OBSERECO, 10/01/96, LAS CUMBRES MUNDIALES Y POBLACION

El Observador Económico

País/Country: Nicaragua

Publicación de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), Managua, Nicaragua

Autor/Author: Angeles Barberena*, Myra Pasos Marciaq**

Número/Number: 58

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 10/01/96

I. Las Conferencias Internacionales de Población

1. Los problemas poblacionales: una inquietud histórica

Las relaciones entre población y sociedad han preocupado los espíritus antes que las observaciones demográficas convenientes hayan podido ser hechas. Confucio en China y Platón en Grecia formularon leyes que concernían la evolución o la composición deseable de la población. Es conocida, en Las Leyes de Platón, una ciudad ideal de 5,040 ciudadanos, cifra que tenía el mérito de comprender un gran número de divisores, lo que permitía constituir numerosas familias de subgrupos de población, cada familia correspondía a un modo de división de bienes y de trabajo social.

Más cercano a nuestra época, en el Siglo XIII, un gran pensador musulmán, Ibn Khaldun, asegura que una población suficientemente densa permite una mayor utilización de los trabajadores, dado que facilita una posible especialización de las tareas y una mayor facilidad para tener seguridad política y militar. Además este autor presenta una teoría de las variaciones cíclicas de la población en relación con la variación de la situación económica, política y social.

Pero, es en el transcurso de los siglos XVII y XVIII cuando aparece en Europa una doctrina más coherente y que ha sido defendida por numerosos autores "la doctrina mercantilista". Para los mercantilistas el crecimiento de la población presenta ciertas ventajas y debe ser promovida por el Estado. Estos autores se interesaban mucho más por el poder del Estado que por el bienestar individual.

Los diferentes autores de aquella época defendían posiciones populacionistas y otros vinculaban la problemática de población a la subsistencia, subrayando el efecto determinante de la primera sobre la segunda. Entre los autores que promulgaban la necesidad del balance con los recursos, destaca Malthus, quien escribió Los Principios de Población, primera base coherente de una política de población.

Los economistas clásicos del Siglo XIX, se sitúan en la línea del pensamiento de Malthus; retoman su tesis y la desarrollan más sutilmente, aseverando que el crecimiento de la población engendraría debilitamiento en los salarios y llevaría a la pobreza.

2. Las conferencias mundiales sobre población

Desde finales del Siglo XIX, se han venido efectuando reuniones internacionales sobre población y durante todo ese período la dinámica de la población, la demografía y las políticas de población han sufrido numerosos cambios.

Se aprecia que la población ha tenido los cambios más espectaculares de su historia, en lo que concierne a volumen, estructura y comportamiento de la fecundidad, la mortalidad y la migración.

La demografía y los estudios más amplios de la población son ciencias relativamente recientes. Antes de 1950 la demografía no estaba bien establecida y las informaciones sobre la dinámica de la población se limitaban al ámbito de expertos. Se celebraban encuentros internacionales sobre censos y estadísticas pero los responsables de los gobiernos y público en general no se sentían involucrados, constituyendo así, estos encuentros, conferencias de expertos. Sin embargo, a comienzos de los años 50, las discusiones de los expertos pasaron a ser más del dominio de los legisladores, los que comenzaron a involucrarse en las discusiones sobre el crecimiento demográfico y el desarrollo económico.

* La Conferencia sobre Población Mundial, Roma 1954

Organizada por el Sindicato Internacional de Estudios Científicos de Población, IUFFP, y la ONU, contó con una participación de 74 países, constituyendo un encuentro técnico de expertos en población.

En esta conferencia se abordaron los avances de la demografía y en la práctica se constituyó en la primera en abordar una nueva perspectiva sobre las consecuencias del crecimiento demográfico y advirtió sobre un inminente gran cambio en la población mundial. Aunque no se promulgaron resoluciones oficiales o consensos, estimuló las discusiones sobre cuál sería la mejor forma de estabilizar el crecimiento demográfico mundial.

* La Conferencia sobre Población Mundial, Belgrado 1965

Con una participación mayoritaria de expertos en población y organizada por la IUFFP y la ONU, constituyó el primer encuentro internacional en que se analizó la fecundidad como parte de una política para la planificación del desarrollo.

Esta Conferencia se da en un momento en que confluyen los estudios realizados sobre aspectos demográficos del desarrollo llevados a cabo por científicos y con el inicio de programas subvencionados de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), para programas de población. En 1969 se funda el Fondo para Actividades de Población de la ONU, FNUAP.

