Inversión total
Suprimiendo efectos estacionales, la inversión del primer trimestre de este año es superior a la del trimestre previo. No obstante, en comparación anual todavía persiste un crecimiento negativo de 5%; se debe principalmente a la recaída de la construcción hacia el final del primer trimestre y al estancamiento de la inversión en maquinaria y equipo importado después de enero (gráfica 16).
Construcción
Hasta enero de 1996, la construcción experimenta una lenta pero continua, recuperación. En febrero recae y así continúa en marzo (descenso anual en este mes: 8%). Buena parte de la explicación se encuentra en el segmento formal de la construcción, dentro del cual, la obra pública ( poco mas de la mitad del segmento) presenta una disminución en el primer trimestre del 24.3%, caída ligeramente superior a la de la privada. Hacia el fin de este lapso, se agudiza el descenso en las obras de transporte; en cambio, las de los sectores eléctrico y petrolero crecen. Pensamos que esta tendencia no persistirá, debido a que la inversión pública está reanimándose y ello debe reflejarse en los siguientes meses. Esto resolvería la aparente inconsistencia entre los resultados mencionados y el anuncio del gobierno sobre la inversión en construcción durante el primer trimestre de 8,804 millones de pesos, cifra que representa un crecimiento anual real del 18%1 (gráfica 17).
Inversión en maquinaria y equipo
Durante el primer trimestre cae 2%. La de origen nacional denota una recuperación gradual, mientras que la de origen importado se aplana, después de la notable mejoría que registró en enero.
La industria nacional de bienes de capital crece en el primer bimestre de 1996 a una tasa anual de 11.4%; el crecimiento de las exportaciones de éstos se desacelera aunque todavía sigue siendo alto (42% en marzo). El resultado es una mayor cantidad de bienes para el mercado nacional.
Durante el primer trimestre se estancan las adquisiciones de bienes de capital en el exterior del conjunto de los sectores económicos; incluso, la importación de activos fijos por parte de las empresas maquiladoras se reduce en marzo (gráfica 18).
Manufacturas
La producción manufacturera (PM) manifiesta signos de recuperación al primer trimestre de 1996 gracias al desempeño del mercado interno y de la fabricación nacional destinada a éste.
Por su importancia en la producción industrial y encadenamiento con otras actividades, es la producción para el mercado doméstico la que puede motivar la reactivación económica. La aguda crisis económica en 1995 significó un desplome del mercado doméstico, -18%2. Esto acarrea una contracción de las importaciones y también de la producción orientada al mercado interno (PMI), que retrocede -16%. Las empresas tratan de contrarrestar esta situación, incrementan su participación en el mercado externo y mitigan la caída de la producción: la PM se reduce -6.4%. En los primeros meses de 1996, se observan varios elementos indicativos de la reversión del patrón a la baja de 1995; incluso se puede hablar de una "recuperación" si ésta se define como un cambio claro, aunque lento, en la tendencia. Es decir, haciendo el símil de la trayectoria de la actividad económica a una "U", hemos dado la vuelta y nos encontramos en la parte ascendente. Entre otros elementos, destacan los siguientes:
a) Crecimiento de las importaciones de bienes intermedios ajenos a la maquila, que estaría implicando una mayor producción en diferentes industrias. Este comportamiento se ha mantenido de enero a abril y si bien una parte de estas importaciones se incorpora en productos para la exportación, otra se utiliza para elaborar bienes destinados a abastecer la demanda interna (gráfica 19).
b) Pese a que la PM continúa apoyándose en la exportación (en enero y febrero, la exportación manufacturera crece 24%; en marzo 14%, abril 35%), ya se refleja una leve sustitución de ventas externas por internas que se espera continúe.
c) Mejoría del consumo nacional para sectores clave como alimentos y textiles, que son indicadores de la tendencia del consumo privado, así como en el de químicos y metálicos básicos (siderurgia, etc.) que, por ser mayoritariamente bienes intermedios, adelantan cambios en el desempeño de la industria total (gráfica 20 y 21).
