En los primeros días de octubre los mercados financieros muestran inestabilidad. La concurrencia de varios factores impacta al bursátil, al cambiario y al de dinero. La decisión del banco central de Estados Unidos de no modificar las tasas de interés a corto plazo, en contra de lo esperado, ocasiona el incremento de la de largo y transmite presiones a las naciones emergentes. Aumenta el consenso, adentro y afuera del país, de que la caída del PIB mexicano será mayor y la recuperación más lenta debido, entre otras causas, al alto endeudamiento del sector privado.
En ámbitos "internacionalizados" (México lo es hoy) siempre existe el riesgo de que ocurran turbulencias como la descrita. Ellas no deben hacernos perder de vista la perspectiva económica que tenemos.
El programa de ajuste ha funcionado. En unos cuantos meses se revierte el deterioro de las variables financieras y tienden a la baja la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio, tal como se previó. Desaparece el riesgo de un colapso financiero, gracias al apoyo del exterior y a que el gobierno imprime una estricta disciplina fiscal y monetaria. Su costo es muy alto: diferimiento de decisiones de inversión y de consumo, depresión del mercado interno, caída del ingreso de empresas y familias, y niveles de desempleo como no se ven en muchos años.
Se mantiene la política de orientación al mercado libre y se ratifica la diseñada en materia de tipo de cambio.
Superamos la gravísima crisis financiera macro. Hay signos de que, en lo político, empieza a abrirse camino para las negociaciones que llevarán a buen término las reformas pendientes.
En las circunstancias actuales, lo que importa es el bolsillo de la gente y que empiece a sentir un alivio de su situación. Ante esto, ¿de dónde puede venir la reactivación? Un poco de exportaciones, un poco de inversión directa extranjera, un poco de importaciones para apoyar la inversión nacional y otro poco de inversión pública. Pero todo esto suma poco, esto es, algo insuficiente para originar un impulso más rápido y extendido.
Han existido motivos para detener algunos proyectos. Pero ya vimos que no hubo catástrofe y que el país se va a recuperar. En consecuencia, todos los planes diferidos, sean individuales, familiares, empresariales o institucionales, deberían ponerse en marcha lo antes posible, sin importar si son chicos, medianos o grandes. Mientras concurran más granos de arena se extenderá la reactivación y se disiparán las tensiones sociales, que hasta hoy, por fortuna, han estado lejos de ser graves.
1) Incluye acumulación de inventarios.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.
El impacto inicial de la crisis se refleja principalmente en el consumo privado y la inversión total. Por su parte, las exportaciones reciben un efecto positivo. La caída de la demanda interna, más severa de lo que se preveía en un principio, fue compensada por el aumento de exportaciones, y por una menor demanda de importaciones. Por ello, la caída del PIB no resulta mayor en el semestre. Las cifras de consumo privado e inversión, reflejan que las consecuencias del shock inicial pudieran tener mayor permanencia, ya que no se prevé una recuperación importante del ingreso disponible, y muchos proyectos de inversión se desfasaron. Un factor que pudiera acelerar la recuperación, que en principio se prevé será lenta, es el influjo de recursos externos que podrían reactivar la inversión productiva.
1) Eliminando el efecto de la variación del tipo de cambio sobre el ahorro en moneda extranjera, a partir de diciembre.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Banco de México.
En agosto, el saldo del ahorro financiero se contrae 14.0% en términos reales, con respecto al del mismo mes del año previo (20.8% sin considerar el efecto de la variación del tipo de cambio en la valorización de los saldos en moneda extranjera, a partir de noviembre de 1994). Refleja la magnitud del ajuste a la crisis financiera que enfrentamos por la salida de capitales, a lo que se junta la caída de la actividad productiva. El impacto mayor es en el primer cuatrimestre, por la importante amortización de Tesobonos del período; situación que vuelve a presentarse en julio y agosto, aunque en menor proporción. Así, la contracción más fuerte es en valores del gobierno en poder del público, 35%, en tanto que la captación bancaria cae 9.4%. La reducción del ahorro implica una pérdida de profundidad financiera en el año de poco más de 3 puntos porcentuales, menor a la que se observó despúes de la crisis de 1982.El ahorro comienza a dar señales de mayor estabilidad, por lo que se puede considerar que lo peor del ajuste ha pasado.
1) Serie desestacionalizada, sobre saldos promedios mensuales.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Banco de México.
El reacomodo del manejo monetario del banco central, ante la devaluación y la fuerte salida de capitales, parece estar tocando fondo. La parte más restrictiva del ajuste monetario se da en el primer semestre del año. Esto significa que la oferta monetaria está estableciendo su nuevo nivel, congruente con el de la actividad económica y la menor salida de recursos que se ha observado en los últimos meses. Dadas las circunstancias, es fundamental que el banco central mantenga una política monetaria congruente, que permita un sano equilibrio entre el descenso inflacionario y la reactivación económica.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática.
Durante los ultimos años, el mercado laboral de las manufacturas experimenta un proceso de depuración. Al ocurrir aumentos de productividad, la cantidad necesaria de trabajo para un nivel constante de producción disminuye. Este proceso explica el comportamiento de las horas-hombre laboradas a partir de 1993. Su contrapartida debe ser un aumento en las remuneraciones medias que refleje el avance en eficiencia. Ese comportamiento se altera a raíz de la crisis. Resultados negativos, tanto en precio (sueldos) cuanto en cantidades (horas-hombre trabajadas), son característicos de un mercado en contracción. En actividades como la construcción o el comercio el ajuste ocurre principalmente vía despidos; en la manufactura es a través de menores salarios reales. A julio, la variación anual real de la remuneración media por hora-hombre trabajada alcanza -12%. La caída acumulada durante los primeros siete meses del año es de -20%.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Entre enero y agosto, 800,000 individuos salen del mercado laboral formal. Implica un descenso acumulado de -6% en lo que va del año. Lo explican sectores particularmente sensibles al ciclo económico como la construcción y el comercio con el 8% y 15% del total respectivamente. La evidencia de una desaceleración en este proceso es débil. Neto de factores estacionales, el comportamiento de este indicador efectivamente muestra una menor pendiente durante los últimos meses. Esta tendencia aún debe consolidarse.
FUENTE: Departamento de Estudios Económicos de BANAMEX, con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y del Banco de México.
La del mes de agosto y la acumulada durante los primeros ocho meses muestran saldos positivos por 760 y 4,543 millones de dólares respectivamente. Descontando maquiladoras y petróleo, se obtiene un défict comercial por 3,500 millones de dólares en lo que va del año. Tiene que ver con la naturaleza de nuestro intercambio de productos manufacturados. Una proporción significativa de las importaciones está ligada a procesos de exportación, ya sea directa (insumos y bienes intermedios) o indirecta (bienes de capital), y la contracción que experimenta el mercado nacional no tiene porque afectar su comportamiento. A medida que este fenómeno se generaliza, las explicaciones tradicionales del desempeño comercial - tipo de cambio y absorción interna - pierden peso. Su uso analítico en una economía cada vez más integrada al mercado mundial debe ser cauteloso.