MOMECO, 05/01/95, POLÍTICAS DE INDUSTRIALIZACIÓN Y CAMBIO ESTRUCTURAL: UN PROCESO DESARTICULADO

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Economicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Etelberto Ortíz*

Número/Number: 79

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly


Fecha/Date: 05/01/95

Introducción

La visión básica sobre las políticas de industrialización en México generalmente ha sufrido de una peculiar distorsión, pues se les ha concebido por oposición a la política comercial. Cuando prevalece una idea adversa sobre el papel que puede cumplir el mercado mundial, la concepción de las políticas industrializadoras se basó en la necesidad de crecer fuera de los flujos básicos del comercio. Así, las políticas de industrialización sustitutiva de importaciones descansan en la idea de que el mercado mundial sería totalmente adverso a un proceso continuado de crecimiento. Por el contrario, hoy en día nos enfrentamos a la idea opuesta: pareciera inconcebible la posibilidad de crecer fuera de los flujos del comercio mundial.

La consecuencia de esa manera de ver las cosas han sido las concepciones de política industrial que descansan religiosamente en la postura de política comercial que se corresponde a cada caso. En el primero, el corazón de la política industrial estuvo en la protección. En el segundo, en la apertura. Este trabajo parte de considerar que ambas visiones son erróneas, por la misma razón: ambas descansan en una evaluación equívoca sobre la forma en que realmente opera el mercado.

Hay dos cuestiones que en la práctica muestran las contradicciones de esa manera de ver el problema. La experiencia histórica del proceso de industrialización sustitutiva de importaciones es que pretende elevar la protección vía las tarifas y rápidamente entra en contradicciones: la tasa de protección efectiva disminuye con la que se da a los insumos intermedios. En consecuencia, las cuotas se convierten en la única forma de protección eficaz. No obstante, esa forma de protección se opone a los necesarios estímulos competitivos que requiere el sistema para impulsar el crecimiento y el cambio tecnológicos. El modelo de apertura comercial, como lo hemos visto en la práctica, dio lugar a una experiencia llena de contradicciones, en la que el crecimiento de los sectores ``ganadores'' depende mayormente del flujo de importaciones, lo cual ha conducido a un rápido estrangulamiento del modelo a causa del déficit comercial. Es claro que ese resultado también es atribuible en buena medida al hecho de la sobrevaluación de la tasa de cambio. Sin embargo es innegable que crecieron más los sectores cuyos intercambios fueron predominantemente intrafirma y cuyos precios de importación aumentaron mucho m s aprisa que los de sus exportaciones. La consecuente caída en los términos de intercambio no permitiría entonces confirmar que esos sectores estuvieran creciendo con base en una ventaja competitiva definida en el orden productivo. En ambos casos se ha ignorado la naturaleza específica de la operación de los mercados y que se ha obtenido un resultado opuesto al que se buscaba: crear las condiciones óptimas para el crecimiento para la industria.

El análisis y la crítica sobre el proceso de industrialización con base en el modelo de sustitución de importaciones es bien conocido y no se pretende revisar aquí. El propósito de esta nota es revisar la experiencia reciente con objeto de evaluar el cambio efectivamente realizado en el proceso, así como el alcance de las transformaciones.

¨Industrialización hacia afuera?

El propósito central del nuevo modelo de industrialización se ha expresado en torno a tres objetivos: elevar la productividad, hacer que la industria sea competitiva en escala internacional y generar con ello capacidad de crecimiento y empleo. Los tres objetivos descansan en un solo instrumento de política: la apertura comercial. A 12 años de iniciado el cambio estructural de la economía, hoy es factible evaluar esos tres objetivos. Para ello se procedió a comparar los índices de productividad (PIB/trabajador), de crecimiento de las exportaciones y de las exportaciones netas (exportaciones - importaciones) y las tasas de crecimiento del producto sectorial, con base en las 72 ramas de las Cuentas Nacionales. El período de estudio es de 1970 a 1993. Además se consideraron las variables de empleo, salarios, ganancias, precios relativos y acervos de capital, para contar con un perfil más completo de los patrones de crecimiento observados. Para precisar los cambios, los resultados contrastan los cambios de 1988 a 1993 respecto a los períodos anteriores. El propósito es destacar el momento a partir del cual la economía mexicana opera ya como una economía relativamente abierta.