De acuerdo al PIB del primer trimestre, el índice de producción manufacturera continúa su tendencia al alza. Este nivel es el mayor que se alcanza desde el inicio de la crisis y el crecimiento anual es superior al del mes previo ( 5.8% vs. 5.4%). El crecimiento en producción aún no se refleja en el de las ventas de establecimientos comerciales; no obstante, calculamos que el consumo nacional aparente de los bienes manufacturados, que incorpora bienes intermedios y de capital además de los de consumo final, ya avanza. Pese a lo alentador de estos resultados, cabe destacar que el motor de crecimiento continúa siendo la PMI. Estos resultados contrastan positivamente con los de enero, cuando manufacturas crece, pero con elevada dependencia de exportaciones, mientras que la PMI se contrae casi 7%. En febrero, el aumento de 5.4% en producción señala un importante avance del mercado interno (2.8%), sobre todo en PMI (-0.1%) que en marzo ya registra aumento. Estos resultados pueden sentar las bases de una recuperación para la industria nacional, pero no en todos sus rubros.
El desempeño por sector manufacturero al primer trimestre de 1996 (ver cuadro) plantea tres grupos.
Sectores con avance. Alimentos, textil, química y metálicas básicas. Presentan mejoría en su mercado interno, el cual se apoya más en el suministro nacional que en el importado. Además, sus exportaciones mantienen dinamismo o niveles altos y su producción crece. Un elemento importante, es el contexto en el que pueden ser ubicados; esto es, alimentos y textil son indicadores de la tendencia del consumo privado, mientras que el de consumo de químicos y metálicos básicos adelantan el desempeño industrial. Alimentos y textil presentan crecimientos desde enero en la PMI y por consiguiente en la producción total. El consumo aparente de textiles y artículos de cuero registra avance, el cual aprovechan los productores nacionales, pues las importaciones continúan descendiendo; además, continúa avanzando en el canal exportador, no sólo en la de maquila sino también en la ajena a ésta. Química es el ejemplo de recuperación más evidente; en enero todavía desciende su producción, pero crece en los meses subsecuentes gracias a la demanda interna. Metálicas básicas confirma la tendencia positiva que lo caracterizó en 1995, con una diferencia: mientras que en ese año la exportación fue el factor determinante del avance de producción, en 1996 el mercado interno comienza a recobrar su papel.
Sectores en transición. Maquinaria y equipo. Aún requieren un mejor desempeño de la demanda doméstica por ser altamente dependientes de ésta; no obstante su producción crece al continuar apoyándose en las exportaciones. El caso de automóviles es diferente, pues el mercado interno empieza a repuntar en relación a 1995.
Sectores con rezagos. Productos de madera, papel e imprenta, minerales no metálicos y otras industrias manufactureras son actividades en donde coinciden la baja en producción, falta de recuperación del mercado interno e incapacidad para compensar con exportaciones. En el caso de productos de madera, el monto de exportaciones es muy pequeño y no contrarresta lo deprimido de su mercado. En papel- imprenta-editoriales, caen las exportaciones pero les afectan los altos niveles alcanzados en 1995; no obstante, los volúmenes de producción de papel se desplomaron incluso en 1995; estos elementos apuntan a una recuperación del mercado interno muy lenta. La producción de la industria de transformación de minerales no metálicos, continúa cayendo; su mercado interno depende del comportamiento de la construcción, que puede empezar a tener crecimientos anuales positivos hasta el segundo trimestre (cuadro 2).
