MOMECO, 05/01/95, INDUSTRIA MANUFACTURERA: ESPEJO DE UN FRACASO

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Economicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Marcos Chavez M.*

Número/Number: 79

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly


Fecha/Date: 05/01/95

En poco mas de una decada, la realidad se encargo de demostrar a los neoliberales mexicanos -ignorantes de la historia y el pensamiento economico como sus homologos latinoamericanos- que el llamado sistema economico espontaneo, basado en el ``mercado libre'' como principal instrumento regulador de la economia y la sociedad, en la propiedad privada en oposicion a la intervencion estatal, asi como en el ``interes particular de los individuos'', no era mas que una seductora ilusion carente de sustento.

Temeraria fantasia que, sin embargo, ya en 1870 John Elliot Cairnes -quiza el primer economista ortodoxo que critico abiertamente este tipo de ideologias, segun Keynes- calificaba de la siguiente manera: ``La maxima del laissez-faire no tiene ninguna base cientifica, es a lo mas una simple y habil norma de practica, una simple maxima de manual.''

La aneja experiencia del Reino Unido, o las mas recientes, de Estados Unidos, Japon y los paises del Sudeste de Asia, representan las evidencias historicas de que la industrializacion no es posible bajo los supuestos del liberalismo economico. Por el contrario, exigen, entre otras medidas, la participacion activa del Estado y el empleo de los instrumentos proteccionistas para asegurar la maduracion de la planta industrial.

En cambio, las naciones que han experimentado con las doctrinas economicas del tipo de laissez-faire, publicitadas por Estados Unidos e impuestas por medio de los programas estabilizadores y de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial solo han acumulado efectos destructores de su planta productiva, los cuales aseguran su posicion como zona de servicio en el capitalismo mundial. Paises de America Latina, Africa y de Europa del Este aportan testimonios suficientes.

En Mexico la crisis de diciembre de 1994, pese a la obstinacion oficial por mantener a toda costa el proyecto, represento el fin de la utopia liberal: la busqueda del paraiso perdido del ``mercado libre'' como la unica forma de ingresar a la era de la industrializacion y al ``Primer Mundo''.

El balance en materia industrial, sobre todo del lado del sector manufacturero, no arroja indicios de que se hayan cumplido las promesas neoliberales: consolidar una estructura productiva eficiente, autofinanciable, con tasas de crecimiento socialmente aceptables, con un sector exportador diversificado y altamente competitivo, capaz de transformarse en el motor de la economia y en el punto de partida del replanteamiento de la participacion de la economia nacional en el mercado mundial, en terminos menos desventajosos.

Por el contrario, los resultados son desalentadores como trataremos de demostrar.

Critica y opcion neoliberal a la industrializacion

Una de las criticas mas profundas que realizaron los neoliberales -en Mexico y otras latitudes- al estilo de desarrollo seguido hasta principios de la decada anterior, se concentro en el proceso de industrializacion sustitutiva de importaciones.

A su juicio, la intervencion del Estado y el excesivo proteccionismo comercial, pervirtieron al mercado como el principal instrumento para la asignacion eficiente de los recursos, desalentaron la creatividad empresarial y degeneraron en una industria ineficiente, atrasada tecnologicamente, sin capacidad competitiva, con un sesgo antiexportador y escasamente diversificado, sin la posibilidad de financiar su propio crecimiento, lo que explica, en parte, su cronica adiccion al ahorro externo y los recurrentes colapsos de la balanza de pagos. Estas lineas sintetizan el fracaso de la sustitucion de importaciones.

Los datos oficiales revelan que en 1982 la totalidad de las importaciones estaban sujetas a control arancelario. Del petroleo provenia 73.6% de las divisas generadas por las exportaciones, lo que implicaba un alto grado de vulnerabilidad externa, como ejemplifica la crisis de 1981-1982.

