En mayo los precios al consumidor suben 1.82%, la tasa más baja desde septiembre del año pasado, cercana a nuestra estimación: 1.84%. Marca el inicio de menores presiones inflacionarias, una vez superado el período, de octubre a abril, de ajustes de cotizaciones concertadas o negociadas de algunos bienes públicos o básicos, que en el caso de los segundos propició incertidumbre sobre la trayectoria del fenómeno. El aumento se da en el contexto de mayor dinamismo del mercado interno. La inflación de los últimos doce meses baja a 33. 83%, esto es, 18 puntos menos que en el cierre de 1995. La acumulada en cinco meses es 13.46% versus 28.83% en el mismo lapso del año previo.
Los precios al productor, sin incluir petróleo de exportación, suben 12.9%; afectan la sequía e incrementos de cotizaciones internacionales de bienes agrícolas, que se reflejan en alzas para el productor agropecuario superiores al promedio: hasta mayo la inflación anual en este sector es cercana a 50%, con una tendencia opuesta a la de los índices generales. Sin este efecto, la elevación de precios al productor, en los cinco meses, podría ser inferior a 10%. En dicho mes, se compara un 5% en el sector referido contra 1.47% promedio al productor (si se incluye el crudo de exportación es 0.78%). Por contra, en minería y electricidad y gas bajan los precios. Nuestra previsión sobre la variación de precios al consumidor para los próximos meses no se modifica: 1.62% en junio y 1.44% en julio.
| Variación (%) | Contribución (puntos porcentuales) | |
| Oferta | 1.41 | |
| PIB | -0.99 | -0.83 |
| Importaciones | 13.91 | 2.24 |
| Demanda | 1.41 | |
| Interna | -1.41 | -1.14 |
| Consumo privado | 1.28 | 0.75 |
| Consumo público | 1.02 | 0.09 |
| Formación bruta de capital | -4.12 | - 0.53 |
| Variación existencias | -173.82 | - 1.45 |
| Externa | 13.36 | 2.55 |
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FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. | ||
El resultado del producto interno bruto (PIB) en el primer trimestre, mejor con respecto a las previsiones de analistas privados y públicos, se refleja en el comportamiento de la demanda agregada, aumenta 1.4% real contra el mismo lapso de 1995. Al igual que en el PIB, hay notorias diferencias en la evolución de sus componentes. Como se esperaba, el principal impulso proviene de las exportaciones: avanzan 13.7%. La demanda interna cae 1.4%, menos que lo anticipado; sus principales rubros, consumo privado e inversión, experimentaron ajustes más rápidos que la producción global en 1995. Para el primero el impacto es inmediato y para la segunda se tarda dos trimestres más. La caída del salario real y la restricción financiera, entre otras causas, hacen más lenta su recuperación. No obstante, las cifras de este año son alentadoras; si se eliminan factores estacionales avanzan respecto a los niveles del trimestre anterior (4º de 1995).
Un elemento que considerar es el cambio de la base de medición, que asigna mayor peso a las exportaciones y de manera similar a las importaciones, por el lado de la oferta; resultan por ello importantes las acciones en materia de promoción y eficiencia que lleven a fortalecer nuestro aparato productivo, si no se quiere que los beneficios de un mayor esfuerzo exportador los absorban las compras en el exterior.
En cuanto a inversión, el comportamiento es diferenciado entre pública (crece 50%) y privada (cae 11%); en conjunto baja 4.1%. Inciden en el bajo nivel de la segunda la restricción de recursos financieros, las altas tasas de interés y la baja velocidad con que se recupere la demanda doméstica. Aún se postergan proyectos y sólo en la medida en que se avance en la estabilización y se consolide el proceso de crecimiento se entrará a una nueva fase de expansión.
Hay superávit de 2,638 millones de dólares en el primer cuatrimestre del año, versus 1,492 millones en el mismo lapso de 1995. A diferencia del año anterior, el avance de exportaciones (20% anual) se acompaña con un aumento de importaciones (17%), por el mayor dinamismo de la demanda interna. Dos tercios del saldo provienen de la maquila y otros sectores contribuyen con 929 millones. Las ventas sin maquila crecen 23%; destacan las de petróleo (36%), resultado de alzas de precios internacionales y mayor volumen vendido, y las de manufacturas (31%), en tanto agropecuarias, extractivas y derivados del petróleo caen, en conjunto, 21%. En manufacturas, automóviles y sus partes, equipo y aparatos eléctricos y electrónicos, maquinaria y equipo, bienes siderúrgicos y productos químicos, representan el 56%, con incremento anual de 33%. Las importaciones de no maquiladoras adelantan 17%, un punto arriba de las del sector maquilador.
