Se da a conocer el plan nacional de desarrollo (PND), último de este siglo. Es oportuno reflexionar sobre la materia.
LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL
Las comparaciones se basan usualmente en el nivel de ingreso (PIB) per cápita como indicador del nivel de desarrollo. Ello crea un sesgo hacia lo meramente económico que conviene evitar. La gráfica 7 combina este criterio tradicional con un índice de bienestar humano (IBH) elaborado por las Naciones Unidas1. Las naciones se clasifican de acuerdo con estas variables, en orden descendente. Japón, por ejemplo, ocupa el tercer lugar mundial en PIB per cápita y en el IBH. Se ubica sobre la diagonal ingreso = desarrollo. Este ejercicio simple permite observar lo siguiente.
Lo anterior sugiere que el crecimiento económico es una condición necesaria, más no suficiente, en el proceso de desarrollo, sobre todo cuando el camino que recorrer es mayor. El bienestar en Colombia, Chile y Costa Rica supera a su ingreso. En Asia, Singapur atrae la atención por su avance material. También hay mucho que reconocer a Sri Lanka: económicamente muy modesto (lugar 128 en ingreso per cápita) y no exento de problemas políticos, inicia desde los cuarenta una "revolución" social tan plausible como la que sus más prestigiados vecinos emprenden en lo económico2. Otro ejemplo interesante es el de Kuwait y Arabia Saudita, donde la repentina abundancia petrolera no se traduce plenamente en bienestar.
Puede decirse que el avance económico provoca más prosperidad cuando va acompañado por el cambio social. De allí la importancia de las recientes reformas en Sudáfrica.
EL CASO DE MEXICO
Su posición es equilibrada: lugares 51 y 52 en términos de ingreso y bienestar, respectivamente. Ello no es motivo de satisfacción. Si bien es legítimo aspirar a un mayor ingreso, las experiencias enseñan que es posible hacer más con lo que se tiene. También que la "elección entre opuestos" es una falacia. A medida que las naciones progresan, lo económico y lo social se vuelven complementarios.
La economía es una herramienta al servicio de la generación de bienestar y ello depende de la participación social en definir lo que se busca. La política económica debe lograr un delicado equilibrio entre flexibilidad y consistencia. La primera es indispensable para enfrentar oportunamente las adversidades, que no dejan de aparecer. La segunda permite elegir cúal de las alternativas inmediatas que se nos ofrecen sirve mejor a nuestras aspiraciones a largo plazo. En circunstancias como las que hoy vivimos, es natural contraer lo que el economista Carlos Díaz Alejandro llama el síndrome "algo debe de hacerse". Sin embargo, el diseño de políticas que cumplan con las condiciones señaladas debe partir del diagnóstico de los problemas. Se ofrecen tres ejemplos.
Micro y pequeña industria (MPI)
La MPI, intensiva en mano de obra, es de nuevo objeto de la atención nacional. Ante las perspectivas de desempleo en el corto plazo, parece lógica una política de promoción industrial encaminada a crear más de este tipo de establecimientos. Revisemos este argumento.
Se ejemplifica con las manufacturas. La gráfica 8 se refiere a 1994, pero puede interpretarse como ejemplo de la evolución de un negocio. La relación ingreso neto a empleo es una aproximación a la eficiencia operativa por escala de establecimiento3. Entre los que ocupan de 6 a 50 personas el avance es marginal. Para los más grandes opera la "magia" de las economías de escala. Sin embargo, lo más notable es el comportamiento de los medianos, donde se rompe la relación eficiencia-tamaño. Este es el principal problema de la industria mexicana: fragmentación, no falta de MPI. Con o sin política de promoción siempre habrá MPI, porque, por regla general, una empresa nace pequeña. La verdadera medida del éxito de un programa está en facilitar su crecimiento. La gráfica 8 parece indicar que existen obstáculos para lograrlo.
Queda aún el argumento de las oportunidades de trabajo. Si las empresas permanecen chicas, se reduce la posibilidad de producir empleos mejor remunerados en el mediano plazo. Después de todo, los salarios están íntimamente ligados con la productividad, y ésta depende del aprovechamiento de economías de escala (gráfica 8) .4
Resumiendo. La MPI es una manifestación de ímpetu empresarial, del que a menudo pensamos carecer. Por lo tanto, no requiere decretos. Sería erróneo fomentar su creación. Lo adecuado es allanar las trabas para su expansión.