En primer término analizaremos la relación crecimiento del producto y de las exportaciones. Al efecto se observa que en la experiencia reciente el comportamiento de las exportaciones y las importaciones ha sido en gran medida resultado de la política cambiaria. Así, en el periodo de 1985-1987, con una tasa de cambio relativamente subvaluada, se logró un excedente de exportaciones, en tanto que de 1992 a 1994, con dicha tasa sobrevaluada, se tuvo un cuantioso déficit comercial. Esto proporciona una imagen complicada del proceso, ya que en un periodo con saldo comercial positivo la economía apenas empieza a crecer un poco, después de un largo lapso de estancamiento. Por el contrario, en la experiencia reciente, nos encontramos con un ligero crecimiento de las exportaciones asociado a un proceso de reducción de la tasa de crecimiento de 1990 a 1994.1 Ciertamente lo extraño es que en un periodo en que el producto deja de crecer se experimenta un acelerado aumento de las importaciones. Pero aún más significativa resulta la composición sectorial de estos comportamientos. El cuadro 1 nos presenta una aproximación al problema. En él se aprecia que el crecimiento del producto se concentra en gran medida en unas cuantas ramas de la economía, en particular de la 33 a la 42 y de la 43 a la 47 y de la 48 a la 58 y 61. Asimismo se muestra que las mismas ramas generan la mayor parte del déficit comercial. El hecho es significativo puesto que parece constituir una característica del nuevo modelo de crecimiento.

Este comportamiento a su vez difícilmente se puede relacionar con algún elemento asociado a la ventaja comparativa, como se observa por el comportamiento de los índices de productividad y de empleo. En el periodo de 1988 a 1993 se aprecia que los sectores líderes en crecimiento de la productividad no coinciden con los que han aumentado el empleo. En las ramas 43 a 47 y 48 a 58 nos encontramos el mayor incremento de productividad y una disminución en los índices de empleo. Solamente en las ramas 33 a 42 hay consistencia en el crecimiento de ambos rublos. Esto significa que en aquéllas el aumento de la productividad se ha dado a costa de sacrificar empleo, en tanto que en las últimas es consistente con un aumento del producto. El cuadro 2 presenta dicha información.

Se cuestiona entonces que, al menos en la experiencia inmediata, el crecimiento del sector externo se asocie al del conjunto de la economía. El avance de los sectores líderes parece haber descansado en un requerimiento desusado de importaciones, incluso muy por encima del aumento de sus ventas externas. Al respecto se ha sostenido públicamente que ese comportamiento de las importaciones sería atribuible a los requerimientos de formación de capital que genera la transformación de la economía. La participación de las importaciones de bienes de capital frente a la de los bienes intermedios parece mostrar lo contrario, según se muestra m s adelante.

Ahora bien, en los cuadros 1 y 2 destaca que los sectores de ajuste en empleo han sido los de servicios y construcción, en los que no se detecta un comportamiento adecuado respecto a la productividad.

Las ramas que muestran un comportamiento consistente en productividad, empleo, crecimiento y saldo externo son las del sector extractivo. En menor grado, pero con un aumento del déficit externo, tenemos al sector primario. El contraste es significativo, ya que muestra que conforme al nuevo modelo los únicos sectores capaces de generar un saldo externo positivo son los relacionados con la explotación de recursos naturales.

El comportamiento de las importaciones resulta entonces crítico en la interpretación del nuevo modelo. A medida que se ha implantado, se observa un aumento gradual de las importaciones de bienes intermedios y de consumo respecto a sus niveles históricos, como se ve en el cuadro 3. El aumento en los bienes de capital en 1990-1993 no alcanza el nivel de los años de crecimiento de los setenta y principio de los ochenta.

De hecho se observa una menor participación de los bienes de capital en el total de las importaciones y un aumento sensible en las de bienes intermedios.

En lo inmediato se ha intentado reducir la discusión a tomar una de dos hipótesis: 1) ¨en qué medida el efecto observado en las importaciones es atribuible a la sobrevaluación de la tasa de cambio?, y 2) ¨en qué forma los resultados muestran una característica fundamental de la inserción estructural de la economía mexicana en la mundial?

El problema, sin embargo, es que de hecho ambos procesos podrían estar presentes. Una hipótesis m s interesante, sobre todo desde el punto de vista de la formulación de políticas industriales, sería la siguiente: viendo el problema como un proceso, ¨no estamos frente a los resultados de políticas de inserción a la economía mundial mal concebidas?

