El PIB crece 2.8% más que lo esperado en promedio por los analistas (1.7%), incluso superior a la expectativa más optimista (2.5%). Se explica por un acelerado avance del consumo (3.5%) y la inversión privados (14.5%), que registran los mayores aumentos desde principios de 1994. Los datos del primer trimestre muestran que ha concluido el proceso de ajuste de los fabricantes, tras la excesiva acumulación de inventarios en 1994, que durante el año pasado afectó negativamente el comportamiento de la producción.
La mayor demanda de bienes se acompañará necesariamente de un incremento de la producción interna y/o de las importaciones.
Se estima que el PIB de EUA puede crecer 2.5% anual, sin que ello implique presiones en los precios. De mantenerse el crecimiento del trimestre varios periodos, es de esperarse mayor inflación en el futuro, o bien que, para impedirlos, la Reserva Federal (FED) se anticipe y aumente las tasas de interés. Por ello, los mercados financieros reaccionan desfavorablemente: las tasas de largo plazo (30 años) suben y superan el nivel de 7%, durante unos días.
Es factible que la fortaleza de consumidores y empresas manifestada en el primer trimestre continúe el resto del año, por varios factores: 1) los beneficios de bajas tasas de interés se traducen en mayor demanda con un rezago de hasta doce meses, por lo que aún no se agota el beneficio de las bajas tasas de interés de 1995; 2) el mercado laboral se mantiene dinámico durante el primer cuatrimestre, lo que sustenta mayor confianza del consumidor; además, otros factores aportan mayor crecimiento: a) hay recuperación de los principales socios comerciales, que se espera se consolide durante el segundo semestre de 1996 (principalmente Japón y México); y, b) no se anticipa una fuerte restricción del gasto del gobierno en los próximos meses. En este panorama, se prevé un cambio en la política monetaria, que eleve las tasas de interés de corto plazo (a partir de este verano) para prevenir brotes inflacionarios. Las tasas de treinta años normalmente se anticipan a estos movimientos, por lo que es posible que suban antes de que la FED actúe y se ubiquen en niveles cercanos al 7.5% antes de finalizar el año.
IMPLICACIONES PARA MEXICO
El escenario de mayores tasas de largo plazo en EUA impacta a los flujos financieros de capital, pero en menor medida que en 1994, ya que la reducción de las entradas de capital a México en 1995 y este año, implica que es menos vulnerable a los ajustes en la liquidez internacional; además, la actual política monetaria, cuyo anclaje es la oferta monetaria interna, tiende a aislar al mercado cambiario de los movimientos de tasas internacionales, y la entrada de capitales es cada vez menos dependiente de la paridad a corto plazo y más asociada a los condiciones de largo plazo.
Durante abril y mayo, tres elementos influencian a los mercados financieros internacionales. Primero, la incertidumbre del rumbo que seguirán las tasas de interés en EUA. Algunos resultados contrastantes en materia económica provocan cambios en la tendencia de los réditos: durante el primer trimestre, alto crecimiento y menor desempleo, pero pocas presiones inflacionarias que justifiquen un cambio de los objetivos de la Reserva Federal (FED). Además, continúa la entrada de capitales a ese país, situación que provoca nuevas alzas en los mercados de capitales y bonos. Por ello, se anticipa alto crecimiento durante el segundo y tercer trimestres, lo que provocaría un ajuste al alza en las tasas objetivo de la FED durante el verano, anticipando un futuro brote inflacionario. Segundo, mejora la percepción de riesgo de los inversionistas respecto a América Latina (AL). Por un lado se percibe lejano un problema de insolvencia en la región latinoamericana, después del importante ajuste que sufren los mercados en 1995. Por otro, se anticipa continuidad de las reformas estructurales en la mencionada región hacia mayor apertura, privatizaciones y movilidad de mercancías y capitales con el resto del mundo. A pesar del aumento de tasas en EUA, AL disminuye más de 150 puntos base su diferencial pagado en abril. Tercero, hay demanda suficiente para las emisiones de economías emergentes (EE). Durante el primer cuatrimestre, captan recursos por 9,475 millones de dólares. Destaca la emisión de un bono Global mexicano por 1,750 millones de dólares, que permite intercambiar bonos Brady a la par y a descuento, ampliando su plazo de vencimiento a treinta años. Este título representa la primera emisión a un plazo mayor a 25 años para un país de AL después del programa argentino de bonos Brady en 1993.
