MOMECO, 03/01/95, FINANCIAMIENTO DE LA CRISIS: DILEMA EXICANO

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Economicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Irma Manrique Campos*

Número/Number: 78

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly


Fecha/Date: 03/01/95

1. Introduccion

Entre los mas graves problemas que ha afrontado Mexico, particularmente desde los anos cincuenta, esta nada menos que el del financiamiento. La falta de este, en especial para el desarrollo, ha conducido a las crisis financieras ciclicas que han sido caracteristicas de todos los fines de sexenio.

Hoy, como en los ultimos 24 anos, la devaluacion del peso no puede paliarse con recursos propios y se recurre una vez mas a la ayuda externa, con el argumento de que el pais se enfrenta a ``una crisis financiera de corto plazo''. Y, sin que yo conceda en absoluto que este sea estrictamente un problema de corto plazo, lo que resulta mas doloroso y alarmante es que por septima vez, desde que Mexico es miembro del Fondo Monetario Internacional, la condicion de tal ayuda queda supeditada al enesimo programa de austeridad o estabilizacion, mediante una estrategia que supuestamente ``estabilizara'' la economia, ``recuperara la confianza del sector privado'' y reanudara las ``entradas voluntarias de capital''.

El programa de austeridad que acaba de ponerse en marcha presenta ante los ojos de los prestamistas del exterior la correccion de los excesos, privilegiando el manejo de las politicas monetaria y fiscal; correccion que se intenta a partir de la restriccion del credito por parte del Banco de Mexico y de la reduccion de las finanzas publicas (esto es, menor ingreso y menor gasto por parte del gobierno), misma que incluye la ``correccion gradual y ordenada de los precios del sector publico'' y la privatizacion de las empresas todavia en manos del Estado.

El control de la inflacion, como elemento central del programa, se finca, desafortunadamente, como siempre, en mantener los salarios muy por debajo del crecimiento de los precios.

2. Las cuentas alegres

Todavia a mediados de noviembre de 1994 funcionarios del Banco de Mexico descartaban enfaticamente la posibilidad de un ``ajuste de la paridad'' del peso y se minimizaba el riesgo que representaba el deficit de la cuenta corriente. Tales afirmaciones se daban en el marco del escenario optimista de las experiencias -hasta entonces aparentemente exitosas- en que el Presidente de la Republica se empeno. Con la aplicacion preferente de programas de corto plazo y del ajuste estructural, el mandatario no se preocupo demasiado por el grado de vulnerabilidad del sector externo de la economia. Hace unos cuantos dias ese marco parecio llegar precozmente a su fin, por cierto sin que hubieran madurado en cualquier forma las estrategias de corto ni las de largo plazo y sin que se hubiera logrado siquiera afianzar las bases nacionales y foraneas del financiamiento.

Cierto es que de 1989 a 1993 el auge de los mercados emergentes aseguro el regreso de Mexico a los mercados voluntarios de capitales y, con ello, el ingreso masivo de divisas al pais. El mercado mexicano de valores pudo por entonces ubicarse como uno de los mas rentables del mundo y las colocaciones de papeles publicos y privados se multiplicaron en los mercados internacionales. Desde 1990 los flujos de divisas, contabilizados en la cuenta de capitales de la balanza de pagos, no solo fueron suficientes para compensar el deficit corriente, sino que ademas permitieron acumular las reservas internacionales mas altas de la historia de la nacion, revaluar el tipo de cambio y proporcionar una mayor libertad en el manejo de las politicas economicas.

Pero en ese mismo periodo (1989-1993), el deficit se elevo de poco mas de 6 000 a 23 400 millones de dolares y la cuenta de capitales paso de 3 200 a casi 31 000 millones de dolares. Como resultado de este proceso, en febrero de 1994 las reservas se ubicaban en 28 700 millones de dolares.1

Aunque los flujos de capitales parecian permanentes y en ascenso, en realidad nunca se elimino la preocupacion fundamental de que el ingreso de capitales fuera suficiente para cerrar la brecha de divisas, acrecentada por la incapacidad de la economia para asimilar productivamente tales recursos y la alta volatilidad de los capitales foraneos. Tan solo en 1993, el 92% de la cuenta de capitales se concentraba en inversiones de cartera.