En esos años se comenzaron a tomar algunas decisiones sobre políticas de población por parte de los gobiernos, particularmente influenciados por una posible creciente crisis de alimentos a raíz de los problemas que enfrentaron algunos países en diversos puntos del planeta. Por esos años, en los Estados Unidos se fundaron diferentes organizaciones con el objeto de informar sobre los posibles peligros del crecimiento demográfico, a consecuencia de la amplia difusión de la publicación, "La Bomba Demográfica", intensificándose los programas de estudios sobre población en las universidades.

* La Conferencia sobre Población Mundial. Bucarest, 1974

El contexto

Esta primera conferencia intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Población, contó con la participación de 136 delegados gubernamentales y 109 ONGs, estos últimos en calidad de observadores.

Los gobiernos, a excepción de El Vaticano, suscribieron "El Plan de Acción sobre la Población Mundial". Esta se realizó en tiempos en que el progreso económico era lento y la pobreza era uno de los principales problemas que enfrentaban los países en desarrollo. En esta conferencia se hizo énfasis en que el intercambio de conocimientos debía servir para la elaboración de políticas de población, así como en la necesidad de que el tema de población se convirtiera en un punto de la agenda internacional.

Principales puntos de discusión

Según los comentaristas de la época, dos posiciones se enfrascaron en esta conferencia y se confrontaron a lo largo de debates, donde la demografía se encontraba en algunos momentos completamente ausente: por una parte, se afirmaba que la estructura y el grado de desarrollo económico y social juegan un rol más importante que los factores demográficos y por otra, que los problemas de población son diferentes según los lugares, las culturas y las situaciones económicas.

El debate que mayor discusión desató fue el relacionado con el desarrollo económico y factores demográficos. Al respecto, algunos países, principalmente los anglosajones, con Estados Unidos a la cabeza, consideraban que la explosión demográfica observada en el tercer mundo desde 1950 era el más importante obstáculo a su desarrollo económico y que habría que actuar sobre la fecundidad excesiva prioritariamente.

Por otra parte, la posición de la mayoría de los países en desarrollo, particularmente de Africa y de América Latina, hicieron énfasis en que la disparidad en los niveles de vida provocado por el desigual intercambio internacional desde inicios de la época moderna, eran los principales causales del problema del desbalance entre población y recursos.

La lucha de las mujeres expresada en una fuerte presencia de sus organizaciones en la Conferencia, particularmente provenientes de países en desarrollo, permitió incorporar en el plan de acción de ésta "promover la condición de las mujeres, la extensión de su rol, su plena participación en la formación y la aplicación de las políticas socioeconómicas incluyendo las políticas de población y la creación entre todas las mujeres de la conciencia de su rol potencial".

Entre otros aspectos, la Conferencia se limitó a acentuar la exigencia de la soberanía de los Estados en materia de población y se introdujo el acuerdo que la ayuda exterior en materia demográfica podría intervenir cuando los países lo solicitaran pero que dicha ayuda debía ser compatible con los planes o programas nacionales de los países beneficiarios.

El tema de la solidaridad internacional, fue un tanto controversial y ambiguo. Los países agrupados en los No Alineados, planteaban la responsabilidad de los países desarrollados en la situación mundial, derivado principalmente de un consumo exagerado de los recursos naturales de los países en desarrollo.

La polémica entre los dos bloques se sintetiza en que por un lado, los países industrializados abogaban por programas para controlar las tasas de crecimiento demográfico y por el otro, los países en desarrollo señalaban que el desarrollo era el mejor anticonceptivo.

Finalmente, el resultado de la Conferencia permitió alcanzar el consenso en torno de la priorización del desarrollo económico y social.

En el Plan de Acción consignado por los Estados representados en la Conferencia resaltan los siguientes compromisos:

Las repercusiones que tuvo finalmente esta Conferencia se desprende de la importancia que comienza a tener el tema de población para la cooperación internacional. A mediados de la década del 70 Suecia, USA y otros países desarrollados iniciaron programas de ayuda a gran escala en el área de población.

* La Conferencia Internacional de Población. Ciudad México, 1984

El contexto

Esta Conferencia revisó y ratificó (en la mayoría de los aspectos) los acuerdos de la Conferencia anterior y amplió el plan de acción sobre la población mundial basándose en las últimas investigaciones y datos proporcionados por los gobiernos en relación a los resultados de sus programas de planificación familiar.

Uno de los puntos más relevantes de la Declaración emitida en esa oportunidad, fue lo relativo al respeto de la soberanía nacional para luchar contra todas las formas de discriminación racial, incluido el Apartheid, y promover el desarrollo social y económico, los derechos humanos y la libertad individual.