Educación
Un individuo educado es más sano, más productivo y tiene mayores oportunidades de mejorar su ingreso. Nadie se opone a aumentar el esfuerzo educativo. La verdadera dificultad consiste en establecer una política educativa eficiente. Es importante gastar más en educación, pero es imperativo gastar mejor. En ningún otro aspecto del desarrollo es más evidente la necesidad de una perspectiva a largo plazo. Trátase de una inversión acumulativa y secuencial. No se puede recibir instrucción profesional si no se aprende primero a leer y a escribir. En contraste, una máquina nueva funciona independientemente de que exista o no una carretera.
Un enfoque para el análisis de temas educativos considera generaciones escolares. Se usa en el cuadro 1, que incluye a las tres últimas, suponiendo un promedio de 16 años de instrucción (seis de básica, seis de media y cuatro de superior).
Durante los años que cada una de estas tres generaciones pasa en las aulas, el gasto federal permanece constante en términos reales. El crecimiento de la matrícula implica un descenso en el gasto por alumno de aproximadamente 10%5 para la de 1979-94, comparada con 1977-92. El número de personas se reduce a medida que avanza el grado de instrucción. Solamente el 30% y el 10% de la 1977-92 ingresa a educación media y superior, respectivamente. Las proporciones correspondientes a la 1979-94 son 30% para la media y 9% para la superior.
El gasto en educación básica representa 72% del total durante 1977- 92. En los años en que la 1979-94 la estudia, esta relación baja a 69%. Como el porcentaje destinado a instrucción media permanece constante (15%), es la superior la que resulta favorecida. Para aquellos de 1977-92 que llegan a éste nivel, hay 13% de los recursos totales invertidos durante sus años de aprendizaje. Un grupo más pequeño, la 1979-94, goza de un porcentaje mayor, el 16%.
Se advierte así una tendencia a favorecer a la superior en detrimento de la básica. El que sea un análisis por generación lo que permite apreciar este fenómeno plantea una alternativa que vale la pena explorar: asignar el gasto a los alumnos, más que a los programas. Como en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), implica relacionarlo directamente con el desempeño y las necesidades de cada alumno a través de sus años escolares.
Ahorro
El aumento del ahorro doméstico es uno de los principales retos del desarrollo económico. La discusión de propuestas y políticas encaminadas a ese fin debe comenzar por evaluar nuestra posición actual.
El nivel de ahorro está determinado tanto por factores estructurales cuanto por aspectos coyunturales. Entre los primeros está la estructura demográfica (qué porcentaje de la población total es potencialmente productiva) y la distribución del ingreso. Los segundos tienen que ver con la capacidad para crear un ambiente económico estable y enfrentar eventos inesperados (terremotos, cambios en lo internacional, etc.). Las medidas de política, incapaces de alterar lo estructural en el corto plazo, son responsables directas de que el segundo grupo de condicionantes sea favorable al crecimiento del ahorro.
Con base en esos principios, se lleva a cabo un análisis sobre los determinantes del ahorro en treinta y cinco países durante 1992. El porcentaje de gente potencialmente activa determina estadísticamente el nivel del PIB per cápita. Lo que resulta, junto con la distribución del ingreso y la inflación observada durante los últimos tres años, es usado para explicar el ahorro como parte del PIB. Se combinan así algunos elementos estructurales y de coyuntura6.
El modelo que resulta de la estimación estadística permite calcular tasas esperadas de ahorro a PIB. Si el primero está completamente determinado por los factores arriba mencionados, las tasas esperadas deben coincidir con las observadas.
La gráfica 9 muestra las diferencias, en puntos porcentuales del producto, entre la tasa de ahorro esperada y la observada. Tomando en cuenta población potencialmente activa, crecimiento económico, distribución del ingreso e inflación, la generación de ahorro en México es 0.8 puntos porcentuales del PIB menor a la esperada. Puede argumentarse que el faltante es modesto comparado con los de países como Inglaterra, Bangladesh o EUA. Sin embargo, la situación de estas naciones, así como la ocurrencia de casos en donde se supera la capacidad de ahorro esperada (por ejemplo, Singapur, Indonesia y Malasia) es evidencia de que los factores considerados no representan una limitante al ahorro. Entre las naciones que hacen más de lo esperado figuran algunas de las más dinámicas durante los últimos años.