En el ultimo ano del gobierno de Jose Lopez Portillo el sector de manufacturas aportaban 22% del PIB y 22.6% de las ventas externas. Pero tambien era responsable de 80% de las importaciones. Por cada dolar que exportaba, importaba cuatro. Su intercambio comercial era cronicamente deficitario y generalmente mayor al total nacional.

En el ano citado, por ejemplo, el saldo de su intercambio mercantil fue negativo en poco mas de 10 millones de dolares, mientras que la balanza comercial total fue positiva en poco mas de 7 000 millones. Su brecha de divisas, por tanto, tuvo que compensarse con los excedentes financieros generados por otros sectores de la economia y con endeudamiento externo.

Como alternativa al modelo sustitutivo de importaciones, los neoliberales realizaron un cambio radical: se paso de una economia cerrada a otra completamente abierta. Dicha estrategia, por demas, se configuro gradualmente con los programas impuestos por el FMI-BM y los acreedores internacionales, despues de la crisis de 1982, y se reforzo en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Grosso modo, las medidas adoptadas mas importantes fueron: la apertura externa (comercial, financiera y a la participacion de la inversion extranjera), la desregulacion interna, el fortalecimiento del sector privado y la reduccion de la presencia estatal en la economia.

Supuestamente, el ajuste estructural restableceria el funcionamiento del mercado, mejoraria la asignacion de los recursos (los cuales deberian trasladarse de los sectores no comerciables a los orientados a la economia mundial) y elevaria la productividad industrial. Con el tiempo, tenderia a corregirse el deficit comercial, lo que reduciria la vulnerabilidad y la dependencia externas.

La sobrestimacion de las funciones del mercado, asociada al menosprecio de la planeacion, llevo a los dos gobiernos anteriores a desechar la elaboracion de una estrategia deliberada de industrializacion. Al cabo, la reasignacion esperada de recursos estimularia a los sectores productivos y a las empresas con capacidad de enfrentar la competencia externa. Los que no la resistieran serian sustituidos por la produccion internacional, cuya calidad y precios serian favorables para el pais.

A las manufacturas se les asigno un papel central en las reformas: tendrian que aumentar su peso en el PIB y en el comercio exterior con el objeto de convertirse en el motor de la economia y en las principales aportadoras de divisas.

La liberalizacion de las importaciones desempenaria un doble papel: por un lado, el ingreso de bienes presionaria a las empresas a elevar la competitividad del aparato productivo (ajuste estructural) y evitaria problemas de desabasto que generaran presiones inflacionarias y obstaculizaran las politicas de estabilizacion; por otro, sus precios contribuirian a abaratar los costos de produccion, se conver-tirian en el ``techo'' de los locales y propiciarian la convergencia a largo plazo de la inflacion interna con la externa (ley del ``precio unico''). Estos argumentos se emplearon desde diciembre de 1987.

Aunque la liberalizacion comercial se inicio en 1984, al eliminarse 16.6% de las fracciones arancelarias, es a partir del siguiente ano cuando se acelero el proceso, al desgravarse 65% de las importaciones.

Segun A. Ten Kate y F. de Mateo: ``Las reformas de julio [de 1985] representaron el abandono definitivo del modelo de industrializacion sustitutiva de importaciones que habia dominado la politica economica de Mexico desde la Segunda Guerra Mundial hasta mediado del decenio de los setenta.'' En 1992 solo 10.7% de las fracciones estaban sujetas a control.

La apertura externa y la integracion al mercado mundial se complementaron con el ingreso al GATT en 1986, la negociacion del Tratado de Libre Comercio de America del Norte, que culmina en 1994, y el sucesivo ensanchamiento de los espacios a la participacion de los inversionistas extranjeros.

El ajuste estructural de las manufacturas

Es cierto que 1985 a 1994, la fase de la apertura, se observan cambios significativos en la estructura de la industria manufacturera, asi como en su participacion en el comercio exterior. Sin embargo, el balance no fue del todo optimista como se esperaba oficialmente.

