MOMECO, 01/01/94, EL CONSUMO DE TORTILLA COMO REFLEJO DE LA CRISIS ALIMENTARIA EN LA ZMCM

Momento Económico

País/Country: México

Instituto de Investigaciones Economicas, Ciudad Universitaria, México

Autor/Author: Felipe Torres Torres*

Número/Number: 71

Frecuencia/Frequency: Bi-mensual/Bi-monthly


Fecha/Date: 01/01/94

De acuerdo con su volumen y cobertura locacional intraurbana, el consumo expresa mejor que ningun otro indicador la importancia que tiene el maiz para la alimentacion de la poblacion capitalina. Refleja asimismo la logica de distribucion metropolitana de los establecimientos industriales, medida de acuerdo con la estratificacion social del acceso segun monto de ingreso, localizacion domiciliaria y volumen de ingesta por familia.

La proteccion gubernamental al precio de la tortilla expresa, en el caso de la ZMCM, la canalizacion de privilegios a los consumidores capitalinos a traves de los subsidios al consumo urbano. Al ser el alimento prioritario de la dieta familiar capitalina, los subsidios directos e indirectos a este producto constituyen un respaldo para que la politica economica seguida en los ultimos diez anos no haya tenido efectos mas severos sobre la poblacion de bajos ingresos, aunque se le trate de adaptar gradualmente a la estructura de precios seguida por el ``realismo de mercado''.

En la ultima decada, los precios de la tortilla han evolucionado en condiciones mas favorables al consumidor que el precio de garantia del maiz al productor, lo cual refleja como se protege al consumo urbano a expensas del productor rural, y explica tambien los desequilibrios del sistema de precios interno e internacional y el conjunto de la crisis nacional del grano. En ese contexto, la ZMCM se encuentra mas beneficiada que ninguna otra ciudad, sin que hasta la fecha se encuentren claros los criterios seguidos para privilegiar a la metropoli en particular, mas alla de lo que se considera el apoyo a la politica para la industrializacion del pais hasta la decada de los setenta, manteniendo bajos los precios de los productos basicos como amortiguadores de los bajos salarios obreros.

Entre 1985 y 1988 tanto el precio de garantia del maiz como el de la tortilla registraron niveles de incremento equivalentes: si bien entre 1985 y 1986 el precio de garantia muestra un incremento del 81% y el de la tortilla asciende a 188% -lo que significa una disminucion importante del subsidio gubernamental congruente con la politica de ``realismo economico''-, durante 1986-1987 el incremento al precio de garantia del maiz fue de 155%(1) - semejante a la inflacion nacional-, mientras que el de la tortilla se incremento en 111%, y para 1988, en plena vigencia del Programa de Aliento y Crecimiento Economico (PACE), la proteccion al precio de la tortilla se hace evidente: mientras que el precio de garantia del maiz aumenta 55%, el de la tortilla se mantiene inalterable, lo cual habla de un claro abaratamiento sustentado en mayor consideracion de subsidios gubernamentales.

Una correlacion con el precio del diesel, producto que la mayoria de las veces marca la pauta de la inflacion, permite inferir este abaratamiento. En 1985, con lo que costaba un litro de diesel se adquirian 0.57 kilogramos (kgs) de tortillas, para 1986 se incrementa dicha relacion a 1.08 kgs de tortillas por 1 litro de diesel y en 1988 se eleva la proporcion a 1.62 kgs por litro.

En otro contexto, para 1985 se podia adquirir con un dia de salario minimo el equivalente a 24.6 kgs de tortillas en la ZMCM. A finales de 1986, cuando se retiran los subsidios, el salario minimo diario solo alcanzaba a comprar 17.3 kgs de tortillas, en cambio para septiembre de 1988, cuando el subsidio llega a niveles mas altos, la capacidad de compra para este producto en particular se eleva hasta 26.4 kgs. Hoy en dia, con el recrudecimiento de la politica de realismo de mercado y las presiones de industriales y productores de maiz, dicha capacidad se redujo nuevamente a menos de 18 kilogramos.