El efecto de una mayor actividad económica es evidente, si se observan los diferentes ritmos de expansión: bienes intermedios 21.5%, de capital 8.3% y de consumo 6%; en los primeros, las compras asociadas a la producción para el mercado interno aumentan 15% versus una contracción cercana a 20% un año antes.
Los acciones de política monetaria se orientan a lograr el control de la inflación y la estabilidad en los mercados financieros. Es esencial recobrar la credibilidad en las medidas que instrumenta el banco central para fortalecer la confianza en el rumbo de la economía. Los resultados, menor inflación, descenso de tasas de interés y mayor estabilidad cambiaria, no obstante ajustes en algunos momentos, manifiestan un manejo adecuado. La regulación de la oferta monetaria se mantiene acorde con lo programado, que incorpora la estacionalidad de la demanda de dinero mediante el ajuste del crédito primario según el nivel de la reserva cambiaria. Conforme se perfila un escenario de mayor certidumbre, se prevén menores presiones, al tiempo que se cuenta con márgenes apropiados para la acción del instituto central. Al 7 de junio, el flujo efectivo de la base se contrae en 7.7 miles de millones de pesos en relación con el cierre del año pasado, 11% en términos nominales, en tanto que los activos internacionales netos aumentan cerca de 2 mil millones de dólares. En un año la liquidez se expande 24% nominal, en línea con el escenario macroeconómico esperado por la mayoría de analistas.
Su número crece 0.6% en abril, 57,000 más que en el mes previo. Por sector, sólo en la industria extractiva desciende el registro. En el primer cuatrimestre, se incorporan 125,176 personas, la mayor parte ocupadas en la industria manufacturera: el 20% se integra en el último mes. En el comercio se añaden 12,738 y es factible que se mantenga un acumulado positivo hasta mayo. Servicios personales es otro gran empleador: 48% de los inscritos entre diciembre y abril (14,530) corresponde a abril. Este comportamiento sugiere que la recuperación sigue en secuencia con lo anticipado: primero se ven favorecidos sectores de comerciables y más tarde los ligados a la parte no comerciable.
Si bien la recuperación crea condiciones favorables para la expansión de la oferta laboral y la presión en este mercado disminuye gradualmente, lo que se refleja en el nivel de la tasa de desempleo abierto, ésta es aún elevada y se requiere un ritmo de crecimiento económico mucho mayor al que se tendrá este año a fin de satisfacer la demanda de empleo.
Hace dos meses, las cotizaciones del petróleo logran los registros más elevados después de la Guerra del Golfo. El aumento, inesperado, se atribuye a aprietos en la oferta petrolera y, sobre todo, a las transacciones no-físicas (transacciones de papel que realizan en Nueva York los especuladores profesionales). Esto nos lleva a subir el pronóstico del superávit comercial anual de 5,900 millones de dólares (md) a 6,800.
Diversos analistas anticipan bajas de los precios en los próximos meses, sobre todo por el mayor suministro que implica el cese parcial del embargo a Iraq que resolvió la ONU. Pensamos que los fundamentales del mercado (oferta, consumo, inventarios) no soportan esta visión. El mercado de futuros ha estado trastocado (es decir, en backwardation, situación en la cual los precios de hoy son mayores a los futuros) desde hace varios meses, anticipando la oferta adicional de Iraq. Esto desincentiva la constitución de inventarios de petróleo crudo de los refinadores, por lo que deben estar bajos, lo que permitirá absorber la producción adicional de Iraq (unos 700,000 barriles diarios, alrededor del 1% de la producción mundial). Más aún, la extracción adicional de ese país no ocurrirá inmediatamente, tanto por cuestiones de mantenimiento de las instalaciones cuanto por los procedimientos logísticos (vigilancia del destino de los fondos, de la extracción, etc.) del arreglo con la ONU.
Bajo un escenario de precios pesimista para el segundo semestre (disminución de 3 dólares por barril que se traduciría en una cotización para nuestra mezcla de 13 dólares por barril), el superávit comercial anual bajaría a 6,500 md.