Por un lado, la participacion manufacturera en el PIB no sufrio cambios significativos. Su aportacion al producto en 1980 equivalia a 22.1% y 14 anos mas tarde apenas a 22.5%. En 1970 participaba con 23% del PIB (vease el cuadro 1).

La productividad (medida entre la produccion y el personal remunerado) tampoco se elevo significativamente: de 1972 a 1982 lo hizo en 41.5%, mientras que en el periodo de 1982-1992, en 20.1%. Por divisiones, solo las industrias metalicas basicas (metales no ferrosos) y de maquinaria y equipo (automotriz y maquinaria y equipo no electricos y aparatos electricos, basicamente) registraron un buen desempeno comparado con el decenio de los setenta.

Donde si se observaron cambios fue en el peso relativo de las nueve divisiones y las 49 ramas que integran la industria manufacturera en el producto sectorial. Es aqui donde pueden contabilizarse las actividades perdedoras y ganadoras del ajuste estructural.

Entre las mas afectadas -que aportan hasta tres cuartas partes del PIB sectorial y cuya tasa de crecimiento promedio en la decada anterior, en la mayoria de los casos, fue menor que la registrada en los anos setenta y/o del conjunto de la industria-, se encuentran las siguientes:

1) Alimentos, bebidas y tabaco, en particular en las ramas del azucar y cafe y, en menor medida, la preparacion de frutas y legumbres.

2) La textil, cuyo indice de produccion en 1994 se encontraba 20% por debajo de su nivel de 1980. De sus ramas, unicamente las prendas de vestir -que se oriento hacia el mercado mundial-, pudieron recuperar su crecimiento. Las restantes, hilados y tejidos de fibras blandas y duras y cuero y calzado, se encuentran practicamente desmanteladas y su oferta se sustituyo con importaciones.

3) Industrias de la madera, en sus dos ramas: aserraderos y productos de madera y corcho.

4) Papel, imprenta y editoriales.

5) Industrias de bienes de capital (agrupadas en la division de productos metalicos y maquinaria), en sus ramas muebles metalicos, productos metalicos estructurales, maquinaria y equipos electricos.

6) Otras manufacturas.

Todas estas actividades, orientadas al mercado interno, tienen algunos rasgos en comun: el contexto en el que se inicio su restructuracion fue particularmente desventajoso, no salieron bien libradas y en su mayoria se encuentra en proceso de extincion.

La recesion inflacionaria y el desorden financiero que prevalecio de 1982 a 1987, las politicas estabilizadoras impuestas a partir de diciembre de 1987 y 1994 -que implico, entre otras cosas, la contencion de la demanda interna, la represion del crecimiento potencial, la perdida del ingreso real de la poblacion, la regulacion de precios y altos reditos-, la desregulacion local y el menor apoyo gubernamental, actuaron en contra de todas ellas.

La acelerada apertura comercial termino por afectarlas. Gran parte de su produccion se ha sustituido con las compras externas.

Del lado de las industrias dinamicas, que ganaron terreno en el PIB sectorial, se encuentran la automotriz, la mas activa, con excepcion de la rama de equipo y material de transporte, equipos electricos y electronicos basicamente la informatica-, quimica y metalicas basicas. Los minerales no metalicos tendieron a recuperar terreno, excepto la rama de productos basados en minerales no metalicos.

No obstante, cabe resaltar, como afirma Jaime Ros, en la mayoria de los casos referidos -especialmente las industrias automotriz y de informatica-, la expansion no fue resultado del ajuste estructural sino de la maduracion de proyectos apoyados durante la fase sustitutiva de importaciones porque no quedaron desprotegidas del todo o porque dependian de las estrategias de las empresas transnacionales o de las grandes empresas nacionales que, ante las limitadas expectativas internas, reorientaron su produccion al mercado mundial.

