MOMECO, 01/01/95, LA DEUDA SOCIAL HEREDADA POR EL NUEVO GOBIERNO Y LA PROPUESTA PRESIDENCIAL DE BIENESTAR PARA TODOS

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Economicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Jose Luis Calva*

Número/Number: 77

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly


Fecha/Date: 01/01/95

Ningun presidente de Mexico ha declarado que su objetivo es empobrecer a las mayorias nacionales, incrementar el desempleo y el empleo precario, deteriorar los salarios y la distribucion del ingreso o empeorar las condiciones nutricionales, de vivienda o de salud. Por el contrario, todos los presidentes han afirmado que su objetivo es elevar el bienestar de los mexicanos y acrecentar la prosperidad de la nacion. Sin embargo, los resultados no siempre han correspondido a las promesas, sea porque estas no hayan sido sinceras, sea porque los instrumentos de politica economica y social no hayan sido los adecuados, sea porque el reto haya sido desmesurado respecto a los instrumentos y recursos desplegados.

Por eso, admitiendo su sinceridad de intencion, las ofertas del presidente Zedillo durante su toma de posesion (``nuestro reto mas importante es lograr condiciones dignas en la vida de cada familia mexicana''; ``aplicamos una politica economica orientada al bienestar''; ``como presidente de la Republica, mi mayor deber y mi mas firme compromiso es la lucha contra la pobreza'') deben contrastarse con los instrumentos de politica economica propuestos y con la magnitud de la deuda social que hereda el nuevo gobierno.

Costos sociales del modelo neoliberal

Las politicas neoliberales de estabilizacion y ajuste economico produjeron una deuda social muy superior a la deuda externa de Mexico. La politica de topes salariales por debajo del indice inflacionario y el abarrotamiento de los mercados de trabajo por la casi nula generacion de empleos, provocaron la severa degradacion de la participacion de los salarios en el producto nacional, de 37.1% del PIB en el periodo 1970-1982 a 26.4% durante los ultimos cinco anos, lo cual significa (vease el cuadro 1) que los asalariados tuvieron una perdida acumulada de 276 871.9 millones de dolares entre 1983 y 1994.

Los salarios minimos sufrieron una reduccion casi ininterrumpida a lo largo de once anos del modelo neoliberal, hasta representar en 1994 menos de la mitad (40.8%) del poder adquisitivo que tenian en 1982; los salarios contractuales tuvieron una disminucion igualmente vertical hasta perder 55.2% de su poder de compra, y el deterioro del de los salarios manufactureros llego a 38.3% entre 1982 y 1988 y, a pesar de su ligera recuperacion en anos subsecuentes, aun son 15.4% inferiores a los de 1982.1

Las politicas contraccionistas provocaron el desplome vertical del nivel general de empleo: de 1983 a 1994, en el conjunto de la economia mexicana solamente se crearon 1.9 millones de empleos remunerados, pero cada ano tocaron las puertas del mercado laboral 1.1 millones de jovenes demandantes de trabajo (vease el cuadro 2). De este modo, 10.3 millones de jovenes no encontraron empleos remunerados durante ese lapso (se estima que por lo menos una tercera parte de ellos emigraron a Estados Unidos), y el mito genial del desempleo paso a deambular en las calles de las urbes y a encubrirse bajo multiples formas de actividad marginal.

Como resultado, se registro una degradacion generalizada de los niveles de vida de las mayorias nacionales: los estratos medios se empobrecieron, los pobres descendieron a la miseria y los miserables vieron aumentar la morbilidad y mortalidad por desnutricion de sus hijos (el porcentaje de ninos de 1 a 4 anos con desnutricion severa en el medio rural, es decir, de los ninos que presentan la estampa de los de Biafra o Bangladesh durante las hambrunas, paso de 7.7 en 1979 a 15.1 en 1989; la mortalidad infantil por desnutricion entre los ninos de 1 a 4 anos se incremento 221% de 1982 a 1990 y entre los menores de un ano aumento 127%).2 Tan solo de 1981 a 1987 el numero de pobres paso de 32.1 a 41.3 millones, y la poblacion en pobreza extrema crecio de 13.7 a 17.3 millones de compatriotas.3

