En esas dos primeras devaluaciones estuvieron presentes los mismos fenomenos
que ahora: una severa especulacion, la dolarizacion de la economia y una cada
vez mas grave fuga de capitales, asi como el agotamiento de la reserva monetaria
del pais. Tal parece que no hay experiencia historica y los errores del pasado
se recrean en funcion de las ganancias extraordinarias de los pocos
especuladores que estan en condiciones de aprovecharse del desastre, asi como
del capital extranjero y su banca internacional.
Resulta tragico reconocer que de los aproximadamente 23 000 millones de
dolares a que ascendian las reservas del pais en octubre de 1994, a principios
de 1995 hayan caido a menos de 5 000 millones. Estas se fueron en pagos al
exterior, en intereses sobre pasivos contratados con inversionistas extranjeros
que durante todo el anterior sexenio especularon a su antojo tanto en la Bolsa
Mexicana de Valores, como con la compra de Cetes y posteriormente de Tesobonos
indizados en dolares.
Tambien se fueron las reservas en sostener a toda costa un tipo de cambio
sobrevaluado -lo cual comprobamos en diferentes escritos- y desde luego en
mantener la abundancia de dolares en el mercado cambiario para los siempre
adoradores del billete verde que apostaban, como siempre, contra la moneda
nacional.1
El dolar barato y la indiscriminada apertura comercial sobre la que tanto
hemos opinado, trajeron como obvio resultado un deficit en la balanza comercial
de 18 989 millones de dolares en 1994 y especialmente un desequilibrio en la
cuenta corriente de 30 000 millones de dolares. Esto forzosamente tendria que
terminar con una debacle como la que se anuncio en la navidad de 1994 y que
significo el reconocimiento del fracaso de la falsa politica triunfalista de
Carlos Salinas y su equipo. A pesar de las evidentes tendencias de las cuentas
de Mexico con el exterior ellos no dejaron de insistir, por medio de sus
voceros, en los llamados exitos macroeconomicos del regimen y en la gran
confianza que el capital extranjero tenia en Mexico, al cual de ninguna manera
podia llamarsele ``golondrino'', puesto que se apostaba a que nunca se saldria
del pais. Incluso, merced a la mencionada confianza en Mexico, vendrian mas
flujos de capital, en especial con la firma de TLC, que se considero uno de los
mayores triunfos del equipo salinista.
Pero finalmente vino la decepcion y ahora se convierte en moda sexenal
satanizar a un gobierno al que pocos se atrevieron a denunciar. Ahora resulta
que los aduladores simple y sencillamente estaban equivocados, por lo que
``borron y cuenta nueva''.2
Es triste y grave que haya habido tantos complices del desastre y que ahora
simplemente tengan a bien reconocer que los diagnosticos realizados en la UNAM y
otras universidades publicas eran acertados. Para nosotros, sin embargo, no
puede ser motivo de vanagloria el no habernos equivocado. Al menos por lo que a
nosotros toca mucho nos hubiera gustado que las cosas hubieran sido de otro
modo, precisamente por el bien del pais y de nosotros mismos, ya que quienes
cargaremos con los costos sociales de los nuevos programas de ajuste seremos,
como siempre, los grupos mas debiles de la economia, o sea los trabajadores y
las clases medias.
No era necesario ser posgraduado en ninguna universidad del extranjero para
darse cuenta de que tanto el deficit en cuenta corriente como el comercial
mostraban una tendencia inmanejable. Esto, como es natural, le restaba solidez a
la moneda nacional frente al dolar. Bastaba ver los datos recientes de la
balanza comercial y de la cuenta corriente para detectar de inmediato su
peligroso crecimiento, el cual se cubria indiscriminadamente con inversion
extranjera de caracter especulativo y desde luego ``golondrino''.
El deficit en la cuenta corriente, que en 1988 era de 2 901 millones de
dolares, brinco en forma estrepitosa hasta 29 411 millones de dolares en 1994.