Si bien la competitividad manufacturera se debio, en parte, a la mejoria de los procesos productivos y a la incorporacion de nuevas tecnologias, tambien es evidente que la reduccion de los costos de produccion descanso en la pauperizacion de la mano de obra.

Datos del INEGI senalan que en 1985 los salarios del sector eran de 1.26 dolares por hora, mientras que en Estados Unidos se pagaban 9.54; en 1991 eran de 2.07 y 11.13 dolares, respectivamente. En esos anos las remuneraciones en Mexico pasaron de 2.30 a 4.5 dolares, en tanto en Corea se elevaron de 1.33 a 4.04, en Japon de 7.01 a 16.3 y en Canada de 8.49 a 12.8 dolares.

Asimismo, la llamada modernizacion industrial se realizo con una menor capacidad en la generacion de empleos remunerados. De 1981 a 1994 las manufacturas perdieron 270 000 plazas laborales, equivalentes a 25% del total registrado en 1980. Con excepcion de la rama de alimentos, todas perdieron puestos de trabajo. De esta manera, la industria dejo de ser una opcion para los desplazados de otros sectores y para las personas que se incorporan por primera vez al mercado (vease el cuadro 2).

Parte de ello se debio tambien a la desaparicion de empresas del sector, sobre todo en 1991-1994 -cuando declino el crecimiento para llegar a la recesion-, cuando se esfumaron 3 551, de las cuales 97% fueron empresas micro y pequenas ubicadas basicamente en las ramas de alimentos, productos metalicos, textil y editorial.

En sentido estricto, la dinamica manufacturera no derivo en la disminucion gradual pero sistematica de su deficit comercial y, en consecuencia, de su dependencia financiera externa. Ciertamente, sus exportaciones elevaron su participacion en las totales de 44.6 a 65.2 por ciento de 1985 a 1993 y de 5 a 12.6 por ciento con relacion al PIB (desde 1991 los datos incluyen a las maquiladoras).

Desde luego, el crecimiento de las exportaciones reflejo una mayor competitividad. Pero tambien la caida de la demanda interna, reprimida por las politicas estabilizadoras, que obligo a las empresas a trasladar su produccion al mercado mundial, y la devaluacion de 1987. Ese ritmo, empero, tendio a desacelerarse a medida que se recupero la economia, disminuyo la subvaluacion cambiaria y se sobrevaluo la moneda, a finales de 1991.

Con todo, no pudieron cumplirse otras metas esperadas con el ``modelo exportador de la economia abierta''. La diversificacion fue escasa. De las divisiones que integran las manufacturas, solo la de maquinaria y equipo, que incluye a la industria automotriz y equipo electrico y electronico (dominadas por las transnacionales), ampliaron su participacion en las exportaciones de 33 a 67 por ciento del total de 1985 a 1993, y la textil (principalmente fibras artificiales) de 3.7 a 6.5 por ciento (vease el cuadro 3).

El petroleo dejo de ser el principal aportador de divisas: en 1994 solo proporciono 19% de los ingresos por exportaciones. Pero esto se debio al deterioro de los precios internacionales, ya que se siguieron vendiendo volumenes similares a los registrados a principios de los anos ochenta. Sin embargo, la monodependencia dio paso a la bidependencia, pues las ventas externas de la industria automotriz representan casi 23% de las exportaciones totales. Los hidrocarburos y la industria citada acumulan 45% de las ventas foraneas y en ambos casos presentan una alta sensibilidad a las fluctuaciones del mercado mundial.

Contra lo esperado, las importaciones del sector no tendieron a reducirse. Su peso en el total se amplio de 69 a 94 por ciento y de 10 a 18 por ciento con respecto al PIB de 1985 a 1993. Ello debido a la reactivacion economica, la sobrevaluacion del peso, la reduccion arancelaria, la concentracion del ingreso y la caida de la produccion de las ramas tradicionales.

