ESEM, 05/01/96, POLITICA MONETARIA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 72   Número/Number: 846

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 05/01/96

Al desaparecer la incertidumbre sobre la inflación en abril, las tasas de interés vuelven a la ruta descendente y el tipo de cambio se mantiene prácticamente inalterado desde la segunda quincena de marzo. Son factores domésticos que explican este comportamiento, pues los mercados financieros internacionales, a raíz de las medidas tomadas por la Reserva Federal de EUA (FED), muestran volatilidad: los aumentos de tasas en EUA, particularmente las de largo plazo, juegan en contra de nuestra estabilidad cambiaria. Aquí se ratifican la política económica: el rumbo no cambia, lo que implica disciplina fiscal y monetaria. Crece el consenso sobre el diagnóstico de la situación: los niveles de deuda contraída por el sector privado en un ambiente inflacionario, hacen que se amorticen aceleradamente los pasivos y que se atrasen la inversión, el consumo y, al cabo, la recuperación. El problema se resuelve al modificar los contratos de crédito a tasa real (Udis) o, preferentemente, al disminuir las tasas de interés mediante el control del alza de precios. Esta última de nuevo tiene prioridad en la estrategia del gobierno.

¿Porqué padece inflación un país que imprime una profunda reforma estructural (aunque incompleta), se abre al exterior y logra equilibrar su presupuesto y su cuenta corriente? Le es difícil bajarla, si las expectativas son inciertas y es escasa la credibilidad en las autoridades. En términos del lenguaje previo a la devaluación, el "ancla" nominal que ofrece el tipo de cambio controlado no puede ser sustituida por algo que tenga su eficacia. ¿Cuál es el nivel de inflación que puede tener nuestra economía? Ciertamente una más reducida que la actual ¿Cómo lograr un consenso en la materia? La respuesta se dificulta, insistimos, cuando falta confianza y los agentes productivos dudan sobre el papel que debe desempeñar la paridad. Como siempre ocurre con la inflación, en las variables financieras, incluyendo la última, es difícil distinguir el componente "real". En México debemos esperar, por el cambio de fondo, la exposición frente al mundo y la convergencia con naciones más adelantadas, una apreciación real de la misma. Sin embargo, su nivel puede subir en función del "equilibrio nominal del sistema", es decir, la inflación, que puede o no ser influida por movimientos ocasionales del precio de la moneda vía expectativas de cotizaciones más elevadas. En otras palabras, la transformación de México lo hace "valer" más. Su "precio" lo va a reflejar a medida que pueda reactivar los procesos de inversión y comenzar el crecimiento. Esto sólo es posible si la inflación doméstica supera a la depreciación cambiaria, lo cual ha sido la experiencia de las naciones exitosas en sus propósitos de cambio, como las del sudeste asiático. El reto es moderar el alza de precios combatiendo las correspondientes expectativas ¿Qué es razonable esperar que suceda en un país con débil posición de divisas, abierto, con tipo de cambio flexible y con inestabilidad en sus mercados financieros? Que su tipo de cambio refleje, casi en su totalidad, los efectos de modificaciones en variables externas. Lo que ahora parece acontecer en nuestro caso, a diferencia de otras ocasiones, es mayor estabilidad cambiaria y descensos más rápidos de las tasas de interés, pese a la turbulencia observada por la decisión de la FED en febrero (gráficas 16 y 17). Debe encontrar eco la acción de las autoridades de combatir la inflación, reduciéndose las expectativas de la misma. Hay que observar el comportamiento de las tasas y las negociaciones salariales que se celebren. Si ello no ocurre la estrategia es costosa y, eventualmente, insostenible.

Por fortuna, en las últimas semanas se orientan a la baja las tasas de interés (la de 28 días llega a 34.6%), con lo que vuelve la tendencia a la estabilización iniciada en septiembre de 1995 (gráfica 18). El hecho es significativo porque va acompañado de una revaluación del tipo de cambio nominal, y particularmente del real, durante todo este año. Implica que en efecto se gana credibilidad en la lucha inflacionaria. Las reservas internacionales netas continúan estables (gráfica 19).