ESEM, 01/01/96, LA MARCHA DE LA ECONOMIA: INFORMACION SINTETICA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 72   Número/Number: 842

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 01/01/96

Los indicadores de empleo acusan mejoría, pero no generalizada e incipiente. El buen desempeño se observa en las partes comerciables de la economía. La tasa de desempleo abierto en 39 áreas urbanas disminuye a 6% en noviembre1, versus un máximo de 7.6% en agosto, aún muy arriba de la observada doce meses atrás, 3.9%. Los individuos que trabajan menos de 35 horas a la semana, o no laboran del todo, representan en abril un tercio de la población económicamente activa y en octubre disminuyen a 24%2; en octubre de 1994 es 21%.

A menor tasa de desempleo abierto corresponden más asegurados en el IMSS. Aumentan en noviembre por segundo mes consecutivo (si consideramos sólo los permanentes y omitimos a los clasificados como "otros grupos", se incrementan a partir de agosto). Sin embargo, la mayor parte del adelanto obedece a factores estacionales, como se aprecia en la gráfica 1.

En los doce meses que transcurren entre noviembre de 1994 y el mismo mes de 1995, 836 mil personas abandonan los registros del IMSS3 . La industria de la construcción es la más afectada con 59% (la mayoría, 84%, empleados eventuales), 15% pertenecen a la de manufacturas, 13% al comercio, 10% a servicios, 2% a transporte y comunicaciones y 2% al sector primario4 .

En julio se llega al mínimo de asegurados permanentes en el IMSS5; a partir de entonces y hasta noviembre aumentan 122 mil. En la industria de manufacturas se observa la mayor recuperación, 56% de dicha cifra. El avance es casi general. Empero, dos terceras partes se llevan apenas tres grupos: fabricación y ensamble de maquinaria, equipos, aparatos, accesorios y artículos eléctricos, electrónicos y sus partes (22 mil); fabricación de prendas de vestir y otros artículos confeccionados con textiles, excepto calzado (12 mil), y fabricación de alimentos (9 mil).

Las cifras de oferta y demanda explican la naturaleza de la recesión. La demanda interna (consumo, inversión y variación de existencias) disminuye 22% en el tercer trimestre de 1995 versus el mismo período de 1994. El "motor" externo no alcanza a compensar no obstante que contribuye con casi trece puntos al PIB por el inusitado avance de las exportaciones y la caída de las importaciones.

Es notable la reducción de inventarios. Su efecto sobre el PIB es negativo ya que para satisfacer la demanda no se recurre a producir más, sino que se venden existencias, pero puede ser indicio favorable para los trimestres inmediatos por venir. En el período 1992 - 1994 se guardan inventarios anualmente por el equivalente a 1.8% de la demanda, en promedio, contra 0.2% en el lapso 1982 - 1991. Entre enero y septiembre de 1995 se liquidan por 4.1% de la demanda, la mayor salida de lo almacenado en los últimos 16 años. Esto implica que la reacción del mercado en el curso de 1996 ha de traducirse más rápidamente en producción que en los últimos 3 años. De ser ello cierto, nuestra estimación del crecimiento del PIB este año, 1.5%, puede ser revisada al alza.

Durante el tercer trimestre de 1995, el PIB registra una disminución de 9.6% en relación con el mismo período del año anterior. Es durante el segundo trimestre cuando se observa el peor desempeño, con una baja anual de 10.5%. Sin embargo, el derrotero de los distintos sectores no es homogéneo. La formación bruta de capital es el más castigado y su variación anual durante el tercer trimestre (-35.9%) es mayor que la ocurrida durante el segundo (-33.9%). El comportamiento del PIB se explica por la menor caída del consumo privado (su principal componente) y por el desempeño exportador, que impide que la contracción de la actividad productiva sea inferior a la observada del mercado interno.

