De 1925 a la fecha ocurre buena parte de los mayores cambios estructurales de carácter socioeconómico en la historia del país, de manera que nuestra fisonomía actual es otra.
TRANSICION DEMOGRAFICA (gráfica 14).
En 1925 México tiene 15 millones de pobladores. Sólo cinco entidades superan el millón: Veracruz (1.26 millones), Jalisco, Puebla, Distrito Federal y Oaxaca. Otras tantas (Campeche, Colima, distritos sur y norte de Baja California y Quintana Roo) no completan los 100 mil. La densidad de población (7.8 habitantes por kilómetro cuadrado) es tan baja que únicamente la ciudad de México tiene tantos residentes como los que conjuntan los nueve estados menos habitados. La división política es diferente. La península de Baja California se fracciona en dos distritos: norte y sur. Quintana Roo se mantiene como territorio, y desaparece como tal en 1931, cuando se distribuye entre Campeche y Yucatán; vuelve a ser territorio en 1938.
Hoy somos cerca de 90 millones: la población se multiplica por seis. El mayor incremento, 65 millones, se da de 1950 a 1995. Las entidades más habitadas son el área metropolitana de la ciudad de México con 15 millones -la misma cantidad que tiene todo el país en 1925-, Veracruz 6.8 millones, Jalisco 5.8, estado de México 5.5, Puebla y Guanajuato 4.5 millones cada uno. Hace setenta años la tasa de crecimiento demográfico es de 1.7% anual, ritmo moderado, pero que no es parejo a lo largo de la nación. En algún caso, como en el distrito norte de Baja California, es de 10% anual; en otros (Distrito Federal, San Luis Potosí y Morelos) se alcanza el 3%. La mayor parte de las entidades están entre 1% y 2%. En situación opuesta, Yucatán, Tabasco, Querétaro, Jalisco y Nayarit prácticamente no aumentan su población, en tanto que Quintana Roo y Colima muestran decrementos de hasta 2% anual. Hoy la tasa general también es del 1.7%, como en 1925. Sin embargo, la gran diferencia es el cambio de la tendencia: en 1925 es creciente y llega a más del 3.5% anual en los años setenta; ahora es decreciente. Las demarcaciones que aumentan más son Quintana Roo, Chiapas, los dos estados en la península de Baja California, Querétaro, Aguascalientes y Tlaxcala. Baja California Sur y Quintana Roo se explican por los desarrollos turísticos y porque su base de población es muy pequeña. Es muy probable que su ritmo de crecimiento descienda de manera rápida. Las entidades que menos avanzan son el Distrito Federal, tasas negativas, así como Durango, Nayarit y Zacatecas, alrededor de 1%.
ESTRUCTURA POR GRUPOS DE EDAD (gráfica 15)
En 1925 la mitad de los habitantes son menores de veinte años. La población infantil, abajo de diez años, equivale al 28%. Otra cuarta parte son adultos jóvenes entre veinte y treintaicuatro años. En conjunto, los adultos (de veinte a sesentaicuatro años de edad) suman el 47%. Los que pasan de sesentaicuatro equivalen a sólo el 3.3% de los 14.9 millones de personas que residen en el territorio nacional. Debe dársele la calificación de "longeva" a la gente de sesentaicinco o setenta años, ya que, en promedio, la esperanza de vida no llega a cuarenta. Seguimos teniendo una base muy amplia, pero la pirámide de edades refleja cambios importantes: hay menor proporción de niños y mayor de adolescentes y jóvenes. Hoy no es tanta la presión de la demanda de recursos para población infantil, sino para los grupos de edad que van tomando más fuerza. Así, crecen la demanda de educación media y superior y la necesidad de generar más cantidad de puestos de trabajo.
