Temeraria fantasia que, sin embargo, ya en 1870 John Elliot Cairnes -quiza el
primer economista ortodoxo que critico abiertamente este tipo de ideologias,
segun Keynes- calificaba de la siguiente manera: ``La maxima del laissez-faire
no tiene ninguna base cientifica, es a lo mas una simple y habil norma de
practica, una simple maxima de manual.''
La aneja experiencia del Reino Unido, o las mas recientes, de Estados Unidos,
Japon y los paises del Sudeste de Asia, representan las evidencias historicas de
que la industrializacion no es posible bajo los supuestos del liberalismo
economico. Por el contrario, exigen, entre otras medidas, la participacion
activa del Estado y el empleo de los instrumentos proteccionistas para asegurar
la maduracion de la planta industrial.
En cambio, las naciones que han experimentado con las doctrinas economicas
del tipo de laissez-faire, publicitadas por Estados Unidos e impuestas por medio
de los programas estabilizadores y de ajuste estructural del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial solo han acumulado efectos destructores
de su planta productiva, los cuales aseguran su posicion como zona de servicio
en el capitalismo mundial. Paises de America Latina, Africa y de Europa del Este
aportan testimonios suficientes.
En Mexico la crisis de diciembre de 1994, pese a la obstinacion oficial por
mantener a toda costa el proyecto, represento el fin de la utopia liberal: la
busqueda del paraiso perdido del ``mercado libre'' como la unica forma de
ingresar a la era de la industrializacion y al ``Primer Mundo''.
El balance en materia industrial, sobre todo del lado del sector
manufacturero, no arroja indicios de que se hayan cumplido las promesas
neoliberales: consolidar una estructura productiva eficiente, autofinanciable,
con tasas de crecimiento socialmente aceptables, con un sector exportador
diversificado y altamente competitivo, capaz de transformarse en el motor de la
economia y en el punto de partida del replanteamiento de la participacion de la
economia nacional en el mercado mundial, en terminos menos desventajosos.
Por el contrario, los resultados son desalentadores como trataremos de
demostrar.
Critica y opcion neoliberal a la industrializacion
Una de las criticas mas profundas que realizaron los neoliberales -en Mexico
y otras latitudes- al estilo de desarrollo seguido hasta principios de la decada
anterior, se concentro en el proceso de industrializacion sustitutiva de
importaciones.
A su juicio, la intervencion del Estado y el excesivo proteccionismo
comercial, pervirtieron al mercado como el principal instrumento para la
asignacion eficiente de los recursos, desalentaron la creatividad empresarial y
degeneraron en una industria ineficiente, atrasada tecnologicamente, sin
capacidad competitiva, con un sesgo antiexportador y escasamente diversificado,
sin la posibilidad de financiar su propio crecimiento, lo que explica, en parte,
su cronica adiccion al ahorro externo y los recurrentes colapsos de la balanza
de pagos. Estas lineas sintetizan el fracaso de la sustitucion de importaciones.
Los datos oficiales revelan que en 1982 la totalidad de las importaciones
estaban sujetas a control arancelario. Del petroleo provenia 73.6% de las
divisas generadas por las exportaciones, lo que implicaba un alto grado de
vulnerabilidad externa, como ejemplifica la crisis de 1981-1982.
En el ultimo ano del gobierno de Jose Lopez Portillo el sector de
manufacturas aportaban 22% del PIB y 22.6% de las ventas externas. Pero tambien
era responsable de 80% de las importaciones. Por cada dolar que exportaba,
importaba cuatro. Su intercambio comercial era cronicamente deficitario y
generalmente mayor al total nacional.
En el ano citado, por ejemplo, el saldo de su intercambio mercantil fue
negativo en poco mas de 10 millones de dolares, mientras que la balanza
comercial total fue positiva en poco mas de 7 000 millones. Su brecha de
divisas, por tanto, tuvo que compensarse con los excedentes financieros
generados por otros sectores de la economia y con endeudamiento externo.
Como alternativa al modelo sustitutivo de importaciones, los neoliberales
realizaron un cambio radical: se paso de una economia cerrada a otra
completamente abierta. Dicha estrategia, por demas, se configuro gradualmente
con los programas impuestos por el FMI-BM y los acreedores internacionales,
despues de la crisis de 1982, y se reforzo en el gobierno de Carlos Salinas de
Gortari.
