceptar esos tratos bilaterales de libre comercio, porque temen que estos países, que tienen una fuerza laboral que recibe un salario bajo, pudiera producir manufacturas que tendrían una alta competencia para la manufactura producida en los propios Estados Unidos, donde tienen una fuerza laboral que recibe más ingresos y que cuenta con mayores prestaciones sociales. Entonces, ésa es una limitante para esa aspiración centroamericana.
¿Qué tan factible es entonces, que el Presidente Clinton firme la carta de intenciones para establecer un TLC Estados Unidos-Centroamérica?
No tenemos mucha seguridad que el Presidente Clinton vaya a comprometerse en ese momento, pero por lo menos, el planteamiento es válido y oportuno, porque la llegada de un Presidente norteamericano a Centroamérica no es todos los días y lo principal es que el conozca, de primera mano y en forma directa, cuáles son las necesidades y las aspiraciones de éstos países. Que lo pueda aceptar o no dependerá no tanto de su voluntad, que ya la ha espresado, en el sentido de que desearía de alguna manera aumentar sus vínculos comerciales con la región, sino porque, como Usted sabe, él no controla el Congreso de los Estados Unidos y ahí la mayoría republicana es bastante reacia a otorgar ese tipo de tratamiento.
¿Los países centroamericanos han estado trabajando desde hace tiempo en la consolidación del proyecto de unidad regional, un posible tratado con los Estados Unidos no se contrapone a esta idea?
Como pasa con la Unión Europea, este tipo de asociaciones regionales siempre tienen una dificultad y es que las metas finales no se definen en el principio, para no asustar a los que no están tan entusiasmados con la idea. Por ejemplo, en la Unión Europea todavía no se sabe si van en busca de una Asociación Federativa o van a consolidar algo mucho más institucionalizado. La misma Inglaterra es muy escéptica en comprometerse para una asociación que pudiéramos llamar República Federal de Europa, e incluso, tiene grandes reservas para la moneda única.
De modo que este tipo de cosas también se da en Centroamérica. En este momento, por ejemplo, al Parlacen todavía no están integrados ni Guatemala, ni Costa Rica. La Corte Centroamericana de Justicia tampoco está integrada por los costaricences. Entonces hay todavía una cierta disparidad, llamémoslo así, en el ritmo y el entusiasmo hacia lo que se pudiera llamar la integración centroamericana.
¿Un acuerdo comercial con los Estados Unidos podría favorecer el proyecto de integración?
Yo diría que lo que busca el Tratado de Libre Comercio es cómo ayudar a potencializar la integración centroamericana y hacerla más atractiva. Porque en cuanto se firmase una voluntad política del Presidente Clinton, que con sólo que dijera que ve con simpatía participar en algún tratado de libre comercio con Centroamérica, eso inmediatamente atraería a los inversionistas y eso le daría al área un empuje de su desarrollo más acelerado.
Sin embargo, la posibilidad de conseguir esa declaración del Presidente Clinton, a mi juicio, es dudosa.
Según declaraciones a la prensa del Embajador de los Estados Unidos en Costa Rica, Peter Jon de Vos, el Presidente Bill Clinton presentará a sus homólogos la siguiente agenda de trabajo:
El Embajador Jon de Vos señaló que la agenda de trabajo no implicaría la firma de un Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos en un corto plazo, tal y como proponen los gobiernos del área.
(1) De acuerdo a declaraciones a la prensa, de Luis Fernando Ramírez, miembro de la asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) de Guatemala.
(2) Datos proporcionados por Carlos Briceño, Secretario de Comunicación de Nicaragua. Diario La Nación, 7 de abril, 1997. San José, Costa Rica.
(3) Declaraciones exclusivas Dr. Emilio Alvárez Montalban, Ministro de relaciones Exteriores de Nicaragua