Obsérvese que en esta hipótesis de alguna manera se da por buena la idea de que se requiere una inserción eficiente a la economía mundial. La diferencia es que resulta claro que el tipo de inserción realizado resulta sumamente inestable y poco eficiente desde el punto de vista del crecimiento y el empleo.

Al hacerse una revisión m s detallada, estadística, el análisis del efecto conjunto de las variables consideradas no deja lugar a dudas. Consideremos la imagen que surge de un análisis factorial corrido de las variables referidas, para las 72 ramas de actividad, en dos períodos de análisis: 1970-1987 y 1988- 1992, como se muestra en el cuadro 4.

El cuadro señala que 32.8% de la variación total de las variables observadas se explica por cuatro elementos determinantes que se agrupan en el factor 1, en el que el crecimiento de la economía se asocia con el incremento de los acervos de capital, el aumento del trabajo y la disminución de los salarios.

Hay un segundo factor que contribuye con 19.6% de la varianza total, determinado por el comportamiento de la productividad del trabajo, el crecimiento y un cambio en los precios relativos de signo negativo. El tercer factor contribuye con 15.4% de la varianza total, pero en la cual hay una sola variable que parece determinante, las exportaciones, las cuales presentan un comportamiento esencialmente2 aislado de la variación de las otras variables.

El señalamiento es que los tres factores identificados muestran los comportamientos dominantes. El primero se podría interpretar como una suerte de función de producción, en la que se observa una incidencia muy baja de cambios en la productividad y un importante efecto de desplazamiento por la disminución de los salarios reales. El segundo factor señala la productividad, asociada al crecimiento del producto, pero de manera muy clara que los efectos debidos a la revaluación/devaluación de los precios son muy importantes. Finalmente, se aprecia que ambos factores no se asocian con las exportaciones.

Veamos ahora el comportamiento de estas variables en el periodo reciente.

De nuevo el primer factor aparece con las variables centrales a la función de producción: el crecimiento, el trabajo y los acervos de capital. Sin embargo, hay dos diferencias importantes: en este periodo los salarios no muestran una asociación significativa. La variable de productividad en la función de producción, aun cuando registra un ligero aumento, no llega a ser significativamente diferente de la observada en el periodo anterior. En el segundo factor volvemos a encontrar la productividad, mas ahora asociada de manera sustancial al cambio en un precio b sico, el salario. Este es un elemento de gran importancia ya que significa que los sectores que muestran aumentos de productividad, ésta no es del todo asociable a un cambio productivo sino mayormente a la reducción del trabajo y en esos casos a aumentos en la tasa de salarios. En el tercer factor nos encontramos que las exportaciones dejan de ser una variable significativa para encontrar la relación entre la tasa de rentabilidad y los precios relativos.

Estos dos últimos factores son significativos del tipo de restructuración que ha estado ocurriendo. De una parte tenemos que los sectores que crecen lo hacen utilizando menos capital. Pero los que han avanzado en materia de productividad lo lograron reduciendo el trabajo. Ambos comportamientos son importantes para entender una situación. De 1988 a 1993 la economía mexicana logró una ligera recuperación de la tasa de inversión; sin embargo, no dejó de crecer. Por su parte, las exportaciones ya no fueron un factor que pudiera asociarse al comportamiento de alguna de las variables observadas. El de la productividad muestra de lleno el efecto de la apertura comercial y los sectores que revaloraron su producto a los nuevos precios relativos parecen responder con incrementos de productividad, al menos en términos de aumentos del producto. Tampoco es evidente que esos sectores se identifiquen con los que más exportan.

Los resultados aún se pueden depurar mucho m s si se reduce la prueba para el sector manufacturero, mas los resultados3 no cambian de manera sustantiva en el segundo período. La única diferencia es que la incidencia de la productividad en la función de producción es ligeramente mayor, pero sin llegar a ser estadísticamente significativa.