Las compras externas de maquinaria y equipo mantuvieron su importancia: 57%, merced al desmantelamiento de la rama de bienes de capital. Por su parte, las divisiones que mas incrementaron sus importaciones en el total fueron equipos electricos y electronicos, que pasaron de 9 a 21 por ciento y los textiles de 1.1 a 5.2 por ciento (vease el cuadro 4).

El desigual crecimiento entre las exportaciones e importaciones manufactureras impidio que se abatiera el deficit comercial del sector y, por tanto, del total nacional. Mas bien sucedio lo contrario: ambos registraron cada ano niveles negativos mas altos de la historia. El sector manufacturero multiplico por tres su desequilibrio de 1985 a 1993 y fue el responsable fundamental del que se registro en el intercambio de mercancias (vease el cuadro 5).

Respecto del deficit de la cuenta corriente, de 1986 a 1989 -con excepcion de 1987, cuando fue superavitario-, el manufacturero fue superior; en el lapso 1990-1993 se situo en un rango de 59 y 90 por ciento.

Asimismo, las divisiones mas dinamicas, quimica, plastico, siderurgia y maquinaria y equipo, registraron un ascendente deficit comercial que gravito sobre el total del sector.

Lo anterior no solo mostro la naturaleza estructural del desajuste de la balanza de pagos. Tambien determino la necesidad de recurrir de manera creciente al financiamiento externo para compensarlo.

Por otro lado, el destino de los flujos comerciales reflejan una creciente dependencia de Estados Unidos. En 1985, hacia ese pais se oriento 62% de las exportaciones mexicanas y 83% en 1993. Las importaciones pasaron de 69 a 71 por ciento.

El creciente deficit comercial asociado a la restructuracion industrial desperto preocupacion en las esferas oficiales desde principios de la decada. Sin embargo, la afluencia masiva de capitales de corto plazo, que se considero permanente, evito que se iniciara algun tipo de ajuste. A esto se auno el convencimiento gubernamental de que la ``modernizacion'' industrial no tardaria en madurar, lo que llevaria a la consecuente correccion del intercambio mercantil. Ello no obstante las dificultades para manejar las cuentas externas desde 1992, cuando la economia se desaceleraba y el deficit aumentaba. La crisis de diciembre de 1994 estallo sin que se cumplieran las metas esperadas para la industria manufacturera.

Lo que se pudo ganar se ha perdido con la crisis. Las posibilidades de recuperacion son dificiles. Asi, la economia podria recuperarse solo hacia finales del presente siglo.

Fuentes consultadas

Anexos estadisticos de los informes de gobierno.

Arroyo, Alberto, Balance economico, 1989-1992, Fundacion Fiedrich Ebert, Mexico, 1993.

Bancomer, Regiones y establecimientos industriales, Informe Economico, Mexico, marzo de 1995, pp. 51-61.

Calva, Jose Luis, El modelo neoliberal mexicano, Fontamara, Mexico, 1993.

Casar Perez, Jose I., Transformacion en el patron de industrializacion y comercio exterior del sector manufacturero mexicano, 1978-1987, ILET-Nafinsa, Mexico, 1989.

, La industria mexicana a principios de los noventa, CEPAL, Santiago de Chile, 1995.

INEGI, varias publicaciones.

Ramos, Joseph, ÿPolitica economica neoliberal en paises del Cono Sur de America Latina, 1974-1983, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1989.

Ros, Jaime, La reforma del regimen comercial en Mexico durante los anos ochenta: sus efectos economicos y dimensiones politicas, CEPAL, Santiago de Chile, 1993.