Principales temas de discusión

Entre las principales discusiones de la Conferencia destacaron la persistencia de las altas tasas de mortalidad y morbilidad, los problemas de migración y la necesidad de actual sobre ellos.

La polémica sobre la crisis económica y deuda externa fue muy intensa, en tanto los países en desarrollo argumentaban que la priorización del pago de dicha deuda era un factor que atentaba contra el mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas.

En relación a la salud reproductiva y el aborto, se habló más enfáticamente sobre la importancia de no ver los programas de planificación familiar como un elemento aislado, sino como parte de un esfuerzo general encaminado a mejorar la salud. En ese contexto se inscribía en los años 80, la crítica que hacían movimientos feministas y activistas de la salud de la mujer, que las políticas de población y los programas de planificación familiar impuestos en muchos casos por la cooperación externa, se basaban fundamentalmente en la distribución de anticonceptivos sin tomar en cuenta la salud de las mujeres que los utilizaban.

Entre otros temas de discusión en esta Conferencia resaltan: el reconocimiento que se hizo a las ONGs y organizaciones privadas por su importante papel en la formulación y ejecución de los programas y proyectos de población, planificación de la familia y reasentamiento de refugiados. Y por otra parte, se afirmó que la "La Paz y el Desarme Mundial" eran requisitos básicos para un desarrollo armónico de las actividades de población.

Entre los acuerdos de esta Conferencia destacan:

* Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD. El Cairo, 1994

El contexto

La situación política de 1994 era diferente a la de décadas pasadas, lo que evidentemente tuvo que ver con que esta Conferencia atrajera la atención de parte de los legisladores de alto nivel, de ciudadanos/as activistas, de líderes religiosos y de los medios de comunicación, más que ninguna otra conferencia celebrada anteriormente. Una serie de factores abonaron el terreno para esta nueva visión de los temas de población.

Uno de los principales fue la aceptación unánime de la relación entre la población y el desarrollo, en cualquiera de las múltiples facetas de ambos y la importancia ineludible de presentar las mejores alternativas para el desarrollo al alcance y en función de la población.

Esta Conferencia fue el encuentro mundial sobre población más amplio de este siglo, tanto en los temas abarcados como en el número de participantes, 180 países y 1,200 ONGs. La participación de estas últimas en las conferencias de N.U. fue cobrando mayor impacto, debido a su elevada capacidad de negociación, elaboración de propuestas e incidencia en los documentos oficiales, en los diversos temas analizados y acordados, especialmente en el área de población, salud y planificación familiar. Así, la Conferencia sobre el Medio Ambiente, celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro, Brasil, marcó un avance para las ONGs. El Foro de las ONGs, escenario de portavoces de intercambio de información, fue una experiencia modelo que tuvo su réplica en El Cairo.

La CIPD, no creó ningún Derecho Humano internacional nuevo, pero afirma que las normas de derechos humanos universalmente reconocidas se aplican a todos los aspectos de los programas de población.

El Programa de Acción de esta Conferencia recoge el consenso internacional construido a lo largo de la década anterior (1974-1984) y recomienda a la comunidad objetivos de población y desarrollo, así como se establecen metas cuantitativas y cualitativas mutuamente complementarias y necesarias para lograr los objetivos.

Entre estos se encuentran el crecimiento económico sostenido en el marco del desarrollo sostenible; la educación, sobre todo de las niñas; la igualdad entre los sexos; la reducción de la mortalidad neonatal, infantil y materna y el acceso universal a servicios de salud reproductiva, en particular de planificación familiar y salud sexual.

Los principales temas de discusión

Entre los temas más debatidos en el Cairo, resaltan el aborto, la salud reproductiva y sexual, ética y familia y derechos. Estos temas fueron abordados más que nada desde una óptica religiosa y no con la objetividad que requieren para que dejen de ser factores de riesgo de las personas, particularmente de las mujeres jóvenes y de las que se encuentra en mayor situación de pobreza.

En relación al aborto, las discusiones fueron tan acaloradas y motivó tanta movilización de posiciones y de personas de parte de los gobiernos, iglesias y de los grupos de las sociedades civiles, que se percibió desde afuera como que era el principal tema de discusión de la Conferencia. Esa situación limitó de hecho la posibilidad de profundizar y llegar a mejores acuerdos sobre temas mucho más importantes como era la necesidad de vincular la población al desarrollo.