Sin embargo, la evolucion del precio de garantia muestra una tendencia contraria. En 1985 se necesitaba 0.49 kgs de maiz para comprar un litro de diesel y para 1988 se requerian 1.20 kgs para la compra del mismo litro.

No obstante que el subsidio a la tortilla representa un ``simbolo'' de contencion social, restringido a la ZMCM (sin tomar en cuenta los bonos de distribucion gratuita de 1 kilogramo (kg) por familia seleccionada), lo cierto es que resiente ya el cambio de objetivos en el esquema de subsidios al consumo, presente de manera generalizada en la politica gubernamental. El precio por kg de la tortilla ha mantenido historicamente una proporcion aproximada de 3.50% con respecto al salario minimo, al menos de 1970 a 1981. En 1971 el salario minimo regional para el Distrito Federal era de 32.00 pesos y el precio de la tortilla de 1.15 el kg, por lo tanto el obrero destinaba 3.59% de su salario diario a la adquisicion de un kg de tortilla; en 1981 el salario diario era de 210.00 pesos y el kg de tortilla costaba 5.50; asi, el porcentaje de participacion en el salario decae al 2.62%; pero a partir de 1990 dicha proporcion no ha sido menor al 7% y en cambio existe la necesidad de aumentar las cantidades consumidas entre las familias mas pobres ante el incremento de precios a los productos de la canasta basica alimentaria, combinado con la perdida del poder adquisitivo.

Una encuesta detallada en la ciudad de Mexico y su Area Metropolitana(2) para conocer la relacion consumo-gasto alimentario en familias de estratos diversos llega a conclusiones contundentes sobre la relacion que guardan los niveles de consumo y la ubicacion del estrato social en el caso del maiz. Si bien dicha encuesta no considera el ambito territorial de los consumidores, en cambio establece algunas pautas de las cuales se pueden extraer conclusiones importantes para calibrar la influencia de dicha estratificacion sobre el comportamiento que sigue la distribucion intraurbana de los establecimientos en que la poblacion adquiere cotidianamente este alimento basico.

El estrato formal bajo gastaba en 1990 poco menos de 1.5 salarios minimos semanales en alimentacion, de lo cual 4.64% correspondia a la compra de tortillas, lo que equivalia a casi el 6.5% del salario minimo diario. El estrato formal medio bajo gastaba dos salarios minimos semanales en alimentacion, de los cuales 5.44% correspondia a tortillas y equivalia al 9% del salario minimo directo. El estrato formal medio gasta una proporcion casi similar al estrato anterior en la compra de alimentos, pero destina solo 4.7% a la compra de tortillas y aun asi representa el 8% del salario minimo diario.

Tales proporciones no son sustancialmente distintas en el sector informal. El estrato informal bajo gastaba el equivalente a 1.5 salarios minimos semanales en alimentos; de ello, 5.18% correspondia a la compra de tortillas, que representaba el 7.5% del salario minimo diario. El estrato informal medio destinaba dos salarios minimos semanales a la alimentacion, de los cuales 5.14% correspondia a la compra de tortillas, lo que representaba aproximadamente el 9% del salario minimo diario.

La estructura del gasto familiar fue un indicador altamente ponderado en la encuesta; asi, se resalta la importancia del consumo alimentario y, por extension, del maiz, entre la poblacion mayoritaria de la ZMCM. Este rubro incluye la suma de gastos semanales promedio por hogar canalizados a vivienda (renta o predial, luz, agua, gas, telefono y otros conceptos de vivienda); articulos de aseo personal; transporte; abarrotes no comestibles; vestido y calzado; esparcimiento y recreacion; mobiliario y equipo; educacion (colegiatura e inscripciones, cuotas, utiles escolares, uniformes y otros conceptos de educacion); salud (consulta y medicamentos) y alimentos.