Grosso modo, las medidas adoptadas mas importantes fueron: la apertura
externa (comercial, financiera y a la participacion de la inversion extranjera),
la desregulacion interna, el fortalecimiento del sector privado y la reduccion
de la presencia estatal en la economia.
Supuestamente, el ajuste estructural restableceria el funcionamiento del
mercado, mejoraria la asignacion de los recursos (los cuales deberian
trasladarse de los sectores no comerciables a los orientados a la economia
mundial) y elevaria la productividad industrial. Con el tiempo, tenderia a
corregirse el deficit comercial, lo que reduciria la vulnerabilidad y la
dependencia externas.
La sobrestimacion de las funciones del mercado, asociada al menosprecio de la
planeacion, llevo a los dos gobiernos anteriores a desechar la elaboracion de
una estrategia deliberada de industrializacion. Al cabo, la reasignacion
esperada de recursos estimularia a los sectores productivos y a las empresas con
capacidad de enfrentar la competencia externa. Los que no la resistieran serian
sustituidos por la produccion internacional, cuya calidad y precios serian
favorables para el pais.
A las manufacturas se les asigno un papel central en las reformas: tendrian
que aumentar su peso en el PIB y en el comercio exterior con el objeto de
convertirse en el motor de la economia y en las principales aportadoras de
divisas.
La liberalizacion de las importaciones desempenaria un doble papel: por un
lado, el ingreso de bienes presionaria a las empresas a elevar la competitividad
del aparato productivo (ajuste estructural) y evitaria problemas de desabasto
que generaran presiones inflacionarias y obstaculizaran las politicas de
estabilizacion; por otro, sus precios contribuirian a abaratar los costos de
produccion, se conver-tirian en el ``techo'' de los locales y propiciarian la
convergencia a largo plazo de la inflacion interna con la externa (ley del
``precio unico''). Estos argumentos se emplearon desde diciembre de 1987.
Aunque la liberalizacion comercial se inicio en 1984, al eliminarse 16.6% de
las fracciones arancelarias, es a partir del siguiente ano cuando se acelero el
proceso, al desgravarse 65% de las importaciones.
Segun A. Ten Kate y F. de Mateo: ``Las reformas de julio [de 1985]
representaron el abandono definitivo del modelo de industrializacion sustitutiva
de importaciones que habia dominado la politica economica de Mexico desde la
Segunda Guerra Mundial hasta mediado del decenio de los setenta.'' En 1992 solo
10.7% de las fracciones estaban sujetas a control.
La apertura externa y la integracion al mercado mundial se complementaron con
el ingreso al GATT en 1986, la negociacion del Tratado de Libre Comercio de
America del Norte, que culmina en 1994, y el sucesivo ensanchamiento de los
espacios a la participacion de los inversionistas extranjeros.
El ajuste estructural de las manufacturas
Es cierto que 1985 a 1994, la fase de la apertura, se observan cambios
significativos en la estructura de la industria manufacturera, asi como en su
participacion en el comercio exterior. Sin embargo, el balance no fue del todo
optimista como se esperaba oficialmente.
Por un lado, la participacion manufacturera en el PIB no sufrio cambios
significativos. Su aportacion al producto en 1980 equivalia a 22.1% y 14 anos
mas tarde apenas a 22.5%. En 1970 participaba con 23% del PIB (vease el cuadro
1).
La productividad (medida entre la produccion y el personal remunerado)
tampoco se elevo significativamente: de 1972 a 1982 lo hizo en 41.5%, mientras
que en el periodo de 1982-1992, en 20.1%. Por divisiones, solo las industrias
metalicas basicas (metales no ferrosos) y de maquinaria y equipo (automotriz y
maquinaria y equipo no electricos y aparatos electricos, basicamente)
registraron un buen desempeno comparado con el decenio de los setenta.
Donde si se observaron cambios fue en el peso relativo de las nueve
divisiones y las 49 ramas que integran la industria manufacturera en el producto
sectorial. Es aqui donde pueden contabilizarse las actividades perdedoras y
ganadoras del ajuste estructural.