El volumen y la composición de la inversión extranjera directa (IE1)cambia de acuerdo con la reforma estructural implementada. El inicio de la apertura al exterior, a mediados de los ochenta, y el programa de estabilización, duplican el monto anual. El Tratado de Libre Comercio origina una cifra récord en 1994, casi 10,000 millones de dólares, más de lo que recibe el resto de Latinoamérica y el Caribe en el mismo año (8,250 millones de dólares); sólo China capta más, 33,800 millones de dólares. A partir de entonces, más de la mitad se dirige a aprovechar las ventajas del libre comercio a través de la industria de manufacturas. En lo acumulado dentro de manufacturas entre 1994 y 1995, destacan productos metálicos, maquinaria y equipo, 41% del total, productos alimenticios, bebidas y tabaco, 25%, e industrias metálicas básicas, 17%.
La integración de México al exterior también se refleja en la composición dentro del rubro "servicios". Entre 1994 y 1995, los financieros aportan 30% de lo canalizado a servicios y transporte y telecomunicaciones 22%.
Al anualizar lo registrado en el primer trimestre, observamos que se intensifican las tendencias marcadas por la apertura. También se manifiesta un flujo superior en más de 1,000 millones de dólares a lo que se recibe durante 1995.
La cuenta de capitales, excluyendo los fondos de estabilización, es superavitaria en el cuarto trimestre de 1996, después de casi un año de retiro intensivo de recursos fundamentalmente relacionada con la liquidación de los Tesobonos. Es factible que durante el primer trimestre de 1996 también sea positiva2.
El Registro Nacional de Inversión Extranjera, con una nueva metodología3, habla de 1,668 millones de dólares (md), una fracción de los cuales corresponde a entradas en 1995; la Comisión Nacional Bancaria y de Valores publica 893 millones; estimamos una merma de 660 en la IE en valores del sector público en moneda nacional; la emisión de bonos en moneda extranjera supera los 4,600 md (el sector público capta 3,400), sin embargo, también son abultadas las amortizaciones en el período, incluyendo la liquidación de la segunda parte del swap a EUA y Canadá, a fines de enero (1,454), por lo que suponemos nulos ingresos en este frente (el resultado del intercambio de bonos Brady por el bono Global de 30 años corresponde al segundo trimestre); en la cuenta de activos anticipamos una merma que no supere los 1,000 millones.
En abril, la IE en la bolsa aumenta 1,600 millones de dólares. Es una cifra alentadora, comparada con el promedio mensual de los trimestres entre 1994 y 1995. Sólo es superada por el promedio mensual del cuarto trimestre de 1993, período extraordinario que coincide con la aprobación del Tratado de Libre Comercio. Con esta cifra se habrían captado más de 2,500 md en el primer cuatrimestre.
Hay avances importantes en el control de la inflación. El aumento de precios en abril, 2.84%, refleja mínimos efectos indirectos de los incrementos en los de bienes y servicios públicos, así como en los de algunos básicos, acordados en el marco de la Alianza para la Recuperación Económica. La inflación acumulada en los primeros cuatro meses es de 11.43%, poco menos de la mitad de la del mismo período del año pasado (23.66%). La anual baja a 36.93%, esto es, 15 puntos porcentuales inferior a la del cierre de 1995. El resultado fortalece el cambio de expectativas que se observa en los últimos dos meses, y valida el rápido descenso de las tasas de interés nominales, así como el fortalecimiento del tipo de cambio. De acuerdo con una encuesta realizada por esta Institución a 25 analistas del sector privado, en estos últimos dos meses hay una baja en el nivel esperado de inflación para el año, al tiempo que se observa una reducción significativa en el nivel de dispersión4 de los pronósticos.