En el estrato formal bajo, lo canalizado para alimentos ocupa alrededor de la mitad del gasto total familiar, aunque en el levantamiento correspondiente a 1990 se observa una reduccion del 5.58%. Una conclusion importante basada en los datos de la encuesta es que este estrato redujo la asignacion a alimentos para poder absorber otros gastos, principalmente de vestido, calzado, mobiliario y equipo.

El estrato formal medio bajo incrementa en cambio la asignacion al gasto en alimentos: en agosto de 1988 destinaba 51.92%, mientras que en 1990 represento 52.99%, si bien esto ocurrio a costa de sacrificar recreacion y esparcimiento, donde el gasto se redujo en -1.06%, abarrotes no comestibles con -0.76% y abarrotes no comestibles -2.64 por ciento.

El incremento al gasto alimentario fue mayor para el estrato formal medio, donde crecio 5.07% en 1990 con respecto a 1988. Tambien observo un incremento significativo el rubro de mobiliario y equipo, donde los gastos se ampliaron durante el mismo lapso; situacion inversa ocurrio en recreacion y esparcimiento, donde la tasa de participacion cayo del 14.01 al 4.11 por ciento. Aunque este ultimo habla de una mejor organizacion del gasto en lo que a jerarquia de prioridades se refiere, no deja de expresar una perdida de expectativas en calidad de vida para la poblacion capitalina.

En cuanto al estrato informal bajo, encontramos un incremento del 4.31% en el gasto alimentario ya que se situa en 55.85% para 1990. Tambien tuvieron incrementos considerables la recreacion y el esparcimiento, aunque en montos reales mucho menos significativos que no se expresan en mejor calidad de vida y que ocurren a costa de sacrificar tambien otros rubros igualmente importantes como salud, mobiliario y equipo y transporte.

Una tendencia parecida a la anterior se mantiene en el estrato informal medio, donde el porcentaje del gasto destinado a alimentos crecio en 5.86 por ciento. Los gastos en vivienda, educacion y mobiliario y equipo tambien crecieron, pero en montos mucho menos significativos. Tales incrementos tambien ocurren a costa de sacrificar el gasto considerado para otros rubros importantes como transporte, recreacion y esparcimiento, salud, vestido y calzado.

Asi, se concluye que todos los estratos estudiados tienen como prioridad maxima el gasto en alimentos y la estructura en cada uno de los rubros restantes contiene diferencias por estrato. Asimismo, la canasta alimentaria presenta una relacion de mayor volumen y gasto segun se trate de estratos socioeconomicos mayores; el gasto erogado es mas alto en la compra de productos de origen animal, a pesar de que la cantidad comprada es menor a los productos de origen vegetal en todos los casos.

El estrato informal bajo compra el menor volumen de productos de origen animal y vegetal, y canaliza la mas baja proporcion del gasto. Tanto en 1988 como de 1990 (para ambos casos en agosto) los estratos de menores ingresos tienen un menor gasto en los productos adquiridos que los de ingresos medios; igual ocurre con la cantidad comprada, ya que mientras en 1988 el estrato formal bajo gastaba semanalmente poco mas de 25 000 pesos en productos de origen animal, en el estrato formal medio fue mayor a 37 000 pesos, aunque en este caso no se especifica la calidad comprada, lo cual es muy importante en cuanto a la dieta, ya que puede tratarse de visceras o retazo con hueso y ello disminuye la proporcion de proteina.

Por otra parte, en casi todos los estratos, las cantidades adquiridas muestran un ligero incremento a lo largo de dos anos; sin embargo en el rubro del gasto, aun deduciendo el efecto de la inflacion sobre los precios, se presenta un incremento considerable para todos los estratos contemplados.

Los productos carnicos, verdura, frutas y cereales absorben, en ese orden, la mayor proporcion del gasto alimentario en todos los estratos. De cualquier manera, el grupo de los cereales, debido a la influencia prominente de la tortilla, encabeza la lista de cantidades adquiridas. Tal situacion obedece a dos factores: por una parte, su precio comparativamente mas bajo, y por la otra, la influencia de los granos en el patron de consumo. No obstante, se reconoce que paralelo al decremento de la calidad de la dieta tambien tiende a crecer el gasto.