Lo anterior hace pensar en que el ahorro depende de muchos otros factores. El esfuerzo de toda una nación hace posible avanzar más de lo previsto. México no es la excepción. La gráfica 10 muestra su relación ahorro financiero a producto en una forma ligeramente distinta a la convencional7. Cada uno de los puntos muestra la relación entre tal variable en un año determinado y su valor en el año previo. Se trata de un diagrama de fase. Si la participación siempre crece, los puntos se mueven hacia arriba a la derecha y forman una línea recta ascendente. Si, por el contrario, primero aumenta, luego disminuye y vuelve a avanzar, el movimiento es arriba a la derecha, abajo a la izquierda y nuevamente arriba a la derecha, resultando en una especie de "tela de araña". Al centro de éstas se encuentran puntos de atracción (PA). Estos pueden ser interpretados como fuerzas de inercia, que crean ciclos de ahorro financiero.
Durante la mayor parte de la década de los treinta (1933-1940), el ahorro financiero en México se estabiliza en un ciclo cuyo PA es de 5% del producto. La inercia se rompe durante la segunda guerra mundial para después entrar en un nuevo ciclo con un PA del 11%. Entre 1960 y 1968, la participación de dicho ahorro crece initerrumpidamente. No es casual que este comportamiento coincida con un período de alto crecimiento económico, y tampoco lo es que, a partir de 1968, aparezcan nuevos ciclos. El último (1986-1990) tiene un PA débil8
Si bien la naturaleza de la serie impide estimar su comportamiento futuro a través de métodos convencionales9, es posible establecer las siguientes conclusiones.
(1) Naciones Unidas, Human Development Report 1994. El IBH considera tres componentes básicos del desarrollo humano: nivel de vida, de conocimientos y longevidad.
(2) Este caso no pasa desapercibido. Ver Sen, A. y Drèze, J., Hunger and public action, 1989.
3) El ingreso neto se define como ingreso total menos costos totales y salarios. Su interpretación debe ser cautelosa. En la gráfica 8, la relación ingreso neto a empleo para los establecimientos más pequeños es muy alta. Se explica por la incidencia del no remunerado, que aparentemente "abarata" los costos. Este indicador se utiliza a falta de uno más cercano al concepto de productividad, que requiere alguna medida del valor agregado.
4) En industrias enfocadas a nichos de alto valor agregado, donde la diferenciación de producto es esencial, las economías de alcance (esto es, estar lo más cerca posible de las necesidades o gustos del consumidor) son mayores que las de escala, por lo que un establecimiento pequeño tiene ventajas sobre uno grande. El éxito de algunas empresas italianas, popularizado por innumerables estudios de caso, obedece así a la aplicación del sentido común. Pensar que esa estrategia es infalible llevaría a países como México o Brasil a desaprovechar una poderosa ventaja: su tamaño. Ver Perquins, D. y Syrquin, M., Large countries: the influence of size, Handbook of Development Economics, 1989.
5) Las relaciones que se presentan son aproximadas, ya que el gasto federal se distribuye entre todas las generaciones, que en un cierto año se encuentran en un determinado ciclo educativo.
6) Otra variable, la tasa real de interés sobre depósitos, no resulta estadísticamente significativa, mientras que la relación entre ahorro y tasa de inflación es negativa y significativa. Ello tiene que ver con un debate iniciado por Ronald McKinnon en los años setenta; de acuerdo con los resultados obtenidos, importa más la estabilidad macroeconómica que el nivel absoluto de la tasa real de interés.
7) En la presentación de los siguientes conceptos se opta por claridad más que por rigor analítico.
8) Comparar con 1933-1940, donde la concentración de observaciones en un área muy pequeña implica un subsistema muy estable, o un PA (inercia) muy intenso. En el caso extremo, que la tasa de crecimiento sea constante, las observaciones no se mueven en lo absoluto. La tela de araña se vuelve un solo punto.
9) En la jerga de este tipo de análisis, se trata de un sistema no lineal que inclusive puede ser caótico.