ESEM, 03/01/95, ESTRUCTURA PRODUCTIVA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 71   Número/Number: 832

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 03/01/95

La estructura de la producción nacional sufre importantes transformaciones: la agricultura pierde importancia, aumenta la participación de los servicios y en la industria manufacturera hay importantes cambios en la participación de las actividades y surgen nuevas.

SECTOR AGROPECUARIO

Durante la segunda mitad de los años veinte aporta la cuarta parte del PIB total y es el mayor empleador, ya que contribuye con cerca del 70% de la población económicamente activa (3.6 millones de trabajadores). En la actualidad rinde al PIB sólo 7% y absorbe casi la cuarta parte del empleo (gráficas 10 y 11). En 1930 los principales cultivos son maíz, frijol, trigo, café, caña de azúcar, cebada, jitomate y algodón, los cuales se cosechan en 4.6 millones de hectáreas, alrededor del 80% de la superficie total. La laborada por persona ocupada es de 1.3 hectáreas y pasa a 2.1 en 1994. Este año se cosechan los mismos cultivos en más de 12 millones de hectáreas, con incremento de 66% en la productividad.

Estructura del Producto Interno Bruto

Estructura de la Población Economicamente Activa

Después de un largo período de estancamiento durante el Porfiriato, a partir de la segunda década de este siglo hay un fuerte impulso con el mayor uso de superficies que resulta de la reforma agraria iniciada en 1917. Con el reparto de la tierra, las inversiones del gobierno en obras de fomento agropecuario y el desarrollo de las comunicaciones y de la infraestructura en general, se inicia un importante proceso de desarrollo. De 1921 a 1935 la tasa media de crecimiento anual del producto agrícola es de 5.1%, superior al avance de 3.4% de la economía en su conjunto. De 1940 a 1955 es el capítulo más dinámico y crea una base exportadora que sirve para financiar el desarrollo nacional.

La situación cambia notablemente en la década de los ochenta. El nivel del producto se estanca, se presentan algunos años de déficit en la balanza comercial agropecuaria y el ingreso de las comunidades rurales es cada vez más bajo. Se adoptan políticas encaminadas a la modernización del campo, mismas que todavía están en marcha. Consisten en cambios en el marco jurídico, con la reforma al artículo 27 constitucional; programas de apoyo directos, como Procampo, y eliminación gradual de la participación del gobierno. Asimismo, perspectivas por el nuevo régimen de comercio exterior al intensificarse la apertura: se amplían las posibilidades de exportación de algunos cultivos, cuya producción es competitiva.

Al inicio de los años treinta, el 83% de la superficie se dedica a los seis cultivos más importantes: alimenticios (maíz, frijol y trigo) e industriales (algodón, azúcar y café), que representan el 66% de la producción. En la actualidad hay mayor diversificación. Los cereales son el grupo más importante tanto en superficie (46%) cuanto en valor (26%). Dentro de ellos sobresale el maíz. Las frutas ocupan cerca del 6% de la superficie y generan 19% de la producción, y las hortalizas 2.4% y 14%, respectivamente.

INDUSTRIA

Durante la Revolución, aunque la mayor parte de los centros industriales escapan de los daños de la lucha armada, bajan los niveles de producción en gran parte de las ramas: descenso anual promedio de 4.6%, de 1910 a 1918, salvo actividades que cubren las necesidades del conflicto bélico. Entonces surgen empresas de importancia, como fundiciones en los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Nuevo León e Hidalgo. En la ciudad de Pachuca se inicia la elaboración de piezas de maquinaria y carrocerías. En Nuevo León se establecen plantas de glicerina y perfumes, y en San Luis Potosí y Aguascalientes se instalan fábricas de carros de ferrocarril. El ambiente internacional también influye: como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, la industria textil eleva su producción, se restringen las importaciones y aumentan las exportaciones de materias primas, sobre todo café, petróleo, minerales, algodón y henequén.

Al término de la Revolución, el mercado doméstico se impulsa por el incremento de la red ferroviaria, el establecimiento de líneas aéreas internacionales (1927), el servicio de nuevo equipo telefónico en las ciudades principales y la construcción de caminos. Las transformaciones en la agricultura, ocasionadas por la reforma agraria, contribuyen a elevar la producción industrial. De 1925 a 1928 la extensión de la red de caminos acumula apenas 695 kilómetros; se duplica en 1930 y alcanza 1,426 kilómetros (cuadro 1). También hay un incremento significativo de la generación de electricidad y del número de vehículos que circulan.

Infraestructura Basica

De 1921 a 1935 la tasa media de crecimiento anual de la industria manufacturera asciende a 3.8%, la de la construcción a 6.8% y la de energía eléctrica a 12.1%. En este período, la rama de laboratorios de artículos para tocador y farmacéuticos entra en un proceso de ampliación y modernización; se instala la planta de Ford en 1926 y la de Simmons, productora de camas y colchones, en 1927. En 1930 se instalan tres plantas empacadoras de manteca importada de Estados Unidos cerca de la frontera. La fábrica El Popo inicia un programa experimental para producir llantas impermeables. Las factorías de cigarrillos introducen maquinaria moderna. La industrialización se acelera notablemente en algunas zonas, como la de Monterrey. Entre las ramas que muestran mayor progreso destacan la de tejidos de punto de rayón, la de aceite de ajonjolí y la de copra. La elaboración de hierro y acero también se incrementa, y en 1929 se instala en dicha ciudad una planta de vidrio para ventanas. Calzado y muebles continúa su ritmo de progreso.