Entre las mas afectadas -que aportan hasta tres cuartas partes del PIB
sectorial y cuya tasa de crecimiento promedio en la decada anterior, en la
mayoria de los casos, fue menor que la registrada en los anos setenta y/o del
conjunto de la industria-, se encuentran las siguientes:
1) Alimentos, bebidas y tabaco, en particular en las ramas del azucar y cafe
y, en menor medida, la preparacion de frutas y legumbres.
2) La textil, cuyo indice de produccion en 1994 se encontraba 20% por debajo
de su nivel de 1980. De sus ramas, unicamente las prendas de vestir -que se
oriento hacia el mercado mundial-, pudieron recuperar su crecimiento. Las
restantes, hilados y tejidos de fibras blandas y duras y cuero y calzado, se
encuentran practicamente desmanteladas y su oferta se sustituyo con
importaciones.
3) Industrias de la madera, en sus dos ramas: aserraderos y productos de
madera y corcho.
4) Papel, imprenta y editoriales.
5) Industrias de bienes de capital (agrupadas en la division de productos
metalicos y maquinaria), en sus ramas muebles metalicos, productos metalicos
estructurales, maquinaria y equipos electricos.
6) Otras manufacturas.
Todas estas actividades, orientadas al mercado interno, tienen algunos rasgos
en comun: el contexto en el que se inicio su restructuracion fue particularmente
desventajoso, no salieron bien libradas y en su mayoria se encuentra en proceso
de extincion.
La recesion inflacionaria y el desorden financiero que prevalecio de 1982 a
1987, las politicas estabilizadoras impuestas a partir de diciembre de 1987 y
1994 -que implico, entre otras cosas, la contencion de la demanda interna, la
represion del crecimiento potencial, la perdida del ingreso real de la
poblacion, la regulacion de precios y altos reditos-, la desregulacion local y
el menor apoyo gubernamental, actuaron en contra de todas ellas.
La acelerada apertura comercial termino por afectarlas. Gran parte de su
produccion se ha sustituido con las compras externas.
Del lado de las industrias dinamicas, que ganaron terreno en el PIB
sectorial, se encuentran la automotriz, la mas activa, con excepcion de la rama
de equipo y material de transporte, equipos electricos y electronicos
basicamente la informatica-, quimica y metalicas basicas. Los minerales no
metalicos tendieron a recuperar terreno, excepto la rama de productos basados en
minerales no metalicos.
No obstante, cabe resaltar, como afirma Jaime Ros, en la mayoria de los casos
referidos -especialmente las industrias automotriz y de informatica-, la
expansion no fue resultado del ajuste estructural sino de la maduracion de
proyectos apoyados durante la fase sustitutiva de importaciones porque no
quedaron desprotegidas del todo o porque dependian de las estrategias de las
empresas transnacionales o de las grandes empresas nacionales que, ante las
limitadas expectativas internas, reorientaron su produccion al mercado mundial.
Si bien la competitividad manufacturera se debio, en parte, a la mejoria de
los procesos productivos y a la incorporacion de nuevas tecnologias, tambien es
evidente que la reduccion de los costos de produccion descanso en la
pauperizacion de la mano de obra.
Datos del INEGI senalan que en 1985 los salarios del sector eran de 1.26
dolares por hora, mientras que en Estados Unidos se pagaban 9.54; en 1991 eran
de 2.07 y 11.13 dolares, respectivamente. En esos anos las remuneraciones en
Mexico pasaron de 2.30 a 4.5 dolares, en tanto en Corea se elevaron de 1.33 a
4.04, en Japon de 7.01 a 16.3 y en Canada de 8.49 a 12.8 dolares.
Asimismo, la llamada modernizacion industrial se realizo con una menor
capacidad en la generacion de empleos remunerados. De 1981 a 1994 las
manufacturas perdieron 270 000 plazas laborales, equivalentes a 25% del total
registrado en 1980. Con excepcion de la rama de alimentos, todas perdieron
puestos de trabajo. De esta manera, la industria dejo de ser una opcion para los
desplazados de otros sectores y para las personas que se incorporan por primera
vez al mercado (vease el cuadro 2).