Hay que señalar que la posición de la iglesia católica y los países musulmanes fundamentalistas, hegemonizaron la polémica planteando un objetivo de la Conferencia y del tema que no se correspondía ni a lo que se pretendía en el documento de las N.U., ni a las demandas que hacían las mujeres, particularmente de los países en desarrollo. En realidad estas últimas planteaban que el problema principal lo constituía la elevada mortalidad materna producida por el aborto, de allí la necesidad de actuar sobre las causas para evitar que las mujeres siguieran sacrificando sus vidas por falta de acceso a los métodos que les permitiera el control de su fecundidad, así como la necesidad de desarrollar programas y acciones que dieran la información necesaria a las mujeres y hombres para decidir la reproducción.

Un hecho relevante que se dio en el contexto de la Conferencia de El Cairo se refiere a la posición de algunos grupos de religiosos y religiosas que mostraron su desacuerdo con las jerarquías de sus iglesias.

Aunque los fundamentalistas islámicos denunciaron la conferencia y condenaron las formas en que se abordaron determinados temas en el Programa de Acción tales como las relaciones sexuales, la paternidad de personas solteras a los que consideran son reflejo de valores occidentales y que amenazaba por ende el estilo de vida islámico, fue una ocasión para que los líderes religiosos de Egipto y académicos de la universidad de El Cairo discutieran sobre los temas de población, el desarrollo y el estatus de la mujer.

Al final de la Conferencia en un gesto conciliador que sorprendió a los observadores, el Vaticano se sumó al consenso sobre el documento y aunque se reservó sobre ciertos temas, esta posición constituyó la primera vez que El Vaticano estuvo de acuerdo con el informe de una conferencia de las N.U. sobre población.

Entre los principales objetivos de la CIPD, destacan:

Acciones desarrolladas en Nicaragua

En 1993 después de un encuentro entre el movimiento de mujeres e instituciones del gobierno central, se conformó la Coordinadora "Voces de Mujeres sobre Políticas de Población y Desarrollo", con el objetivo de recoger las opiniones y demandas del movimiento de mujeres e incorporarlos en una propuesta para que fuera considerada por el gobierno en su posición oficial ante la Conferencia en El Cairo.

Hubo una alta y beligerante participación de mujeres nicaragüenses en todas las reuniones preparatorias a nivel internacional y nacional. Sin embargo, a pesar de las propuestas y aportes que hicieron las mujeres en los diferentes espacios de interlocución con representantes del gobierno de Nicaragua, sus propuestas no fueron reconocidas ni asumidas por éste. Por el contrario, el Gobierno de Nicaragua asumió una posición dogmática frente a la Conferencia, presentando reservas al documento final aprobado en la Conferencia en aspectos relativos al no reconocimiento del aborto como un problema de salud, no reconoce la mutilación genital como violación de los derechos humanos de las niñas, entre otros.

El seguimiento a la CIPD

Actualmente, existe en Nicaragua un grupo de organizaciones de mujeres y mixtos que están trabajando en la realización de un diagnóstico en 6 grandes ejes priorizados para el establecimiento del Plan de Acción de la CIPD en Nicaragua.

El objetivo de este grupo es "Promover y monitorear desde la sociedad civil, el cumplimiento de los acuerdos de la CIPD, mediante la evaluación de políticas, instrumentos e instancias orientadas a la implementación del Plan de Acción en Nicaragua, así como también, a través de la difusión e impulso del Programa de Seguimiento de la CIPD y de las propuestas de políticas que aseguren su implementación en seis aspectos relacionados a la salud y derechos sexuales y reproductivos que se han considerados prioritarios en la región latinoamericana y en el país".

Los ejes de trabajo que fueron priorizados para Nicaragua son: condición de las niñas; responsabilidad masculina; participación de las organizaciones del movimiento de mujeres en las instancias de decisión sobre los temas de población y desarrollo; calidad de los servicios de salud reproductiva con énfasis en zonas y grupos desprotegidos; acceso de las y los adolescentes a información y servicios de salud sexual y reproductiva; atención del aborto inseguro.

Lo que dejaron las conferencias sobre población

Uno de los aspectos destacados de las declaraciones de las conferencias es su progreso a través del tiempo en lo que concierne el compromiso de los gobiernos y sociedad civil de los países en llevar a cabo las actividades de población y desarrollo, con el fin de alcanzar un mejor nivel de vida para las personas, lograr el ejercicio pleno de sus derechos (particularmente su derecho al desarrollo) y erradicar la injusticia social y las desigualdades por factores sexuales, étnicos, culturales, económicos u otros, entre los países y al interior de éstos. En ese sentido, resalta el llamamiento de la CIPD ".. para que se invierta más en las personas y para que se adopte un nuevo programa de acción para la habilitación de la mujer a fin de garantizar que participe plenamente a todos los niveles en la vida social, económica y política de su comunidad".

