Es urgente la necesidad de crear expectativas favorables, indispensables para la reactivación de la economía. El 28 de octubre se establece una alianza entre gobierno, empresas, campesinos y obreros que disipa algunas dudas prevalecientes y que originan, en parte, la inestabilidad de los mercados financieros. A continuación ofrecemos nuestras primeras apreciaciones sobre el ARE.
Se reitera el papel primordial del sector privado y se busca evitar que la estrategia económica se contamine con los asuntos políticos, así como lograr reducciones adicionales de la inflación, con disciplina presupuestal. La meta es dar un paso más en la lucha para recuperar la estabilidad.
Reconociendo la gravedad del momento actual, para 1996 se plantean ambiciosos objetivos de crecimiento e inflación. Es difícil alcanzarlos y, desde luego, son insuficientes para la mejora que se requiere del ingreso y el consumo de la gente. Las adecuaciones de impuestos pretenden revivir la inversión y el empleo. Una menor recaudación se compensa con menos gasto corriente y con un aumento de precios de bienes y tarifas públicos. Además, se revisa la erogación de las dependencias y entidades de la administración pública para imprimirle austeridad.
Se ratifica la política económica, contra rumores de posibles cambios de la misma. El compromiso de los diferentes agentes por mantener el camino es un elemento que puede contribuir a recuperar la confianza y a mejorar las expectativas. Sin embargo, todo depende de que continúen eliminándose los obstáculos al crecimiento y se realicen lo más pronto posible las reformas estructurales pendientes, así como de que cada sector cumpla los compromisos contraídos. También es de la mayor importancia el que las autoridades no cometan errores, de dicho o de hecho, ya que caen en un medio hipersensible, proclive a la desconfianza.
El ARE persigue cuatro objetivos para 1996
Considera tres componentes clave que han de impulsar la recuperación, provocada por las empresas privadas y los particulares.
Al gobierno le corresponden dos tareas
Política fiscal2
a) Se exime del pago del impuesto al activo, durante 1996, a las empresas que en 1995 obtienen ingresos acumulables de hasta NP 7 millones. Calculamos que 90% de las compañías se benefician con esta medida.
b) Aquellas cuyas inversiones excedan a las efectuadas durante los primeros diez meses de este año, pueden deducir hasta en un 100% la diferencia anualizada que exista entre ambas. Este estímulo busca revertir la pronunciada caída de la inversión privada en 1995.
c) Los negocios que, en promedio empleen trabajadores por encima del nivel registrado en los primeros diez meses de 1995, han de recibir un crédito fiscal por los nuevos empleos, para aplicarse contra el pago del impuesto sobre la renta y el impuesto al activo de 1996. Estimamos que la economía debe crear 100 mil empleos antes de empezar a recibir este beneficio (gráfica 8). Sin embargo, hay sectores favorecidos de inmediato (cuadro1).
d) Se ofrecen incentivos para estimular la creación de empleos en la industria de automóviles y en las actividades que la proveen de insumos y servicios.
Se condona el impuesto sobre automóviles nuevos (actualmente representa entre 2% y 10% del precio final) y se permite deducir a empresas hasta 71% del valor de compra de vehículos utilitarios cuyo costo no rebase NP 224 mil.
Política social
Se intenta dirigir una mayor proporción del gasto público a mejorar la calidad de vida de los mexicanos con menores ingresos. Sin embargo, los sectores firmantes de la Alianza coinciden en que la mejor política social consiste en reactivar la economía.
Cambio estructural
Sigue adelante en cuatro frentes: productividad, sistema de pensiones, desincorporación y desregulación.
Destaca la propuesta que el Poder Ejecutivo ha de remitir al Congreso de la Unión para modificar el sistema de pensiones3. Persigue dos objetivos: garantizar a los trabajadores un ingreso adecuado durante su retiro y promover fuentes de ahorro estables y a largo plazo. Se trata de individualizar las aportaciones al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) correspondientes al seguro de vejez y cesantía en edad avanzada, con el fin de invertirlas, como se hace con los recursos de la subcuenta de retiro del SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro). Valuamos que esta modificación incremente el flujo anual de dicha subcuenta de 0.33% del PIB a 1%.
Conclusiones
Luego de un programa inevitable de ajuste, se plantea una alianza para recuperar parte de lo sacrificado. La prioridad cambia a crecer, sin abandonar la estabilidad. La ARE es condición necesaria, aunque no suficiente, para la recuperación. Precisa la participación de todos para que tenga éxito. Cabe esperar que sea el sector privado, con su libre iniciativa, quien impulse la reactivación.
(1) Venta de mercancías y servicios expresada en precios constantes.
(2) Modificaciones adicionales han de ser sometidas al Congreso de la Unión, junto con los Criterios de Política Económica para 1996, el 15 de noviembre de 1995.
(3) Ver el artículo Fondo de pensiones, en el número 839, volumen LXXI, octubre de 1995, de esta revista.