Parte de ello se debio tambien a la desaparicion de empresas del sector,
sobre todo en 1991-1994 -cuando declino el crecimiento para llegar a la
recesion-, cuando se esfumaron 3 551, de las cuales 97% fueron empresas micro y
pequenas ubicadas basicamente en las ramas de alimentos, productos metalicos,
textil y editorial.
En sentido estricto, la dinamica manufacturera no derivo en la disminucion
gradual pero sistematica de su deficit comercial y, en consecuencia, de su
dependencia financiera externa. Ciertamente, sus exportaciones elevaron su
participacion en las totales de 44.6 a 65.2 por ciento de 1985 a 1993 y de 5 a
12.6 por ciento con relacion al PIB (desde 1991 los datos incluyen a las
maquiladoras).
Desde luego, el crecimiento de las exportaciones reflejo una mayor
competitividad. Pero tambien la caida de la demanda interna, reprimida por las
politicas estabilizadoras, que obligo a las empresas a trasladar su produccion
al mercado mundial, y la devaluacion de 1987. Ese ritmo, empero, tendio a
desacelerarse a medida que se recupero la economia, disminuyo la subvaluacion
cambiaria y se sobrevaluo la moneda, a finales de 1991.
Con todo, no pudieron cumplirse otras metas esperadas con el ``modelo
exportador de la economia abierta''. La diversificacion fue escasa. De las
divisiones que integran las manufacturas, solo la de maquinaria y equipo, que
incluye a la industria automotriz y equipo electrico y electronico (dominadas
por las transnacionales), ampliaron su participacion en las exportaciones de 33
a 67 por ciento del total de 1985 a 1993, y la textil (principalmente fibras
artificiales) de 3.7 a 6.5 por ciento (vease el cuadro 3).
El petroleo dejo de ser el principal aportador de divisas: en 1994 solo
proporciono 19% de los ingresos por exportaciones. Pero esto se debio al
deterioro de los precios internacionales, ya que se siguieron vendiendo
volumenes similares a los registrados a principios de los anos ochenta. Sin
embargo, la monodependencia dio paso a la bidependencia, pues las ventas
externas de la industria automotriz representan casi 23% de las exportaciones
totales. Los hidrocarburos y la industria citada acumulan 45% de las ventas
foraneas y en ambos casos presentan una alta sensibilidad a las fluctuaciones
del mercado mundial.
Contra lo esperado, las importaciones del sector no tendieron a reducirse. Su
peso en el total se amplio de 69 a 94 por ciento y de 10 a 18 por ciento con
respecto al PIB de 1985 a 1993. Ello debido a la reactivacion economica, la
sobrevaluacion del peso, la reduccion arancelaria, la concentracion del ingreso
y la caida de la produccion de las ramas tradicionales.
Las compras externas de maquinaria y equipo mantuvieron su importancia: 57%,
merced al desmantelamiento de la rama de bienes de capital. Por su parte, las
divisiones que mas incrementaron sus importaciones en el total fueron equipos
electricos y electronicos, que pasaron de 9 a 21 por ciento y los textiles de
1.1 a 5.2 por ciento (vease el cuadro 4).
El desigual crecimiento entre las exportaciones e importaciones
manufactureras impidio que se abatiera el deficit comercial del sector y, por
tanto, del total nacional. Mas bien sucedio lo contrario: ambos registraron cada
ano niveles negativos mas altos de la historia. El sector manufacturero
multiplico por tres su desequilibrio de 1985 a 1993 y fue el responsable
fundamental del que se registro en el intercambio de mercancias (vease el cuadro
5).
Respecto del deficit de la cuenta corriente, de 1986 a 1989 -con excepcion de
1987, cuando fue superavitario-, el manufacturero fue superior; en el lapso
1990-1993 se situo en un rango de 59 y 90 por ciento.
Asimismo, las divisiones mas dinamicas, quimica, plastico, siderurgia y
maquinaria y equipo, registraron un ascendente deficit comercial que gravito
sobre el total del sector.
Lo anterior no solo mostro la naturaleza estructural del desajuste de la
balanza de pagos. Tambien determino la necesidad de recurrir de manera creciente
al financiamiento externo para compensarlo.