Asi, por ejemplo, en pan blanco se incremento el gasto por efecto del aumento de precio, ya que la cantidad adquirida es menor. Lo mismo ocurre para el caso del arroz en tres de los cinco estratos, al igual que la pasta para sopa, donde solo los estratos formal medio bajo e informal medio disminuyen la cantidad adquirida. Por lo que se refiere a las galletas se ha tenido que pagar mas por menor cantidad.

En carne de res (bistec, pulpa y retazo) cuatro estratos incrementaron su gasto, a excepcion del bistec en el formal bajo, y la pulpa en el formal medio bajo, donde disminuyo el gasto; aunque esto ultimo obedece mas bien a una eliminacion gradual del producto de la mesa de este tipo de consumidores. Tal situacion se constata en el hecho de que el consumo de retazo con hueso se incremento, lo cual vino a sustituir al bistec y la milanesa. Solamente en el caso de las visceras se observo un incremento.

La carne de puerco muestra una situacion parecida, es decir, en cuanto a un incremento destinado para pulpa y chuleta, solo en los estratos formales disminuye el gasto de pulpa; paradojicamente tambien se incrementa la cantidad, aunque ello se puede explicar por una baja coyuntural del precio. Esto mismo puede ocurrir en el caso de la carne de pollo, donde existe una correspondencia en el incremento del gasto destinado y la cantidad adquirida.

Un grupo que expresa claramente los efectos de la crisis sobre la alimentacion popular es el de los lacteos, principalmente la leche pasteurizada y el queso. Para el primer caso se registra un fuerte incremento del gasto semanal por hogar, pero muestra una baja en la cantidad adquirida, lo cual obedece al incremento en el precio de la leche Liconsa, producto subsidiado que consume la mayor parte de las familias consideradas por la muestra.

El huevo de gallina tuvo por su parte una mayor participacion en el gasto, aunque este ocurre principalmente por el incremento registrado en el precio, ya que la cantidad adquirida fue menor a pesar del mayor gasto. El aceite vegetal muestra una tendencia contraria, ya que aumenta el gasto pero tambien su volumen de adquisicion. Solo los estratos bajos tanto del sector formal como informal adquieren menos a pesar de gastar mas, aunque esto puede asociarse al hecho de que compran el producto a precios mayores.

Las verduras, a su vez, vienen cumpliendo un papel amortiguador del hambre ante el evidente deterioro de la capacidad de compra en otros productos nutricionalmente completos, pero tambien mas caros, como la carne. Para este caso destaca el consumo de tres productos (tomate rojo, papa y tomate verde). En los tres casos aumenta significativamente la cantidad adquirida y si bien el gasto se incrementa, no ocurre de manera proporcional al mayor volumen adquirido. El frijol es otro de los casos donde se incrementa el gasto y la cantidad adquirida; pero esto contrasta con el azucar, donde el consumidor gasta mas y adquiere menos.

En conclusion, para cada producto de la canasta alimentaria se incrementa el gasto, aunque esta tendencia no se manifiesta de manera homogenea con respecto a la cantidad adquirida, sino que esta mas bien decrece.

Por ejemplo, en el caso de los cereales aumenta el gasto porque se incrementa el volumen de compra, lo cual se debe al relativamente bajo costo de estos productos, con excepcion del arroz y el pan blanco. La carne de mayor costo, por ejemplo el bistec, fue sustituida por productos de menor costo como el retazo con hueso, la chuleta y la costilla de puerco, ademas del pollo; en el mismo caso esta el jamon, que actua como producto sustituto. En lacteos bajo la cantidad y subio el costo, principalmente por el incremento de la leche Liconsa; el queso aumento de consumo gracias a la flexibilidad del precio. Sin embargo el huevo, a pesar de tener un precio mas accesible, debido al alza se compro en menores cantidades al igual que el azucar, aceite y refrescos. En cambio se incrementan las cantidades adquiridas de frutas, no obstante que existe una alza de precios. Las verduras cumplen la funcion de producto sustituto, ya que las familias metropolitanas recurren a ellas para compensar la baja adquisicion de carne. Lo mismo ocurre con el frijol, que se convierte en un producto con una elevada presencia en la mesa de la mayoria de los hogares para intentar revertir el deterioro dietetico.