II. La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer. Beijing, China, 1995

"Sin embargo, las palabras podían salvar a la persona que sabía ensartarlas ingeniosamente. Que es lo que le pasó a Shahrazad, la autora de los mil y un cuentos. El rey estaba a punto de cortarle la cabeza pero ella supo impedirlo en el último instante, todo lo que hizo para conseguirlo fue utilizar palabras"

1. Introducción

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China en septiembre de 1995, representó la ocasión para establecer en la agenda de los gobiernos, a través de la palabra, el reconocimiento y consideración de los problemas de las mujeres y la adopción de nuevos enfoques en lo que a sus derechos se refiere. Beijing es el punto de llegada de un largo camino sembrado de encuentros y desencuentros entre el desarrollo, los derechos humanos y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

La Plataforma de Acción Mundial firmada en Beijing por los 189 Estados miembros de las Naciones Unidas, en su capítulo I, "Declaración de Objetivos", consigna que "...la Plataforma de Acción es un programa encaminado a crear condiciones para la potenciación de la mujer en la sociedad y tiene por objeto, acelerar la aplicación de las estrategias de Nairobi y eliminar todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la vida pública y adopción de decisiones en las esferas económica, social, cultural y política".

Esto supone el establecimiento del principio de que mujeres y hombres deben compartir el poder y las responsabilidades en el hogar, en el trabajo, y a nivel más amplio, en la comunidad nacional e internacional.

Reafirma que "la igualdad entre mujeres y hombres es una cuestión de Derechos Humanos y constituye una condición para el logro de la justicia social, además de ser un requisito previo, necesario y fundamental para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz".

Reconoce que "para obtener el desarrollo sostenible basado en el ser humano, es indispensable que haya una relación transformada basada en la igualdad entre mujeres y hombres. Se necesita, además, un empeño sostenido y a largo plazo para que mujeres y hombres puedan trabajar en conjunto para que ellos mismos, sus hijos e hijas y la sociedad estén en condiciones de enfrentar los desafíos del Siglo XXI".

2. Contexto Sociopolítico y Económico

El escenario regional de los años noventa se ha caracterizado por un crecimiento económico, sin embargo, éste no se ha traducido en un mayor nivel de bienestar para toda la población y en particular para las mujeres. Por el contrario, se ha acentuado la desigualdad y la marginación social. Persiste y en muchos casos se ha intensificado el problema de la pobreza agravada por la crisis de la deuda externa y los programas de ajuste estructural, que han venido a afectar negativamente la calidad de los servicios de salud, educación y vivienda, entre otros.

En el caso específico de las mujeres se ha acentuado el fenómeno de la feminización de la pobreza expresado en su limitado acceso al mercado de trabajo, la elevada tasa de analfabetismo, incremento sustancial en el número de hogares a cargo de mujeres y un mayor deterioro de las condiciones de vida.

El ejercicio de la plena ciudadanía continúa restringido como resultado de la persistente brecha entre la igualdad de derechos y la ausencia o poca presencia de mujeres en el poder e instancias de decisión política. Se han agudizado y ampliado las modalidades de violencia contra las mujeres, sobre todo la violencia intrafamiliar; la violación de nuestros derechos económicos, sociales y culturales; la exclusión sistemática de la participación en todos los niveles de toma de decisiones y un sensible deterioro de las condiciones para acceder al desarrollo.

A pesar de que las brechas de género nos colocan en un atraso relativamente mayor al de otros países en similares condiciones de pobreza, los procesos de cambio experimentados en la región, las nuevas percepciones sobre sexualidad y el debate crítico que acompañó todo el proceso, permitieron que el Programa de Acción de El Cairo y la Plataforma de Acción Mundial de Beijing constituyan una expresión del nuevo sentido común social, que ha llegado a asimilar y tolerar ciertos cambios.1 El debate crítico y los aportes del Movimiento de Mujeres a través de sus diversas expresiones hicieron posible los avances alcanzados.

Más aún, fueron capaces de aportar cualitativamente al encuentro entre las perspectivas de población, de salud y derechos humanos que venían caminando de manera paralela, considerándose muchas veces antagónicas entre sí.

3. El proceso hacia Beijing

La situación descrita llevó a las mujeres a reafirmar que no puede haber Desarrollo y Paz, en tanto exista como amenaza constante el hambre, el desempleo, la enfermedad, la violencia, la explotación y por sobre todo la impunidad". Es así como se dieron a la búsqueda de apertura o reforzamiento de múltiples formas de cohesión, coordinación, comunicación y negociación entre ellas, con los gobiernos, las agencias de cooperación y las Naciones Unidas, a fin de lograr compromisos efectivos y acciones concretas de parte de los Estados en relación a las demandas de las mujeres, expresadas en diversos foros, encuentros, seminarios, reuniones preparatorias y la Conferencia misma.

