ESEM, 09/01/95, LA MARCHA DE LA ECONOMIA: INFORMACION SINTETICA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 71   Número/Number: 838

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 09/01/95

Entendida como la suma de la del gobierno federal (añadimos los Tesobonos en poder de extranjeros), organismos y empresas, banca de desarrollo y Banco de México. Al cierre de agosto se mantiene en el mismo nivel de diciembre del año pasado: 100 mil millones de dólares. Aparentemente se eleva en nueve mil millones entre diciembre de 1994 y agosto de 1995 (cifra estimada). Sin embargo, parte de los apoyos recibidos de EUA y del Fondo Monetario Internacional (FMI) se destinan a reconstituir las reservas internacionales del banco central, que también se incrementan en esa cantidad en el lapso referido. Si se excluye la deuda del Banco de México y se considera el monto total en circulación de Tesobonos (no únicamente los que están en poder de extranjeros), la cifra disminuye de 114.5 miles de millones en diciembre del año pasado a 103.5 en junio del presente.

La deuda externa pública no se eleva y sí experimenta un cambio importante en su composición: se sustituyen Tesobonos por deuda con el gobierno estadounidense y el FMI. Además, aumentan las reservas internacionales. Con ello se logra incrementar significativamente el plazo: el promedio de vencimiento de los Tesobonos al cierre de 1994 es cinco meses, contra 3.4 años de la deuda con EUA y entre 6 y 8 años de la del Fondo. El costo es marginalmente superior: de un promedio ponderado de los Tesobonos de 7.1%, se pasa a uno de 8.7% con EUA (tasa estimada con datos a julio) y a otro inferior con el Fondo.

La capacidad de pago depende del éxito que se tenga en la colocación de papel gubernamental en los mercados internacionales, el programa de privatizaciones, la captación de inversión extranjera (directa y financiera) y el avance de las exportaciones.

El superávit comercial de julio se revisa a la baja, de 602 a 583 millones de dólares. Se explica por importaciones 23 millones superiores y 4 millones más de exportaciones. Las ventas mantienen un saludable aumento, pese al bajo perfil de las petroleras, 2.2%. Del avance total de 27.9%, las últimas aportan 0.3 puntos; las manufacturas de empresas no maquiladoras contribuyen con la mayor parte, 21.2 puntos; 4.4 son añadidos por la maquila, 1.5 por agropecuarias y 0.5 por extractivas.

Las importaciones retroceden 12.7% contra las del mismo mes de 1994. El comportamiento es muy dispar, por destino. Las dedicadas al consumo final merman 54.7% y las de capital 40.4% (las que realizan empresas exportadoras crecen 51%, mientras que las efectuadas por las que no exportan disminuyen 57%). Compras de materias primas, elevación de bienes de consumo intermedio apenas de 0.6%: compañías exportadoras suben 23.5%, no exportadoras bajan 31.7%.

El tipo de cambio real es uno de los elementos que explica el comportamiento de la balanza comercial, pero no es el único y muy probablemente tampoco el más importante. También están el crecimiento del PIB en México y en EUA y la desgravación por el TLC, entre otros. En julio, aquélla variable es 40% superior al nivel de noviembre del año pasado. La política de libre flotación permite conservar este margen lo que resta del año. A paso y medida que se reactive la demanda interna, ha de atenuarse el avance de las ventas al exterior. Una explicación de este desempeño, exclusivamente basado en el tipo de cambio real, es errónea. Implica interpretar un menor ritmo de crecimiento exportador, que debe acompañar a la reactivación de la demanda interna, como derivado de la apreciación excesiva del peso. Ello genera expectativas devaluatorias que afectan la inflación esperada, presionando precios y salarios. El círculo vicioso que resulta provoca un aumento más rápido de la paridad real.

En julio repunta a 7.1%, después de promediar 5.3% en el segundo trimestre y 0.8% en el primero1. En el mes dejan de cotizar en el IMSS2 119,868 personas: 56,768 trabajadores permanentes y 63,100 eventuales. Aumenta en 6,549 el número de asegurados en el campo, la merma en zonas urbanas es de 126,417.

De noviembre de 1994, cuando se alcanza la cifra más alta, a julio de este año, el registro del IMSS disminuye 1.05 millones. El 99% es población urbana. Del total, 44.8% corresponde a la industria de la construcción, 18.3% a la de manufacturas y 11.5% al comercio. Por entidad federativa, el Distrito Federal, Guanajuato, Nayarit e Hidalgo, son los más afectados. En contraste, Chiapas, Chihuahua, Baja California, Quintana Roo y Zacatecas registran aumento, en conjunto, 20 mil individuos.