A los ojos de los inversionistas extranjeros, Mexico era el ``Jauja'' desde el punto de vista de la rentabilidad, por las continuas y jugosas ganancias que recibian, pero no ignoraban -en su caracter de inversionistas de la especulacion- el nivel de riesgo que los avatares de la economia mexicana conllevaban. No obstante que publicamente se supo que las reservas internacionales habian descendido 11 000 millones de dolares hacia octubre pasado, solo dos meses despues, en diciembre, se recibio con sorpresa y enojo el colapso cambiario que puso fin a la ilusion del ``milagro mexicano''. Entonces, llamandose a engano, comenzaron a ``justificar'' su intranquilidad y desconfianza y terminaron por abandonar masivamente los mercados financieros de Mexico.

Con estas actitudes incluso ha quedado en entredicho el buen juicio y moderacion que todo buen inversionista, que se precie de serlo, debe tener, pues la alteracion cambiaria no fue sino el reflejo de las presiones que tuvo que soportar el peso propiamente desde la segunda mitad del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, ya que para nadie era secreta la magnitud sin precedente que alcanzo el deficit en cuenta corriente. Tampoco eran un secreto la mala distribucion del ingreso; el modesto incremento de las actividades productivas (menos de la mitad de lo prometido en el Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994); el mayor nivel de desempleo abierto desde 1987; la caida de mas de 30% en el salario, y la existencia de 40 millones de mexicanos en condiciones de insuficiencia, de los cuales casi 19 millones vivia ya en la pobreza extrema. Pero sin duda pudo mas la codicia que el buen juicio.

3. Un programa de emergencia

El 3 de enero del ano en curso el gobierno federal propuso a los sectores productivos del pais un programa economico de emergencia para enfrentar la crisis desatada en diciembre y ``buscar un crecimiento sostenido a mediano plazo''. El nombre oficial de tal programa es Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Economica, con el que, para justificar el retiro del Banco de Mexico del mercado cambiario y la devaluacion del peso, se traza un diagnostico y cinen los acuerdos a 14 puntos sobre tres grandes apartados: I. Precios y Salarios; II. Fortalecimiento del Ahorro Publico y Politica Monetaria, y III. Eficiencia Economica.2

El Acuerdo, ahora de todos conocido, partio del supuesto de que existen fuentes de financiamiento suficientes para constituir un fondo de estabilizacion por aproximadamente 18 000 millones de dolares estadounidenses, utilizando para ello el Convenio de Apoyo Financiero de America del Norte y la ayuda del Banco de Pagos Internacionales, principalmente, pero contando ademas con el apoyo de otras fuentes crediticias de diversos paises.

Es preciso destacar que, desafortunadamente, tanto el Acuerdo de emergencia como sus fuentes de financiamiento evidencian la falta de sensibilidad del gobierno actual para comprender la verdadera naturaleza de la crisis financiera, y mas aun la naturaleza de los conflictos que se ciernen sobre el futuro, pues por el diseno del diagnostico y estrategias se concluye con facilidad que una vez mas se considera que los problemas son de corto plazo, de caracter coyuntural: la insistencia en buscar las principales fuentes de financiamiento en el exterior y apegarse a politicas estabilizadoras de corte estrictamente ortodoxo, es decir, bajo los conocidos terminos del Fondo Monetario Internacional, equivale exactamente a soslayar que la crisis actual no es solamente un problema cambiario sino una manifestacion del colapso del Proyecto Modernizador, y que lo que se requiere es, por supuesto, un nuevo proyecto, en el que el desarrollo economico no signifique solo crecimiento del producto interno bruto.

No esta por demas reiterar que los desordenes financieros expresan y reflejan serios conflictos de orden tanto economico como politico y social que se derivan de la desigualdad, la pobreza, el engano y la falta de democracia, y que por ello no pueden considerarse como simples tropiezos financieros que pueden solucionarse con devaluaciones y ``politicas de estabilizacion'', instrumentos que a lo largo de muchas decadas han provocado mayor frustracion, injusticia distributiva y ahondamiento de la recesion.

