ESEM, 11/01/95, LA MARCHA DE LA ECONOMIA: INFORMACION SINTETICA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 71   Número/Number: 840

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 11/01/95

La contracción de la demanda interna obliga a un profundo proceso de ajuste de la producción de las empresas a lo largo del año, que se refleja en menores niveles de empleo. El desempleo es uno de los rasgos distintivos de esta crisis. Diversos indicadores apuntan a que el mayor deterioro ocurre en los primeros ocho meses del año: septiembre y octubre presentan mejores resultados. La tasa de desempleo abierto1 en el tercer trimestre se ubica en promedio en 7.5%, si bien en septiembre (7.5%) es ligeramente inferior a la del mes previo (7.6%). El número de trabajadores asegurados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tiene incrementos marginales de agosto a octubre en relación con los niveles del mes inmediato anterior. El aumento de la población que se incorpora al mercado laboral, hace necesario crear anualmente más de un millón de plazas de trabajo, lo cual exige un crecimiento económico superior a 5%.

Nuestra cuenta comercial con el exterior mantiene su evolución favorable, que debe reflejarse en un ajuste de poco más de 25 mil millones de dólares en relación con el saldo de 1994. Entre las razones que explican este cambio destacan: (1) el dinamismo de las exportaciones manufactureras, ritmo creciente ya observado por varios años. Ello es muestra de la competitividad internacional de diversos productos mexicanos, fortalecida por la devaluación de nuestra moneda y por el ciclo ascendente de la economía de los Estados Unidos, y (2) relación inversa entre balanza comercial y actividad económica.

Cuando una economía disminuye su demanda a través del alza generalizada de precios y de una contracción económica, las importaciones caen. Adicionalmente, las empresas no pueden modificar sus escalas de producción inmediatamente, dando un impulso mayor a las ventas a través de colocar excedentes en el extranjero. Ello se observa en las cifras de compras del tercer trimestre del año: mientras aquellas asociadas al proceso exportador (11 mil millones de dólares en el período) crecen 32% anual, las que se orientan al mercado interno (7 mil millones) disminuyen 41%.

Es un instrumento básico de la política monetaria. Junto con la monetización de las reservas internacionales netas en el banco central, determina la oferta de la base monetaria. Si ésta es idéntica a la demanda de dinero por los agentes económicos, contribuye a la estabilidad de precios y a crear un entorno propicio para el crecimiento de la producción. Cuando el desequilibrio en los mercados altera la trayectoria de las variables nominales del sistema, el manejo del crédito interno es fundamental para establecer un nuevo balance. En una economía como la mexicana, una expansión tal que propicie un exceso de oferta monetaria respecto a la demanda por dinero, lleva a un mayor gasto en bienes y servicios, que a su vez provoca aumentos de precios o bien compras en el exterior. Cuando la demanda de dinero permanece insatisfecha, puede alterar la velocidad de circulación del mismo o el volumen de transacciones, lo que se traduce en menor ritmo de actividad económica.

El manejo del crédito interno está orientado a la estabilidad de precios y de la paridad cambiaria. Cabe esperar que la expansión estacional de la oferta monetaria, necesaria para cubrir la demanda en el fin del año (estimada en cerca de 17 mil millones de nuevos pesos con respecto a su nivel de finales de octubre), ocurra a través del crédito interno.

El cambio en la disponibilidad de recursos del exterior determina el carácter de la política monetaria en el presente año. La salida de capitales hace necesario establecer un nuevo equilibrio en el sistema, a un nivel menor al observado en los últimos cuatro años. El ajuste se realiza principalmente en el primer semestre. En términos reales, la oferta monetaria experimenta una contracción promedio de 24% en el tercer trimestre. En fechas recientes hay inquietudes sobre la magnitud de la restricción y su congruencia con la expectativa de una recuperación autónoma de la actividad productiva. Si bien la disciplina es necesaria, las circunstancias que establecen la expansión estacional de la base monetaria en el último bimestre, que incluyen la previsión de un influjo pequeño de capitales externos en lo que resta del año, obligan al banco central a mantener la congruencia de dicha restricción.