El desempleo es la secuela más grave de la crisis. Se suma la reforma estructural que nuestra economía lleva a cabo durante los últimos años y que, como sucede en cualquier país, se traduce en menor demanda de mano de obra no calificada. Los programas de 700 mil becas dentro del Programa para Reforzar el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica, el Programa Especial para la Vivienda y el Empleo y el Acuerdo de Apoyo Inmediato a los Deudores de la Banca, buscan combatir este problema y revertir la tendencia. Hacen falta pasos adicionales para generar plazas suficientes en calidad y cantidad.

En el primer semestre disminuye 7% (salarios, sueldos y prestaciones), en promedio y en términos reales, respecto al mismo lapso de 19943. El salario mínimo se contrae 8.9% en igual período. Se reduce más en el comercio, 11.5% que en las manufacturas, 7.5%, o la construcción, 2.2%. En contraste, el personal ocupado en la última es el que más disminuye, 37.7%, versus 8.7% de merma en comercio y 6.6% en manufacturas.

Como es natural, los sectores sufren la crisis de manera distinta. En la construcción, el ajuste se lleva a cabo, más que proporcionalmente, vía desempleo; en comercio se logra sacrificar menos plazas, pero con mayor reducción del poder adquisitivo de quienes conservan su trabajo. En las manufacturas, el efecto lo absorben casi por igual los salarios reales y el personal ocupado. La industria de la construcción posee más potencial para recuperar empleos: debe contribuir para lograrlo el gasto en inversión que el gobierno federal ha de llevar a cabo, lo mismo que el repunte estacional que tiene el crédito bancario en la parte final del año.

El desempeño reciente obedece a la estructura de precios relativos. Como la gran mayoría de su producción está destinada al mercado externo, lo que importa son los costos en dólares. El valor agregado, o costos incurridos en México, disminuye con la devaluación del peso: principalmente una reducción, medida en dólares, en su principal componente, los sueldos y salarios. Los restantes (materias primas y empaques, gastos diversos y utilidades) muestran mayor resistencia a bajar. La participación de la nómina en dicho valor pasa de 56% en el período 1993-1994 a 52% durante los primeros seis meses de 1995. En marzo, el monto es inferior al de los demás rubros.

La competitividad en costos ganada por las maquiladoras a raíz de la devaluación se explica por el precio del trabajo en dólares. Al mes de junio, éste es en promedio 30% menor al del mismo mes del año anterior. Es por ello factible esperar la creación de 20,000 nuevos empleos durante el segundo semestre, que se suman a los 33,000 generados en el primero.

Durante el primer semestre, la producción crece 11.4% en promedio anual. Es el mayor avance de los últimos diez años. Aún en comparación absoluta, el índice de volúmen promedio (base 1980 = 100) para los seis primeros meses de 1995 (157.9) establece un máximo para el período de análisis, al superar al correspondiente a 1988 (149.1), el tope anterior.

Este comportamiento refleja un dinámico desempeño exportador, derivado de un favorable escenario de precios en los mercados internacionales y un peso más barato. Entre los metales preciosos destaca el oro, cuya producción sube en promedio anual 51.5% durante enero-junio. La fluorita (59.8%) y la dolomita (24.4%) liderean la expansión entre los minerales no metálicos, mientras que el avance en plomo (17.4%) es el mayor entre los no ferrosos.

En el segundo trimestre el PIB crece 1.1%4. A pesar de que el lento dinamismo se considera parte de un mini-ciclo económico, aún no se manifiestan signos de una aceleración. En particular, la industria manufacturera muestra debilidad: el mercado laboral continúa deprimido (en agosto sólo se incorporan 12 mil nuevos empleos, versus 249 mil en total, principalmente en servicios), los pedidos a fábricas se contraen 1.3% en julio y el índice de la Asociación Nacional de Compradores cae a 46.9 puntos (50.5 en julio), lo que revela que la industria se encuentra en contracción. El consumo privado tampoco repunta, a pesar del avance del ingreso personal disponible (principalmente por mayores salarios en el sector servicios y más transferencias). La baja del consumo de bienes duraderos sobrepasa el derrotero favorable del de no duraderos. Ante tales circunstancias, es factible que en la próxima reunión de la Reserva Federal (del 26 al 29 de septiembre) se decida reforzar el crecimiento mediante una reducción de 25 puntos base en las tasas a corto plazo. El ligero descenso de la inflación, la recuperación del dólar y el decremento de las tasas a largo plazo, presentan un escenario favorable para la adopción de tal medida. Sin embargo, la incertidumbre respecto al presupuesto fiscal de los próximos años, que se disipa en el transcurso de algunas semanas, puede retrasarla.


(1) Se define como el número de asegurados en el IMSS, con excepción de estudiantes, que dejan de serlo en el transcurso de los últimos doce meses, como porcentaje de la misma cifra promedio en 1994.

(2) Instituto Mexicano del Seguro Social.

(3) Promedio ponderado de los indicadores del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática para la industria de la construcción, la de manufacturas y el comercio.

(4) Cifra revisada. Con anterioridad se da a un 0.5%.