Algunos sectores parecen recuperarse y otros no. Durante el cuarto trimestre de 1995 hay indicios de reactivación moderada en las partes de la economía sujetas a la competencia externa. Se logra detener la caída del empleo y varias actividades empiezan a crearse puestos de trabajo. Hay estabilidad en los mercados financieros, por menores tasas de Fondos Federales en EUA y expectativas de inflación descendente en México. La consiguiente entrada de capitales también es un buen síntoma para estos primeros meses de 1996. La disminución de inventarios, a partir del segundo trimestre de 1995, hace pensar en un crecimiento de la producción más que proporcional al aumento de las ventas finales al consumidor durante la primera mitad de este año.
¿Estamos frente a los albores de una recuperación? En seguida consignamos los elementos que apuntan en este sentido.
La reducción de inventarios no tiene precedente. El consumo de inventarios, que durante los últimos veinticinco años se inicia en el tercer trimestre, se adelanta al segundo en 1995: en julio- septiembre es cuatro veces el promedio del mismo período. Este fenómeno refleja la difícil situación por la que atraviesa la planta productiva, que se ve obligada a recortar existencias ante el elevado costo de financiarlas y/o las pobres perspectivas de ventas.
Respuesta más rápida de la producción. El efecto de la merma de inventarios es negativo, pues más del 40% de la caída del PIB se explica por ella. Sin embargo, supone mayor potencial de avance de la producción ante un eventual aumento de la demanda. Es decir, una reacción del consumo y/o la inversión se traduce más rápido en producción y empleo que en años anteriores, cuando la magnitud de lo almacenado impide una respuesta pronta de lo producido.
Mejora la situación de la industria manufacturera. En noviembre de 1995, la diferencia entre empresas que opinan que son excesivos sus inventarios con respecto a ventas (15% de la muestra1), y aquellas que los consideran insuficientes (9%) es de 6 puntos porcentuales, contra 21 en el segundo trimestre y 18 en el tercero. El mismo indicador, aplicado a existencias de materias primas con respecto a producción, es cero en octubre y noviembre, contra 10 en el primer trimestre.
La producción manufacturera aumenta ininterrumpidamente. Banco de México calcula que a lo largo del último cuatrimestre avanza 2.3%2. Esto implica una recuperación de 1% sobre el tercero. La variación anual del cuarto es negativa, 7.4%, pero decreciente: pasa de 8.3% en octubre a 6.4% en diciembre.
La industria maquiladora y la minero-metalúrgica alcanzan récords La primera continúa en franca expansión; las horas trabajadas y el personal ocupado llegan a niveles máximos. La segunda, volcada al exterior, produce cantidades no vistas antes de oro, zinc y cobre.
Se estabilizan las ventas de establecimientos comerciales. Ya no caen a partir de septiembre, pero aún no se perciben mejoras más allá de factores estacionales. Igual comportamiento se observa en facturación de tarjetas de crédito y ventas de gasolina.
El empleo, medido con los asegurados permanentes en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sube un poco. Se crean algo más de 100 mil empleos en los últimos cinco meses de 1995. El incremento en el último bimestre es de casi 40 mil (50 mil sin ajustar por estacionalidad). En el total (permanentes y eventuales), los asegurados del campo cierran 1995 al mismo nivel que 1994; los urbanos, excluyendo estudiantes, disminuyen 830 mil. La industria de la construcción reduce su planta eventual en 400 mil y la permanente en 63 mil; es el sector que pierde más durante el año pasado.
La tasa de desempleo abierto no es un indicador preciso. La estimada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) cae por cuarto mes consecutivo, de 7.6% en agosto a 5.2% en diciembre. Implica la creación de más de 400 mil empleos en el último cuatrimestre de 19953. Los números del IMSS hablan de un aumento menor (el total de asegurados, sin estudiantes, aumenta 68 mil en el período). La discrepancia se debe a que: a) parte del mayor empleo registrado por el INEGI no se adscribe al IMSS y/o es informal, y b) en la encuesta semanaria del INEGI, una de las características de los desocupados es que "buscaron incorporarse a alguna actividad... en los dos meses previos..., sin lograr su objetivo"; muchos pueden haberse desanimado en los últimos meses del año pasado, posponiendo la búsqueda de trabajo y reduciendo "artificialmente" la tasa de desempleo abierto.
Mejores perspectivas pueden provocar signos equívocos de estancamiento o retroceso. Un desempleado que no busca trabajo en agosto de 1995 lo hace hoy, pues advierte que son mejores las posibilidades de encontrarlo. Ello puede traducirse en estancamiento transitorio de la tasa de desempleo abierto o incluso en aumento, que erróneamente se juzgue como retroceso.
Indicadores de la industria de automóviles: ¿mayor actividad al cierre de 1995? Los resultados de la Encuesta mensual de coyuntura del sector manufacturero, levantada por Banco de México, coinciden con lo que acontece en esta actividad: series bimestrales, ajustadas por estacionalidad, muestran mejoría gradual en ventas al mayoreo (planta a distribuidoras) a partir de julio-agosto, mientras que la producción para el mercado interno se rezaga (sólo crece en el último bimestre). Ello implica disminución de inventarios en planta que ha de revertirse en el futuro, siempre y cuando las ventas al menudeo (distribuidores al público) continúen creciendo. La reconstrucción de existencias impulsará más ampliamente la producción.
El PIB del cuarto trimestre. Un repunte de 2% a 3% sobre el tercero (cifras ajustadas por estacionalidad) y caída de 8.2%4 respecto al mismo período en 1994. Esto significa una reducción decreciente del PIB durante 1995 (10.6% en el segundo trimestre, 9.6% en el tercero y 8.2%, estimado, en el cuarto), que promedia 7.3% en todo el año en comparación con 1994.
Menores réditos en EUA juegan en favor. La disminución de tasas actúa en beneficio de los mercados emergentes. Los inversionistas buscan compensar la merma con rendimientos elevados fuera de EUA. Un destino es Latinoamérica. Estos recursos contribuyen a estabilizar nuestros mercados financieros y a estimular una recuperación de la actividad económica. Una desaceleración en EUA corresponde a reactivación en México, y viceversa.
El reto: realismo y estabilidad para que vuelva la confianza. El desafío es traducir las entradas de capital, lo más rápida y firmemente que sea posible, en un "círculo virtuoso" que fortalezca la actividad productiva. Esto es factible si no se cae en optimismo exagerando las virtudes del programa oficial o haciendo cuentas alegres: las expectativas que desmiente la realidad pueden provocar "círculos viciosos" que atrasan o debilitan la reactivación.
(1) Encuesta mensual de coyuntura del sector manufacturero. Banco de México, diciembre de 1995.
(2) Cifras ajustadas estacionalmente. El crecimiento en diciembre de 1.1%, es expectativa.
(3) Suponemos una población económicamente activa de 16.9 millones, en localidades con más de 100 mil habitantes.
(4) Preliminar. Estimación propia. La cifra oficial se da a conocer el 16 de febrero.