Desde mediados de septiembre aumenta su variabilidad. La expectativa acerca de las medidas económicas que marcan el rumbo para 1996, la confirmación de una lenta recuperación y la presencia de factores políticos y económicos, tanto internos cuanto externos, son los elementos o pretextos que presionan este mercado y promueven una nueva depreciación de la paridad. Estos ajustes se antojan excesivos una vez que se considera el desempeño de nuestras ventas al exterior, que confirma su competitividad. Desde tal perspectiva, el incrementar el margen de subvaluación de nuestra moneda resulta innecesario. Estimamos que el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos ha de ser menor a 1,300 millones de dólares, magnitud por abajo de lo previsto en el PARAUSEE2. Además, la presión por el pago de obligaciones al exterior se reduce de manera significativa. La crisis de liquidez que enfrentamos está siendo resuelta. El ajuste ha sido duro y costoso, pero las expectativas mejoran. Si bien la recuperación, en su inicio, será lenta, existen las condiciones para un desarrollo sostenido. De todos depende aprovecharlas.

Octubre es un mes complejo. En el Congreso se discute el plan para reducir el déficit fiscal y surgen presiones políticas contra la administración, como reflejo de la próxima elección del candidato Republicano para las elecciones presidenciales de 1996. La tasa de interés de los bonos del tesoro a treinta años registra el menor promedio. En la segunda mitad del mes se inicia un cambio de tendencia, pero después regresa, a principios de noviembre, a sus niveles más bajos. La causa de la variabilidad reside en el cambio de expectativas de crecimiento y su impacto en la decisión de la Reserva Federal (FED) de modificar o no las tasas a corto plazo (pone, como condición necesaria aunque no suficiente, un acuerdo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo para eliminar el déficit fiscal en los próximos años).

Al inicio del mes se anticipa que la economía muestre tales signos de debilidad como para provocar que la FED disminuya 1/4 de punto porcentual la tasa de interés de fondos federales a mediados de noviembre, lo que causa que el rédito a largo plazo tome una tendencia a la baja. Sin embargo, al saberse que la actividad económica es más vigorosa que lo previsto (el día 18, el déficit comercial de agosto, 8.8 miles de millones de dólares, es inferior al calculado, 10.9 miles de millones; el día 26, las órdenes de compra de bienes duraderos de septiembre crecen 3.0%, contra una caída esperada de 0.3%), la perspectiva cambia y aumenta la probabilidad de que la FED difiera a diciembre la reducción de tasas. En consecuencia, la de largo plazo detiene su caída. Al comenzar noviembre, el informe mensual de la FED revela que en octubre la economía avanza a un ritmo más moderado, lo que de nuevo hace anticipar que rebaje en noviembre la de corto plazo. Ello motiva que la de largo plazo regrese a los niveles de mediados del mes.

Lo anterior afecta profunda y directamente los mercados de otros países, incluso los de México. En general, ante reducciones de tasas estadounidenses se liberan recursos para colocarse en economías emergentes, y viceversa.

El crecimiento del PIB en el tercer trimestre, 4.2%3, es mayor al anticipado, 2.6%, por una aceleración del gasto de los consumidores en automóviles y casas y por el impulso de las exportaciones. La inflación es 0.6% en el mismo período, la más baja desde el segundo trimestre de 1963. Dicho crecimiento no es duradero. La deuda del consumidor hace difícil esperar que mantenga su gasto en el cuarto trimestre. El indicador líder de la economía estadounidense (pronostica su comportamiento durante los siguientes seis meses) disminuye 0.1% en septiembre, cuando se anticipa que se mantuviera sin cambio. El índice NAPM (Asociación Nacional de Gerentes de Compras. Mide el grado de expansión, cuando es mayor a 50, o contracción, cuando es inferior a 50, de la actividad manufacturera) baja a 46.8 en septiembre, cuando se preveía repunte a 49.9. El informe del Beige Book de octubre (emitido por la Reserva Federal, con la opinión de sus doce sucursales) indica que la economía avanza a una menor velocidad hacia el inicio del otoño que al principio del año.


(1) Proporción de la población económicamente activa (PEA), sin trabajo que buscó incorporarse a alguna actividad económica dentro de los dos meses previos, sin lograr su objetivo.

(2) Programa de Acción para Reforzar el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica.

(3) Crecimiento respecto al segundo trimestre, anualizado. Se trata de la primera estimación. Se revisa dos veces.