| Sector | Variación real, (%) | Contribución
puntos porcentuales |
| Total | (0,99) | |
| Agropecuario, silvicultura y pesca | 0,76 | 0,05 |
| Industria | 2,45 | 0,65 |
| --Minería | 6,19 | 0,08 |
| --Manufacturas | 4,18 | 0,80 |
| --Construcción | (6,82) | (0,29) |
| --Electricidad, gas y agua | 2,87 | 0,05 |
| Servicios | (3,23) | (2,29) |
| --Comercio, restaurantes y hoteles | (7,01) | (1,45) |
|
--Transporte, almacenamiento y comunicaciones | 1,11 | 0,11 |
| --Financieros, seguros y bienes inmuebles | (3,11) | (0,53) |
| --Comunales, sociales y personales | (1,78) | (0,41) |
| Servicios bancario imputados | (18,322) | 0,61 |
| FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. | ||
En el primer trimestre del año registra una caída de 1.0% en relación con el del mismo lapso de 1995. La cifra, elaborada con la nueva base (1993=100), supera las expectativas de los analistas del sector privado; éstas mejoraban conforme se conocían algunos datos sobre el desempeño de la producción o se incorporaban estimaciones con el ajuste de base, y que en fecha reciente señalaban en promedio alrededor de -2.0%, contra una estimación inicial cercana a -3.0%. Si bien el cambio de los criterios de medición favorece al resultado, éste también refleja un efecto real de recuperación económica. Se manifiesta en un desempeño superior al esperado en sectores vinculados con el mercado externo, como minería (avanza 6.2%) y manufacturas (4.2%), y en menores contracciones de los que dependen del interno: comercio (- 7.0%) y construcción (-6.8%).
Sobre la nueva base, implica un ajuste en los ponderadores de acuerdo con la evolución de los distintos sectores de la economía a lo largo de trece años, pues a algunos que logran un importante desarrollo en ese lapso no se les asigna el peso correspondiente en el cálculo global y, por el contrario, otros que pirden participación mantienen una alta ponderación. Además, el efecto de la modificación no es constante: varía trimestralmente por factores estacionales que se presentan en las actividades, y que para este año podría estar en un rango de 0.5 a 1.0 puntos porcentuales. En consecuencia, es factible esperar en los siguientes trimestres tasas de crecimiento anual cercanas a 5%, y un crecimiento en el año superior a 3%.
Dos de los indicadores que se utilizan para analizar la problemática del empleo se refieren a la población económicamente activa (PEA)5 y la tasa de desempleo abierto urbano (TDA)6. Cifras preliminares ubican a la TDA en 5.9% para abril, versus 6.0% en marzo. Si se eliminan factores estacionales prácticamente no se observa diferencia en estos dos meses. Al incorporar al análisis la idea de cambios estadísticamente significativos en los niveles de desempleo (escalera), se tiene que en enero y marzo hay mejoría, y para un avance en abril tenía que bajar a 5.5%. Además, el mejor posicionamiento en este año, con respecto al nivel del segundo semestre de 1995, parece reflejar la decisión de algunas personas de permanecer inactivos y no buscar, al menos por un tiempo, empleo, más que a una mayor ocupación. Dados los recortes de fuentes de trabajo el año pasado, diversas familias quedan sin fuente de ingresos, lo que obliga a más de un miembro de ellas a buscar empleo, lo que se refleja en un aumento de la PEA como proporción de la población de doce años o más. En este contexto, la disminución de la proporción en este año quizá se deba a que al encontrar alguno de ellos trabajo, ya sea en el sector formal o informal, el resto de la familia decide ya no colocarse, dada la escasa oferta global de empleo. Este no se ha incrementado, en proporción directa a la recuperación económica, debido a ajustes en la planta de personal o productividad de la mano de obra que realizan aún un gran número de empresas, y a que muchas de éstas, orientadas al mercado interno, aún no viven el proceso de reactivación.
