ESEM, 05/01/96, PROGRAMA DE ENERGIA AL AÑO 2000

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 72   Número/Number: 846

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 05/01/96

Destacan cinco aspectos en el Programa de Desarrollo y Reestructuración del Sector de la Energía (PE) 1995-2000, recientemente dado a conocer: delimita las funciones que corresponden al gobierno y a sus empresas; enfatiza la necesidad de autonomía y control de gestión de las entidades paraestatales; instituye lineamientos para los precios internos; establece metas de capacidad, producción, inversión, ahorro energético y medidas ambientales, y justifica y reitera la privatización de algunos segmentos del sector .

Funciones

Se precisan las responsabilidades de la Secretaría de Energía. Resaltan: la conducción de la política energética; la promoción de la participación de los particulares en la generación y aprovechamiento de energía; el otorgamiento de permisos y autorizaciones, y la elaboración del catastro petrolero.

El principal reto de Petróleos Mexicanos (PEMEX) será ampliar la plataforma petrolera. Prosigue en las actividades de refinación, procesamiento y comercialización de hidrocarburos, hasta la venta de primera mano. Desincorpora las operaciones que no contribuyen a mejorar su posición competitiva, como la petroquímica secundaria, y transfiere gradual y selectivamente al sector privado las actividades que éste pueda proveer a un menor costo (por ejemplo, distribución de gas natural).

El subsector eléctrico se orienta fundamentalmente a las funciones prioritarias de transmisión, despacho, distribución y comercialización; así, los particulares pueden generar electricidad.

La Comisión Reguladora de Energía (CRE) se establece el año pasado. Su papel es promover y no entorpecer el desarrollo de actividades reguladas y la participación de particulares. Trabaja en dos ámbitos principales: en el mercado de la energía eléctrica y en el del gas natural. También se encarga de regular el transporte de gas LP por medio de ductos; la del transportado por otros medios, anteriormente función de la Secretaría de Comercio, pasa a la Secretaría de Energía.

Autonomía de empresas estatales

Se enfatiza el control de gestión y el logro de eficiencia económica mediante el establecimiento de centros de resultados.

En la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cada centro llevará su propia contabilidad, destacando los ingresos percibidos dentro de cada área, exclusivamente, por concepto de prestación del servicio eléctrico y de sus costos; el propósito es asegurar que la CFE sea rentable, así como garantizar la viabilidad financiera de las inversiones. En PEMEX hay avances significativos en cuanto a la ubicación de costos y utilidades. Desde hace varios años, se establecen precios de transferencia entre organismos de la empresa, basados en costos de oportunidad internacionales, lo que permite evaluar el desempeño de algunas actividades seleccionadas y apreciar de manera más clara los niveles de competitividad internacional. Se programa profundizar en este renglón para reproducir soluciones de mercado, así como aplicar criterios de descentralización regional y especialización operativa.

El PE plantea intensificar la internacionalización de PEMEX para el logro pleno de las ventajas de la integración a los mercados externos. La estrategia también ayuda a optimizar el sistema nacional de refinación a través del intercambio comercial de productos petrolíferos y de coinversiones y alianzas estratégicas con el exterior en materia de refinación.

Las entidades petrolera y eléctrica empiezan a actuar de manera similar a la empresa privada y entran a un entorno cada vez más competitivo, debido a la participación privada en actividades no estratégicas. El PE propone revisar su régimen fiscal y presupuestario para ampliar y fortalecer su capacidad de gestión autónoma que les permita adaptarse con flexibilidad a ese nuevo ambiente.

Precios

El PE establece que el sistema de precios de la energía será aquel que coadyuve a tomar decisiones de mercado, cubra las necesidades de financiamiento y aliente la inversión privada. Se pretende continuar influyendo en los patrones de consumo a través de una estructura adecuada de precios relativos, para combinar óptimamente las fuentes de energía con las necesidades de demanda y ambiental.

En cuanto a petrolíferos, se establecerán precios competitivos en relación con los prevalecientes en los mercados con los que compite PEMEX y bajo mecanismos de respuesta rápida a los cambios.

En electricidad, las tarifas serán guiadas por los requerimientos de financiamiento, de manera que cubran las necesidades operativas y de ampliación del servicio. Se pretende recobrar hacia el 2000 el equilibrio precio/costo que se había logrado y se perdió en 1995. Asimismo, se examina la posibilidad de afinar los esquemas de tarifas diferenciadas, tanto regionalmente cuanto por hora, por día de demanda o por demanda estable y máxima.

Por lo que hace a subsidios, se darán si son necesarios para el bienestar social, pero serán transitorios y transparentes, de modo que se asegure que sus beneficios lleguen al destinatario.

Metas

El programa supone una relativa estabilidad de los precios internacionales del petróleo en términos reales. El uso del petróleo en el mundo crece a un ritmo menor que las otras fuentes de energía, pero continuará siendo el principal energético (39% del consumo total de energía). El gas natural crecerá a un ritmo mayor que el resto de los combustibles fósiles, por lo que aumentará su participación de 23 a 25%. Además, se consolidará como la mejor opción para la nueva capacidad de generación eléctrica.

La tendencia mundial aludida respecto al gas natural, se observará en nuestro país. Si bien en México la hidroelectricidad como fuente de energía ha perdido participación en favor de la generación a base de hidrocarburos, el gas natural se perfila como el combustible que registrará el mayor dinamismo en los años por venir. La meta es que sustituya el 50% del consumo del combustóleo cuando entre en vigor la norma ambiental para óxidos de azufre, lo cual será en 1998. Su demanda se expandirá a los mercados residencial y comercial, a través de las redes urbanas de distribución cuya ampliación y operación se pretende que sean función del sector privado.