Por otro lado, el destino de los flujos comerciales reflejan una creciente
dependencia de Estados Unidos. En 1985, hacia ese pais se oriento 62% de las
exportaciones mexicanas y 83% en 1993. Las importaciones pasaron de 69 a 71 por
ciento.
El creciente deficit comercial asociado a la restructuracion industrial
desperto preocupacion en las esferas oficiales desde principios de la decada.
Sin embargo, la afluencia masiva de capitales de corto plazo, que se considero
permanente, evito que se iniciara algun tipo de ajuste. A esto se auno el
convencimiento gubernamental de que la ``modernizacion'' industrial no tardaria
en madurar, lo que llevaria a la consecuente correccion del intercambio
mercantil. Ello no obstante las dificultades para manejar las cuentas externas
desde 1992, cuando la economia se desaceleraba y el deficit aumentaba. La crisis
de diciembre de 1994 estallo sin que se cumplieran las metas esperadas para la
industria manufacturera.
Lo que se pudo ganar se ha perdido con la crisis. Las posibilidades de
recuperacion son dificiles. Asi, la economia podria recuperarse solo hacia
finales del presente siglo.
Fuentes consultadas
Anexos estadisticos de los informes de gobierno.
Arroyo, Alberto, Balance economico, 1989-1992, Fundacion Fiedrich Ebert,
Mexico, 1993.
Bancomer, Regiones y establecimientos industriales, Informe Economico,
Mexico, marzo de 1995, pp. 51-61.
Calva, Jose Luis, El modelo neoliberal mexicano, Fontamara, Mexico, 1993.
Casar Perez, Jose I., Transformacion en el patron de industrializacion y
comercio exterior del sector manufacturero mexicano, 1978-1987, ILET-Nafinsa,
Mexico, 1989.
, La industria mexicana a principios de los noventa, CEPAL INEGI, varias publicaciones.
Ramos, Joseph, ÿPolitica economica neoliberal en paises del Cono Sur de
America Latina, 1974 Ros, Jaime, La reforma del regimen comercial en Mexico durante los anos
ochenta: sus efectos economicos y dimensiones politicas, CEPAL, Santiago de
Chile, 1993.
* Estimado con datos del Grupo de Economistas y Asociados.
Fuente: Anexos estadisticos de los informes de gobierno e INEGI.
Fuente: Anexos estadisticos de los informes de gobierno e INEGI.
* Analista del periodico El Financiero.
Cuadro 1
Sector manufacturero: estructura de participacion sectorial
PIB manufacturero
Ano PIB nacional Total Alimentos, bebidas y tabaco
Textil Madera Papel
Quimica derivados del petroleo y plasticos Minerales no metalicos Industrias metalicas
basicas Maquinaria y equipo Otras manufacturas
