ESEM, 03/01/96, DEUDA PRIVADA EN EL EXTERIOR

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 72   Número/Number: 844

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 03/01/96

El regreso del sector privado mexicano a los mercados internacionales de capital ocurre en 1990, después de casi nueve años de ausencia, con condiciones favorables para mejorar la estructura de financiamiento de las empresas: acceso a nuevos mercados, diversificación en plazos y monedas, bajo costo del financiamiento externo y expectativa de crecimiento. Al principio hay intercambio de deuda antigua por reciente en mejores condiciones. Después, demanda de capitales ante la perspectiva de crecimiento económico, particularmente en 1993 y 1994.

Hoy es diferente el propósito de acudir a dichos mercados: necesidad de reestructurar deuda y búsqueda de financiamiento de acuerdo con menores perspectivas de crecimiento. Lo primero lleva a revisar las condiciones que han de enfrentar las compañías mexicanas cuando renueven sus títulos de deuda en el ámbito mundial; lo segundo, a replantear la demanda foránea de fondos en un medio dominado por la competencia de otras naciones emergentes y la dependencia que las corrientes financieras tienen de las condiciones macroeconómicas en las desarrolladas.

Estructura de pagos

En 1993 y 1994 se concentra el 56% de la emisión global de títulos de deuda y acciones de compañías privadas de los últimos cinco años. Esta entrada de recursos significa un avance importante en el manejo del portafolio crediticio de las compañías, porque aumenta su capacidad para financiar inversión, reestructurar créditos y promover asociaciones estratégicas con negocios de fuera. Entre 1989 y 1992 el 90% del total se ubica en bonos directos, por ser la manera más sencilla de participar. Las privatizaciones de Telmex y los bancos impulsan el ingreso de extranjeros en el mercado local. También entre 1993 y 1994 se diversifican las fuentes de financiamiento: de los 26,000 millones de dólares en títulos de deuda emitidos en ese lapso, el 45% se hace bajo la modalidad de bonos directos, 32% en notas a mediano plazo, 13% en notas a tasa flotante, 7% en bonos convertibles y 3% en europapel comercial.

De todo lo anterior resulta mayor penetración del país en las carteras en el exterior, pero también desintermediación local de recursos. Así las cosas, la oferta global de fondos al sector privado, se integra por la suma de los financiamientos obtenidos en los mercados locales (interna1) e internacionales (externa2), a partir de 1991 aumenta el conseguido en el extranjero hasta constituir el 21% de tal oferta en 1995 (gráfica 7).

Ahora tenemos presencia: en 1990 captamos el 0.5% del movimiento de capitales, en 1993 el 1.2% y en 1995 el 0.9%. En 1995, en América Latina (AL), México representa 56% del financiamiento internacional3 por la vía de deuda.

A pesar de que la devaluación de 1994 trae una diferente actitud de los inversionistas extranjeros respecto a AL en general (después de años de apetito por títulos de la región), la penetración lograda y la vocación reformista de sus economías le permite volver con rapidez a la corriente internacional de fondos. De cualquier manera, disminuye su participación en el grupo de economías emergentes, de 42% en 1994 a 32% en 1995.

El ajuste de la economía mexicana en 1995 significa no lograr el grado de inversión necesario para reestructurar integralmente la deuda externa privada, y en particular el acceso a mercados de bajo riesgo asociados con plazos largos de inversión. Este aspecto es fundamental para los negocios porque significa efectuar pagos y amortizaciones en pocos años y con menor posibilidad de diversificar por destinos.

Perspectivas

Las empresas privadas tienen el reto de servir y amortizar su deuda externa en condiciones diferentes a las de su contratación. El objetivo es reestructurar los pasivos, lo cual depende de la capacidad de obtener ingresos (sobre todo en divisas fuertes), del monto de la deuda y el tipo de emisión. En los primeros dos casos, aquellas negociaciones cuya generación de efectivo y balanza de divisas son favorables en relación con sus pagos por venir, estarán en condiciones de acometer esa reestructura. Sin embargo, no todas pueden iniciar el proceso renovando sus títulos de deuda en los mismos mercados y en iguales condiciones (plazo/tasa), porque los inversionistas muestran mayor cautela y tendencia a la especialización (por industrias y países) después de 1994. A pesar de esto, el éxito de las recientes emisiones públicas de México, Argentina y Brasil debe traducirse en más posibilidades para sus empresas privadas, algo practicable gracias a la presencia significativa en los mercados desde 1990 y por la voluntad de continuar las reformas económicas.

Es importante que México tenga pronto las condiciones necesarias para diversificar sus fuentes de financiamiento: por un lado está la mencionada concentración de pagos y amortizaciones en los próximos años y, por otro, el derrotero de las tasas de interés en EUA, de las que depende una elevada proporción de la deuda (gráfica 9).

Además, precisa conseguir la salud financiera de la banca, indispensable para reorganizar los pasivos. Dos factores en torno al desafío de capitalizar al sistema bancario: primero, hasta 1995 de la oferta global de fondos, un 75% corresponde al financiamiento de la banca al sector privado; segundo, nuestra calificación (riesgo-país) está relacionada con la solvencia de empresas y gobierno, que en alguna medida depende de la de la banca. México encara una competencia muy agresiva por obtener recursos en el mercado mundial, no sólo de naciones latinoamericanas sino de otras que nos ganan terreno: en 1995, Hungría captó 9% del mercado mundial de bonos, las de Europa del Este lo mismo que nosotros en el de eurobonos y Hong Kong representa 14% del mercado emergente de créditos bancarios sindicados.

Así, a la luz de todo lo dicho, la recuperación de la economía mexicana se vuelve un elemento principal: por un lado, para alcanzar un ahorro interno que reduzca la dependencia del externo; por otro, para hacer uso eficiente del capital extranjero como complemento al financiamiento de los proyectos de inversión.


(1)Financiamiento consolidado de la banca comercial en moneda nacional y extranjera, papel comercial, obligaciones, pagaré empresarial y emisión de capitales en los mercados locales.

(2)Financiamiento de bancos extranjeros, notas a tasa flotante (FRN´s), notas a mediano plazo (MTN´s), europapel comercial, bonos y eurobonos directos y emisión de capitales en los mercados internacionales.

(3)Definido igual que la oferta global de fondos y excluyendo financiamiento de organismos financieros internacionales y emisión de capitales.

(4)Diferencial soberano o spread: puntos básicos pagados en exceso de un bono de bajo riesgo, generalmente al del Tesoro de EUA a plazo equivalente. Se considera el bono Brady a la par.