Por su parte, el saldo positivo de la balanza comercial, por 1 754 millones de
dolares en 1988 pasa a ser negativo por 18 989 millones. Esto definitivamente
era inmanejable, a pesar del triunfalismo oficial y a pesar de que el gobierno y
sus voceros insistian en que no habia ningun problema con el sector externo, ya
que este deficit en la cuenta corriente se estaba financiando sanamente con la
atraccion de capitales extranjeros a los que de ninguna manera podria
llamarseles golondrinos, puesto que permanecerian indefinidamente en Mexico,
dada la confianza que habian despertado las reformas del presidente Salinas, y
el respaldo de las reservas monetarias mas elevadas de la historia del pais, las
cuales ascendian a 23 000 millones de dolares. Esto aunado al gran logro
macroeconomico que consistio en volver realidad la inflacion de un digito.
Por tanto, segun ellos la situacion de la economia era estable y los triunfos
macroeconomicos eran evidentes: estabilidad de tipo de cambio, saneamiento de
las finanzas publicas y llegada de capital extranjero que ya sumaba mas de 50
000 millones de dolares. En fin, esto era Jauja y solo los malintencionados se
atrevian a poner en tela de juicio los grandes logros del regimen salinista.
El entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe, hizo una virulenta defensa
del modelo salinista y sus logros en fechas muy cercanas a la debacle
devaluatoria que dio fin a la mentira.3
El hecho es que en aras de alcanzar el superavit en las finanzas publicas y
la inflacion de un digito (7.9%) en 1994, hubo que sacrificarse todo, o sea el
salario, el empleo y desde luego sostener una sobrevaluacion del tipo de cambio
calculada entre 30 y 40 por ciento. Hacia los ultimos meses del sexenio la
situacion era insostenible por lo que se hizo inminente que el gobierno de
Salinas devaluara. Sin embargo, el Banco de la Reserva Federal de los Estados
Unidos, a peticion expresa de el presidente Clinton, presto al gobierno mexicano
6 000 millones de dolares, con lo que solo transitoriamente se sostuvo una
creciente demanda del billete verde que crecia a medida de que los especuladores
veian venir con claridad la debilidad del peso mexicano y las enormes fugas de
capitales que se estaban sucediendo, en especial por las persistentes caidas en
la Bolsa Mexicana de Valores. Esto al igual que por la evidente falta de
confianza en el gobierno de Salinas, quien habia sido incluso incapaz de
solucionar el conflicto armado en Chiapas y que aun esta latente; los asesinatos
politicos de Colosio y posteriormente de Ruiz Massieu, y en general por el clima
de violencia e inseguridad derivado de las recetas recesivas de Salinas y su
equipo, o de crecimiento economico dado solo en cifras y que en ultima instancia
era solo fruto de la consolidacion de determinados grupos oligopolicos
beneficiarios de las practicas neoliberales en las que el abuso es la tonica
central.
Con la devaluacion de fines de 1994 se cayo el mito de los beneficios de la
apertura comercial indiscriminada que solo propicio una voragine de
importaciones no esenciales que vinieron a competir deslealmente con la
industria nacional, en particular con la pequena y mediana; que vinieron a
agudizar el problema del desempleo y la inseguridad, que son realmente muy
graves, asi como del ambulantaje (comercio callejero), el cual se ha constituido
en una de las fuerzas mas poderosas del pais y que ahora ya es dificil
contrarrestar.
No recuerdo cuantas veces alertamos sobre las desventajas de la apertura
comercial, del ingreso al GATT y lo peligroso del TLC que fue la culminacion de
la apertura unilateral orquestada por el FMI, el gobierno de Estados Unidos en
contubernio con el grupo salinista que mansamente acepto las clausulas del TLC
porque a cambio de ello tendrian jugosos negocios para los alrededor de 24
megamillonarios que fueron los beneficiarios del neoliberalismo y del TLC.
El gobierno, sin embargo, nunca hizo caso de los ``focos rojos'' en el sector
externo y tuvo que pasar lo que paso para que reconociera que habia subestimado
el deficit de la cuenta corriente. Asi lo manifesto cinicamente el ex titular de
Hacienda, Serra Puche, quien pasara a la historia como uno de los grandes
autores del desastre.
