Durante los noventa, las economías emergentes (EE) aumentan su participación en los mercados financieros globales. A pesar de que la crisis mexicana significa un replanteamiento de las estrategias financieras hacia ellas, su globalización y sus fuentes de financiamiento se mantienen. Prueba de ello es que el monto de recursos captados no varía en 1995 respecto al año anterior (175,000 versus 172,000 millones de dólares, respectivamente). La importancia que las EE tienen en los portafolios financieros mundiales se ve reflejada en la tendencia hacia mayor internacionalización de las inversiones institucionales (particularmente fondos de pensiones), en el aumento del financiamiento privado a EE y en la inversión directa de extranjeros en sus mercados.
Movimiento de recursos entre países
Se identifican cuatro etapas en la evolución hacia mayor globalización de los mercados financieros.
Situación actual
Para las EE, 1995 es de grandes retos en materia de financiamiento externo, por lo siguiente.
- Mayor injerencia de los desarrollados en la corriente financiera: de 86% en 1994 a 90% en 1995. La pérdida de participación de AL es mayor, pues además baja la que tiene en las EE, de 37% en 1994 a 24% en 1995.
- Aumento del costo promedio de fondeo. En AL, el diferencial de tasas soberano promedio aumenta de 900 puntos básicos en 1994 a 1,750 en 1995.
- Concentración de las inversiones en unas cuantas EE: Argentina, Brasil, México, China y Corea representan 80% de sus emisiones de bonos.
- Los asiáticos aumentan su atracción de inversión extranjera directa en las EE: durante 1995 captan 66% de los 137,000 millones de dólares colocados, contra sólo 25% de AL.
A pesar de que AL sufre una reducción notable de la demanda de sus títulos en el primer semestre de 1995, que se refleja en caída de los respectivos precios, la recuperación es acelerada. Los factores determinantes son el alivio de las condiciones de liquidez y capacidad de pago de México, la recuperación de las naciones sudamericanas y la expectativa de control inflacionario y menor crecimiento en Asia. Sin embargo, la visión de AL no es uniforme. Mientras que se elogia el camino que adoptan las autoridades mexicanas para corregir los desequilibrios financieros, el costo y duración del ajuste, particularmente en el sector bancario, son inciertos. Se identifican los países menos perjudicados por la crisis, los que están avanzados en su reforma económica y los que logran abatir la inflación y crecer. Así, hay preferencia por Argentina, Brasil y Chile sobre México, Perú y Venezuela (gráfica 2).
Un último elemento que afecta el movimiento de capitales hacia EE está relacionado con el nivel internacional de tasas, particularmente en Estados Unidos. Durante 1995 se observa una caída sistemática de los rendimientos ofrecidos por los bonos del tesoro estadounidense, lo cual favorece la recuperación de los mercados latinoamericanos en el segundo semestre. Se anticipan bajas adicionales en las tasas a largo plazo , de hasta un punto porcentual en el año, llegándose a un nivel de 5%, difícil de mantener en 1997 si ocurren presiones inflacionarias. La magnitud de los fondos que Estados Unidos y otras naciones desarrolladas exporten a las EE, así como la calidad de los mismos (institucionales o especulativos), depende de la tendencia de los réditos internacionales (gráfica 3).
Perspectivas
El consenso de que las tasas en el mundo han de ser menores en 1996, augura mayor disponibilidad de recursos para las EE. De mantenerse la tendencia en Asia y la reanimación de AL, el monto total de fondos (públicos y privados) captados por ellas puede alcanzar 180,000 millones de dólares, 3% más que en 1995. El movimiento de capitales al grupo emergente, en particular a México, ha de estar influido por los siguientes factores.
- Beneficios: mayor disponibilidad de fondos prestables, modernización de los esquemas de financiamiento y tendencia a la homologación de regulación y supervisión.
- Perjuicios: sensibilidad frente a cambios en las condiciones financieras internacionales, dificultad para enfrentar riesgos en mercados inmaduros y para regular montos crecientes de inversión.
Para nosotros, el reto consiste en intensificar las medidas tendientes a promover el crecimiento con estabilidad financiera, para no caer en menor participación en la oferta mundial de capitales. A diferencia de las décadas pasadas, en los noventa hay gran especialización y conocimiento de los mercados emergentes por parte de los grandes inversionistas institucionales. Esto significa mayor diversificación y especialización por mercados que antes, respondiendo al entorno actual y a las expectativas de crecimiento. Desde una perspectiva de mediano plazo, aquellos países que garanticen estabilidad, confianza y crecimiento sostenido han de ser los que integren nuevos polos de desarrollo y bienestar. Esto ya ocurre en Asia, pero también en América Latina, donde México compite por las inversiones que vengan en el porvenir. De la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Respecto a bonos del Tesoro de EUA, denominados Treasury Bills (T-Bills). Tasa de T-Bills a 30 años.