1970 23.0 100.0 27.8 15.8 4.1 5.6 11.2 7.2 5.6 17.3 5.3 1975 22.7 100.0 26.5 14.9 4.0 5.2 13.2 7.3 5.8 19.9 3.2 1980 22.1 100.0 24.6 13.8 4.3 5.5 14.9 7.0 6.1 20.3 2.6 1981 21.7 100.0 24.1 13.7 4.0 5.4 15.3 6.8 6.1 21.9 2.7 1982 21.2 100.0 25.9 13.4 4.0 5.6 16.2 6.8 5.7 19.8 2.7 1983 20.4 100.0 27.7 13.7 4.1 5.6 17.3 6.8 5.8 16.7 2.4 1984 20.7 100.0 26.8 13.2 4.0 5.7 17.6 6.8 6.1 17.3 2.5 1985 21.4 100.0 26.2 12.8 3.9 5.8 17.5 6.9 5.8 18.5 2.6 1986 20.9 100.0 27.5 12.8 4.0 5.9 17.9 6.8 5.7 16.8 2.5 1987 21.3 100.0 26.9 11.8 4.0 5.8 18.3 7.3 6.2 17.3 2.3 1988 21.7 100.0 26.2 11.6 3.8 5.9 18.1 6.9 6.3 18.9 2.4 1989 22.5 100.0 26.3 11.1 3.5 5.9 18.4 6.8 6.0 19.6 2.4 1990 22.8 100.0 25.5 10.8 3.3 5.8 18.3 6.8 6.1 20.9 2.5 1991 22.9 100.0 25.8 10.0 3.2 5.5 18.1 6.7 5.7 22.6 2.4 1992 22.8 100.0 26.1 9.4 3.1 5.4 18.1 6.9 5.6 22.9 2.5 1993 22.5 100.0 26.5 9.0 3.0 5.3 17.8 7.1 5.9 22.9 2.5 1994 22.5 100.0 25.7 8.6 2.9 5.0 18.0 7.1 6.2 24.0 2.4 1995* 22.7 100.0 25.4 8.4 2.9 4.9 17.5 7.3 6.4 24.8 2.4 Cuadro 2
Sector manufacturero: empleo sectorial
(miles de personas; promedio anual)
Ano Total Alimentos, bebidas y
tabaco Textil Madera Papel Quimica derivados del petroleo y
plasticos Minerales no metalicos Industrias metalicas basicas Maquinaria y
equipo Otras manufacturas
1980 1 0230 75 165 022 141 594 14 016 43
685 159 395 62 714 81 948 346 824 7
877 1981 1 079 080 173
948 144 057 14 028 44 889 168 876 62
371 85 787 377 139 7 985 1982 1 054 282 180
072 140 641 13 389 44 385 169 423 61
148 85 291 352 026 7 907 1983 955 266 174
128 131 049 13 754 42 696 164 576 58
743 83 482 279 006 7 832 1984 945 829 172
158 130 538 13 526 43 228 165 064 60
917 85 228 267 319 7 851 1985 965 764 174
009 130 017 13 209 43 655 167 218 61
246 85 005 283 518 7 887 1986 946 330 176
600 128 693 13 189 43 983 167 986 59
240 74 581 274 688 7 460 1987 948 080 179
166 125 805 13 105 43 838 173 930 61
405 71 111 272 592 7 128 1988 945 622 174
770 124 005 12 800 43 181 175 310 61
051 70 656 276 589 7 260 1989 967 673 182
313 122 758 12 365 44 309 177 412 62
419 69 381 288 990 7 726 1990 969 038 187
197 117 702 12 121 44 315 177 178 62
797 65 432 294 176 8 120 1991 952 650 188
332 111 610 11 926 43 335 173 943 60
997 61 190 292 722 8 245 1992 916 709 191
332 106 316 11 380 41 656 166 026 58
809 52 957 280 301 7 932 1993 850 243 185
495 97 294 10 275 39 141 156 610 54
451 45 148 254 056 7 773 1994 809 431 181
971 88 635 9 802 36 205 150 972 50
258 43 207 240 591 7 812 Indice de empleo, 1980 = 100 1980 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 1981 105.5 105.4 101.7 100.1 102.8 105.9 99.5 104.7 108.7 101.4 1982 103.1 109.1 99.3 95.5 101.6 106.3 97.5 104.1 101.5 100.4 1983 93.4 105.5 92.6 98.1 97.7 103.3 93.7 101.9 80.4 99.4 1984 92.4 104.3 92.2 96.5 99.0 103.6 97.1 104.0 77.1 99.7 1985 94.4 105.4 91.8 94.2 99.9 104.9 97.7 103.7 81.7 100.1 1986 92.5 107.0 90.9 94.1 100.7 105.4 94.5 91.0 79.2 94.7 1987 92.7 108.6 88.8 93.5 100.4 109.1 97.9 86.8 78.6 90.5 1988 92.4 105.9 87.6 91.3 98.8 110.0 97.3 86.2 79.7 92.2 1989 94.6 110.5 86.7 88.2 101.4 111.3 99.5 84.7 83.3 98.1 1990 94.7 113.4 83.1 86.5 101.4 111.2 100.1 79.8 84.8 103.1 1991 93.1 114.1 78.8 85.1 99.2 109.1 97.3 74.7 84.4 104.7 1992 89.6 115.9 75.1 81.2 95.4 104.2 93.8 64.6 80.8 100.7 1993 83.1 112.4 68.7 73.3 89.6 98.3 86.8 55.1 73.3 98.7 1994 79.1 110.3 62.6 69.9 82.9 94.7 80.1 52.7 69.4 99.2