Cuadro 1
Sector manufacturero: estructura de participacion sectorial
PIB manufacturero
Ano PIB nacionalTotal Alimentos, bebidas y tabaco Textil Madera Papel Quimica derivados del petroleo y plasticos Minerales no metalicos Industrias metalicas basicas Maquinaria y equipo Otras manufacturas
197023.0100.027.815.84.15.611.27.25.617.35.3
197522.7100.026.514.94.05.213.27.35.819.93.2
198022.1100.024.613.84.35.514.97.06.120.32.6
198121.7100.024.113.74.05.415.36.86.121.92.7
198221.2100.025.913.44.05.616.26.85.719.82.7
198320.4100.027.713.74.15.617.36.85.816.72.4
198420.7100.026.813.24.05.717.66.86.117.32.5
198521.4100.026.212.83.95.817.56.95.818.52.6
198620.9100.027.512.84.05.917.96.85.716.82.5
198721.3100.026.911.84.05.818.37.36.217.32.3
198821.7100.026.211.63.85.918.16.96.318.92.4
198922.5100.026.311.13.55.918.46.86.019.62.4
199022.8100.025.510.83.35.818.36.86.120.92.5
199122.9100.025.810.03.25.518.16.75.722.62.4
199222.8100.026.19.43.15.418.16.95.622.92.5
199322.5100.026.59.03.05.317.87.15.922.92.5
199422.5100.025.78.62.95.018.07.16.224.02.4
1995*22.7100.025.48.42.94.917.57.36.424.82.4

* Estimado con datos del Grupo de Economistas y Asociados.

Fuente: Anexos estadisticos de los informes de gobierno e INEGI.

Cuadro 2
Sector manufacturero: empleo sectorial
(miles de personas; promedio anual)
Ano Total Alimentos, bebidas y tabaco Textil Madera Papel Quimica derivados del petroleo y plasticos Minerales no metalicos Industrias metalicas basicas Maquinaria y equipo Otras manufacturas
19801 0230 75165 022141 59414 01643 685159 39562 71481 948346 8247 877
19811 079 080173 948144 05714 02844 889168 87662 37185 787377 1397 985
19821 054 282180 072140 64113 38944 385169 42361 14885 291352 0267 907
1983955 266174 128131 04913 75442 696164 57658 74383 482279 0067 832
1984945 829172 158130 53813 52643 228165 06460 91785 228267 3197 851
1985965 764174 009130 01713 20943 655167 21861 24685 005283 5187 887
1986946 330176 600128 69313 18943 983167 98659 24074 581274 6887 460
1987948 080179 166125 80513 10543 838173 93061 40571 111272 5927 128
1988945 622174 770124 00512 80043 181175 31061 05170 656276 5897 260
1989967 673182 313122 75812 36544 309177 41262 41969 381288 9907 726
1990969 038187 197117 70212 12144 315177 17862 79765 432294 1768 120
1991952 650188 332111 61011 92643 335173 94360 99761 190292 7228 245
1992916 709191 332106 31611 38041 656166 02658 80952 957280 3017 932
1993850 243185 49597 29410 27539 141156 61054 45145 148254 0567 773
1994809 431181 97188 6359 80236 205150 97250 25843 207240 5917 812
Indice de empleo, 1980 = 100
1980100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0
1981105.5105.4101.7100.1102.8105.999.5104.7108.7101.4
1982103.1109.199.395.5101.6106.397.5104.1101.5100.4
198393.4105.592.698.197.7103.393.7101.980.499.4
198492.4104.392.296.599.0103.697.1104.077.199.7
198594.4105.491.894.299.9104.997.7103.781.7100.1
198692.5107.090.994.1100.7105.494.591.079.294.7
198792.7108.688.893.5100.4109.197.986.878.690.5
198892.4105.987.691.398.8110.097.386.279.792.2
198994.6110.586.788.2101.4111.399.584.783.398.1
199094.7113.483.186.5101.4111.2100.179.884.8103.1
199193.1114.178.885.199.2109.197.374.784.4104.7
199289.6115.975.181.295.4104.293.864.680.8100.7
199383.1112.468.773.389.698.386.855.173.398.7
199479.1110.362.669.982.994.780.152.769.499.2

Fuente: Anexos estadisticos de los informes de gobierno e INEGI.


* Analista del periodico El Financiero.