La producción industrial, es decir, la que corresponde a manufacturas, construcción, minería y electricidad, aporta en los veinte poco más de la cuarta parte del PIB total y absorbe alrededor del 15% de la mano de obra. Una característica importante en las primeras décadas del siglo es el dominio de los extranjeros en la propiedad de las empresas, particularmente en la producción y exportación de minerales, así como en varias actividades comerciales e industriales. Por ejemplo, en 1926 el 98% de la industria textil es de ellos.

De 1925 a 1930 predomina la minería, que representa 40% de la producción industrial (gráfica 12). A partir de 1921 y hasta principios de los treinta, la producción y la exportación de petróleo crudo disminuye debido al agotamiento de algunos campos y a que las compañías foráneas dejan de hacer inversiones: mientras que en 1921 se producen 530 mil barriles diarios, diez años después se obtienen apenas 91 mil. Las exportaciones representan cerca del 90% de la producción. La demanda interna crece lentamente.

Estructura de la Producción Industrial

En la segunda parte de la década de los veinte las ramas de alimentos y textil contribuyen con el 19% y 16.5% del PIB industrial, respectivamente, la construcción con el 10%, la química y la siderúrgica con el 7.5%.

Con los años, nuestra industria modifica significativamente su estructura. La minería, incluyendo petróleo, pasa de representar el 40% de la producción industrial en 1925-1930 a 7% en la actualidad. La rama textil también se achica relativamente, de 16.5% a 7%. Construcción, electricidad, química y siderúrgica incrementan su importancia en el sector secundario. La participación de la industria alimenticia no varía de manera notable.

Ahora hay diversidad de actividades y otras cobran relevancia. La de maquinaria y equipo y productos metálicos representa 16% del total y experimenta una tasa de crecimiento muy superior a la de la industria en general, impulsada por la industria automovilística. Hay un aumento notable de la producción per cápita de cerveza, azúcar, tabaco, cemento y acero, entre otros bienes. Mientras que en los años veinte se producen en promedio 187 mil toneladas de azúcar por año, de 1989 a 1994 se llega a 3.5 millones anuales. La elaboración de cemento pasa de 168 mil toneladas anuales a casi 25 millones (cuadro 2).

Producción Industrial

En los últimos años entramos en un proceso de modernización por la mayor competencia que se presenta con la apertura al exterior, que a la vez significa cambios en la estructura de la industria hacia las actividades más competitivas internacionalmente, disminuyendo la importancia de las que no lo son.

COMERCIO

Abarca cerca de la quinta parte del producto bruto, casi la misma participación de hace setenta años. En la segunda mitad de los veinte el comercio cubre 30% del PIB y da empleo a 274 mil personas, 5.3% de la población económicamente activa. En los últimos años absorbe el 16% del empleo. Cuando a principios del siglo mejoran las comunicaciones, se eliminan algunos obstáculos para el desarrollo mercantil: se vuelve costeable enviar productos primarios y de consumo final a más regiones, ampliando las zonas de mercado. En nuestros días, las actividades de comercialización, como un complemento de las productivas, contribuyen de manera importante al crecimiento del país.

COMERCIO EXTERIOR

En la década de los veinte, las de petróleo, minerales y varios bienes agropecuarios abarcan la mayor proporción de las ventas al exterior. De 1925 a 1930 se exporta anualmente un promedio de 138,120 toneladas de plata en barras y 2,054 de plata afinada, poco más del 21% del total. Cobre, café y henequén también son importantes. México coloca fuera alrededor de 50,000 toneladas de cobre al año, por lo que obtiene cerca de 23 millones de dólares. Las exportaciones de henequén suman 14.7 millones de dólares y las de café 13.8 millones (cuadro 3). En 1921 el valor de las totales es superior en casi tres veces al de 1910, pero en los años siguientes descienden por menos ventas de petróleo en volumen y en precio.

Principales Productos Exportados e Importados en 1925-1930

Las importaciones crecen como consecuencia del aumento de la capacidad para exportar. Las de alimentos a raíz de menor producción agrícola durante la Revolución. La manteca de cerdo y los cereales son algunos de los productos importados cuyo valor aumenta rápidamente. También se observa un incremento de los derivados del petróleo, por la falta de interés de las compañías petroleras en diversificar la producción de refinados, en función de la demanda interna, y en las de textiles, sobre todo de artículos de algodón. Las de maquinaria y vehículos se explican fundamentalmente por desarrollo de las industrias petrolera y automovilística.

Durante los años veinte el saldo comercial de México es favorable, situación que prevalece desde principios del siglo y hasta mediados de los cuarenta. El superávit comercial de la segunda mitad de los veinte suma 131.2 millones de dólares anuales en promedio.

Hoy, las manufacturas explican arriba del 80% de las exportaciones (con maquila), las agropecuarias no rebasan el 5% y el resto son de minería y petróleo. Los principales artículos vendidos son ahora los automóviles y el equipo de transporte, el petróleo crudo, los productos químicos y el equipo eléctrico y electrónico, entre otros (cuadro 4). Los principales bienes de importación son también las partes automovilísticas, el equipo eléctrico y electrónico, algunos productos químicos y textiles, entre otros.

Principales Productos Exportados e Importados en 1993

En los últimos años, como consecuencia de la apertura comercial, México ha registrado continuos déficits mercantiles. Aún considerando el intercambio de la industria maquiladora la brecha alcanza 13,500 millones de dólares en 1993 y 18,500 en 1994.