CRECIMIENTO DE CIUDADES (gráfica 16)
En 1925 el desarrollo urbano es incipiente. Las ciudades son pocas y únicamente México (800 mil), Guadalajara (160 mil), Monterrey (110 mil) y Puebla (105 mil) superan los cien mil habitantes. Sorprenden algunas cifras: Ciudad Juárez, que en la actualidad es el quinto centro urbano, en 1925 apenas alcanza los 35 mil pobladores; Mexicali es una pequeña localidad de 10 mil gentes; Tijuana ni siquiera figura entre los sitios de mediana importancia y Cuernavaca no alcanza a completar 8 mil residentes. La tercera parte de la población vive en lugares con más de 2,500 habitantes, proporción que se mantiene casi invariable en la década de los veinte. En contraste, el 66% está en pequeñas poblaciones y rancherías, dando como resultado un México eminentemente rural. Como efecto inmediato de la lucha revolucionaria, el total nacional de población del año 1925 (14.9 millones de personas) es ligeramente menor al valor censal de 1910 (15.2 millones). En 1995 hay siete urbes con más de un millón: México arriba de 15, Guadalajara y Monterrey con más de 3 millones cada una, Puebla tiene 2.3 y Ciudad Juárez, Tijuana y Toluca superan al millón. Además, Torreón y León van a estar en este grupo el año próximo. Hay 26 ciudades con más de 500,000 habitantes y 90 que rebasan los 75,000. La República es predominantemente urbana: el 75% vive en localidades con más de 5,000 habitantes.
SALUD
En 1925 se reportan 420 mil defunciones en todo el país. De ese total, el 31% es consecuencia de enfermedades infecciosas y parasitarias, entre las que destacan la diarrea o enteritis y el paludismo como principales causas de muerte. Las enfermedades del aparato respiratorio son causantes de otro 15%, porcentaje que en su mayor parte se debe a la neumonía. Estos dos grandes grupos de padecimientos explican cerca de la mitad de los decesos.
La situación insalubre en que moran los habitantes de regiones selváticas y costeñas, la escasa infraestructura médica de los estados del sur, oriente y de la península de Yucatán dan como resultado que 216 niños de cada mil nacidos mueran en su pimer año de vida.
El más claro indicador global de salud es la esperanza de vida al nacimiento, que sube de menos de cuarenta años en 1925 a más de setenta en 1995. La tasa de mortalidad también cae notablemente, de veinticinco a cinco habitantes por mil. La mortalidad infantil desciende de 216 a 20 de cada mil. Se erradican el paludismo y la viruela, pero siguen siendo importantes las enfermedades diarreicas y la neumonía. Además, aumentan las debidas a la industrialización, como son las cardiovasculares y las motivadas por accidentes de trabajo.
EDUCACION
Los niveles educativos en 1925 reflejan el atraso en que se encuentran amplios grupos sociales, luego de tres lustros de inestabilidad. El analfabetismo alcanza un 64% de la población mayor de cinco años. Es notable la marginación que caracteriza a Oaxaca, Guanajuato, Chiapas y Querétaro, estados en los cuales más del 80% de sus moradores no saben leer ni escribir. Unicamente nueve entidades pueden ufanarse de un analfabetismo inferior al 50% .
En condiciones también desventajosas, similares a las de quien es analfabeta, están los que sólo hablan lengua indígena. Cerca de un millón desconoce el idioma español, 8% del total de habitantes. Pero, en algunos estados la situación es más adversa, como en Oaxaca y Yucatán, donde los que sólo hablan dialectos locales llegan a sumar la tercera parte de la población estatal; de igual manera, poco más del 20% de la población de Chiapas, Campeche, Hidalgo y Quintana Roo se clasifican como regiones marginadas.
De los dos millones de niños de seis a diez años, que están en edad de asistir a la escuela, apenas 1.1 millones lo hacen, 55% del potencial, siendo muy adversa la situación en Chiapas, Guerrero, Querétaro y Veracruz, donde los que reciben enseñanza son menos del 30% del total en edad escolar. En 1925 existen 13,430 escuelas de todos los niveles, que dan servicio a 1.13 millones de alumnos.
La educación sigue siendo el reto más importante. En el período se avanza, pero persisten rezagos notables. El analfabetismo se abate, pero todavía es del 5%. El sistema educativo llega a más de 25 millones de alumnos y la escolaridad promedio es de seis años. Las metas para el fin del siglo son cancelar el analfabetismo, escolaridad promedio de doce años y que dicho sistema mejore cualitativamente.