Hay un decremento menor, tanto de las ventas al mayoreo cuanto al menudeo. Las primeras parecen responder más rápidamente a cualquier movimiento de la economía, mientras que las segundas lo hacen más lentamente, aunque con mayor magnitud. Al comparar las cifras de febrero de 1996 y de 1995, encontramos cuatro variables que impulsan el comercio al mayoreo: 1) Las ventas de muebles, aparatos y accesorios para el hogar crecen 15.5%, debido a que las tiendas, principalmente las departamentales, se abastecen para lanzar promociones de descuentos en los meses de marzo y abril (hasta el 25% del valor de las compras). Ello tiene por objeto fomentar, entre los consumidores, la adquisición de dichos productos. Al por menor los artículos mencionados continúan cayendo en febrero (-30.5%), pero se cree que en los datos de marzo y abril, veremos los resultados de la campaña promocional y un cambio de tendencia. 2) Las adjudicaciones de minerales metálicos para la industria aumentan 7.9%, efecto en cadena de la descripción anterior, puesto que es materia prima para fabricar artículos para el hogar. 3) Las ventas de desechos, recuperación de materiales y envases se elevan 6.7%; ésta es la única actividad que, pese a la crisis, mantiene incrementos constantes en sus operaciones ya que, en épocas difíciles, las empresas tratan de abaratar costos al máximo y desperdiciar lo menos posible, por lo que se fomenta el usar nuevamente los envases y el reciclaje de desechos para producir a menor precio.
En el caso del menudeo, hay una fuerte desaceleración en la baja de todos sus componentes, con excepción de las ventas de refacciones para vehículos, ropa y calzado que continúan su trayectoria descendente. Destacan las tiendas de discos, juguetes y regalos; abarrotes, muebles y aparatos para el hogar; vehículos y departamentales, porque frenan su disminución en más de 10 puntos porcentuales con respecto a enero de 1996. Se observa además, 1.5% de crecimiento del expendio de gas para éste último período.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fija las tarifas de interconexión por minuto, en pesos, para llamadas de larga distancia (LD) a partir de 1997: 39 centavos de peso en promedio, equivalente al tipo de cambio actual, 5.32 centavos de dólar. Queda dentro del rango de las posturas iniciales (14.7 y 2.5 centavos de dólar de las empresas participantes). La de la LD nacional es de 2.45-2.59 centavos de dólar, pero para la LD internacional hay un cargo adicional a la tarifa nacional, cercano a los 23 centavos de dólar. En 1998, las tarifas descenderán alrededor del 11% en pesos. Aparentemente, las de 1999-2002 serán negociadas entre los competidores con un techo de 3.15 centavos de dólar.
Alrededor del 29% de las llamadas de LD son internacionales. La eficiencia económica de esta decisión se materializará si el cargo por interconexión, aunado a otras medidas desregulatorias, hace atractiva la inversión en telefonía local por parte de dichas empresas.
(1)Sólo considera lo informado por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. En 1994 representa el 90% de la total publicada por el Banco de México en la balanza de pagos y en 1995 el 80%. La diferencia tiende a disminuir en la medida en que la inversión realizada es notificada, con rezago, a dicha Secretaría.
(2)La información oficial se conoce durante la segunda mitad de mayo.
(3)Ver página 161 , mayo de 1996, de esta misma revista.
(4)Medido por la desviación estándar de la encuesta.
(5)Población de doce años o más que realiza algún tipo de actividad productiva o que ha buscado realizarla sin lograrlo (población desocupada abierta) durante los dos meses previos a la fecha en que se realiza la encuesta, de donde derivan las estadísticas.
(6)Indica la proporción que representa la población desocupada abierta de la PEA.