Los apremios que tenian en los primeros y dificiles dias de enero los circulos bursatiles y financieros tanto nacionales como extranjeros empezaron a convertirse en catastroficos cuando, por primera vez en la historia del pais, la Reserva Federal de Estados Unidos decidio entrar al rescate del peso mexicano con un paquete de garantias crediticias por 40 000 millones de dolares, ``ayuda'' que, lejos de tranquilizar a la pleyade de negociantes del dinero, los alarmo, pues lo interpretaron como signo de debilidad que crecio frente a la reaccion negativa de una amplia fraccion del Congreso estadounidense para aprobar tal iniciativa.

4. Programa de emergencia y politica de estabilizacion: hermanos gemelos

Con su esquema de austeridad y sacrificio que busca reducir el deficit externo a una capacidad de financiamiento externo ``manejable'', y operando por la via de evitar el desborde de los precios y el restablecimiento del equilibrio de los principales agregados, el programa de emergencia o Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Economica es, en realidad, un dique a la demanda total, pues por un lado congela los salarios al no permitir que se ajusten a la inflacion, y por otro da rienda suelta al manejo ``flexible'' de los precios de los bienes y servicios, cuya ``fijacion'' queda al ``buen juicio'' de los empresarios.

Ademas, la politica fiscal y monetaria, de tipo severamente restrictivo, tiene sustento en los niveles crecientes de las tasas de interes para que resulten atractivas a los capitales externos. Y complementa el esquema el bajo crecimiento del PIB (en el mejor de los casos, cercano a 1.5%), ya que su ``crecimiento'' dependera del abatimiento del consumo y la inversion internas y del decremento drastico de las importaciones. Al tiempo, se espera el incremento de 15.9% en las exportaciones sin explicitar con base en que tipo de politicas.

En suma, es de tal magnitud la desigualdad, la inequidad del esquema que el programa plantea que, mas que a critica detallada, el programa mueve a indignacion, pues una vez mas se apela a una politica economica que, lejos de plantear soluciones adecuadas y justas, busca reducir el desequilibrio externo y la inflacion a costa de la desaceleracion de la economia que, sin lugar a dudas, por las caracteristicas de tan conocida estrategia, llevara a una profunda recesion. Por supuesto, los costos del ajuste no se distribuiran equitativamente, pues el programa no ofrece correcciones efectivas a los problemas estructurales que han generado el desmesurado deficit externo y, lo que es peor aun, lejos de resolver la dependencia de los capitales externos, se acelera la apertura de sectores estrategicos para que tales capitales participen, sin considerar la grave perdida de soberania economica nacional que esto significa.

Pero todavia mas: junto al programa de emergencia nacio el programa de ajuste o Memorandum de Politicas Economicas, su hermano gemelo, pero mas robusto y concreto, pues contiene los pormenores y cuantificaciones que satisfacen por completo las exigencias del Fondo Monetario Internacional, institucion que ha prometido brindar a Mexico asistencia hasta por 7 575 millones de dolares, mismos que de confirmarse habran de servir para estabilizar el mercado cambiario y procurar la disciplina fiscal y monetaria antes mencionada; pero tambien, en gran medida, de aval del famosisimo paquete.

5. ¨Un paquete de rescate para Mexico?

Como se recordara, la propuesta del presidente de Estados Unidos, William Clinton, para otorgar a Mexico el paquete de hasta 40 000 millones de dolares de garantias crediticias (no credito directo) produjo, al interior del Congreso estadounidense, una turbulencia partidista que finco, para su aprobacion, 15 condiciones que representan para Mexico un alto precio politico y financiero.

En materia politica, por ejemplo, establece condiciones estrictas sobre inmigracion (repatriacion forzada de mexicanos); narcotrafico (control eficaz y comprobable) y limites a la ayuda a Cuba. En materia economica, el informe regular y detallado sobre el uso de los fondos prestados; aceleracion del programa de privatizaciones de empresas estatales, y la apertura completa del sector financiero, principalmente.