La distribucion funcional del ingreso, que nunca ha sido buena en Mexico, empeoro salvajemente con el modelo neoliberal. Mientras las ganancias empresariales (``excedentes de operacion'') pasaron de 52.8% del ingreso nacional disponible (IND) en 1981 a 59.3% en 1992, las remuneraciones de los asalariados pasaron de 42.6% del IND en 1981 a 30.6% en 1992.4

La distribucion familiar del ingreso, que tampoco fue buena en el pasado, sufrio una brutal evolucion regresiva con el neoliberalismo: 40% de los hogares con menores ingresos disminuyeron su participacion en el ingreso familiar total de 14.36% en 1984 a 12.68% en 1992, mientras que el 20% de la poblacion con mayores ingresos aumento su participacion de 49.5% en 1984 a 54.18% del ingreso familiar total en 1992, y los estratos medios bajos (deciles V al VIII) se empobrecieron5 al disminuir su ingreso de 36.1% en 1984 a 33.1% del ingreso familiar total en 1992.

No conforme con empobrecer a las mayorias nacionales y exacerbar el flagelo del hambre sobre los estratos mas vulnerables, cuyos hijos han quedado indeleblemente marcados con el estigma de la desnutricion severa, la tecnocracia neoliberal impuso a los pobres y a la ciudadania mexicana el escarnio del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol). Mientras el despojo que el modelo neoliberal infligio a los asalariados de Mexico ascendio a 155 586.4 millones de dolares corrientes durante el periodo 1989-1993, el gasto publico ejercido en solidaridad y desarrollo regional (vease el cuadro 3) ascendio apenas a 7 213.7 millones de dolares corrientes en el mismo lapso.

Pero la burla que la hoja de parra de esa genial (a la Goebbels) invencion publicitaria llamada Pronasol represento para los mexicanos es aun mas afrentosa porque las partidas del gasto publico que ahora maneja ese programa ya eran ejercidas por la administracion publica en tiempos anteriores al experimento neoliberal en Mexico. En 1981 dichas partidas ascendieron a 2 044.91 millones de dolares constantes de 1980, mientras que en 1993 (vease el cuadro 3) sumaron 1 302.05 millones de dolares. Sin embargo, el mayor escarnio que el Pronasol representa para la inteligencia de los mexicanos es el descomunal costo publicitario en television y radio que el gobierno dedico a la propaganda pronasolera, costo que supera el gasto ejercido en solidaridad y desarrollo regional.6

Ademas, el gasto publico en desarrollo social declino de 6 117.7 pesos per capita en 1982 (a precios de 1980) a 3 731.7 pesos en 1987, y si bien paso a 5 907.7 pesos en 1993, aun resulta inferior al de 1981, hecho particularmente indicativo de los efectos reales del modelo neoliberal, porque mientras entre 1971 y 1982 el gasto social per capita crecio 187.4%, con el modelo neoliberal disminuyo 3.4% (vease el cuadro 4). Asi, el gasto federal per capita en educacion que se habia expandido 208.9% en la decada previa a la crisis de 1982, aumento solo 0.7% con el modelo neoliberal; el gasto per capita en salud, que se habia expandido 119.6% en la ultima decada preneoliberal, solo aumento 4.1% en los anos neoliberales; y el gasto social per capita en desarrollo urbano, que habia crecido 222.6% en el primer lapso, descendio 37.9% en el paraiso neoliberal.

Saldar la enorme deuda social. Las intenciones y los instrumentos

``El progreso economico -reconocio el presidente Zedillo- solo tiene sentido si llega al hogar de cada mexicano. El proposito de la politica economica debe ser el bienestar creciente de cada persona y de su familia''. El bienestar, agrego ``se funda en un empleo digno, estable, bien remunerado. Mexico necesita muchos mas de esos empleos y nuestro compromiso es crearlos. Para crear esos, la economia debe crecer de manera sostenida, a un ritmo mucho mayor que la poblacion.''