En el caso de Nicaragua, a partir de Diciembre de 1993, dio inicio un proceso organizativo de las diferentes expresiones del movimiento de mujeres y ONGs, a través de diversos encuentros con el objetivo de preparar las condiciones para participar en la IV Conferencia Mundial de la Mujer.

Primeramente, se conformó un Comité Nacional "Hacia Beijing", compuesto por mujeres provenientes de diferentes sectores: Secretarías de la Mujer de los sindicatos, del sector salud, educación, Casas y Colectivos de la Mujer, Redes, y ONGs, entre otros. Posteriormente, se unieron todos los esfuerzos que las mujeres venían realizando de cara a las Conferencias de El Cairo y Copenhaguen, conformándose el Comité "Intercumbres", con el propósito de dar continuidad y mayor fuerza a las propuestas que el movimiento de mujeres estaba haciendo frente al gobierno.

Se elaboró un Diagnóstico sobre la situación de la Mujer en Nicaragua, el cual fue compartido con más de 150 mujeres durante el I Encuentro Nacional, celebrado en marzo de 1994. Ese documento, fue enriquecido con aportes de las mujeres y constituyo un insumo muy importante para formular las propuestas concretas al gobierno de Nicaragua e iniciar un proceso de negociación con el mismo.

De manera paralela se estableció un mecanismo de comunicación regional con mujeres y grupos centroamericanos a fin de establecer formas de funcionamiento como subregión. Se trataba de consensuar criterios y posiciones para presentar en el Foro de ONGs y la Conferencia Regional, celebrada en septiembre de ese mismo año en Mar de Plata (Argentina).

La agenda subregional articulada en base a las propuestas nacionales, hizo énfasis en los siguientes aspectos: 1. Reconceptualización de la democracia. 2. Reorientación de los modelos económicos hacia el logro de los objetivos del desarrollo sustentable y equitativo para mujeres y hombres. 3. Reconocimiento de que la violencia contra las mujeres es un problema de Derechos Humanos.

Las propuestas de las mujeres centroamericanas fueron recogidas en la reunión regional, habiéndose incorporado en el Programa de Acción Regional para las Mujeres de América Latina y El Caribe, (1995/2001) y aprobado por todos los Estados de la región, destacando:

  1. Contribuir en la construcción de una agenda política regional que visibiliza la diversidad y múltiples discriminaciones que viven las mujeres en América Latina y el Caribe, así como propuestas de acción para superarlas.

  2. Alcanzar el reconocimiento por parte de los gobiernos de la legitimidad del movimiento de mujeres en sus diversas expresiones y las ONGs para la definición de estrategias.

  3. Incidir sustantivamente en la modificación de la propuesta del Plan de Acción de los gobiernos y avanzar cualitativamente en la capacidad propositiva y de interlocución del movimiento de mujeres y de ONGs.

  4. Participar con representantes del movimiento de mujeres y ONGs, en las delegaciones oficiales en la Conferencia de Beijing.

Posterior a las reuniones regionales, en Centroamérica se conformó "La Iniciativa Centroamericana Hacia Beijing", instancia de interlocución de los Comités Nacionales, e integrada por delegadas de los respectivos Comités Nacionales y una coordinadora de la misma. Estos mecanismos contribuyeron grandemente en el establecimiento de niveles de comunicación y coordinación para la formulación de propuestas concertadas, negociaciones con los gobiernos del área e incorporación de propuestas en los documentos oficiales.

Parte del proceso de negociaciones lo constituyó la participación activa de la región en las reuniones preparatorias que tuvieron lugar en Nueva York, tanto a nivel del Foro de ONGs, como en delegaciones oficiales, caso de Nicaragua y Costa Rica y en reuniones de redes globales, mundiales y regionales, de economía, salud y derechos humanos, entre otras. Esa presencia permitió introducir una serie de demandas de las mujeres centroamericanas, latinoamericanas y de otras partes del mundo, en los documentos oficiales, tanto a través de los propios gobiernos como a través de gobiernos amigos.

4. La Conferencia Mundial

Sobre la participación de las mujeres en la Conferencia, destaca que nunca antes una Conferencia Mundial había alcanzado un nivel de participación tan alto como ésta. La Conferencia Oficial contó con la representación de 189 delegaciones oficiales, (cerca de 1,200 personas); 2.500 ONG's acreditadas por Naciones Unidas con status consultivo y alrededor de 500 agencias de cooperación. Se estima además, que cubrieron la actividad, más de 2.000 periodistas de todo el mundo.