En el tercer trimestre de 1995, las exportaciones de bienes y servicios crecen 33.6% contra el mismo período del año anterior. Esta cifra es superior a las registradas los dos trimestres previos (29.5% el primero y 26.6% el segundo). Confirma la dinámica respuesta exportadora de los productores nacionales ante la contracción del mercado interno.

La gráfica muestra las ventas al exterior observadas en cada trimestre y su promedio hasta julio- septiembre. El que las primeras estén por arriba del segundo se interpreta como una expansión cada vez mayor de tales ventas. Durante 1995 esta diferencia se amplía significativamente, lo que sugiere que en este año ocurre un cambio permanente de nivel. Las exportaciones representan ya 25.4% de la demanda global, muestra de que una economía abierta es más flexible ante "choques" como el experimentado en 1995.

La desconfianza en la política económica, originada fundamentalmente por una recesión más profunda que la prevista en el programa de ajuste anunciado en marzo6, provoca que la reducción de las tasas de interés, en el período marzo-septiembre, se perciba como demasiado rápida. El tipo de cambio se afloja como consecuencia de ello, y de otros eventos (el pago anticipado de swaps a EUA y Canadá, el 11 de octubre, deja entrever que es débil la posición de reservas netas del Banco de México). A partir de fines de septiembre y hasta mediados de noviembre, no pocos inversionistas nacionales y extranjeros deciden convertir sus recursos en dólares para protegerse de una mayor depreciación del peso.

A partir de la segunda mitad de noviembre, al constatarse que la economía, si bien no está en franca expansión, se estabiliza e inicia un modesto repunte, el tipo de cambio se recupera (son necesarias cuatro intervenciones del Banco de México) en el rango de 7.5 a 7.75 pesos por dólar y las tasas de interés inician una tendencia descendente. Esta se acentúa a raíz de la decisión de la Reserva Federal de EUA de reducir su tasa-objetivo de Fondos Federales en 1/4 de punto porcentual (19 de diciembre, por segunda vez en menos de seis meses). La expectativa de que ocurran nuevas bajas en los primeros meses de 1996 provoca migración de recursos de EUA hacia todos los mercados de capital y deuda de países industrializados y de economías emergentes, en los primeros días del año.

El pasado 19 de diciembre, la Reserva Federal disminuye la tasa de fondos federales 25 puntos base, con lo que se ubica en 5.5%. Se adopta esta medida ante la percepción de un comportamiento inflacionario más favorable al previsto, menor avance económico y posibilidad de un acuerdo en torno al presupuesto del gobierno central. Las tasas a largo plazo anticipan el relajamiento monetario al ubicarse en niveles cercanos al 6%. El diferencial con las de corto plazo es 50 puntos, comparado con el promedio de los últimos diez años de casi 200. A la decisión de la Reserva suceden disminuciones en las tasas en Europa y estabilidad en las de Japón.

En los próximos meses se prevé un descenso adicional de la de corto, entre 25 y 50 puntos, afirmando a la de largo en su nivel actual (permitiendo que esta se mantenga inferior a 6.3%). Al finalizar el año, un mayor impulso económico puede conducir a una corrección ligera en la política monetaria que provoque un aumento de las tasas.

Se constata que la tasa a largo plazo en EUA es un buen indicador de liquidez internacional: entre 1991 y 1994, cuando hay una intensa corriente de recursos a los mercados emergentes, se ubica en 7.2%, vs. 9.5%, promedio histórico. Además, este año se esperan menores ganancias en el mercado de capitales norteamericano, lo que implica mayor exportación de fondos hacia otras naciones. Más han de beneficiarse aquellas cuyas medidas de política económica aminoren el riesgo percibido por los inversionistas.


1) Cifra preliminar, por ratificar o rectificar el 17 de enero.

2) Proporción de personas desocupadas y ocupadas que laboran menos de 35 horas a la semana, con respecto a la población económicamente activa.

3) Excluimos "otros grupos".

4) No suma 100% debido al redondeo de las cifras.

5) Ver nota 3.

6) Programa para Reforzar el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica, (PARAUSEE).