Más que una conclusión, una reflexión a desarrollar

México ha sido lanzado a un proceso de cambio estructural, que se supone debiera generar un nuevo patrón de industrialización. En lo inmediato ciertamente se perciben cambios en la estructura agregada del producto y el empleo. No obstante, los cambios identificables distan de ser los que se habían postulado como necesarios para la economía mexicana. Por una parte tenemos que los sectores ganadores han generado un escaso crecimiento y un empleo aún más escaso. Por otra, los sectores perdedores han disminuido su participación en el producto y en el empleo. Asimismo, encontramos que esos sectores distan de ser ``estrellas ascendentes'' por el comportamiento de sus exportaciones. Si bien éstas registraron un aumento significativo, se mantuvieron en un nivel apreciable mientras la tasa de cambio se mantuvo subvaluada. En cuanto esta situación se revirtió, esos mismos sectores han generado el mayor déficit comercial de la historia del país.

En cuanto al comportamiento de la productividad y el crecimiento de las exportaciones, tampoco encontramos asociación alguna. Peor aún, el componente de productividad tan solo parece responder a cambios en la valoración relativa de los precios y no necesariamente a cambios productivos bien identificados, salvo en unas cuantas ramas de actividad.

La nueva inserción productiva en la economía internacional parece equívoca. De una parte muestra que no permite lograr incrementos de productividad sin generar violentos aumentos en los requerimientos de insumos importados ni establecer una diferencia significativa en la composición de las importaciones, ya que en éstas siguen predominando los insumos intermedios y los bienes de consumo final. El aumento en bienes de capital aún no alcanza los niveles de principios de los ochenta.

Quiz s sea prematuro emitir un juicio definitivo sobre el carácter del nuevo proyecto de desarrollo adoptado. No obstante, dados los resultados observados después de 12 años de su inicio, es muy difícil encontrar algún signo de que el modelo empieza a generar un proceso de crecimiento que se pueda sostener tanto en sus requerimientos internos de formación de capital y empleo, como en sus restricciones externas de generación neta de divisas.

En lo inmediato ello significa que puesto que los costos privados de los sectores ganadores se han subvaluado, y que los costos públicos de los sectores perdedores se han socializado, el saldo neto, que es un déficit, se ha transferido a la sociedad, vía el endeudamiento público generado por el déficit en cuenta corriente. Ese déficit se nos transfirió como deuda pública; los beneficios privados se transfirieron al exterior.

En realidad el problema es hacer congruentes dos procesos:

1) la inserción productiva, y

2) un nuevo alineamiento de precios relativos, capaz de mostrar de manera efectiva el costo real de los factores y los beneficios objetivamente realizados.

Cumplir las dos condiciones no es fácil. Por ejemplo, los sectores denominados ``ganadores'' en términos de tasa de crecimiento muestran un cuantioso déficit comercial. Ello puede significar que bajo el alineamiento de precios entonces prevaleciente sus precios y costos no muestran su rentabilidad objetiva. El costo real de sus insumos aparece menor al que corresponde y su relación interna de precios está, en consecuencia, subvaluada. Al generarse la corrección cambiaria, sus costos han subido y sus precios también. Pero en ese caso el nivel de su producto deberá reducirse significativamente. Queda entonces cuestionar qué significado tendría que esos sectores pudieran presentarse como ``ganadores'' potenciales en términos de productividad. Su inserción productiva, básicamente por medio de filiales de empresas trasnacionales, les otorga otro lugar. El comercio intrafirma que puedan desarrollar tendrá que adaptarse a otras condiciones, pues de lo contrario sería insostenible.

Por otra parte tenemos a los sectores que podrían considerarse perdedores desde el punto de vista de crecimiento del producto. En este caso nos encontramos que algunos de ellos han resultado exportadores netos, por ejemplo las ramas del sector extractivo (5 a 10); sin embargo, con el alineamiento de precios antes imperante el valor de su producto se ve castigado. Presumiblemente estos sectores ahora se podrían revalorar en sus precios reales de mejor manera. Lo paradójico entonces es que los sectores que muestran mayor potencial de crecimiento respecto a su inserción externa siguen siendo los extractivos. El rápido crecimiento de las exportaciones manufactureras, que ciertamente llega a significar una proporción importante de las exportaciones totales, requiere ser revaluado.

Los resultados alcanzados con el modelo de industrialización seguido en los últimos 12 años parecen ambiguos. No cabe duda que se ha generado un profundo proceso de cambio estructural. Pero de ninguna manera se puede sostener que se haya logrado generar un proceso de crecimiento que se pueda sostener y alimentar por su vinculación con la economía mundial. Peor aúún, los términos de integración hasta ahora logrados dejan mucho que desear, el impacto en el empleo es negativo y los requerimientos de importaciones insolventables. Esto significa que:

o las políticas seguidas para integrarse a la economía mundial han sido equivocadas,

o el modelo no ha sido bien concebido.