Bajo tal panorama, considerando la estratificacion seguida, tenemos que la dieta habitual entre la poblacion de bajos recursos se conforma basicamente por tortilla de maiz, pan blanco y dulce, pasta para sopa y arroz en grano, algunos productos de origen animal (principalmente leche pasteurizada y huevo). Ademas del frijol, aceite vegetal y azucar, este patron se enriquece con algunas carnes, verduras y frutas, asi como con diversos productos industrializados (atun, sardina y salchichas, entre otros).

Por ello, las familias modifican su consumo alimentario en funcion de la disponibilidad de los productos y de acuerdo con sus ingresos y preferencias; otro criterio es que adquieren los productos que resultan indispensables si esto no afecta demasiado su poder adquisitivo.

Las familias del estrato formal bajo modificaron su patron alimentario reduciendo su consumo de carnes, verduras y frutas e incrementando el de azucares, alimentos procesados y leguminosas. En las familias ubicadas en el estrato formal medio bajo se observa una disminucion del consumo de verduras, carnes y lacteos, a cambio de incrementos considerables en leguminosas, frutas y azucares. Dichas modificaciones se deben al costo comparativamente elevado de algunos productos como la carne y la leche, sustituidos por alimentos mas baratos, entre ellos las leguminosas, que son importante fuente de proteina y energia. El estrato formal medio muestra varias modificaciones: por una parte disminuye la ingesta de cereales, pero tambien la de pescado, leguminosas, frutas, verduras y grasas; en cambio aumento el consumo de azucares, alimentos procesados, huevo y carne. Tal reduccion puede explicarse por el hecho de que su poder adquisitivo tuvo un incremento minimo, mientras que los precios de los alimentos fueron muy elevados durante el periodo de estudio.

El estrato informal bajo redujo en aproximadamente la mitad el consumo de pescado y frutas, al mismo tiempo que disminuyo la ingesta de verduras, carnes, alimentos procesados, huevo y leguminosas, y solo incremento la compra de azucares, grasas y cereales; en tal sentido, su dieta se empobrecio considerablemente. El estrato informal medio mostro ligeras modificaciones en su dieta, ya que no disminuyo abruptamente el consumo habitual de carne, grasas, azucares, leguminosas y lacteos; sin embargo incremento la ingesta de alimentos procesados, huevo, fruta, cereales y verduras, lo que le permitio en conjunto mantener su patron alimentario.

Comparando el promedio global de los estratos considerados, encontraremos que tanto el consumo de calorias como de proteinas estuvieron por abajo de los niveles recomendados oficialmente, lo cual habla nitidamente del empobrecimiento gradual de la dieta urbana.

Si tomamos como indicador especifico el consumo de tortillas tenemos que el gasto destinado a estas crece significativamente como consecuencia de un incremento a la cantidad comprada y el precio. A pesar de que el promedio del consumo per capita nacional se reduce de 120 a 116 kilogramos para el ultimo ano, esta reduccion no se manifiesta entre los grupos mas pobres de la ZMCM quienes, por el contrario, incrementan el consumo frente a la perdida de opciones en productos alimentarios mas caros y tambien debido a las ventajas que aun presenta la proteccion del subsidio gubernamental al producto.