Hoy como nunca, pues, el financiamiento de la crisis representa para Mexico un severo conflicto, ya que la condicionalidad de la propuesta resulta inaceptable por indigna para los mexicanos en la medida en que pretende interferir en asuntos politicos de la mas estricta incumbencia de los nacionales, asi como controlar y administrar el principal producto de exportacion: el petroleo. De aceptarse, por parte de ambos paises, Estados Unidos tendra la mejor oportunidad para imponerse con sus condiciones y vencer la resistencia mexicana a las modificaciones legales respecto al incremento de la venta del crudo, cuando menos hasta el ano 2005; pero aun sin que las modificaciones sean muy profundas, pueden lograr que el pais comprometa sus energeticos, pierda el control de la petroquimica mediante la privatizacion, asi como de las exploraciones, inversiones en perforacion, extraccion y refinacion y destino de sus ventas de petroleo, gas y derivados.

Sin duda que, de aprobarse, el multimillonario paquete proporcionaria un importante alivio a las autoridades mexicanas que deben hacer frente a los vencimientos de la deuda interna nominada en dolares (Tesobonos), cuyo monto asciende a 28 905 millones de dolares; sin embargo, resulta francamente inaceptable, por la enorme carga de humillacion e indignidad, pero sobre todo por su magro alcance para resolver los principales problemas estructurales como el desempleo, la mayor caida del poder adquisitivo, la falta de ahorro interno que impide de facto la recomposicion y modernizacion de la planta productiva y, por lo mismo, la falta de competitividad.

Por si fuera poco, con todo y paquete la falta de estimulo a los sectores productivos propicia que las dificultades de liquidez no queden exorcizadas; antes bien, pueden recrudecerse y dar paso a la tan temida insolvencia, la cual podria presentarse a muy corto plazo -quiza a mediados del ano- y el pais verse en la imposibilidad de cubrir el servicio de la deuda, pues las reservas parecen no poder responder a tales y tan cuantiosos reclamos dinerarios.

Queda claro que las intenciones del gobierno estadounidense distan de ser solidarias o generosas, pues su Presidente ha denominado al programa de asistencia financiera como ``un novedoso modelo'' que puede impedir graves consecuencias para America Latina, pero, sobre todas las cosas, lo considera ``mas que el futuro de Mexico...el liderazgo estadounidense en este hemisferio y mas alla'', que representa ``fuentes de empleo estadounidenses, la seguridad de sus fronteras y el futuro del comercio y cooperacion economica del hemisferio...''3 En suma, el precio por mantener la supremacia de su pais en el mundo.

6. ¨Existen alternativas?

Ante el reiterado fracaso de programas como el que en esta coyuntura se enarbola, esta mas que claro que si existen alternativas. La dura experiencia que le toca vivir actualmente a Mexico tiene algunas salidas que se pueden practicar sin demerito de la dignidad nacional, entre ellas la reversion de algunas practicas que parecian lo in en materia de ``modelos'', por ejemplo: 1) la apertura indiscriminada de la economia en su conjunto, la cual merece ser reconsiderada en momentos tan cruciales; es decir, sin caer en excesos del proteccionismo y de la intervencion estatal, pensar en mecanismos de verdadera ``emergencia'' y proteger lo poco que queda por proteger; 2) la restructuracion de la deuda interna a mas largo plazo debe acompanarse de la posibilidad de pagar en pesos a los acreedores que no acepten aquella; 3) de los prestamos que se otorguen, destinar una cantidad significativa a la reactivacion economica; 4) emprender las reformas constitucionales que permitan recuperar y defender la soberania que otras modificaciones recientes le han restado al pais; 5) orientar el financiamiento de la crisis a programas de autentico bienestar social; 6) revisar a fondo la politica comercial y financiera aperturista a ultranza; 7) reconsiderar seriamente el nuevo papel del Estado, el que, lejos de retraerse, participe en los modernos procesos de internacionalizacion e interdependencia en rapido ascenso por todo el mundo.


* Miembro del personal academico del IIEc - UNAM.

1 Banco de Mexico, Informes Anuales de 1989, 1990 y 1993.

2 Periodico Reforma, 4 de enero de 1995.

3 Intervencion de William Clinton, presidente de los Estados Unidos de America, en la Conferencia Economica Mundial, Davos, Suiza, 26 de enero de 1995.