Sin duda, la elevacion del bienestar social es el fin esencial de toda certera politica economica. Es inadmisible el sacrificio de las generaciones presentes en aras de un paraiso neoliberal que advendra en un futuro remoto e indefinido, es decir, de una utopia neoliberal tan incierta como la utopia comunista.

Sin embargo, la elevacion del bienestar social no es mas que una frase hueca si la estrategia economica no es congruente con ese objetivo. Y, precisamente, la estrategia anunciada por el presidente Zedillo es, en esencia, mas de lo mismo: 1) ``seguiremos combatiendo la inflacion'': ``la estabilidad de precios es esencial para multiplicar los empleos permanentes y bien remunerados''; 2) ``mantendremos una estricta disciplina fiscal''; 3) aprovecharemos los ``enormes mercados a los que tenemos acceso gracias a las negociaciones comerciales celebradas con otros paises''.

Es decir, continuara la estrategia economica neoliberal (apertura comercial; cuasifijacion del tipo de cambio como ancla de los precios; equilibrio fiscal, que implica la reduccion de la participacion del Estado en la promocion del desarrollo economico), la cual ha desembocado ya en un verdadero nudo macroeconomico: sobrevaluacion cambiaria en condiciones de economia abierta; creciente deficit de cuenta corriente con el subsecuente incremento vertical de la deuda externa y de los pasivos globales de Mexico con el exterior; altas tasas de interes que presionan hacia el estancamiento o la desaceleracion del crecimiento.

Si este nudo macroeconomico no se rompe con modificaciones sustanciales en la estrategia economica, el producto nacional no crecera a las tasas requeridas, mayores de 6.4% anual, para otorgar puestos de trabajo a los 1.2 millones de demandantes que cada ano se incorporaran al mercado laboral durante el proximo sexenio.

Por el contrario, si la prioridad de la administracion de Zedillo ha de ser realmente -como anuncio en su propuesta economica de campana- el crecimiento economico sostenido a una tasa anual equivalente por lo menos al doble del crecimiento demografico en 1995 y a tasas superiores en los anos subsecuentes, entonces habra que introducir cambios en la estrategia economica para asentar sobre bases solidas el crecimiento economico.

En esta perspectiva, sera ineludible ajustar el tipo de cambio a un nivel competitivo (si el ajuste se realiza ordenadamente, sin esperar a que se vacien las reservas del banco central, sus efectos colaterales pueden ser amortiguados y controlados; recuerdese que el ajuste de 8% en la paridad peso/dolar realizado en febrero de 1994 no provoco danos mayores), aplicar resueltamente modificaciones en la politica comercial (tanto en la energica proteccion de nuestros productores contra practicas desleales, asignatura pendiente bajo la administracion salinista, como en el decidido fomento de las exportaciones), abatir significativamente las tasas internas de interes (mediante el ajuste en el tipo de cambio -que, una vez producido, elimina la prima de riesgo cambiario sobre las inversiones liquidas- y la concertacion de un pacto social que reduzca sensiblemente los margenes de intermediacion financiera), instrumentar una verdadera politica industrial y agricola de fomento (basada en un tipo de cambio y una tasa de interes competitivos, en una politica comercial pragmatica y en la aplicacion de instrumentos especificos usualmente contenidos en los paquetes de politicas industriales de los paises con un desarrollo ejemplar), incrementar significativamente la inversion publica (con el doble fin de detonar el crecimiento economico y rehabilitar y modernizar la infraestructura con vistas a la elevacion sostenida de la eficiencia y la competitividad: un incremento de 1% del PIB en construccion publica genera alrededor de 300 000 empleos directos, ademas de importantes efectos multiplicadores sobre el conjunto de la economia), y mejorar resueltamente la distribucion del ingreso (mediante la recuperacion de los salarios reales, la formacion de recursos humanos y el despliegue de politicas sociales y regionales especificas que extirpen la pobreza extrema).