El consumo promedio de tortillas en los cuatro niveles socioeconomicos considerados por la encuesta es de 40 kgs mensuales. Esto representaba en 1984 un gasto de 826.56 pesos (que se incremento hasta 30 000.00 en 1991). Sin embargo, dicho gasto es mucho mayor en los estratos bajo y medio, donde las familias consumen hasta mas de 45 kilogramos. De aqui se concluye que son las familias del estrato bajo quienes gastan mas en este rubro, con todo y que el nivel medio come mas tortillas per capita (8.240 kgs) que los integrantes del estrato bajo (7.5 kilogramos).

Las familias ubicadas en el estrato alto no captadas por la encuesta para el periodo 1988-1990, pero que fueron consideradas en etapas anteriores a este levantamiento, son quienes mantienen el consumo mas bajo (15.5 kgs mensuales por familia y 3.780 kgs per capita), lo cual llega a representar menos de la mitad del estrato medio y bajo.

El gasto en tortillas ha representado aproximadamente el 6% del gasto total destinado por las familias a los alimentos. Sin embargo, una comparacion por estrato nos permite detectar que las familias ubicadas en los niveles mas bajos han comenzado a registrar un incremento en el consumo de este producto, alcanzando proporciones mayores a las observadas en el promedio nacional per capita. Los estratos medios registran un ligero decremento global (aunque existan segmentos donde se dan incrementos mayores aun en el estrato bajo); los estratos altos en general se mantienen estables, aunque se manifiestan ciertas disminuciones de algunas de las familias que lo conforman.

En un lapso poco menor de dos anos (1983-1985), las familias ubicadas dentro del estrato mas bajo aumentaron de 42 a 47 kgs el consumo mensual de tortillas. Esto representa una ingesta de mas de un kilo y medio diario en una familia con promedio de seis miembros. Lo problematico de la cuestion estriba en que se logran mayores niveles en el consumo de este producto a causa de la crisis, que impide niveles alimentarios adecuados, y junto con una mayor cantidad de tortillas y frijoles decrece el consumo de otros productos no tan arraigados en el patron alimentario pero nutricionalmente valiosos en el contexto evolutivo de la dieta urbana, como es el caso de algunas frutas y verduras.

En 6% de las familias de estratos medios el consumo de tortillas se incremento en mas de 10 kgs mensuales, con lo cual se ubica casi en el mismo nivel del estrato bajo. En las familias de los estratos medio alto y alto el consumo de frutas disminuyo aproximadamente 2%, aunque ello obedecio a cambios inherentes a la diversificacion de la dieta y no al hecho de restringir sus opciones alimentarias.

Una encuesta abocada a medir mas detalladamente las caracteristicas del consumo alimentario en un espacio urbano especifico de la metropoli(3) nos reafirma la importancia que la tortilla tiene en la dieta familiar cotidiana, sus repercusiones en el gasto y la orientacion espacial de los consumidores.

En la colonia Amsa, localizada en la Delegacion Tlalpan, lugar donde se aplico la encuesta, predominan las familias de ingresos medios y bajos, aunque por su ubicacion espacial en la ZMCM se han ido incorporando otras familias de ingresos mas elevados y los propios pobladores originales observan un incremento promedio importante en el ingreso. Por tanto ofrece una buena muestra de como evoluciona el consumo de tortillas dentro de la ZMCM en sus manifestaciones territoriales.

En la muestra tomada en 1979 se detecto que, en cuanto a cantidad, el mayor consumo se manifestaba en el segundo nivel de ingreso, el primero y el quinto mantenian proporciones casi similares que el mismo rubro, pero el gasto mayor correspondia a las familias de menores y mayores ingresos. Estos dos estratos registraron casi el mismo numero de familias encuestadas, lo cual alteraria relativamente el promedio real, suponiendo que el promedio de compra de las familias de mas altos ingresos sea efectivo y estan incurriendo en un grave desperdicio. Sin embargo, cuando comparamos el numero de miembros que conforman cada estrato encontramos que el mayor consumo y gasto se registra en el estrato mas bajo, ya que en este se ubican las familias mas numerosas y por lo tanto le corresponden las mayores cantidades compradas y el mayor gasto ejercido semanalmente. En esta lectura, las familias de mayores ingresos consumieron menos y gastaron menos en la compra semanal de tortillas, lo cual esta en correspondencia con el patron alimentario seguido.