El hecho es que lo que nos preocupa es el manejo de la nueva faceta de la
crisis, la cual parece que se hara con una dosis mas de la misma medicina, que
ya puso en evidencia su fracaso. Es decir, para hacer frente a la emergencia
nacional el nuevo presidente Zedillo ha instrumentado un plan para encararla,
el llamado Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Economica, dado a
conocer en enero de 1995.
Suscrito como siempre a espaldas del pueblo el 3 de enero de 1995, dicho
Acuerdo considera, como ya tanto se ha insistido, tan solo medidas de corto
plazo para generar mas sacrificios y asi asegurar el pago oportuno de los
Tesobonos, que por presiones de Wall Street debian de pagarse a los extranjeros
que los adquirieron en la etapa especulativa del capital foraneo, con las
ganancias adicionales que esto significaba.
Para avalar dichos Tesobonos y la deuda externa en general, acudio Zedillo al
Fondo Monetario Internacional, que de alguna manera delineo el referido acuerdo
de emergencia sobre la base de otorgar mas prestamos, ahora condicionados a
llevar la privatizacion a sus ultimas consecuencias; es decir, a tocar lo que se
considera el mas caro patrimonio de los mexicanos, o sea el petroleo y la
electricidad que tantos sacrificios costaron en la revolucion mexicana.
Primero se le ofrecieron al gobierno de Zedillo 18 000 millones de dolares y
posteriormente, por intermedio del presidente Clinton, se hablo de que el
paquete de rescate financiero de Mexico implicaria incrementar el endeudamiento
externo con unos 40 000 millones de dolares mas. Con esto, la deuda publica
externa de Mexico oscilaria en por los 150 000 millones de dolares, mismos que
serian herencia de los mexicanos de hoy y de las proximas generaciones.
Sin embargo, para el gobierno el problema central no era resolver la crisis
devaluatoria, sino restablecer la confianza de los inversionistas extranjeros,
por lo que dicho prestamo fue precisamente para calmar a los poseedores de deuda
mexicana en el exterior, los cuales estaban profundamente molestos con la
devaluacion, en especial porque, segun trascendio en el exterior, no se les
anuncio oportunamente. Asi, al no cambiar a tiempo sus recursos financieros a
dolares, dias antes de la devaluacion, tuvieron considerables perdidas. Esta fue
la causa del disgusto que culmino con la renuncia de Serra Puche a la Secretaria
de Hacienda.
Esto quiere decir que quienes estan decidiendo por 90 millones de mexicanos
son un pequeno grupo de inversionistas extranjeros que, merced a la apertura
financiera indiscriminada, especularon en Mexico y ahora tranquilamente nos
dejan mas ahogados, casi sin reservas y con una carga postdevaluatoria que como
el senor Zedillo anuncia en su referido programa, pagaramos todos los mexicanos.
Sin haber tenido la culpa de la irresponsabilidad del gobierno de Salinas, ahora
se nos exige que paguemos los costos de cumplir con el exterior, aunque se
incumpla con el interior.
En efecto, el llamado Plan de Emergencia constituye otro plan de choque de
tipo recesivo, que tanto corean el FMI y la banca internacional, que nos condena
a mas anos de recesion economica, casi congelacion salarial, reduccion del gasto
publico a 1.3% del PIB, y a medidas de eficiencia administrativa que significan,
por un lado, mayor desempleo en las secretarias de Estado, y por otro la
inminente privatizacion de Pemex. En este ultimo punto, aclararon que la empresa
no estaba a la venta, sino que los contratos de venta de petroleo eran lo unico
que serviria de aval para el prestamo de Clinton por 40 000 millones de dolares.
A su vez se ha anunciado la emision de acciones de la Comision Federal de
Electricidad y de la industria petroquimica. Como esta ya estaba en gran medida
privatizada solo quedaria por vender lo que se considera petroquimica basica.