Ahora bien, estas medidas de politica economica no son viables si a toda costa se persiste en la estrategia de equilibrio fiscal (que Luis Donaldo Colosio cuestiono certeramente cuando dijo: que ``no debemos convertir el equilibrio fiscal en un fetiche''), cuando la reactivacion economica requiere flexibilidad en el manejo de las finanzas publicas (hay que recordar que practicamente todos los paises con desarrollo exitoso operan con moderado deficit fiscal: Canada, 2.9% del PIB en 1989; Japon, 2.6%; Belgica, 7.5%; Estados Unidos, 2.8%; Italia, 10.6%; Malasia, 2.6%; etc),7 y no sera viable si a toda costa se persiste en la estrategia de bajar la inflacion a una tasa similar a la de Estados Unidos y Canada, cuando lo que se requiere es ajustar el tipo de cambio y abatir las tasas internas de interes para lograr la reactivacion y el crecimiento sostenido, y cuando la experiencia universal muestra numerosos ejemplos de desarrollo economico exitosos con tasas moderadas de inflaci¢n (Corea del Sur, 18.4% de inflaci¢n y 9.9% de crecimiento de 1965 a 1980; Colombia, 17.5 y 5.7%, respectivamente; Brasil, 31.3 y 9%, etc; en los ultimos tres anos, 1991-1993, la economia chilena creci¢ 7.4% anual con inflaci¢n de 14.5% y en los anos 1987-1989, las tasas fueron de 7.7 y 18.5%, respectivamente). Ya Dornbush ha senalado reiteradamente la conveniencia de flexibilizar la meta inflacionaria para ajustar el tipo de cambio, abatir las tasas de interes internas e impulsar el crecimiento econ¢mico.

En cambio, si se mantiene la actual estrategia neoliberal, sus resultados seran mas de lo mismo: mas desempleo, mas desigualdad en la distribuci¢n del ingreso, mas pobreza y mas sufrimiento, y las propuestas especificas de Zedillo para combatir la pobreza8 careceran de bases materiales (fiscales y de dinamismo econ¢mico general) para ser eficaces.

Lo primero que debe hacerse es dejar de seguir produciendo pobres y, para ello, hay que modificar la estrategia econ¢mica. Ademas, la elevaci¢n ininterrumpida del bienestar social reclama el despliegue de una politica social integral, la cual debe considerar como instrumentos esenciales: 1) las politicas salariales activas que mejoren la distribuci¢n funcional del ingreso, recuperando (y despues elevando) la participaci¢n de los salarios en el producto nacional; 2) el mejoramiento de la distribuci¢n familiar del ingreso con base en el punto anterior mas la promoci¢n de actividades econ¢micas viables entre la poblaci¢n marginal rural y urbana en particular las intensivas en mano de obra; 3) las politicas de desarrollo regional que atiendan la promoci¢n del desarrollo econ¢mico y del bienestar en las regiones mas rezagadas mediante el incremento de las oportunidades de empleo, ingreso y bienestar en estas regiones, suprimiendo el escarnio del Pronasol pero reforzando la intervenci¢n gubernamental no s¢lo con la recuperaci¢n del gasto en el rubro ``solidaridad y desarrollo regional'' al nivel que tenia en 1981, sino con su ampliaci¢n progresiva, y sobre todo, con politicas de fomento econ¢mico sectorial (agricola, industrial, de infraestructura, etc.) que consideren el ambito regional en su formulaci¢n y ejecuci¢n; 4) las politicas integrales de desarrollo social y formaci¢n de recursos humanos que comprendan desde la atenci¢n nutricional de los grupos mas vulnerables, la salud, la vivienda, los servicios, hasta el acceso real (mediante becas completas que incluyan alimentaci¢n) a la educaci¢n formal y a la capacitaci¢n laboral.

Mexico no debe arribar al siglo XXI con estructuras porfirianas de distribuci¢n del ingreso y con millones de mexicanos desnutridos, sin acceso a los servicios de salud, hacinados en viviendas deprimentes, etc.; nuestro pasaje al nuevo milenio debe tener como criterio rector la inclusi¢n de todos los mexicanos en una verdadera modernidad econ¢mica con equidad, armonia en el patr¢n de crecimiento y sustentabilidad ambiental.

