La fabricación de productos de metal (estructuras, muebles, calderas, etc.), maquinaria y equipo, referida en las cuentas de la nación como División VIII, es muy importante en la producción industrial (cuadro 2). Su participación en el PIB es de 5%, aporta casi una cuarta parte del producto y más de la mitad de las exportaciones manufactureras, y constituye la primera exportadora de maquila. En consecuencia, estas cifras de la división implican un alto contenido importado, el mayor a nivel nacional.
El retroceso de la economía provoca cambios en la actividad de estas industrias. El PIB cae 12% en el primer semestre, por deterioro de la demanda interna. Las exportaciones aumentan 24% en enero-julio respecto al mismo período del año previo. Las importaciones decrecen 7% y hay un superávit comercial por 1,400 millones de dólares. Quizá transitorio ya que es alto el contenido importado de la producción. De hecho, si consideramos las cifras de comercio exterior sin maquila se sigue incurriendo en déficit. Adviértase cómo mayores tasas de avance del PIB se traducen en expansión de las compras en el extranjero (gráfica 9).
Distinguimos dos subdivisiones. A) Producción de bienes metálicos, maquinaria y equipo . B) La de automóviles terminal y de autopartes. (cuadro 3). La primera absorbe más de la mitad de las importaciones sin maquila. Sin embargo, su contraparte de exportaciones no muestra la misma participación; en este rubro, es la segunda la que efectúa la mayoría de las transacciones. La maquila, tanto importaciones cuanto exportaciones, se explica casi totalmente por las operaciones de las industrias ajenas a la de automóviles.
En A se encuentra una gran cantidad de empresas ligadas al mercado interno que hacen considerables adquisiciones en el exterior (cuadro 4). Además, comprende al grupo de maquiladoras relevante en el país, cuyo monto exportado influye favorablemente en la balanza comercial. En cuanto a la parte ajena a la maquila de A, la reactivación productiva ha de traer a corto plazo una balanza menos superavitaria: sus compras en el exterior están constituidas principalmente por bienes de capital que nutren a otros sectores y por bienes intermedios (cuadro 5). Contra lo que comúnmente se piensa, las de artículos de consumo (que incluyen aparatos eléctricos, televisores, etc.) no son tan importantes.
Hasta 1994, gran parte de la producción de automóviles se destina al mercado interno. Con la recesión y la caída del ingreso las ventas domésticas descienden 70%, lo cual obliga a compensar un aumento de las unidades exportadas (33% en el período enero-septiembre). Sin embargo, no se pueden mantener los niveles de producción del año pasado. El superávit de la balanza de la División VIII responde a los siguientes factores:
a) la continuación de las operaciones de maquila de la subdivisión de productos metálicos, maquinaria y equipo ajenos a la industria de automóviles;
b) la posibilidad de exportar excedentes por las empresas más productivas; es el caso de dicha industria, a la que se atribuye la mejoría de la balanza sin maquila, y
c) el ajuste de la demanda interna: sufre un deterioro que la ubica en el nivel más bajo desde los ochenta (gráfica 10).
Es posible que las importaciones aumenten cuando haya recuperación económica, pero no con el dinamismo de años anteriores1 por dos motivos: 1) Puede ocurrir una sustitución de importaciones cuando menos parcial. 2) El nivel de demanda de la División se ubica en un nuevo equilibrio, menor, ante las condiciones actuales de sobreendeudamiento, desplome del ingreso y altas tasas de interés. Por ejemplo, la rama de automóviles, desde el segundo trimestre, parece ubicarse en un nuevo estadio a partir del cual el mercado ha de incrementarse un poco a raíz de las medidas de apoyo establecidos en la Alianza para la Recuperación Económica y el Empleo.
(1) Las importaciones sin maquila de la División VIII crecen 56% en el periodo 1991-1994.