El momento es adecuado para profundizar en la discusión de ambas hipótesis.

Cuadro 1
Crecimiento y exportaciones de 1970 a 1993:
Indices sectoriales
Crecimiento1Exportaciones netas2
Sector 1970-761977-19811982-19871988- 19931970-19761977-19811982-19871988-1993
1- 42.615.081.40.97-11.24-14.33- 4.78-18.51
5-106.7- 0.080.431.1111.46147.53149.43231.26
11-234.557.540.853.9718.8228.6612.491.89
24-32,594.967.74-1.290.14-4.58-13.36- 6.04-43.44
33-429.404.432.543.37-27.45-44.25- 10.63-59.75
43-476.6511.621.623.32-5.87-35.37- 2.38-3.84
48-58,618.3413.38-0.976.88-81.03-168.80- 38.07-207.35
68-725.788.070.792.35-0.11-0.06-0.02-0.25
63-658.8210.91-0.975.91
606.4914.15-4.214.39
625.8717.26-1.82.32
1 Tasa media anualizada de crecimiento del PIB.

2 Proporción media del saldo en cuenta corriente, (exp-imp) por sector de origen.

Fuente: INEGI, Cuentas Nacionales 1970-1993.

Cuadro 2
Productividad y empleo de 1970 a 1993
Indices sectoriales
Productividad1Empleo2
Sector 1970-761977-19811982-19871988- 19931970-19761977-19811982-19871988-1993
1-494.22103.86104.31104.7380.7091.8104.44104.98
5-1093.92123.71103.96101.082.62101.03120.25129.88
11-2380.5795.12102.25113.4681.8395.33108.46113.29
24-32,5980.5696.42104.01109.5380.8594.7294.4491.86
33-4286.46105.66104.57124.1578.6797.4113.79119.25
43-4772.2991.5799.33125.5976.4693.7599.6294.91
48-58,6178.7698.48102.76136.3567.6388.9890.9996.89
68-72102.24101.43106.11108.5162.2491.37108.26113.28
63-6587.8497.3588.9296.2563.3791.93112.71122.31
60114.68106.290.6577.5651.2584.59100.13123.24
6267.0589.1698.6397.8173.7589.34123.24113.14

1 Indice del PIB por trabajador ocupado, 1980 = 100.

2 Indice de ocupación 1980 = 100.

Fuente: INEGI,Cuentas Nacionales 1970 - 1993.


Cuadro 3
Composición de las importaciones, 1970-1993 (porcentajes)
PeriodoConsumoConsumoFormación de
intermediofinalcapital
1970-198245.87.0221.03
1983-198748.95.2817.32
1988-199252.311.5217.87

Cuadro 4
Análisis factorial de 72 sectores de la economía, 1970-1987
(matriz de factores rotados ortogonalmente)
VariableFactor 1Factor 2Factor 3
Productividad0.08880.86550.1806
Precios relativos0.0073-0.60610.4275
Salarios-0.57620.34130.4072
T Crecimiento0.77890.56490.0139
Exportaciones-0.01630.00670.7411
Acervos de capital0.6005-0.00560.3931
Trabajo0.88620.0838-0.1032
Varianza total32.819.615.4

Cuadro 5
Análisis factorial de 72 sectores de la economía, 1988-1992
(matriz de factores rotados ortogonales)
VariableFactor 1Factor 2Factor 3
Productividad0.11920.91400.0337
Precios relativos-0.1206-0.05960.8924
Salarios-0.15300.78440.1168
Crecimiento0.85830.4345-0.0843
Exportaciones-0.23510.3769-0.3445
Acervos de capital0.5835-0.10410.1831
Trabajo0.8736- 0.2642-0.0953
Ganancias0.12030.12440.8307
Varianza total24.523.720.7


* Profesor titular, Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco.

1 En efecto, la tasa agregada de crecimiento de la economía pasa de 4.4% en 1990 a 0.6% en 1994.

2 Por ello no es estadísticamente significativa su relación con otras variables.

3 Se han omitido por las restricciones de espacio.