Los últimos setenta años significan el paso del caudillismo a la
institucionalización, la
consolidación de un régimen presidencialista y de partido prácticamente
único y su tránsito hacia uno
plural, más democrático y competitivo.
¿Cuáles han sido las características esenciales del sistema político
mexicano, delineadas a través
de quince gestiones presidenciales?
- Poder Ejecutivo con facultades constitucionales y
metaconstitucionales que le dan
superioridad de decisión, árbitro de los diferentes intereses de la
sociedad y regulador de la
política y la economía.
- Toma de decisiones centralizada. Predominio del gobierno federal
sobre los niveles estatal y
municipal.
- Durante un largo período, la legitimidad del gobierno proviene
de garantizar estabilidad
social, orden institucional y una política proveedora de bienes y
servicios para los diversos grupos
sociales, así como de la aplicación flexible de una ideología en los
programas del Presidente en
turno.
- Se mantiene un compromiso explícito con los principios y normas
de la democracia formal,
pero se cuestiona su organización, vigilancia y parcialidad. Las
condiciones reales de ejercicio del
poder y la debilidad de las fuerzas de oposición retrasan la apertura
de la competencia política.
Empero, se tiende a un pluralismo partidista moderado (muy reñido en
algunas regiones). A
partir de las elecciones de agosto de 1994, es posible hablar de tres
partidos con fuerza y
presencia nacionales (esquema 1).
- Gobierno benefactor, patrimonialista. Su modelo económico de
sustitución de
importaciones se agota desde fines de los sesenta. En los setenta toma
un papel cada vez más
activo y se vuelve promotor del desarrollo y dueño de empresas
estratégicas. La reforma electoral
de 1977 abre un cauce institucional para que los movimientos sindicales
y organizaciones políticas
disidentes, hasta ese momento marginados, se expresen en torno a los
procesos electorales.
Cambia la fórmula de integración de la Cámara de Diputados (cuadro 7).
- Al asomar la crisis del sistema que se acerca a los límites de
su control, a partir de 1983 se
instrumenta una nueva estrategia: menos intervención y participación
del gobierno, economía
real, libre mercado y apertura comercial. Se ven obsoletos el
centralismo y el autoritarismo. La
sociedad exige mayor participación en las actividades productivas y en
el ámbito electoral. En
1986, se promulga una nueva ley: el Código Federal Electoral.
12)
- Durante 1988-1994 se aceleran y profundizan el cambio
estructural y las reformas estatales
(abrirse a la inversión privada, desreglamentación, desincorporación de
empresas paraestatales,
flexibilidad laboral, competitividad y productividad, TLC). Los costos
sociales y políticos de la
estrategia se traducen en votos opositores. La oferta del gobierno se
basa en tres acuerdos:
democratizar al sistema, abatir rezagos sociales y crecer con
estabilidad y eficiencia. Se modifican
artículos de la Constitución considerados intocables: 3, 27, 82, 130.
- El ritmo de la liberalización económica es más rápido que el de
la política, a pesar de tres
reformas electorales. Se convierten en temas centrales la equidad en la
competencia partidaria y el
respeto al Estado de Derecho. El avance hacia la modernidad propone
pasar de un gobierno
intervencionista y nacionalizador a otro promotor, articulador de las
actividades de la sociedad
civil, compacto pero capaz de cumplir con sus compromisos
constitucionales. Opone la
liberalización al paternalismo, las privatizaciones al patrimonialismo,
la desreglamentación al
estatismo y la apertura comercial al proteccionismo.
- Los desafíos del futuro inmediato se enmarcan dentro de la
estrategia de la reforma del
poder. Es un proyecto de largo plazo cuya meta es democratizar al
sistema. Tiene como ejes:
acotar el presidencialismo (limitarlo a lo que establece la
Constitución); división auténtica de
poderes (autonomía en sus esferas de competencia, fiscalización y
corresponsabilidad entre
Ejecutivo y Legislativo); fortalecer al federalismo (descentralización
efectiva de recursos
económicos y políticos a entidades y municipios); superar las
deficiencias en materia de
procuración e impartición de justicia; reforma administrativa-
burocrática; resolver conflictos con
apego al marco del Estado de Derecho y con métodos democráticos;
construir consensos con las
diferentes fuerzas políticas y sociales; completar el círculo de las
reformas electorales para asegurar
condiciones equitativas de competencia y de alternancia. La
transformación política es de largo
alcance. Pasa por la discusión, por la argumentación racional y los
consensos acerca de las reglas
de participación democrática en todos los ámbitos de la vida nacional.
Es una estrategia
complicada pero de resultados firmes si se incluye a todos los actores.
Los problemas de la
coyuntura deben abordarse sin perder de vista a la nación y su
porvenir.