En el cuarto trimestre de 1995 cae 6.6% con respecto al mismo período del año precedente, cifra menor a nuestra estimada inicialmente (-8.0%). La diferencia se debe a mejores resultados en los ramos agropecuario, silvícola y pesquero, y comercio, restaurantes y hoteles: el primero registra avance anual de 2.0%; en el segundo, la baja de 12.5% contrasta con una reducción promedio de 20.3% en los dos trimestres anteriores. El resultado del año es -6.9%, el retroceso más severo desde 1932. No obstante, los números de octubre- diciembre son alentadores, al eliminarse los efectos estacionales, parece que hay mejoría después de llegarse al fondo de la crisis. En la mitad inicial de 1995, al deteriorarse la confianza y las expectativas, ocurre un ajuste excesivo que agrava la situación del empleo, del ingreso disponible y del sobreendeudamiento de empresas y familias. De ser así, puede esperarse una recuperación más vigorosa en 1996, con variación anual del PIB mayor a la de nuestra previsión anterior de 2%.
La tasa de desempleo repunta en enero, 6.4% de la población económicamente activa (PEA), respecto al 5.5% en diciembre. Si se cancelan factores estacionales, principalmente los que se presentan a finales y principios de cada año por la contratación temporal y el incremento del comercio del sector informal en la temporada navideña, el nivel es ligeramente inferior al observado el último bimestre de 1995, y el menor de los últimos 10 meses. Alrededor de 2.2 millones de personas se encuentran desempleadas y buscan trabajo sin conseguirlo.
Los asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), eliminando tales factores, reflejan mejoría en el nivel de empleo en el primer mes del año.
La generación de empleo es uno de los principales problemas que enfrenta el país. Precisa un crecimiento económico más vigoroso, que al menos no se puede alcanzar en 1996.
La caída de los niveles de empleo, junto con la del salario real, propician que la recuperación de la demanda interna y la solución al problema de sobreendeudamiento de las familias sean más lentas.
En la industria, el sector electricidad, gas y agua presenta un crecimiento real anual de 3.1%; la minería desciende 0.7% (en buena medida porque huracanes en la zona del Golfo de México hacen que la producción petrolera disminuya 7.3% en el cuarto trimestre), la construcción - 22% y las manufacturas - 6.4%. En éstas, la mayoría de los ramos presenta mejores resultados a finales del año, sobre todo ligados con la exportación o con bienes de consumo final, como productos metálicos, maquinaria y equipo, alimentos, bebidas y tabaco y textiles. La excepción es la industria metálica básica, con un magnífico comportamiento en los primeros trimestres y que en el último reduce su dinamismo.
Durante 1995 el superávit público asciende a 815 millones de pesos, contra un déficit de 1,735 millones en 1994: resultado menor al previsto por el pago del costo fiscal que implica, en 1995 y 1996, el Acuerdo de apoyo inmediato a deudores de la banca (ADE), por 15 mil millones1. El superávit primario2 aumenta de 29.5 a 88.2 miles de millones; sobresale la contracción del gasto, principalmente en salarios e inversión. Los ingresos se contraen por baja de los tributarios, que en parte es compensada por entradas petroleras.
El gobierno federal registra déficit de 10.6 miles de millones, 21.2% menor que el de 1994 en términos reales. Su gasto total cae 2.4%, el programable 15.5% y el hecho en inversión física 34.3%. Se incrementa 23.7% el no programable; en éste se registra el pago de intereses de la deuda, que aumenta 92% debido a la devaluación y al incremento de tasas.
En conjunto, las empresas y organismos públicos bajo control presupuestal logran superávit de 9.8 mil millones de pesos, al cual contribuyen, principalmente: Petróleos Mexicanos (con 29.2%), por el impacto de la devaluación en sus exportaciones y la trayectoria del precio del petróleo en los mercados internacionales, Comisión Federal de Electricidad (22.9%) y el Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores del Estado (23.2%); el superávit del Instituto Mexicano del Seguro Social es 90% inferior al de un año antes. El resto del excedente, 1,615 millones, es el resultado de las entidades controladas indirectamente.
El comportamiento de la deuda pública refleja las difíciles circunstancias surgidas a raíz de la devaluación del peso.
El monto de Tesobonos (instrumento de deuda interna denominado en dólares), 29 mil millones de dólares a finales de 1994 (17.2 millones si se excluyen los de regulación monetaria), lleva a un incremento significativo de la deuda interna en pesos por el cambio de paridad. A finales de 1995 prácticamente se amortizan y tal deuda se reduce de 165 a 130 mil millones de pesos, en comparación con el cierre de 1994; la baja no es mayor debido al aumento en la colocación de otros instrumentos de financiamiento del gobierno federal. Para redimir los Tesobonos se acude al paquete de apoyo financiero extranjero disponiéndose de 26.8 mil millones de dólares, de los cuales 44% son a cargo del gobierno federal (el resto del Banco de México). Estos recursos, junto con la emisión de bonos en el exterior, al volver al mercado mundial de capitales al término del segundo trimestre, hacen que la deuda pública externa bruta pase de 85.4 miles de millones de dólares en 1994 a 100.9 en 1995. Si se suman los Tesobonos (excluyendo los de regulación monetaria) hay disminución en moneda extranjera por poco más de mil millones de dólares. Sin embargo, ello no considera los dineros del fondo de apoyo en el Banco de México; con ellos dicha deuda pública supera los 118 mil millones de dólares.
Uno de los rasgos de 1995 es la eliminación del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Su principal componente, el comercio con el exterior, mejora 25.8 miles de millones de dólares con respecto a 1994, monto superior a las previsiones originales de todos los analistas, tanto en el balance global cuanto en el total de exportaciones e importaciones. El buen comportamiento de las ventas de manufacturas es uno de los factores: crecen 32.9%; si se excluyen las de maquila avanzan 47.1%. El superávit de las empresas exportadoras de manufacturas3 adelanta sólo 6.2 miles de millones de dólares, el 24% del ajuste. Si se adiciona el aumento del resto de exportaciones4, la contribución asciende a 33.8%. Esto significa que dos terceras partes del ajuste derivan del resultado de las compras para el mercado doméstico, que caen 37.3%, reflejo de la severa contracción del consumo interno.
A fin de que la recuperación económica no implique un deterioro del saldo mercantil, son importantes los esfuerzos que se realicen para fomentar y promover actividades que conduzcan a la sustitución de las compras y a sostener el dinamismo de los envíos.
(1)La decisión de absorber este costo en 1995 se toma a finales del año para aumentar la disponibilidad de recursos de la banca para apoyar a los sectores privado y social.
(2)Es el resultado fiscal excluyendo gastos financieros.
(3)Exportaciones menos importaciones de bienes intermedios y de capital que pueden asociarse a su actividad exportadora.
(4)Petroleras, agropecuarias y extractivas no petroleras, que en conjunto suben 24.2%.