| Producción1 | Exportación | Importación | Consumo Nacional Aparente 1 | Producción al mercado interno 1 | |
| Alimentos | 3.6 | 18.6 | 17.5 | 3.6 | 3.0 |
| Textil | 9.6 | 32.9 | 0.3 | 2.2 | 4.7 |
| Madera | -2.0 | 33.6 | -14.7 | -6.4 | -5.9 |
| Papel | -8.0 | -4.7 | -4.4 | - 8.8 | -7.4 |
| Química | 2.9 | -0.2 | 11.0 | 5.2 | 3.5 |
| Minerales no metálicos | -5.4 | 16.4 | 33.7 | -5.7 | -8.2 |
| Metálicas básicas | 14.9 | 17.2 | 16.3 | 15.5 | 13.4 |
| Maquinaria y equipo | 8.5 | 22.4 | 7.4 | -5.2 | -20.1 |
| Total | 4.2 | 19.4 | 6.8 | 0.2 | -1.3 |
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(1)Estimado. FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática y del Banco de México. | |||||
Consumo y poder de compra
En febrero, el consumo privado muestra una ligera tendencia de recuperación, muy similar a la que siguen las ventas del comercio al menudeo y al mayoreo, que cayeron más profundamente. Al parecer, hay una desaceleración de la caída anual, -4.2%. Este hecho es resultado del crecimiento del consumo nacional de los sectores manufactureros aludidos líneas arriba. En cuanto a productos específicos, crece la producción (que puede considerarse como subrogado del consumo, ya que se dirige principalmente al mercado doméstico) de molienda de maíz y de trigo, de aceites comestibles, de carnes, lácteos, tabaco, azúcar y café; también se incrementó la fabricación de prendas de vestir, artículos de cuero y calzado. A pesar de que parece superarse el peor momento (a nivel agregado), hay que tomar estos resultados con cautela pues todavía se está muy por abajo de los niveles pre-crisis (gráfica 22).
A diferencia del consumo a nivel agregado, el poder de compra parece que todavía no llega a su punto mínimo. Para hacer esta evaluación se considera que las familias destinan en promedio 47% de su ingreso para la compra de 46 grupos de alimentos y bebidas, entre los que se encuentran grasas, azúcares, pan, tortilla, frutas, verduras, carnes, huevo, productos lácteos, refrescos y bebidas alcohólicas.
Evaluamos el poder de compra de cada familia como el número máximo de calorías per cápita que pueden adquirir sus integrantes, acorde con el nivel de su ingreso y el número de habitantes. Como primera aproximación y para establecer una tendencia, nos enfocaremos a evaluar a la familia promedio formada por 4.6 habitantes.
Tomando en consideración los precios publicados por la Procuraduría Federal del Consumidor durante la semana del 25 de abril al 1º de mayo de 1996, y el nivel actual de salarios (basado en incrementos del salario mínimo general), encontramos que el 50% de la población (en datos per cápita) no alcanza a comprar las calorías diarias requeridas para que se considere una persona bien alimentada; la referencia la hacemos a nivel internacional, con la cifra de 2340 calorías diarias estimadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, a través de una canasta de diversos alimentos (gráfica 23).
El poder de compra se deteriora conforme aumenta la inflación y se mantienen fijos los ingresos. De hecho, una semana anterior a la evaluada cada persona hubiera podido comprar 1.8% más de calorías diarias, mientras que en la semana posterior 0.5% menos.
Es por ello que las familias que pertenecen a los deciles de ingreso más bajos, tienen que buscar diversas combinaciones para que con su salario puedan alimentarse. Por ejemplo, el gramo de comestible que tiene el mayor número de calorías es la manteca de puerco, la mantequilla y la manteca vegetal, mientras que la caloría más barata se obtiene al ingerir tortillas, frijoles y lentejas; por ello no es casualidad que la dieta típica esté formada por la combinación de estos productos incluyendo alimentos fritos.
Mientras la brecha aludida continúe, será difícil adecuar la alimentación de buena parte de la población a la requerida para el trabajo y la educación formal.
(1)El crecimiento real aludido difiere del cálculo oficial, pues consideramos un deflactor más elevado.
(2)Cálculos propios en base en cifras oficiales de producción y comercio exterior.