Se programa ampliar la plataforma de producción petrolera a más de 3 millones de barriles diarios para el 2000 y aumentar a casi 1.8 millones la exportación de crudo.

La demanda de gasolina crece a una tasa mínima media anual de 1.8% durante el período 1996-2000. Pero la gasolina sin plomo Magna-Sin aumentará a tasas mayores, de manera que para el año 2000 representa el 75% de la demanda total de gasolinas. La de diesel es la misma que la registrada en 1994, con la diferencia de que el 80% del total tendrá muy bajo contenido de azufre; el PE no sustenta ésta perspectiva, que nos parece baja. ya que el autotransporte (principal consumidor del combustible) tenderá a crecer. Aún suponiendo que hubiera alguna sustitución de diesel por gas natural comprimido en los vehículos, su demanda debe de aumentar. El consumo de gas LP avanza 2.7% y la turbosina 4.8%, ambos en promedio anual, en 1996-2000.

En el período del programa, se pone en marcha el proyecto de gasolina de más alto octanaje, equivalente a la gasolina unleaded premium del mercado de EUA. Se concluye el programa definitivo de desfasamiento de la gasolina Nova, se producen destilados con mejores especificaciones, para elevar las fuentes de octanaje que requiere la mayor producción de gasolina Magna-Sin y para elevar la producción de diesel desulfurado. Posiblemente hasta el año 2000 se requiera una nueva refinería.

En electricidad, la diferencia entre la energía bruta generada y la vendida ha aumentado y actualmente representa el 5.1% de la primera, debido a las pérdidas de transmisión y distribución, los uso ilícitos, el desfasamiento en los ciclos de facturación y otros factores. La demanda presenta dos escenarios: uno conservador, 3.5% anual, y otro más alto (4.9%), que es el esperado.

La demanda futura de electricidad requerirá la incorporación de 13,039 mega watts (MW) (gráfica 27): 4,008 corresponden a proyectos de construcción o comprometidos y 9,031 se licitarán entre 1996 y 1999, para entrar en operación entre 1999 y 2004. Sólo se agregan 6,036 MW a la capacidad instalada entre 1995 y el año 2000. En los dos sexenios anteriores, los requerimientos de capacidad eléctrica planteados en los programas energéticos se sobrestiman debido a los magros crecimientos económicos logrados. Empero, las necesidades de capacidad programadas son razonables y deben alcanzarse (gráfica 28). Las modalidades bajo las que serán construidas (licitación de la CFE o productor independiente) serán definidas por la Secretaría de Energía; el PE estima que sólo una cuarta parte se financie con inversión presupuestal, mientras que el resto se licite para que la iniciativa privada participe en la generación. La paraestatal se reserva la inversión en obras de transmisión y subtransmisión.

En materia de ahorro y uso eficiente de la energía eléctrica, se propone conseguir uno equivalente a alrededor del 7.3% de las ventas internas de 1994, o bien 4.8% de la capacidad instalada de ese año. A esto contribuirán: la formulación de un proyecto de iniciativa de Ley de Eficiencia Energética, el establecimiento del horario de verano, los programas internos de eficiencia energética, la promoción del potencial de cogeneración y el aprovechamiento de fuentes alternas de energía.

Las inversiones propuestas son cuantiosas: 34,000 millones de dólares1 para el sector energético en el sexenio (gráfica 29), mayor que la de las últimas dos administraciones. El 60% será para el subsector petrolero, sobre todo para exploración y producción (gráfica 30); el 41 % restante se orientará al subsector eléctrico.

Privatización

La principal razón que anima la privatización de ciertos segmentos del sector, es la de concentrar recursos y esfuerzos oficiales en actividades estratégicas que le reserva la Constitución de la República. PEMEX en su actividad de exploración, producción y refinación. CFE en transmisión, despacho, distribución y comercialización de energía eléctrica.

La desincorporación de la petroquímica secundaria busca ampliar la disponibilidad de recursos tecnológicos y de inversión para propiciar la integración de cadenas productivas, consolidar empresas con la escala necesaria para competir internacionalmente y aprovechar los atributos del gas natural, rico en etano, en el fortalecimiento de la cadena del etileno que es una de las mas diversas de la petroquímica. Respecto a la liberalización del mercado del gas, permitirá la participación de inversionistas privados en la construcción de gasoductos y en el almacenamiento y distribución de gas.

En el subsector eléctrico, el ceder parte de la generación de electricidad a la iniciativa privada permitirá al gobierno concentrar sus recursos en las labores prioritarias.

El retraso en la privatización de Cosoleacaque merece mención, pues (complejo productor de amoniaco y el primero a la venta) contribuye a la lentitud de las privatizaciones. Si se cede a las presiones para aplicar retroactivamente la reserva del tratado de libre comercio para privilegiar a empresas mexicanas, se favorece al único postor mexicano pero afectaría la credibilidad. Los problemas técnicos aludidos por el gobierno como causa del retraso, subraya la necesidad de tener terminado el "producto" antes de vender. Es de preverse que haya retrasos en otras privatizaciones.

En la regulación, se requiere avanzar en la de la compra, por parte de la CFE, de fluido eléctrico a productores independientes y pequeños productores, cogeneradores y autoabastecedores. En cuanto a gas natural, la CRE elaborará regulaciones adicionales que especifiquen con mayor detalle algunos conceptos que no fueron desarrollados en el cuerpo del Reglamento.


(1)Oil & Gas Journal, febrero 19, 1996, p.29.