La conclusion basica de estos acuerdos solo pone en evidencia que la linea de
Zedillo viene a ser la misma que la de Salinas, o sea que se piensa solucionar
la crisis aplicando una dosis mayor de una medicina amarga que demostro su mas
rotundo fracaso desde el punto de vista de la sociedad mexicana en su conjunto.
Esto a diferencia de lo que piensan los altos grupos financieros de Estados
Unidos y desde luego la banca internacional que es lo suficientemente insensible
a los problemas sociales que en Mexico ya estan llegando a niveles peligrosos.
Soslayar los costos sociales del nuevo ajuste viene a ser un detonante
sumamente riesgoso para el pais y su estabilidad, ya que si en 1988, cuando se
iniciaron los llamados Pactos, ya se arrastraban severos problemas de desempleo,
caida del mercado interno, e inseguridad social, hoy dia ya tenemos grupos
guerrilleros armados y dispuestos a todo. Tenemos una poblacion urbana en la que
el desempleo, el ambulantaje y la delincuencia estan llegando a niveles
inmanejables. El transito de nuestros indocumentados a Estados Unidos, se agrava
y empeorara por el plan de choque de Zedillo, porque ahora sera mas redituable
ir en busca de un billete verde que ha subido de valor, que trabajar por unos
salarios que se han minimizado a un maximo de 10%, cuando la inflacion se
calcula en 20 por ciento.
Pensamos que Zedillo debe valorar debidamente los costos sociales del nuevo
ajuste. No es momento de seguir jugando con fuego y aceptar sin replica
presiones del exterior que solo resuelvan problemas de extranos a costa de que
en Mexico las cosas lleguen a la catastrofe.
Aun es tiempo de que de la espalda al neoliberalismo que ha traido tragicos
resultados comprobables. Es momento de que oiga voces nacionalistas y que
escuche al pueblo que finalmente es el protagonista de una situacion que a todos
nos afecta.
Es momento de exigir reciprocidad en materia de deuda externa, ya que por
intereses y pagos diversos de esta se ha ido la riqueza del pais; es preferible
que se gane la confianza interna, aunque no la externa; quienes importan son los
mexicanos.
Declarar moratoria tecnica o presionar para obtener un ano o varios de
gracia, es mejor que aceptar los 40 000 millones de dolares que implicarian ser
una estrella mas de Estados Unidos. Es importante afectar los intereses de los
importadores de chatarra y dar marcha atras en esa injusta y antieconomica
apertura comercial, que ha sido la causa central del deficit en la cuenta
corriente. Mientras lo importante sea el cumplimiento con el exterior por encima
de los intereses nacionales, las cosas se agravaran y esto no beneficiara a
nadie.
* Miembro del personal academico del IIEc - UNAM.
1 Vease Arturo Ortiz Wadgymar, Politica Economica de Mexico 1982-94, (Dos
sexenios neoliberales), ed. Nuestro Tiempo, Mexico, 1994.
2 Llama la atencion el cinismo de muchos editorialistas de periodicos que se
dedicaron todo el sexenio a adular irresponsablemente al gobierno de Salinas y
que ahora simplemente dicen que se equivocaron. Tambien resulta repugnante la
postura del Consejo Coordinador Empresarial que se dice ahora enganado, cuando
se sabe que fueron los primeros en senalar de que ``vamos por el camino
correcto''. Pero el mayor descaro fue el del ahora ex-secretario de Hacienda,
Serra Puche, quien en su renuncia dijo que habia ``subestimado el deficit en la
cuenta corriente'' y que por eso renunciaba.
3 Vease la obcecada defensa de Pedro Aspe de los grandes logros del salinismo
bajo su gestion como secretario de Hacienda en Excelsior, 12 de abril de 1994,
primera plana.
Cuadro 1 Anos Cuenta corriente1 Balanza comercial1 1988 -2 901 1
754 1989 -3 950 -
645 1990 -5 254 -3
025 1991 -13 789 -7
001 1992 -22 809 -15
933 1993 -23 392 -13
480* 1994 -29 411 -18
989 1 Cifras en millones de dolares.
* Incluye maquiladoras.
Fuente: Banco de Mexico, informes anuales, varios anos.