Indicadores sociales muestran altibajos
WASHINGTON, (IPS).-- La población del mundo es más saludable, recibe superior educación y está mejor alimentada que hace un cuarto de siglo, según un informe presentado por el Banco Mundial.
En 1970, los seres humanos tenían una expectativa de vida promedio de 55 años, que aumentó a 64 en 1995. La mortalidad infantil también cayó. Hace 27 años, 107 cada 1.000 niños morían antes de cumplir un año, cifra que se redujo a 60 en 1995.
El Banco Mundial atribuye los logros que reflejan estos datos, obtenidos de autoridades nacionales y agencias internacionales, a las mejoras en materia de salud, nutrición y educación y al crecimiento económico, especialmente en lo que se refiere a los ingresos individuales.
De todos modos, más de 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario, y 2.000 millones están, apenas, un poco mejor, según ''Indicadores de Desarrollo Mundial 1997'', el primero de una serie de informes estadísticos anuales.
Seis cada 10 personas residen en el sur de Asia o Africa subsahariana, regiones donde vive 39 por ciento de la población del mundo en desarrollo pero goza de apenas 14 por ciento de su producto interno bruto (PIB).
''La pobreza se debe, en parte, a la falta de inversión en la gente'', según el Banco Mundial, que recuerda que ''casi uno de cada tres adultos es analfabeto''.
Las mujeres son parte desproporcionada en la estadística de analfabetismo. De los 380 millones de habitantes de Asia meridional que no saben leer o escribir, 256 millones son mujeres, al igual que 87 millones de los 164 millones de analfabetos de Africa subsahariana. '
'Las personas mejor educadas tienden a ser más saludables. La falta de educación tiene su saldo en la vida humana'', a lo que se agrega que la expectativa de vida, el ingreso por persona y aun la inversión extranjera son menores en los países con los niveles más bajos de alfabetismo, de acuerdo con el informe.
El consumo de energía promedio por persona en los países de ingresos bajos y medianos fue el equivalente a 740 kilogramos de petróleo en comparación con 690 kilogramos una década atrás. Esta cifra está aún muy por debajo del promedio de los países ricos, que asciende a 5.100 kilogramos.
Pero ''la eficiencia de la energía también aumenta con el ingreso'', según el informe. Con el uso de energía equivalente a un kilogramo de petróleo, un país de bajo ingreso produce 1,1 dólares de PIB, mientras los ricos generan 3,4 dólares.
Sin contar la antigua Unión Soviética, los países en desarrollo registraron un crecimiento ''relativamente modesto'' del PIB por persona de 1,5 por ciento entre 1970 y 1995.
Mientras el PIB de los países de Asia oriental alcanzó un crecimiento de 5,7 por ciento anual, el de Africa subsahariana creció 1,2 por ciento y el de Medio Oriente y Africa septentrional, 0,8 por ciento. El Banco Mundial afirma que estas disparidades en el desarrollo ''se reflejan en disparidades en el cambio estructural''.
Por lo tanto, la mayoría de los países de bajos ingresos siguen siendo predominantemente agrícolas, mientras las economías de rápido crecimiento del este de Asia trasladaron a la mayoría de sus trabajadores de los campos a las fábricas.
Aunque el comercio mundial se aceleró en la década de 1990, hay grandes diferencias en la velocidad con que los países se integraron a la economía mundial.
La relación del comercio y el PIB cayó en 44 países en la última década, y la relación de la inversión extranjera directa con el PIB cayó más de un tercio.
Entre estos se destacaron países de Medio Oriente, el norte y la región subsahariana de Africa, los cuales a su vez reciben la mayor ayuda por persona.
No obstante, ''las economías en desarrollo son ahora importantes mercados para los países industriales'', señala el informe. Los países pobres proveen uno cada cuatro dólares de las ganancias de exportación de los países ricos, y casi dos cada cinco dólares a Japón y Estados Unidos.
No obstante, la ayuda cayó alrededor de 27 centavos cada 100 dólares del PIB en los países ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Aunque la inversión privada en el Sur tuvo un rápido crecimiento y supera la ayuda oficial, 78 por ciento de los capitales privados fluye a sólo una docena de países, señala el Banco.
''A medida que los países se desarrollan, su dependencia de la ayuda declina naturalmente'', añade. ''Para las economías de bajos ingresos (excluyendo China e India), la ayuda representó 12,6 por ciento del PIB en 1994, y para las economías de bajos ingresos, 1,0 por ciento''.
Enfrentado a ácidas preguntas sobre su utilidad en medio de una creciente ola de inversión privada, el Banco comenzó a promover su papel al hacer a las economías del Tercer Mundo más atractivas a los inversores privados, en primer lugar.
Autoridades del Banco han dicho que la agencia lo logró mediante el ajuste estructural de las economías de los países en desarrollo, y haciendo más potables sus regulaciones y leyes.
Con la divulgación del nuevo informe, antes publicado como anexo a su ''Informe de Desarrollo Mundial'', el Banco también se dispone a liderar lo que su presidente, James Wolfenshon, describe como ''asociación global en la creación e intercambio del conocimiento y su conversión en una fuerza motora del crecimiento''.
En una declaración, el Banco dice ''creer (que el informe) se convertirá en la unidad de medida del éxito en el alivio de la pobreza y la mejora de las condiciones de vida de la gente''.
Los autores del informe señalan que el punto más fuerte del informe es también su punto débil. Es más útil por presentar en un volumen datos de variadas fuentes, incluyendo oficinas de estadística y agencias de la ONU. Pero al hacerlo, apenas elabora esos datos.