Un elemento que marca el avance alcanzado por el movimiento de mujeres en su relación con los gobiernos, quedó reflejado en el número de delegaciones oficiales que tuvieron integrantes del movimiento de mujeres. En el caso de América Latina, un elevado número de países integraron mujeres de la sociedad civil en sus delegaciones. Esto constituyó un paso muy importante para balancear y contrarrestar las posiciones más conservadoras impulsadas por otros países. Entre los países de la región latinoamericana que integraron mujeres de la sociedad en sus delegaciones destacan: Chile, Colombia, Brasil, Nicaragua, Panamá, Bolivia, México, Uruguay, Trinidad y Tobago, Barbados.

Como se dijo anteriormente, la agenda de la Conferencia fue trabajada y negociada por el movimiento de mujeres antes de la conferencia de Beijing, lo que permitió que se llegara a China con una importante experiencia acumulada y una fortaleza nunca antes observada en otras Cumbres y Conferencias. Beijing constituye así un acto de avanzada en relación al pasado, sin embargo, para el movimiento de mujeres, Beijing representó también un punto de negociación que conllevó a la aceptación de una serie de ambiguedades y de temas aún no resueltos.

En la Plataforma de Acción de la Conferencia de Beijing se ratificaron los derechos de las mujeres y las niñas como parte inalienable, integral e indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, enfatizando la voluntad de promover el potenciamiento de las mujeres, en todas las esferas de la sociedad. En Beijing, se tiende el puente entre el derecho de las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud, en particular los de su propia fecundidad como requisito para su potenciamiento.

La Plataforma de Acción recoge las preocupaciones expresadas en la Cumbre sobre Desarrollo Económico y Social en Copenhagen (marzo 1995), en el sentido de la necesidad de orientar las políticas hacia una visión social y humana del desarrollo. Esta Conferencia no sólo repitió los principios adoptados en otras Cumbres, sino que los integró, otorgándoles una perspectiva de género.

Los debates en torno al concepto de familia, sexualidad, salud, adolescencia, el reconocimiento de los roles paternos, el tratamiento de la salud reproductiva en el ámbito de los derechos humanos, el reconocimiento de las opciones sexuales, la relación entre leyes nacionales y principios universales, cultura y derechos humanos, fueron algunos de los temas más controversiales. En su debate se expresaron las dificultades de consenso marcadas por la postura de la iglesia católica, a través de representantes de el Vaticano, los países islámicos, países adheridos a estas posturas, como Honduras, Guatemala, Argentina, principalmente.

Cuando en Beijing se abordó el tema de la violación de los derechos humanos, algunas delegaciones quisieron resaltar la situación que se da en ciertos países donde la gente es perseguida y es objeto de agresiones por su opción sexual. Esto dio lugar a una amplia polémica, el tema quedó excluido de la Plataforma de Acción.

En Viena, se reafirmó, con base en el principio de igualdad entre mujeres y hombres, el derecho de la mujer a una atención de salud accesible y adecuada y a la más amplia gama de servicios de planificación familiar, así como a la igualdad de acceso a la educación a todos los niveles (Conferencia Mundial sobre Derechos Humano, 1993).

En el documento de El Cairo se mencionan los derechos reproductivos como derechos ya reconocidos "derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento y el intervalo entre éstos así como el derecho a alcanzar el más alto nivel de salud sexual y reproductiva". Incluye también la Conferencia Mundial sobre Población, el rechazo a las formas de violencia y coacción. Se menciona la estrecha vinculación entre el conocimiento y las posibilidades de un ejercicio soberano de ese derecho.

Luego de esos logros, Beijing dio un salto cualitativo al tratarlo como un problema de derechos humanos. Ratifica lo planteado en otras reuniones internacionales acerca de la necesidad de tipificar como violencia contra la mujer toda forma de violencia física, sexual y psicológica en los ámbitos público y privado. Concretamente se refiere a la violación en el matrimonio, las violaciones y toda forma de abuso sexual.

En esta Conferencia también se reconocen como actos de violencia contra la mujer, aquellos que incluyen la esterilización forzada, el aborto forzado, la utilización coercitiva de anticonceptivos, de la determinación prenatal del sexo y el infanticidio de niñas.