[Se han omitido Cuadros 1, 2, 3, y 4]


* Miembro del personal academico del IIEc - UNAM.

1 Con base en la Comisi¢n Nacional de los Salarios Minimos, Salarios minimos; INEGI, Encuesta Industrial Mensual; Carlos Salinas de Gortari, Sexto Informe de Gobierno, Anexos estadisticos, Mexico, 1994, y Banco de Mexico, Indicadores Econ¢micos.

2 Para la desnutrici¢n infantil severa vease Instituto Nacional de la Nutrici¢n, ÿEncuesta Nacional de Alimentaci¢n en el Medio Rural 1989, Mexico, 1990; la misma publicaci¢n incluye los datos comparativos de 1979 (se tom¢ de indicador nutricional el perimetro mesobraquial/talla-edad); para mortalidad infantil por deficiencias nutricionales, INEGI-Secretaria de Salud, en Carlos Salinas de Gortari, op. cit.

3 Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, El combate a la pobreza, Mexico, 1990.

4 Con base en INEGI, Sistema de Cuentas Nacionales.

5 Con base en INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y Gasto de los Hogares, tercer trimestre de 1984, 1989 y 1992.

6 Tan s¢lo un minuto de publicidad en Televisa cuesta alrededor de 400 000 nuevos pesos en promedio, es decir, algo mas de 100 000 d¢lares. Por consiguiente, el gasto total ejercido en la partida ``Solidaridad y Desarrollo Regional'' entre 1989 y 1993 equivale a cerca de 1 000 horas de propaganda televisiva en cinco anos. Si se consideran ademas los anuncios del Pronasol en las demas estaciones de televisi¢n y en practicamente todas las radiodifusoras del pais, es evidente que el costo de la propaganda pronasolera supera con creces el gasto total ejercido por el Pronasol desde que fue inventado. En vez de cobrar impuestos a la televisi¢n y a la radio, dedicando esos ingresos a la promoci¢n del bienestar social, la tecnocracia neoliberal ha reforzado su tenebroso meridaje con Televisa y otros medios masivos de comunicaci¢n. La diligente ``modernizaci¢n'' fiscal se detuvo, por eso, frente a los intereses oligop¢licos de las empresas televisivas y radio difusoras. Recordemos el origen del regimen fiscal de excepci¢n para Televisa y demas empresas concesionarias de

6 estaciones de radio y televisi¢n: el primero de julio de 1969, ``despues de seis meses de negociaciones entre representantes de la Camara Nacional de la Industria de la Radiodifusi¢n y del gobierno federal, el presidente Diaz Ordaz emiti¢ un decreto que anadi¢ una opci¢n para cubrir el impuesto mencionado: el gobierno de la Republica considerara cubierto dicho impuesto si las estaciones de radio y televisi¢n ponen a disposici¢n del Estado 12.5% del tiempo diario de su programaci¢n para que lo utilice de la manera que juzgue pertinente. Asimismo, en el decreto se hace la observaci¢n de que este tiempo de transmisi¢n `no sera acumulable, ni su uso podra diferirse aun cuando no sea utilizado, pues se entiende que el concesionario cumple con su obligaci¢n con s¢lo poner dicho tiempo a disposici¢n del Estado. Si el Ejecutivo no utilizase, total o parcialmente, ese tiempo debera hacerlo el concesionario para sus propios fines a fin de no interrumpir el servicio de radiodifusi¢n'''. Fernando Mejia, 50 anos de televisi¢n comercial en Mexico/1934-1984, Fernando Mejia, Florence Toussaint et al., Televisa, el quinto poder, Ed. Claves Latinoamericanas, quinta edici¢n, Mexico, 1991.

7 Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial 1991. La tarea acuciante del desarrollo, Washington, D.C., 1991.

8 ``Combatirmos la pobreza -dice Zedillo- trabajando con los sectores mas necesitados, para mejorar las condiciones de nutrici¢n, salud, vivienda y demas servicios esenciales.'' ``Combatiremos la pobreza impulsando la educaci¢n y la capacitaci¢n para el trabajo, sobre todo en aquellos estados y regiones con fuertes rezagos.''