ESEM, 04/01/96, EUA: VOLATILIDAD EN TASAS DE INTERES

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 72   Número/Number: 845

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 04/01/96

La tasa de interés estadounidense de largo plazo es un buen indicador de la liquidez mundial. En diciembre de 1994 comienza una etapa de baja en los réditos: los de corto plazo se ubican en 5.4% en promedio y los de largo plazo en 6.9%; alcanzan valores mínimos de 4.9% y 5.9% respectivamente. A partir de febrero de este año, se presenta alta inestabilidad, y predominan los incrementos. Hay que analizar si ello implica un cambio de tendencia o un reacomodo en un valor ligeramente superior al vigente (5.0% las de corto y 6.7% las de largo) (gráfica 7).

El movimiento reciente es resultado de un cambio en las expectativas de los inversionistas. A principios del año, se contempla que la tasa de fondos federales podría ubicarse cerca de 4.75%1 en el verano, y con posibles reducciones adicionales al finalizar 1996; ahora se espera que el interés de corto plazo alcance 5.75% en diciembre, un incremento de 50 puntos base de su nivel presente. Los pronósticos de las tasas de largo plazo, para finales de 1996, siguen el mismo patrón: pasan de una estimación de 6.0% en enero, a 6.75% actualmente.

En el entorno macroeconómico, el ajuste es similar: al inicio del año, se hablaba de una baja en el crecimiento, mientras ahora se considera que el PIB puede avanzar a un ritmo mayor al de su potencial de largo plazo, y por lo tanto se contempla la posibilidad de recurrir a una restricción monetaria a partir del verano.

Se distinguen dos períodos en el que se alteran las expectativas: en enero, surgen dudas respecto a la magnitud y la permanencia de la desaceleración económica del cuarto trimestre de 1995, y recientemente, sorprenden los indicadores productivos de febrero.

La evaluación del entorno a finales del año pasado es difícil por dos situaciones.

En febrero, hay un repunte en algunos indicadores; en general, la actividad en el primer bimestre es mejor que la esperada. Sorprenden el dinamismo del sector laboral, de las ventas, y de la producción industrial, así como el avance de la confianza del consumidor. Sin embargo, aún no se puede concluir que sean suficientes para garantizar que el dinamismo económico sea permanente, por varias razones:

a) factores estacionales. El aumento de la nóminas no agrícolas, de 705,000 en febrero, puede estar sobrestimado por: el repunte de la construcción ante el mejor clima, y la mayor cobertura de la encuesta que incorpora a más trabajadores (normalmente, entre un sondeo y otro transcurren cuatro semanas, en febrero son cinco). Si consideramos el aumento en el primer bimestre, resulta similar al observado en el mismo período del año anterior (gráfica 8).

b) el crecimiento de la producción industrial y el empleo, en febrero, son inferiores a los registrados en el año anterior, cuando la economía crece al 2.5%. (gráfica 9). La capacidad utilizada es menor al promedio de 1995, y similares al de 1993, lo que indica que todavía existe margen para incrementos de producción sin que generen distorsiones en precios.

c) no se perciben presiones inflacionarias en el corto y mediano plazo que conduzcan a una corrección de la política monetaria. En el primer bimestre los precios aumentan 2.6% en promedio, acorde con los objetivos establecidos por la Reserva Federal.

d) el consumo privado, que representa 65% del PIB, se mantiene débil ante el lento incremento del ingreso personal y el aún elevado endeudamiento de las familias, que se traduce en aumentos de la cartera vencida de la banca. Sin embargo, no se descarta que la mejor percepción respecto al ingreso futuro, puede conducir hacia un avance en el consumo y las ventas.

Conclusión

A pesar de buenas señales en algunos indicadores, en el primer bimestre, resulta prematuro asegurar que la economía estadounidense comienza una etapa de crecimiento acelerado, o bien, que se presentará un cambio en la política monetaria hacia un ambiente restrictivo. Consideramos que el escenario oficial de crecimiento del PIB entre 2 y 2.5% para 1996, con estabilidad en precios es el que tiene mayor probabilidad de cumplirse. Por ello, es probable que las tasas de interés de largo plazo se ajusten ligeramente a la baja (alcanzando niveles de 6.5%) en la medida en que se perciba que el repunte económico observado en febrero no se mantendrá en los siguientes meses. Otro elemento clave sera la resolución sobre el debate presupuestal.


(1)De acuerdo con los contratos a futuro de fondos federales.