Esta Conferencia afirma también, que la salud reproductiva incluye la salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales y no meramente el asesoramiento y la atención en materia de reproducción y de enfermedades de transmisión sexual. Es decir, parte de una lógica en que la salud es un concepto amplio, que incluye la salud reproductiva.2

Otro debate que estuvo presente fue el desarrollado entre los partidarios de la universalidad irrestricta de los derechos humanos y los del relativismo cultural. Al respecto, Beijing acordó de manera inequívoca que los gobiernos deben abstenerse de invocar ninguna costumbre, tradición o consideración de carácter religioso para eludir las obligaciones con respecto a la eliminación de la violencia que como se ha dicho, incluye violencia sexual en todas las esferas.

La Plataforma de Acción de Beijing reconoce la diversidad étnica, religiosa y cultural, pero también afirma que se deben adoptar medidas para eliminar prejuicios y prácticas consuetudinarias que favorecen la vigencia de estereotipos de inferioridad de las mujeres, proponiendo medidas que van más allá del ámbito legislativo o de políticas para enfrentar los aspectos culturales, donde se construye la desigualdad. Para reforzar este compromiso, la Declaración de Beijing señala "que el carácter universal de esos derechos y libertades no admite dudas."

Tal y como afirma Montaño, "la Plataforma, al haber adoptado un enfoque de derechos humanos, supera de manera significativa el reduccionismo demografista o reproductivista que venía caracterizando el debate. A la visión liberal de los derechos humanos individuales se añade el aporte de las feministas, que supera el enfoque liberal incorporando el respeto a la diversidad y la responsabilidad estatal. La propuesta que nace de ese debate consiste en superar los enfoques de planificación familiar que sólo buscan atender las necesidades demográficas de los Estados, en favor de unas políticas de desarrollo centradas en una mayor inversión en la salud de las mujeres, su potenciamiento y el respeto a los derechos humanos".

Otros aspectos igualmente importantes abordados en esta Conferencia fue lo relativo al reconocimiento del trabajo no remunerado de las mujeres; reconocimiento de los derechos de las mujeres y niñas como Derechos Humanos y como tales universales, indivisibles e inalienables; el derecho de las adolescentes a la información y privacidad sobre la sexualidad; la reafirmación de la existencia de dos géneros (femenino y masculino); y el reconocimiento del importante papel que han jugado y seguirá jugando el movimiento de mujeres y las ONG's en la construcción de las sociedades.

Otros temas que estaban vedados para los foros de mujeres fueron abordados en Beijing, resaltando entre ellos: la violencia, los conflictos armados, el poder y toma de decisiones, economía y medio ambiente, los medios de comunicación.

III. ¿A un Año de Beijing, Hemos Avanzado?

Al regreso de Beijing, se han celebrado reuniones de evaluación tanto a nivel regional, subregional, nacional y en las Naciones Unidas. A nivel nacional, se realizó un tercer Encuentro Nacional con la participación de más de ochenta mujeres de las diversas expresiones del Movimiento con la finalidad de analizar los resultados de la Conferencia en general y el contenido de la Plataforma de Acción Mundial.

Si bien todas las áreas de la Plataforma de Acción son prioritarias para el avance de las mujeres, en Nicaragua se plantearon algunos ejes sobre los cuales trabajar en lo inmediato en Comisiones: Pobreza y Políticas Macroeconómicas, Educación, Violencia, Salud Sexual, Salud Reproductiva y Medios de Comunicación.

Para las mujeres de la Costa Atlántica, a los temas anteriores se agrega el Medio Ambiente.

Como temas transversales que deben estar presente en el contenido de todos los ejes temáticos, se definieron los siguientes: derechos humanos; la niña; poder y participación política; recursos y mecanismos para su implementación.

Dado el avance de interlocución al interior de los grupos de la sociedad civil, así como con las instancias de gobierno encargadas de trabajar por el avance de la mujer, queda el gran reto de lograr que los compromisos asumidos en Beijing se conviertan en realidad.

La Iniciativa Centroamericana, conocida ahora bajo el nombre de "INICIATIVA CENTROAMERICANA DE MUJERES POR EL CUMPLIMIENTO DE LA PLATAFORMA DE ACCIÓN MUNDIAL", es un espacio democrático, instancia de coordinación horizontal, autónomo y diverso de los movimientos de mujeres de Centroamérica con carácter político y feminista que deberán impulsar propuestas de acción para hacer realidad los objetivos y metas establecidas en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer.


BIBLIOGRAFIA

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NOTAS

*Investigadora Sociodemógrafa

**Investigadora Socióloga

(1)Montaño, Sonia. "Los Derechos Reproductivos de la Mujer". Estudios Básicos de Derechos Humanos, tomo IV. Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IIDH. 1996.

(2)Montaño Sonia. Obra citada.