De acuerdo con estos datos se detecta una correlacion parecida a la anterior, aunque se hace mas evidente la hegemonia del consumo y el gasto entre los estratos de mas bajos ingresos, lo mismo que de acuerdo con la composicion familiar, la cual sigue encabezando dicho estrato. El promedio de consumo diario en el conjunto de la poblacion captada durante el periodo es cercana al kilo y medio, y el consumo per capita sobrepasa los 200 gramos. Para 1989 se hace mas clara la concentracion del consumo hacia los estratos medios y bajos, aunque cae el promedio global y el per capita.

En conclusion, el consumo de tortillas continua siendo hegemonico en la dieta cotidiana de la ZMCM, sin embargo esta hegemonia esta mas arraigada dentro de los estratos socioeconomicos bajos y medios, debido tanto a pautas culturales de consumo como a la contraccion del ingreso. La mayor capacidad de diversificacion del patron alimentario que tienen las familias ubicadas en estratos mas altos permite en cambio un decremento en el consumo de tortillas. Esto tiene tambien una clara connotacion espacial, en la medida que por las caracteristicas del producto los establecimientos dedicados al procesamiento deben ubicarse relativamente cerca de los consumidores. Asi, el mayor numero de ellos estara ubicado en zonas de mayor densidad demografica, donde no actua como condicionante el nivel de urbanizacion, pero si la potencialidad de venta diaria y en horarios prefijados correspondientes al patron alimentario de los estratos de poblacion senalados.


* Miembro del personal academico del IIEc - UNAM.

(1) Datos tomados de Informes Tecnicos del Gabinete Agropecuario y del Programa Maiz-Tortilla, Delegacion CONASUPO en el Distrito Federal, Mexico, 1991.

(2) El proposito de esta encuesta es conocer los cambios en los habitos de consumo alimentario y las estrategias de compra desarrolladas por las familias a raiz de la crisis economica de 1982; asimismo, trata de determinar la influencia que la politica gubernamental tiene sobre la naturaleza de estos posibles cambios. El levantamiento de datos se realiza cada seis meses y la comparacion de resultados que aqui exponemos se refiere al tercer panel de familias captadas entre el primero (agosto de 1988) y el quinto muestreo (agosto de 1990), aunque posteriormente cruzamos resultados obtenidos en anos anteriores partiendo del estudio de cinco grupos de familias localizadas en dos sectores productivos: el formal y el informal. Se entiende por formal al grupo cuyo jefe de familia seleccionada en el momento de la encuesta se encontraba inserto en el mercado donde la oferta y la demanda laboral estaban claramente diferenciadas y eran ejercidas por individuos diferentes. El sector informal corresponde a aquellos hogares donde el jefe de familia representa a la vez la oferta y demanda de trabajo, o bien la demanda esta ejercida por pequenas unidades familiares que producen o comercializan determinados bienes y servicios. La clasificacion se realiza de acuerdo con el nivel de ingreso donde el sector formal se conforma en un estrato bajo cuyos ingresos oscilan entre 0.8 y 1.5 veces el salario minimo vigente; un estrato medio y bajo donde el ingreso es de mas 1.5 a 2.3 veces; y el estrato medio que alcanza entre mas de 2.5 y 3.5 veces dicho salario. El sector informal se compone de un estrato bajo con ingresos de 0.8 a 1.5 veces el salario minimo vigente y un estrato medio que oscila entre mas de 1.5 y 3.5 veces dicho salario. Encuesta Seguimiento del gasto alimentario a la poblacion de escasos recursos de la ciudad de Mexico, Instituto Nacional del Consumidor, Mexico, 1990.

(3) Instituto Nacional de la Nutricion, Encuesta Dietetica sobre la Alimentacion en la Familia Obrera. Col. Amsa, Tlalpan, D.F. 1987, 1989 y 1990, Mexico, D. F.